Evendim se sentía muy a gusto entre aquellos compañero, pues hacían que todo fuera de fácil comprensión para ella. Se rió mucho con las anécdotas de Morlyg y los intentos de aclaracion de Tolyto.
Entre ellos se sentía como si los conociese de toda la vida.
Al poco rato, Rawa se separó del grupo y se acercó a los caballos. Parecía pensativa y distante. Evendim le miró desde el otro lado del fuego, y Morlyg y Tolyto la miraron extrañados.
-¿Has visto algo?- preguntaron curiosos.
Evendim sonrió ante la enorme curiosidad de los Marllajtay y luego negó con la cabeza.
-Es que me pareció que a Rawa le ocurría algo...
Morlyg y Tolyto intercambiaron una mirada de complicidad.
-Simplemente echa de menos a su marido.
Evendim asintió satisfecha.
-Supongo que tiene que ser muy duro estar tanto tiempo separados.
En el campamento retomaron de nuevo la conversación. Silanqui miró a Evendim.
-Antes hablaste algo de unas catacumbas en Nimost. ¿Podrías contarnos algo más sobre ellas? Estoy intrigada.
La joven Rilië sonrió.
-En la ciudad creen que allí abajo se está desatando algo gordo. No están vacías y los soldados del rey lo saben.
-¿Y si lo saben por que no hacen nada? ¿No están tan interesados en mantenerlas ocultas?
-Lo están, pero la gente que baja a las catacumbas sabe bien donde pisa, y ningun soldado del rey sería capaz de seguirle los pasos. Nadie sería capaz sin un guía de los Templarios de Morr.
Morlyg frunció el ceño.
-¿Los templarios de Morr?
-Son una orden honorable, su capitán y maestre se llama Cormag, compañero mío. Pero desde hace tiempo nada sabemos de él ni de otro personaje llamado Nurtaur. No sabemos nada de él, pero damos por segura su muerte.
-Vaya...- dijo Morlyg aturdido.- Nimost parece peligroso últimamente.
-Desgraciadamente tengo que admitir que lo es... a me persiguieron unas cuantas veces en la noche. Gracias a Eruanne no me hicieron daño. Aunque se lo hicieron a él.
-Eruanne... ¿es el compañero que esperabas en Laiquamiril?- pregunto Silanqui.
-Así es. Pero tranquilos, el lugar en el que descansaréis es menos peligroso que una oveja pastando. Os lo aseguro.
Todos sonrieron y continuaron charlando y comiendo.