La Guerra de los Clanes

Batalla 39. Revuelta En Hyosto.

Terminada
Escrito el 12-06-2008 22:42 #1

Los apacibles elfos que habitan en la ciudad de Hyosto se han hartado de la dominación por parte de sus congéneres.

El ataque sufrido por los elfos de Narwa les ha ofendido profundamente, por venir de miembros de su propia raza.

Las guerras entre hermanos suelen tener consecuencias drásticas.

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Fin Guerra: Narwä Hilyatâri se retira del Combate

Armadas perdidas por "Maianor" = 27

Armadas perdidas por "Narwä Hilyatâri" = 25

Victoria para Narwa, que conserva el dominio de la ciudad.

Escrito el 14-06-2008 03:02 #2

"20 Aqua Vath"

Hace varias semanas que me hospedo entre las blancas murallas de la ciudad de Hyosto, atenta ante cualquier cambio en el ambiente, ante cualquier nueva posibilidad de una rebelión.

Muchas vidas nos costó la anterior que logramos superar muy a duras penas; nuevos refuerzos han llegado desde Ohtalôsse desde entonces y ahora se encuentran apostados al otro lado de los muros de la ciudad, esperando día tras día a que yo de la orden.

Nada ha sucedido desde entonces, solo el silencio...la música ya no suena entre sus paredes.

Puedo sentir el miedo, el odio que nos profesan...eso sólo hace que alimentar nuestro belicoso ego.

.... .....

Mis arrugados dedos acariciaron las páginas con ternura mientras releía los fragmentos por enésima vez. Cerré los ojos e imaginé, tal como hiciera de niño, a la elfa de negros cabellos escribiendo en su diario.

Nunca supe a ciencia cierta sobre el aspecto de la mujer; pero sin saber cómo ni por qué, siempre tuve el presentimiento de que la dama de blancos ropajes de seda y oscura cabellera del cuadro que había en el despacho de mi abuelo era la misma persona que se había encargado de dejar su huella en aquellas desgastadas láminas.

Si no hubiera visto aquel cuadro igualmente así la imaginé. Una elfa de largos cabellos azabache y una mirada de ojos grises cargados de una intensa pena.

Una mujer hermosa ante todo, pero cruelmente marcada por el destino.

Seguí leyendo una vez más.

"Aquí, entre estas paredes llenas de odio hacia mi gente, hacia mi propia persona, he llegado a sentirme segura lejos de las intrigas de la capital. Poco a poco me acostumbro a este largo confinamiento al que estoy sometida a la espera de nuevas órdenes del Khotse.

Al menos desde hace un tiempo no han vuelto las pesadillas...aquellas horribles visiones de mi bebé...ahora podría ser un fiero guerrero pero no, la traición y el engaño me lo arrebataron; aún espero el momento de mi venganza...un momento que muy pronto ha de estar por llegar."

-¡Abuelo!

-Dime pequeño-interrumpí la lectura para contestar a mi nieto.

-Pero...¿qué tiene de cierto?...quiero decir, si tu abuelo tenía un cuadro de esa mujer, ¿quiere eso decir que realmente existió?-preguntó con los ojos muy abiertos.

No pude reprimir la risa que afloró a mis labios, con sólo 8 años ya se había dado cuenta.

-Bueno, es un poco complicado de explicar, digamos que...las leyendas y los mitos a veces tienen más de real de lo que uno puede admitir...-el niño me miró con desilusión-ésto es algo de lo que ya hablaremos más adelante; si te hablara ahora de ello...puede que no llegaras a entender lo que de verdad significa.

-Pero...pero abuelo...¡yo ya no soy un niño pequeño!-contestó ofendido.

-Shh, déjame que te siga leyendo, ¿no querrás que te desvele el final de todo antes de tiempo, verdad?

-No, no abuelo...sigue leyendo.

-Está bien, pero escúchame atento, no pierdas detalle y puede que lo averigües tú mismo, ¡mi niño grande!

[Editado por mithril_ el 16-06-2008 10:36]

Escrito el 14-06-2008 17:45 #3

Un grito aterrador retumbó en mis oídos obligándome a volver a la realidad. Otra voz, masculina, sonó instantes después:

-"Ésto es lo que ocurre por atacar a traición-dijo el guardia que se encontraba ante la puerta del edificio principal-¡que alguien acaba perdiendo a un ser querido!

La mujer que se encontraba de rodillas en el suelo sujetaba la cabeza de un joven muchacho que se encontraba tendido sobre un charco de su propia sangre. La desconsolada mujer sollozaba y gemía de dolor mientras acunaba al que parecía ser su hijo.

La escena se había sucedido con demasiada rapidez, un chiquillo enardecido se había acercado por la espalda de uno de los soldados Narwa cuchillo en mano. Al iniciar el traicionero ataque fue abatido por una flecha desde la muralla.

La pobre señora que no atinaba nada más que a llorar, se negaba a soltar a su desgraciado vástago mientras algunos vecinos la instaban a levantarse.

De repente alguien salió a la plaza armado con un palo, otro lo siguió con una pala, el siguiente con un cuchillo...y así fueron llegando mientras la iracunda muchedumbre se iba acumulando frente al edificio donde yo me encontraba.

-¡Sal, elfa! -gritaban a la voz de uno- ¡deja que te demostremos cuán es nuestro respeto!

-¡Largaos de aquí, no necesitamos los cuidados de unos elfos ritualistas!

La situación había comenzado a ponerse tensa; pronto alguien iniciaría el desafortunado ataque…muchos tendrían que dejar sus vidas allí.

Miré hacia el exterior, nuestras tropas estaban cerca, pero no lo suficiente. Temía una masacre contra mi pueblo si no me apresuraba a dar las pertinentes órdenes.

Mi voz resonó por el pasillo de la estancia, gritaba una y otra vez:

-¡Ha llegado la hora! A mí soldados, ¡venid a mí!

Demasiado tarde, para cuando el ejército que se encontraba tras los muros recibió la orden, la batalla ya había comenzado.

Antes de que las tropas apostadas en el exterior pudieran saber de lo ocurrido, los mismos aldeanos ya se habían encargado de atrancar las puertas, dejando solo a unas pocas guarniciones en el interior de la ciudad dispuestas para su defensa.

Los guardias retrocedieron hacia las puertas para salvaguardar las vidas de los que tras ellas se encontraban.

Yo no podía creer lo que mis ojos veían, lo que mis oídos escuchaban...la frágil paz que recientemente habíamos conseguido acababa de romperse por un desafortunado incidente.

En cuestión de minutos se formó una gran algarabía delante del edificio, sobre la plaza empezaba a derramarse la sangre...no podía ver ya si de unos o de otros.

Poco a poco fueron cayendo mis soldados, uno tras otro sin oportunidad ninguna. Las pesadas puertas chirriaron al abrirse mientras los enloquecidos ciudadanos de Hyosto se colaban tras ella penetrando en el interior.

-"Venid a por mí- dije en un susurro mientras con la mano derecha sujetaba a Anka y con la izquierda surcaba mi rostro con líneas de sangre; varios pares de pasos se escucharon en el umbral de mi puerta...- si así ha de ser, no me cogeréis viva"

[Editado por mithril_ el 16-06-2008 14:40]

Escrito el 16-06-2008 19:49 #4

“-Creo…creo que lo dejaremos aquí por el momento, pequeño.

-¿Qué…? ¡No!-gritó el niño desconsolado-sigue abuelo, por favor. ¡No puedes dejarme ahora así…!

Una sonora carcajada asomó desde mi garganta.

-Tranquilo, sólo quería ver la cara que ponías-seguí riendo.

El joven frunció el ceño, luego de un leve suspiro suavizó el rostro y sonrió. Parecía haber entendido que la única intención que había tenido con la interrupción de la lectura era ver qué interés tenía el niño en aquella historia.

-Está bien, continúo.

“Varios pares de pisadas se escucharon en el umbral de mi puerta. Luego un golpe seco, y silencio…la puerta se abrió despacio y entre las sombras se dibujó el perfil de mi oponente.

Yo estaba preparada, ambas dagas en las manos y dispuesta a morir allí mismo masacrada por la furiosa marabunta.

-¡Hisië!-era una voz familiar.

La silueta en la sombra se mostró ante la luz dejando ver a un elfo de gran altura. Vestía la típica armadura del ejército de Narwä, solo su plateada cabellera se dejaba ver bajo la coraza.

-Thâiron…-susurré.-Cómo…Estabas en el exterior y los aldeanos han atrancado las puertas, ¿cómo conseguiste entrar?

-Es un poco complicado, pero debes saber que cuando supimos de lo sucedido nuestros soldados corrieron prestos a los arietes para derribar las puertas. Yo escalé la muralla en el lado oeste, y me escabullí sin ser visto hasta aquí. No me fue difícil después de todo, pues una armadura más pasa desapercibida entre la muchedumbre enloquecida.

Piden tu cabeza, Hisië. Por eso me apresuré a buscarte.

-Rápido, démonos prisa.

Salimos de la habitación ocultos entre las sombras, el rastro de los ciudadanos era patente allá por donde íbamos, el saqueo del palacio ya había comenzado.

Por el camino, aún en el interior del edificio varios de ellos nos cortaron el paso.

-No deis ni un paso más, Señora-gritó uno de ellos.-aquí termina tu camino.

De un salto se abalanzó sobre mi pero pude esquivarlo dejando que cayera de bruces al suelo. El siguiente lo intentó con algo más de fortuna pues no dejó que me preparara tras el primer ataque. Con el garrote que llevaba consiguió propinarme un buen golpe en la cabeza dejándome semiinconsciente. Caí al suelo y de repente, todo fue oscuridad.

Thâiron clavó su espada en el oponente sin dejarlo reaccionar. El otro, ya levantado lo intentó una vez más pero la fortuna aquel día debió de abandonarlo pues en solo un instante la espada de Thâiron se incrustó en su costado.

El resto de los allí presentes siguieron su camino tras lo visto.

-¿Te encuentras bien, Hisië?-dijo tendiéndome la mano-¿puedes levantarte?

-No caerá la breva de que alguien me lo impida-contesté con una sonrisa en mis labios-aunque éste dolor de cabeza tardará en irse.

Thâiron era un aguerrido Arkên, ambos superamos el Narwänolme juntos, convirtiéndose desde entonces en uno de mis mejores amigos, y aliados. Su onnar era un reptil al igual que el mío. Serpiente de cascabel; era ágil y rápido, tan fiero como una cobra real durante la batalla.

Cuando conseguimos salir al exterior fuimos conscientes de los recientes acontecimientos. El ejército nurulante estaba consiguiendo abrir brecha, la cabeza del ariete con forma de serpiente asomaba por entre la madera astillada.

Varias docenas de ciudadanos intentaban en vano impedir el acceso con sacos y piedras pero la balanza ya se había decantado a nuestro favor.

Cientos de cuerpos yacían sanguinolentos sobre la plaza principal, la batalla se había trasladado a la entrada de la ciudad.

Poco a poco nuestros soldados fueron colándose en su interior, llevándose por delante a todo aquel que no portara una armadura, señal de que no era un camarada.

La rebelión, poco a poco, fue sofocada.

Una desgracia tanto para un bando como para el otro, uno por no estar bien preparado, el otro por no actuar con la premura suficiente…”

Cerré el libro despacio, sin castigar demasiado el raído cuero de la cubierta.

-¿Qué te ha parecido, muchacho?-pregunté a mi nieto.

-¡Es una historia muy emocionante abuelo…!!-dijo mientras de un salto se ponía en pie imitando a los elfos espadachines-pero, ¿quién era ese Thâiron?

-Algún día te lo contaré hijito…¿sabes que tienes sus mismos ojos despiertos?

-¿Los ojos de quién, abuelo? ¿De Thâiron?-gritó el niño emocionado.

-No,jaja…de mi abuelo, pequeño…de mi abuelo…-contesté guiñándole un ojo, mientras le arropaba…

[Editado por mithril_ el 16-06-2008 19:55]

Escrito el 19-06-2008 17:14 #5

Resumen de la batalla:

Narwa ha perdido 25 armadas x35= 875 puntos.

Recuperables: 700 puntos.

Valoraciones: 8,4+8,2+7,8+6,8+9,2= 8,08

Recupera: 566 puntos.

Pierde: 309 puntos.

La victoria en la batalla otorga a este clan 600 monedas.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.