La Guerra de los Clanes

Batalla 47. Intento De Saqueo De Tumbu Por La C2 Marllajtay.

Terminada
Escrito el 26-06-2008 20:02 #1

Fin Guerra: Maianor se retira del Combate

Armadas perdidas por "Marllajtay" = 30

Armadas perdidas por "Maianor" = 28

Victoria para Maianor.

No se produce el saqueo.

Escrito el 29-06-2008 23:37 #2

El regreso de Laymi Arië comandando la caballería de Teihlmac al campamento Marllajtay en las cercanías de Tûgore tuvo un sabor agridulce para la compañía. Después de una fallida revuelta de los Adoradores del Cuervo en la ciudad del Sutagûn, las fuerzas Marllajtay habían recobrado el control de la ciudad, aunque la victoria se había saldado con muchas bajas, y el Khútic estaba gravemente herido: Osrûn Sâr había aparecido al final de la batalla para desgarrar el cuello del Zôr de Tûgore con su inmundo pico.

- A pesar de todo - seguía diciendo Laymi a la compañía –, el Señor de Híssuë ordena iniciar los preparativos para la toma de Tumbu sin más demora, pues las fuerzas enemigas se encuentran gravemente deterioradas.

- Pero, mi señora… – empezó a decir Tlaioptéch, el primer oficial de la compañía, al mando de ésta en ausencia de Toltyo – el capitán Toltyo aún no ha vuelto de Híssuë. ¿No deberíamos esperar su regreso con refuerzos?

- No, no volverá de momento pero los refuerzos llegaran… pronto, espero – dijo Laymi. – Hace un añasqa* escaso llegaron mensajeros de Híssuë trayendo malas noticias. Nuestro reino ha sido ocultado por una misteriosa niebla que permanece incluso durante el punto álgido del ascenso de Maïth. Desde el interior de la niebla unos misteriosos guerreros atacaron el puerto del Apákt’chüta, en lo más profundo del Estuario.

Una sombra oscureció los corazones de todos los Marllajtay allí presentes, y también de los Isgur del bosque y refugiados de Tumbu que habían permanecido en el exilio junto con la compañía Marllajtay.

- Nadie sabe a ciencia cierta quienes fueron los enigmáticos atacantes, por eso la princesa Rawa, el Zôr’chä de Atlan’tenawq y el capitán Toltyo han partido hacia las antigua ciudad de Laiquamiril, la Flor del Mistetaure, porque se ha averiguado que las flechas con las que fue atacada Híssuë provienen de esa ciudad, ahora en ruinas desde hace siglos.

Los Marllajtay no comprendieron de entrada los motivos de esa precipitada, bajo su punto de vista, determinación por atacar Tumbu, en ese escenario aparentemente adverso. Aunque muchos Isgur se habían unido a ellos tras el primer intento de asalto a la ciudad, la toma de Tûgore había provocado una oleada de refugiados que se habían desplazado a Tumbu, que aún estaba en poder del Cuervo. Refugiados que una vez allí se convertían en potenciales adversarios que podían reforzar las defensas de la ciudad. A duras penas los aliados habían podido bloquear la oleada mediante sistemáticas emboscadas.

Pero la esperanza renació en ellos con el paso de los días. Los refugiados de Tûgore dejaron de llegar, y las intenciones de Laymi no consistían en atacar aún abiertamente la ciudad. Pasaron los días, que se convirtieron en semanas, en los que los Marllajtay patrullaron los bosques en las cercanías de Tumbu interceptando las compañías mercantes que se dirigían a la ciudad o que partían de ella. Y todo esto con la inestimable ayuda de los Isgur del bosque, que conocían el terreno palmo a palmo y mostraron a los Marllajtay los lugares de paso más adecuados para la práctica de una de las estrategias de guerra preferidas del pueblo de Híssuë: la emboscada.

Así, durante un tiempo la economía de Tumbu se vio fuertemente afectada, o eso esperaban los Marllajtay. Sin embargo, no se obtuvo respuesta a los continuos asaltos y cada vez eran menos frecuentes las caravanas interceptadas. Tan solo en un par de ocasiones fueron localizadas y reducidas sendas avanzadillas provenientes de la ciudad, en su mayor parte formadas por oteadores y que no representaron ningún problema para los Marllajtay, que las redujeron por completo.

- O tienen tal reserva de víveres en la ciudad que ni se molestan en preocuparse por nosotros o hay rutas mercantes que no dominamos. – Laymi se mostraba contrariada. Las cosas marchaban bien hasta el momento: las emboscadas, no sólo debían privar de alimentos y materia prima a la ciudad, sino que a su tiempo servían para abastecer al ejército aliado para varias semanas. Pero la ciudad no mostraba el menor interés a aquellos asuntos.

- Podemos interrumpir las operaciones momentáneamente y servirnos de vuestra gente para explorar todos los alrededores. Si están siendo abastecidos mediante algún camino desconocido para nosotros, lo encontraremos y retomaremos la actividad – sugirió Uldur, el cabecilla Isgur.

- Que así sea. Tlaioptéch, tus hombres acompañarán y colaborarán con el pueblo Yshkûr. La caballería patrullará las rutas principales.

Al cabo de tres días, Uldur y Tlaioptéch regresaron al campamento con sus hombres, sin haber encontrado otras rutas que asaltar, pero con noticias novedosas.

- Un gran ejército está acampado fuera de los muros de la ciudad. Son superiores en número a nosotros…

- Bien, han movido ficha. Ahora nos toca a nosotros. La suerte está echada.

*añasqa: mes Marllajtay, de 30 días de duración

Escrito el 30-06-2008 00:03 #3

Habían pasado dos días desde el regreso de Uldur con los exploradores, cuando un joven soldado irrumpió en la tienda, visiblemente alterado. Pero sus ojos reflejaban una renovada esperanza y sonreía.

- Mi señora… ¡el capitán Toltyo está de regreso!

Laymi sonrió. Ya se había hecho a la idea de que deberían atacar sin esperarle. Los mensajes habían sido prontamente enviados el día de la llegada de las noticias del ejército de Tumbu y ya la mayoría de grupos de asalto Marllajtay y Isgur se encontraban en el campamento. Esperaba que el resto estuvieran de regreso a lo largo del día y atacar al día siguiente.

- Bien, ¿y que haces que no lo haces pasar? Me encantaría charlar con él. Sin duda desearía escuchar las noticias que nos trae de tierras lejanas.

- Se encuentra en camino con el resto de mis compañeros. No tardará en llegar. Yo me he avanzado para anunciar su llegada.

- Pues aprovechemos este tiempo que nos das. Que se prepare toda la compañía para darle la bienvenida que se merece.

Había pasado poco más de una hora, el sol se alzaba alto en el cielo del mediodía, cuando Toltyo llegó con una pequeña escolta de soldados a caballo y varios soldados más. Toda la compañía, al fin reunida, almorzó entre las risas, las historias y la alegría. Toltyo poco contó entonces de lo que había acontecido en su viaje, pues las noticias que traía no eran buenas y al término del almuerzo se reunió con Laymi y Uldur.

- Bien Toltyo, ¿cuales son esas nefastas noticias que nos traes del Mistetaure, que no podían ser contadas en público con el resto de la compañía?

- No, no es preciso minar la moral de los hombres en estos momentos, pues traigo noticias de una terrible amenaza que acecha en Rómenor.

Y con todo detalle, Toltyo relató todo lo referente a su viaje, desde que llegó a Híssuë envuelta en la niebla y el inesperado ataque desde el mar. Les habló de la escaramuza con los orcos y los dragones, de los Yárai y los demás pueblos que se habían congregado en Laiquamiril, y de Nilme Istyalvao y Anwa Vanwielie. Y la luz de las antorchas pareció atenuarse en cuanto Toltyo pronunció el nombre de Malkñý. Los corazones se encogieron y Laymi reprimió un grito de sorpresa y terror al escuchar ese fatídico nombre. Uldur inclinó la cabeza y suspiró, aturdido, llevándose la mano a la sien.

- ¿El Monstruo del Mar ha vuelto, dices? ¿Es eso cierto? – interrogó Laymi, fijando su mirada en Toltyo.

- No lo podemos saber a ciencia cierta… nosotros debemos decidir si confiamos o no en el Anciano Norno y en los Yárai… pero tales noticias han de tenerse en cuenta. Creo que debemos estar alerta.

Toltyo restó pensativo unos instantes, con la mirada perdida, aunque sus interlocutores apenas se percataron de ello, pues seguían aturdidos por las malas nuevas.

- Pero no es la Serpiente quien debe afligir nuestras almas ahora, no aún. Pues no acaban aquí las malas noticias. El khútic Allpa’huátl se ha retirado recientemente de Tûgore a causa de una nueva revuelta a la que no pudo hacer frente con los pocos hombres que tenía. Los adoradores del Cuervo han regresado con energía renovada y se han alzado en la ciudad.

- Me temo que la alegría y la esperanza que nos transmitió tu regreso son insuficientes para paliar la pesadumbre sembrada por tus palabras – dijo Uldur, volviendo a la realidad. – Cuéntanos, Toltyo, ¿cuál es el mensaje de vuestro Khútic? ¿Cuál será el próximo movimiento de los Hombres del Ave?

- Según lo planeado, y no nos podemos demorar más. Atacaremos ahora. No podemos ceder ahora el Nendataure ni esperar a que Tûgore se recupere de las pérdidas, pues también ellos están debilitados ahora.

Toltyo recibió con satisfacción la noticia de que Marllajtay e Isgur ya se habían reagrupado y estaba todo listo para el ataque. La estrategia parecía funcionar y habían logrado sacar al ejército de Tumbu de la ciudad, pero lo inquietaba el hecho de que en tres días no hubieran dado aún otro paso. Temió que los esperaran en lugar de salir a atacarlos y así acabar con las emboscadas. Al día siguiente, al despuntar el alba el campamento ya había sido levantado y cuando todo estuvo pronto, las tropas se pusieron en camino.

La compañía avanzó de frente hacia Tumbu a través del bosque y cuando se encontraban a menos de tres millas del ejército acampado se detuvieron. En aquél punto, la compañía se dispersó: Laymi siguió marchando de frente con la caballería y varios soldados a pie, mientras que los Isgur y el resto de Marllajtay se dividieron en pequeños grupos que se perdieron entre los árboles y rodearon la ciudad por su cara norte.

Toltyo iba al mando de uno de estos grupos y se encontraba con sus hombres, oculto tras unos matorrales, observando y analizando al ejército enemigo. Los hombres iban de aquí para allá, tiendas de herreros que forjaban y reparaban armas de todo tipo, capitanes inspeccionando a las tropas. Toltyo localizó una pequeña tienda que no estaba vigilada y relativamente cerca de donde él se encontraba. Prendió fuego a una flecha y disparó. La saeta silbó veloz en el aire y se clavó en la base de la tienda que al poco empezó a arder. Era la señal.

Desde todo alrededor del campamento pudo verse la alta columna de humo que ascendía de la tienda en llamas. Una lluvia de flechas surgió de muchos puntos entre los árboles batiendo a las defensas enemigas. Pero los soldados de Tumbu no estaban desprevenidos y rápidamente se formaron varias tropas de hombres bien previstos de escudos que se dispersaron hacia el bosque. Fuerte y profundo, el bramido de un cuerno se escuchó en toda la zona. Toltyo había dado la señal de retirada. Él y sus hombres se colgaron de nuevo los arcos a la espalda y volvieron a internarse en el bosque. Ahora Toltyo cabalgaba un hermoso potro de brillante pelaje castaño, más hábil para desplazarse por el bosque que su propia yegua.

Una vez se hubieron alejado, torcieron el rumbo y se desplazaron alrededor de la ciudad, esperando la aparición de las tropas enemigas. Pero inesperadamente, éstas surgieron ante ellos desde lo profundo del bosque y no de la ciudad. En seguida Toltyo comprendió. “¡El ejército acampado no es más que un señuelo!” pensó, y preso de la rabia y de la decepción por haber caído en la trampa, dio la orden de atacar de frente.

- ¡A por ellos! ¡El Ave sobre Nosotros nos conducirá a la gloria! ¡Yh, ña Marllajtay!

La inicial determinación de los Marllajtay cogió desprevenidos a sus atacantes, que vacilaron unos instantes mientras Toltyo y sus hombres cargaban sobre ellos, aunque estaban en minoría. Y esta misma escena se repitió en todo alrededor de Tumbu. Los atacantes Marllajtay e Isgur eran sorprendidos en su retirada, y en todo el bosque se escuchaban los gritos de los hombres y el entrechocar de las espadas. Por un momento los aliados controlaron la situación, pero enseguida llegaron las tropas desde el campamento, acorralándolos entre dos líneas enemigas.

Toltyo ahora luchaba a pie, trastabillando sobre su pierna deficiente, pues el potro que cabalgaba había recibido una herida en el lomo y lo había lanzado lejos. El capitán se debatía con varios soldados enemigos, al igual que el resto de sus hombres. Derribó a dos de ellos blandiendo su espada y saltó hacia atrás, pero la pierna izquierda le falló y rodó por el suelo. Volvió a hacer sonar su cuerno en un aullido largo y lamentable, al tiempo que lanzaba una estocada contra un enemigo que se abalanzaba sobre él. La espada le atravesó limpiamente el vientre y el hombre calló fulminado. Luego Toltyo sintió un agudo dolor que le recorría el costado y recibió un fuerte golpe en la cabeza. Todo a su alrededor se desvaneció y en la lejanía, creyó escuchar el graznido de un cuervo. Y luego todo se tornó en silencio.

[Editado por Earendil84 el 30-06-2008 22:40]

Escrito el 30-06-2008 23:58 #4

Montada en Lani Wari, inmóvil, Laymi Arië escrutaba el bosque a lo lejos entre los árboles. Y escuchaba. Se oyeron los alegres silbidos de las flechas Marllajtay instantes antes de que la columna de humo provocada por Toltyo pudiera verse desde donde ella se encontraba, con la caballería Marllajtay a sus órdenes. A la señal de la Capitana, los jinetes empezaron a avanzar lentamente hacia la ciudad. Se encontraban a una milla y media del campamento enemigo, allí donde ahora ya sí, una fina columna de humo negro se alzaba desde la arboleda y se diluía en el cielo.

No paso mucho tiempo hasta que potente, resonó un cuerno que retumbo en el bosque y en las laderas de las montañas. Toltyo había llamado a retirada. Era el momento de los jinetes.

- ¡A la ciudad! ¡No tengáis piedad para la escoria del Cuervo! ¡Yh, ña Marllajtay! – gritó Laymi enfurecida.

Los jinetes se pusieron a galopar en dirección a la ciudad, abriéndose paso entre la maleza y los árboles, dispersándose a menudo para volver a reunirse en cuanto el accidentado terreno lo permitía. Ya se escuchaban los gritos de los hombres combatiendo en las cercanías, los desgarradores gritos de los soldados heridos de muerte se elevaban por encima del entrechocar de las espadas y el galopar de los caballos. Durante el corto trayecto, varios grupos de soldados de Tumbu les salieron al paso, pero fueron fácilmente arrollados por los jinetes Marllajtay, que apenas aflojaron el paso al verlos surgir de entre los árboles. Y finalmente, ante ellos se abrió el enorme claro en donde se asentaba Tumbu, en lo alto de una ancha colina de cima achatada. El último obstáculo que debían salvar era el campamento enemigo que se extendía entre la vertiente de la colina y alrededor de los muros de la ciudad.

Pero algo andaba mal. No había lucha en el campamento. El ejército enemigo estaba plantado frente a ellos, aguardándolos. “Pero… ¿Quiénes están luchando en el bosque?”. Pensó Laymi cabalgando derecha hacia el enemigo como queriéndose meter en las mismas fauces del lobo. Eran efectivamente guerreros de Tumbu los que luchaban en el bosque, pero no todos habían salido del campamento. Una buena parte de ellos habían permanecido en el bosque desde el día anterior, ocultos en secretos rincones que ni los Isgur conocían.

- Por la libertad de los Borhala! ¡Muerte a los enemigos del Khôndor! ¡Muerte!

Y ante el grito de Laymi, como espoleados por una furia repentina, los jinetes irrumpieron en el campamento enemigo, aplastando con sus monturas a todo aquél que osaba cruzarse en su camino. Aunque era mucho más numeroso, el ejército de Tumbu no pudo impedir la sangrienta entrada de los Marllajtay y durante un tiempo no tuvo otra salida que recular hacia la ciudad. Pues la ventaja que proporcionaban los caballos a sus jinetes era difícil de salvar. Pero poco a poco iban llegando al lugar de la batalla más y más soldados provenientes de los lugares más alejados del campamento y poco a poco volvieron a ganar terreno.

Y cuando la melancólica nota del cuerno de Toltyo se alzó por última vez en el cielo, los jinetes comprendieron finalmente que todo había sido en vano. En el supuesto de que lograran reducir al ejército enemigo, aún deberían tomar las puertas de la ciudad. Y los hombres de Toltyo habían caído ya. No hizo falta ninguna orden. La Caballería de Teihlmac, ahora reducida a la mitad, dio media vuelta y galopó hacia el bosque, en un último intento desesperado por batir al enemigo en el bosque y así salvar la vida a cuantos compañeros Marllajtay e Isgur pudieran.

La batalla en el bosque fue igualmente sangrienta. Las tropas enemigas fueron batidas allí finalmente. Pero muy pocos fueron los jinetes Marllajtay que sobrevivieron aquél fatídico día. Y muy pocos fueron también entre los arqueros y soldados de Toltyo, y entre los hombres de Uldur. Toltyo fue rescatado por Tlaioptéch que, junto a sus hombres, se había encontrado de frente con los hombres de Toltyo cuando huían y habían logrado eliminar a los enemigos que los atacaban.

Laymi fue derribada de su corcel en la huída por un corpulento hombre que blandía una enorme maza de piedra. Era al menos el doble de corpulento que el más grande los Marllajtay y lucía un negro yelmo de hierro coronada con las horribles alas del Cuervo. Sus atuendos denotaban un alto rango, posiblemente se trataba del cabecilla del ejército. Laymi se enfrentó a él y de manera brillante lo dominó, pues la ágil Marllajtay podía esquivar fácilmente los torpes movimientos de su adversario. Pero de repente el hombre trastabilló, y el balanceo de la maza sorprendió a Laymi, que recibió un fuerte golpe que le rompió el brazo derecho. Varios Marllajtay irrumpieron en escenario y dieron muerte al gigante. Al fin, lograron ayudar a Laymi a montar de nuevo su caballo y la condujeron lejos a lugar seguro.

Y mientras el sol se ponía en el oeste los supervivientes Marllajtay avanzaban tristemente hacia las montañas, con el orgullo herido y la firme convicción de un glorioso retorno, en el que lograrían al fin limpiar el Nendataure de la podredumbre del Cuervo.

Escrito el 03-07-2008 19:52 #5

Resumen de la batalla.

Marllajtay ha perdido 30 armadas x35= 1050 puntos.

Recuperables: 473 puntos.

Valoraciones: 8,3+6,2+8,1+8,2+7,86+8,4= 7,843

Recupera: 371 puntos. Gracias a los daños sufridos por los dirigentes de la compañía recupera 158 puntos. Total recuperación: 473 puntos.

Pierde: 577 puntos.

Por la participación en la batalla, Marllajtay obtiene 600 monedas.

Compañías actualizadas y listas.

[Editado por gaurwaith el 05-07-2008 11:22]

Historia finalizada.