La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 4

Rómenor, la Tierra del Sol

Finalizada · 07-07-2007

Ficha de personaje

Setyane Mâktar

Jugador: erekosse

Avatar de Setyane Mâktar
Personaje
Setyane Mâktar
Clan
Narwä Hilyatâri
Raza
elfo
Otros nombres
Khéro Barasa, Señor de las bestias.
Ingreso en el Clan
28-09-2008
Armas y/o poderes

Descripción del personaje

Su aspecto físico es el de un venerable anciano, el pelo blanco por los milenios transcurridos, ojos profundos y sabios, complexión todavía vigorosa, barba cana finamente recortada y andares regios. Toda su complexión recuerda otras épocas, otros tiempos, otras tradiciones y otras grandezas

Historia del personaje

Entre los bosques de Narwä Ilyari apareció a los pies de la ciudad una figura demacrada, morena por el sol, de pelo luengo y blanco que rozaba su cadera. La barba recortada en un mentón cuadrado, un elfo, sin duda alguna, por su apostura, sus gestos, su mirada, pero era un elfo especial, porque junto a él caminaba un enorme oso de las montañas, como si se tratara de un perro faldero, que le miraba con cara triste y acontecida.

Los guardias de la ciudad le dieron el alto desde las murallas. —¿Quién vive?— gritaron desde las alturas.

— ¿Cómo que quién vive? ¿Acaso ha pasado tanto tiempo que no reconocéis a los habitantes de la ciudad? ¿Acaso ya ningún guardia recuerda a aquél que les enseñó a manejar las armas? Abrid las puertas inmediatamente, pues yo soy Khéro Barasa, arken farothar,¡Abrid la puerta! — gritó mientras golpeaba con su bastón el suelo y hacía que sonara como el trueno lejano en las montañas.

—Setyane Maktar, Setyane Maktar, Setyane Maktar, Setyane Maktar— murmuraron los soldados mientras corrían a abrir las puertas, y avisaban a los miembros del consejo.

Las puertas rechinaron de sus goznes y se abrieron poco a poco, el viajero permanecía erguido frente a ella, mientras salían algunos de los habitantes de la ciudad que se quedaban a una distancia prudencial del plantígrado y el hombre que se hallaba a su lado. Uno de los elfos se adelantó e hizo una reverencia ante el anciano.

—Khéro Barasa, sed bienvenido de nuevo a vuestro hogar, por si habéis perdido la cuenta hace mil años que abandonasteis esta ciudad y son muchas las cosas sucedidas desde entonces, el consejo me pide que te acompañe,

—Sí son muchos los años transcurridos, y muchas las caras que no conozco, y muchas las caras que faltan ¿qué ha pasado en mi ausencia?— dijo mirando a la muchedumbre de la puerta

—Eso es algo que tendrá que contaros el consejo pues yo no estoy autorizado a decíroslo, si sois tan amable de despedir a vuestro compañero, mi señor, podréis entrar en la ciudad. — dijo mientras no quitaba la mirada del enorme oso que le acompañaba.

— ¿Mi acompañante? ¡Ah sí claro! Estoy tan acostumbrado a su presencia que ya no le doy importancia. Ve ahora hermano oso, el otoño se acerca, el salmón viaja ya cauce arriba buscando las fauces de los osos para servir de grasa y alimento en el largo invierno. Ve hermano, me has acompañado durante años, pero ahora es hora de que vuelva a mi propia cueva. Sin embargo no te preocupes, te veré en primavera allá donde los hielos nunca se van, y entonces podrás enseñarme a tus vástagos. Gracias por tu compañía hermano. — y mientras decía esto acariciaba la poderosa cabeza y las enormes mandíbulas del plantígrado. El oso le miró con cara triste y se alzó sobre sus patas traseras, abrazó al elfo y un grito de terror salió de la garganta de muchos de los elfos que temían por la vida del viejo.

— ¿No te irás a poner ahora sentimental?¿Verdad hermano? Ya sabes que no soporto las despedidas, vete ahora y recuerda que yo estaré allí cuando despiertes en primavera.

El oso dejó de abrazar al elfo y se dirigió de nuevo al bosque, parando a cada poco trozo para mirar hacia atrás, esperando una llamada del elfo para volver a su lado.

—En el fondo sigue siendo un cachorro, sólo y abandonado, como cuando lo encontré hace 20 veranos— y una lágrima resbaló por la mejilla del anciano. Una lágrima que se perdió entre las barbas blancas y luengas y que pocos pudieron ver. —Bien veamos que quiere ese llamado consejo al que no conozco.— y moviendo el bastón, pero sin apoyarse en él entró en la ciudad y le llevaron a la cámara del consejo dónde permaneció largas horas.

Mientras tanto los rumores corrían por la ciudad, pues un ser ya legendario, el viejo Khéro Barasa, había regresado cuando hacía siglos que le habían dado por perdido, un viejo arken farothar, que había partido hacía mil años para estudiar en el medio natural a los kelvar y los olvar había regresado. Su figura se perdía en la memoria de los más ancianos y se contaban de él maravillas, y el que regresara con uno de los animales más solitarios y peligrosos conocidos no hacía más que amplificar la leyenda. El antiguo maestro de la guarnición de la ciudad había regresado y nadie sabía como se tomaría los acontecimientos de los últimos mil años.

Mientras en la sala del consejo, los miembros del mismo, habían terminado de hacer un breve resumen de la historia de su pueblo durante los últimos mil años.

—Así pues eso es todo.— dijo el anciano— hace mil años ya intuí que ocurriría lo que me habéis contado, como no quería participar en una batalla entre hermanos, preferí el dedicarme plenamente a mis estudios. Sin embargo, me decía que ya está todo culminado y que nos encontramos en guerra por todo Rómenor. Pues un arken ha regresado, si mi pueblo requiere de mí para la batalla no sé en qué estáis pensando manteniéndome aquí parado y contando viejas historias. ¿Acaso se ha devaluado tanto el deber en esta sociedad que habéis perdido las tradiciones? Primero la guerra luego las preguntas de porqué la guerra. ¿Dónde he de ir?

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Edad: 1.573 años.

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NÓTI: 2227

NIVEL: INICIADO

HABILIDADES DE HISTORIA:

- Dominio del Arma: Espada.

- Dominio de las bestias.

- Supervivencia en la Naturaleza.

- Sanación.

Vida

100%