La Guerra de los Clanes

Una Nueva Amenaza

Escribiéndose...
Escrito el 25-06-2008 14:46 #1

Nilme Istyalvao.

Entre las ruinas de la ciudad que fuera asolada por la batalla, donde los pueblos de Rómenor se habían unido contra un mal común, descansaban ahora el grupo Marllajtay y Evendim.

Habían permanecido juntos desde Laiquamiril, apoyándose mutuamente tanto en decisiones como en acciones. Evendim se sentía parte de ellos. No obstante, llegaba la hora de partir.

Rawa y Morlyg hablaban entre ellos mientras recogían sus enseres en diferentes mochilas. Evendim comía una manzana roja con ganas, pues su hambre en aquellos momentos era voraz. Se encontraba sentada en una piedra alta y observaba el lugar con desgana.

Al poco rato ambos se acercaron.

-Se nota que tienes hambre.- le bromeó Morlyg. Rawa asintió por detrás sonriendo.

-No lo sabéis bien...

Los tres se rieron.

-Bueno, ha llegado la hora de partir. - dijo Rawa cargando con un par de bultos.

-Evendim, sera mejor que recojas tus cosas.- añadió Morlyg.

Esta frunció el ceño.

-¿Como?

-Hemos pensado en regresar juntos.

[Editado por Galath_Undome el 25-06-2008 14:52]

Escrito el 25-06-2008 16:35 #2

Evendim parecía sorprendida.

- ¿No volvéis a Híssuë? Yo me dirigiré a Nimost a través de los campos de Hyarmenyalaire, hacia el sureste.

- Exacto. Esa es la ruta que tomaremos – confirmó Rawa. – El Khútic Allpa’huátl se encuentra en el Nendataure. Queremos informarle personalmente de lo acontecido estos días.

- Y a poder ser cuanto antes. Cruzar el bosque hacia el sur seguramente nos demoraría más de lo necesario. Y seguramente el Khútic desearía que me incorporara cuanto antes a la caballería de Teilmach en Tumbu – añadió Toltyo.

- Sin duda. ¿No habías partido a Híssuë a informar de los sucesos de Tumbu, con la intención de regresar cuanto antes? – Rawa recalcó estas últimas palabras.

Toltyo se mostró confuso ante la salida de la princesa, pero no replicó. Fue Morlyg quien, frunciendo el ceño, le devolvió el golpe.

- ¿Y no quedaste tú a cargo del gobierno del Apákt’chüta cuando Allpa marchó?

- Y tú estás a cargo de la defensa del estuario en Atlan’tenawq… los Locéroquen o quienquiera que fueran los que nos atacaron ya burlaron una vez a tu compañía. Y no me valen las escusas de la niebla o que tú te encontraras en el Apákt’chüta aquél día.

- Está bien, está bien –interrumpió Evendim divertida. – Por lo que veo los tres estáis ansiosos de recibir una buena reprimenda de vuestro señor.

Silanqi sonrió mirando a Evendim con complicidad. Ésta le devolvió la mirada.

- Os guiaré hasta Nimost. En cierto modo no me apetecía regresar sola, más después de lo ocurrido aquí… - terminó el último bocado de la manzana. – Y luego podréis llegar al Nendataure desde las Mansiones de los Enanos de Nimost.

Rawa, Silanqi y Toltyo salieron a explorar los alrededores de la ciudad mientras los demás terminaban de empaquetar los bultos para el viaje. Cuando todo estuvo a punto, aún no habían vuelto y todos empezaron a preocuparse. Finalmente, los sorprendió un ruido de cascos en las proximidades del campamento y se pusieron en guardia, empuñando sus armas en formación de defensa. Pero quienes aparecieron cabalgando de entre la espesura fueron Rawa, Toltyo y Silanqi, seguidos de varios caballos más.

- Pero, ¿qué tenemos aquí? – exclamó Morlyg.

- Ya ves, alguien tenía que pensar en un medio de transporte más veloz que nuestros pies cansados – se regocijó Rawa.

- Los hemos encontrado desperdigados por el bosque. Posiblemente huyeron de la batalla sin que nadie se percatara – dijo Silanqi.

- Muy bien. ¡Entonces ya podemos partir! – exclamo Evendim.

Escrito el 25-06-2008 22:33 #3

Atadas los enseres a las sillas de los caballos y hechas las despedidas correspondientes a los pocos compañeros de batalla que quedaban en Nilme Istyalvao, la pequeña comitiva de rillië-marllajtay inició su viaje. A la cabeza del grupo iba Evendim, seguida de Morlyg y Toltyo, y un poco más atrás, jugueteando con su montura, estaban Rawa y Silanqi. El caballo escogido por la princesa era un hermoso potro bayo de porte elegante y andar nervioso, características que le recordaban a Anq’allï, y que le permitieron controlarlo con facilidad.

-La princesa caprichosa ha encontrado un caballo a su medida –se burló Morlyg al ver el ocurrente pasatiempo de Rawa, obteniendo por única respuesta un gesto de desagrado.

-Veo que tienen una excelente relación ustedes dos –rió Evendim.

-Es mucho más que eso– intervino Toltyo –deberías verlos discutir por pequeñeces, pueden pasarse horas enfrascados en las más absurdas disputas.

-Todo se debe al carácter obstinado de cierta Nust’ë marllajtay –explicó en voz alta el númenóreano para que Rawa escuchara –, para quien todo debe hacerse a su manera.

Para entonces la princesa había dejado el final del grupo y cabalgaba cerca de Evendim; la risa divertida de Silanqi se escuchaba a sus espaldas.

-Evendim, no hagas caso a Morlyg, no puede soportar que alguien más tenga la razón. –Señaló Rawa – mejor háblanos de tu gente, los rillië, y de Nimost. Hasta ahora no he tenido la oportunidad de viajar a la Fortaleza Blanca pero he escuchado historias sorprendentes que hablan de su belleza y quisiera conocerla por tus palabras antes de verla con mis ojos.

Escrito el 25-06-2008 23:57 #4

Evendim sonrió al ver la trifulca entre aquellos dos.

Luego, agradecida del interés mostrado por la mujer del Khútic, le contó algunas cosas acerca del pueblo.

-En realidad la fortaleza blanca es ahora distinta que en el pasado. Se contaron grandes leyendas sobre ella, pero ahora solo se conservan unas pocas. Los Rilie son gente humilde, aman la igualdad y no soportan ningún tipo de superioridad pues para ellos todo ser debe ser igual.

-Sin emgargo tenéis un rey.

Evendim sonrió irónicamente.

-Así es... pero las cosas se están torciendo para él más de lo que cree. Mucho se está desatando en las frías catacumbas, aunque pocos lo sabemos y pocos lo sabrán.

-¿Las catacumbas?- preguntó interesada Rawa.- Hablas de ellas como si fuesen oscuras.

-Lo son. Está prohibida la entrada... bajo pena de muerte.

-¿Pena de muerte? Algo se oculta sin duda ahí abajo.

-Puede...

Escrito el 26-06-2008 17:55 #5

- Muchas cosas se ocultan en los lugares oscuros – agregó Morlyg, transmitiendo naturalidad. – Buenas o malas… eso ya es más difícil de decir.

- ¿A qué te refieres? – preguntó Rawa extrañada.

- A que me resulta desproporcionada la amenaza de pena de muerte sólo por entrar en unas catacumbas abandonadas.

- Yo no he dicho que estén abandonadas… - replicó Evendim.

- No, pero si no lo estuvieran habría vigilancia y al menos se permitiría entrar a quien estuviera autorizado, ¿no?

- Buena deducción. – Aprobó Toltyo sonriente, que escuchaba y analizaba cuanto se decía, como solía ser su costumbre.

- En fin, tampoco vamos a disponer de tiempo para que te dediques a explorar las catacumbas de Nimost, Morlyg; descansaremos allí y partiremos hacia Tûgore, tenemos asuntos importantes como para ponernos a hacer turismo – sentenció Rawa.

- No te enojes, soy perfectamente consciente de ello – dijo Morlyg tranquilamente. – Sólo quería decir… bueno, que una prohibición así me huele más a intereses políticos que a medida de seguridad “por el bien del pueblo”…

Morlyg terminó esa última frase con un tono sarcástico en su voz. Luego miró a Evendim. – Es sólo una opinión Evendim, quizá me equivoque.

Empezaba a anochecer y el grupo de viajeros abandonaba el bosque entonces. La vegetación era menos densa y los árboles estaban cada más aislados unos de otros, cediendo terreno a los pastos y las estepas. Ante ellos distinguían los campos abiertos del valle del Palantuine y a lo lejos, más allá de las sombras proyectadas por las estribaciones orientales de la Umbar Meno, distinguían los alegres reflejos del sol sobre las aguas del caudaloso río. La compañía se detuvo en lo alto de una loma, oteando el horizonte.

- Quizás deberíamos acampar en algún lugar seguro antes de internarnos en las llanuras. Somos pocos para levantar un campamento decente y pasar la noche a campo abierto podría ser peligroso.

- De acuerdo - aceptó Rawa. - Descendamos la loma. Sigamos avanzando hasta que encontremos un buen lugar donde acampar.

Escrito el 27-06-2008 00:36 #6

El grupo de viajeros buscó cobijo bajo uno de los pocos conjuntos de árboles que quedaban a su paso, justo antes del anochecer. El campamento estuvo listo en poco tiempo y una pequeña fogata ardió en el medio; si bien aquella no era una noche de invierno, el viento de las praderas que se colaba entre los árboles era realmente frío, por lo que el fuego sería una buena forma de mantenerse tibios.

Los caballos habían sido liberados de sus sillas y demás ataduras, y descansaban tranquilos a poca distancia del campamento, mientras los viajeros, dispuestos en círculo frente al fuego, disfrutaban de una cena frugal y una buena charla.

-La cena estaría mejor si tuviéramos un buen pisquy para acompañarla –exclamó Morlyg.

-Yo me conformaría con un poco de tzate – intervino Toltyo.

-¿Pisquy? ¿Tzate? ¿Qué son? –preguntó Evendim, confundida.

-Son bebidas hechas a base de maïth y puhán. –respondió Rawa, pero su interlocutora pareció estar aun más confundida. –No te preocupes por los nombres, ve al Apákt’chüta si alguna vez visitas Híssuë y yo me encargaré de que conozcas el pisquy, el tzate, el ocate y otras tantas delicias que nos obsequia Allpamanta cada día.

-Los marllajtay tenéis una curiosa lengua –dijo sonriendo la joven rillië –pero acepto con gusto la invitación, ya quiero conocer el sabor de todo eso que mencionáis.

La agradable plática sobre los marllajtay siguió su curso; Morlyg se deleitaba recreando escenas y detalles de la vida de los habitantes del estuario para Evendim quien, cada tanto, buscaba en Toltyo el esclarecimiento de algunas de las palabras del númenóreano. Pero el nombre de Híssuë trajo a la princesa algo más que alegres recuerdos. Aprovechando la distracción de la charla dejó su lugar y se dirigió hacia el sitio en que descansaban los caballos.

-La cena estaría mejor si Allpa’huátl estuviera aquí para acompañarme –musitó.

Escrito el 27-06-2008 11:12 #7

Evendim se sentía muy a gusto entre aquellos compañero, pues hacían que todo fuera de fácil comprensión para ella. Se rió mucho con las anécdotas de Morlyg y los intentos de aclaracion de Tolyto.

Entre ellos se sentía como si los conociese de toda la vida.

Al poco rato, Rawa se separó del grupo y se acercó a los caballos. Parecía pensativa y distante. Evendim le miró desde el otro lado del fuego, y Morlyg y Tolyto la miraron extrañados.

-¿Has visto algo?- preguntaron curiosos.

Evendim sonrió ante la enorme curiosidad de los Marllajtay y luego negó con la cabeza.

-Es que me pareció que a Rawa le ocurría algo...

Morlyg y Tolyto intercambiaron una mirada de complicidad.

-Simplemente echa de menos a su marido.

Evendim asintió satisfecha.

-Supongo que tiene que ser muy duro estar tanto tiempo separados.

En el campamento retomaron de nuevo la conversación. Silanqui miró a Evendim.

-Antes hablaste algo de unas catacumbas en Nimost. ¿Podrías contarnos algo más sobre ellas? Estoy intrigada.

La joven Rilië sonrió.

-En la ciudad creen que allí abajo se está desatando algo gordo. No están vacías y los soldados del rey lo saben.

-¿Y si lo saben por que no hacen nada? ¿No están tan interesados en mantenerlas ocultas?

-Lo están, pero la gente que baja a las catacumbas sabe bien donde pisa, y ningun soldado del rey sería capaz de seguirle los pasos. Nadie sería capaz sin un guía de los Templarios de Morr.

Morlyg frunció el ceño.

-¿Los templarios de Morr?

-Son una orden honorable, su capitán y maestre se llama Cormag, compañero mío. Pero desde hace tiempo nada sabemos de él ni de otro personaje llamado Nurtaur. No sabemos nada de él, pero damos por segura su muerte.

-Vaya...- dijo Morlyg aturdido.- Nimost parece peligroso últimamente.

-Desgraciadamente tengo que admitir que lo es... a me persiguieron unas cuantas veces en la noche. Gracias a Eruanne no me hicieron daño. Aunque se lo hicieron a él.

-Eruanne... ¿es el compañero que esperabas en Laiquamiril?- pregunto Silanqui.

-Así es. Pero tranquilos, el lugar en el que descansaréis es menos peligroso que una oveja pastando. Os lo aseguro.

Todos sonrieron y continuaron charlando y comiendo.

Escrito el 28-06-2008 23:08 #8

La ausencia de su ayni, si bien era difícil de sobrellevar, no era en sí la razón de sus preocupaciones, lo que la inquietaba era la imposibilidad de saber qué estaba ocurriendo con él. El khútic no gustaba demasiado de los largos viajes, no le atraía dejar el territorio marllajtay para adentrarse en tierras foráneas, y sólo lo hacía de ser estrictamente necesaria su presencia en reuniones diplomáticas o al frente de los hombres de su compañía. Para Rawa, en cambio, los viajes eran oportunidades únicas de conocer nuevas regiones, nuevos pueblos, y no temía aventurarse a cruzar las Andië o a navegar a través del mar; estaba acostumbrada a dejar la ciudad de Híssuë pero no a que Allpa’huátl permaneciera por tanto tiempo fuera de los límites territoriales marllajtay.

Pero la noche no era para nostalgias, y tras acariciar el suave pelaje de su caballo, dio la vuelta y regresó al círculo frente al fuego.

-Te escuché hablar de los Templarios de Morr –intervino Rawa dirigiéndose a Evendim –¿qué son exactamente estos templaros? ¿eres parte de ellos?

La pregunta de la princesa trajo consigo un instante de silencio, tal vez no estaba bien preguntar algo así a quien apenas conocían; Rawa se sintió un poco incómoda y quiso disculparse.

-Lo siento mucho, creo que he sido muy imprudente –se apresuró a decir, pero Evendim la tranquilizó con una sonrisa.

Escrito el 29-06-2008 00:02 #9

Evendim le dedicó una sonrisa a Rawa, no le molestaba en absoluto la pregunta, pues era natural la curiosidad con que preguntaba por los Rilië.

-No debes disculparte, pues si algo nos hace de carne y hueso es nuestra curiosidad. No soy parte de los Templarios de Morr, pero conozco a gente que si. Nunca me han gustado esa clase de grupos a los que yo considero bélicos.

-¿Bélicos?

-No es que no me gusten, pero los Templarios están educados con demasiada prepotencia en mente, algo que los Rilië no soportan... y yo como parte de ellos tampoco.

-¿Pero como una orden creada por Rilië puede llegar a convertirse en todo lo contrario que ellos son?- preguntó Morlyg.

-Porque el ser humano tende a pensar que todo lo que crea puede dominarlo... pero esa no es la realidad.

-Bien dicho, Evendim.- Añadió Rawa.

La joven humana se pasó una mano por la cara frotándose los ojos.

-¿Tienes sueño o es una impresión?- Preguntó Morlyg sonriente.

-No puedo negarlo...- contestó Evendim dibujando una sonrisa. Rawa tambien sonrió.

-Deberíamos descansar entonces. Por hoy ya está bien de palabras, tenemos mucho camino para compartir nuestros momentos.- añadió la princesa Marllajtay.

Todos se acostaron en el pequeño campamento, montaron guardias de tres horas cada uno, y la noche transcurrió tranquila.

[Editado por Galath_Undome el 29-06-2008 00:03]

Escrito el 01-07-2008 04:00 #10

La noche fue tranquila y las guardias nocturnas libres de sobresaltos, y para cuando Maïth asomó sobre el horizonte, el campamento había sido levantado y los caballos aguardaban a sus jinetes, prestos para aventurarse a través de las planicies del valle del Palantuine.

El desayuno de los viajeros fue tan sencillo como la cena; la caza en aquella extensa sabana no era buena, por lo que debían racionar sus alimentos si querían mantener la fuerza y el ánimo necesarios para recorrer el largo camino que los separaba de Nimost.

Poco a poco, los altos y densos árboles del Mistetaure fueron reemplazados por pequeños grupos de arbustos y por una alfombra de prado que parecía extenderse de forma infinita, cortada sólo por la rápida corriente del amplio Palantuine.

Aquella mañana el humor de los viajeros era tan claro como el cielo que se elevaba sobre ellos; la suave brisa que recorría la llanura traía consigo el aroma del río y de la hierba, y Maïth, el sol, bañaba con cálidos rayos los hombros de aquellos que se preparaban para dar inicio a u nuevo día de marcha.

Rawa, que se había deshecho de la silla y montaba a pelo sobre su bayo, oteaba el horizonte. La deliciosa sensación del viento revolviendo su cabello y acariciando su rostro le hizo cerrar los ojos y tararear una vieja melodía marllajtay aprendida de su abuela, en esos días en los que su única preocupación era repasar una y otra vez los complejos pasos de los bailes tradicionales que intentaba enseñarle el Temacht'zlic.

-Hoy viajaremos a paso rápido, acortaremos la mayor distancia posible sin extenuar a los caballos –indicó Evendim –el terreno es propicio y no tendremos problemas.

-Que así sea –respondió Rawa, sin apartar la mirada de la lejanía, y antes que los demás pudieran decir agregar algo más espoleó a su potro y cabalgó en línea recta a través de la llanada.