La Guerra de los Clanes

Batalla 61. Revuelta En Formenyaelen.

Terminada
Escrito el 19-07-2008 13:21 #1

La primera revuelta que se produjo demostró a los habitantes de Formenyaelen que la independencia es posible y que los aparentemente invencibles ocupantes no son tan fieros como ellos pensaban.

El resultado positivo de la primera revuelta ha animado una segunda.

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Fin Guerra: Nensir Airatâri se retira del Combate

Armadas perdidas por "Maianor" = 6

Armadas perdidas por "Nensir Airatâri" = 4

Victoria para Nensir que conserva el dominio sobre la ciudad.

Escrito el 22-07-2008 23:54 #2

Tawarornê estaba muy satisfecho, después de la ceremonia no habría ningún problema con la ciudad de Formenyaelen. Estaba en la gran sala del Palacio de la Luz, en un trono estaba sentada Alassë, una elfa sinda con la cual había llegado a un acuerdo beneficioso para ambas partes, ella gobernaría la ciudad como Laurwen junto a las elfas Kalatari, pero manteniéndose bajo dominio aldalânta, y para ello él sería nombrado Kalandur, o en lambê narmafirion, aproximadamente, Silgolda. Era una ceremonia algo íntima, aunque habían asistido todos los personajes más importantes, un grupo reducido de soldados y Tavirornê. Ella estaba especialmente bella, y Taw tenía que hacer grandes esfuerzos para controlarse.

Taw, cálmate, no es ahora un buen momento para dejarte llevar por los deseos.

No hace falta que me lo recuerdes, Narwa, sé perfectamente controlarme.

Si dejo de hablarte ¿serás capaz de evitar hacer todo lo que se te está ocurriendo delante de tanta gente?

Seré capaz.

El silencio se adueñó de la sala, la ceremonia iba a empezar, y Taw no dejaba de pensar en Tavir y en como se había dejado convencer para ser nombrado Sacerdote de la luz.

Althira estaba paseando por la ciudad acompañado de una guardia para velar por la ciudad mientras se hacía la ceremonia. Eso la tenía desconcertada porque el aina siempre había rechazado cualquier título que llevara poder, seguramente habría una razón de peso para ello. Mientras contemplaba la ciudad parte de su mente aún vagaba por su llegada anteayer a la ciudad y el recibimiento que le había dado Tawarornê. Este le había pedido a través de una carta, con sus mejores palabras, que viniera a la ciudad, diciéndole casi a cada instante “por favor” y semejantes, pues aún estaba enfadada con el aina, y no hizo sino aumentar cuando le presentó a Tavirornê, la elfa por la cual las había dejado abandonadas en el bosque. Sin embargo el enfado se le pasó casi del todo cuando le enseñó parte del diario que le había hablado en la carta. Era un texto a la vez muy claro y a la vez tremendamente oscuro, si no fuera por las manchas no tendrían ningún problema pero ahora solo podían hacer conjeturas. Siguió pensando un rato mientras su caballo y el resto de soldados continuaban el camino lentamente, sin darse cuenta de algunos movimientos sospechosos

Alassë estaba pronunciando las fórmulas establecidas para el nombramiento del aldalânta como Kalandur, no le hacía especial gracia pero sería beneficioso para ambos pueblos… y no podía resistirse a la mirada del elfo, aunque sabía que estaba tan lejos como la Luna pues solo había que ver como miraba a la elfa para saber que se amaban fuera de toda duda. Vestía con sus mejores galas que relucían bajo la luz del Sol, y con su mejor voz estaba pronunciando la fórmula en narma para enfatizar más la situación cuando se interrumpió bruscamente, se oía ruido detrás de la puerta, en el pasillo, demasiado para su gusto. Antes siquiera de hablar o hacer el mínimo gesto de reacción, las puertas se abrieron de par en par, los más cercanos dieron un grito de susto y retrocedían instintivamente, Alassë se quedó con la cara blanca y el corazón desbocado y con ella todas las Kalatari. Por la puerta entraba la Gran Madre Galadhárë, fallecida durante la conquista aldalânta.

La mañana continuaba y la alda seguía pensativa cuando…

- Axanâ, tenemos problemas.

Althira levantó la cabeza, los soldados habían formado un muro de protección, pero no se oía el más mínimo ruido, la ciudad parecía de pronto desierta. La elfa agudizó el oído, al principio nada pero luego…

- ¡Nos atacan!

Confirmando esto una flecha surcó el aire en dirección a los soldados, y detrás de ella venía lo que parecían militares humanos, con actitud amenazante, dirigiéndose a ellos desde la izquierda y desde la derecha, los habían rodeado. Sin pensarlo Althira se dirigió a un jinete y le dijo en tono imperativo:

- Ve inmediatamente al palacio y trae refuerzos, rápido.

Y respondiendo a esto el que parecía el líder lanzó un grito:

- Por la Gran Madre y la Casa Kalayondi, ¡mueran los invasores!

La Gran Madre pasó majestuosa y brillante por entre la gente, que se apresuraba a abrirle paso. Era imposible pero allí estaba, majestuosa, deslumbrante, segura de sí misma, avanzando con la dignidad de una reina. Alassë estaba petrificada, no se había oído el más mínimo rumor de que siguiera con vida pero allí estaba, dirigiéndose hacia ella, sin prestar atención a nada, ni siquiera a Taw, que se había retirado para proteger a Tavir de cualquier problema. La Gran Madre llegó a donde estaba Alassë y habló con voz firme:

- ¿Qué se supone que estás haciendo Alassë?

- Yo… solo – no podía dejar de balbucear.

- No hace falta que hables, tus hechos delatan tu traición ante esos salvajes llamados aldalântar – Taw dio un paso al frente pero Tavir lo retuvo-. Sin embargo demos gracias de que aún vivo y puedo encargarme de la situación.

- Disculpad Gran Madre, pero abandonasteis a vuestro pueblo y cuando más hacía falta vuestra presencia, dejasteis a la ciudad sumida en el caos y a las puertas de la conquista alda - Alassë había conseguido reponerse.

- ¿Estás discutiendo mi liderazgo Alassë?

- Sí – dijo con una firmeza que dejó ligeramente perpleja a la Gran Madre.

- Pues tendré que volver a demostrar que yo sigo contando con el poder, guardias, traedme a ese salvaje que iba a ser nombrado Kalandur.

- No hace falta.

Tawarornê se separó de Tavir y dio un paso hacia delante, con la frente en alto y latiendo el orgullo de ser aldalânta. La Gran Madre lo miró y cuando iba a hablar se fijó en un detalle y se quedó muda y dijo gritando:

- ¿Qué haces tú aquí?

Escrito el 22-07-2008 23:55 #3

Con un rugido los rebeldes se lanzaron al combate, los alda se dividieron en dos grupos para hacer frente a la embestida. Sin pensarlo dos veces Althira desenvainó su espada y se puso al frente de uno de los frentes, el derecho, aunque un jinete suyo salió corriendo, huyendo del combate. Con mortal precisión la elfa hacía frente a los hombres, llegando a cruzarse con el líder, pero siendo inmediatamente separados por la cantidad de gente. Los aldalântar estaban bien entrenados y consiguieron resistir aunque las bajas se sucedían continuamente pues el número de rebeldes era mayor.

La guerra se extendió por Formenyaelen, y algunas casas empezaron a arder. La gente corría gritando, con cara de susto, buscando refugio en cualquier parte, y el caso más absoluto se empezó a adueñar de la zona del combate y alrededores, afectando a los edificios que se incendiaban y se desmoronaban. Una de ellas tuvo la suerte de desplomarse entre los combatientes del flanco derecho; la confusión reinó entre los combatientes que se separaron para evitar ser aplastados, saliendo peor parados los sublevados. La caída marcó un levísimo respiro, pero en vano porque ahora la batalla se extendía por las callejuelas de la ciudad y Althira había desaparecido.

El grito de Galadhárë fue malinterpretado por sus secuaces, que entraron en la sala; sin embargo los soldados se habían mantenido apartados y al ver entrar gente armada reaccionaron de inmediato y se desató una escaramuza interna. La situación desembocó rápidamente en un caos generalizado, por un lado los nobles asistentes corrían por todas partes buscando una escapatoria y no salir heridos, las Kalatari se habían colocado en forma de círculo protector en torno a Alassë, Taw mantenían a su lado a Tavir protegiéndola de los ataques, y la Gran Madre aún seguía mirándolo y acercándose a él con una cara mezcla de miedo, susto, incomprensión y ¿amor? Los soldados luchaban denodadamente pero por momentos parecía que iban a ser superados y en otros parecía que se imponían. Galadhárë llegó a donde Taw, y lo cogió de la túnica, este no sabía qué hacer quería quitársela de encima pero con el forcejeo Tavir podía quedar expuesto y si algo le pasaba jamás se lo perdonaría.

- No sabías que aún siguieras vivo, pensé que habías muerto – la Gran Madre hablaba con una voz llena de emoción.

- Disculpad pero no sé a qué os referís.

- No puedes engañarme, tus ojos, tu tono de voz, tu forma de andar, todo te delata aunque no recordaba tu llameante pelo.

- En serio no sé de que habláis.

- Y por fin os habéis reunido con nuestra hija, ahora que estamos juntos podremos ser una familia feliz.

- Disculpad pero vos no sois mi madre – dijo decididamente Tavir- . Mi madre murió hace ya algunos años debido a un accidente.

- Mi querida Tavirornê, estarás segura con tu padre. Estoy tan feliz, de haber sabido que tú ibas a ser nombrado Kalandur no habría pasado nada de esto. Mi querido – dijo mirando a Taw a los ojos, este estaba totalmente desconcertado por las revelaciones de la Gran Madre, pero esta había dejado de mirarlo porque algo había llamado su atención, uno de sus secuaces había sacado un arco y estaba apuntando a Taw-… ¡no!

Galadhárë había hecho un gesto brusco y había rodeado a Taw cuando una flecha atravesó el aire, encontrando como blanco el pecho de la Gran Madre.

Después del derrumbe la batalla prosiguió, pero Althira no estaba presente en ella. El derrumbe le había pillado en el fragor de la guerra, solo fue consciente de oír gritos de alarma y ver como el edificio caía entre sí; y sin poder explicarlo, ni nunca lo haría, Althira salió corriendo hacia la casa, veía como se caía sobre ella, pero corría hacia ella, sus reflejos le ayudaron a esquivar los escombros y en un abrir y cerrar estaba dentro. Cuando todo había acabado ella estaba en la puerta de la casa, saliendo de ella. Miró hacia atrás, no podía regresar por donde había ido, por lo que siguió hacia delante. Tras dar unos pocos pasos tres soldados le salieron al paso, un solo vistazo le hizo ver que no eran alda y con unos movimientos precisos despachó a los tres, sin embargo uno de ellos aún respiraba, por lo que Althira se agachó:

- Dime, ¿quién es el líder de la rebelión?

- Yo… - apenas podía hablar -, es… la… - tosió mucho – Gran Madre…

El soldado puso los ojos en blanco y Althira lo dejó en el suelo, más confusa que antes ¿cómo que la Gran Madre? Se supone que ella había muerto, pero ¿cómo podía ser? Vale que podían luchar en su nombre, como creía que habían hecho, pero eso se escapaba de su comprensión. La alda continuó andando, ya se estaba acercando a donde estaban sus soldados cuando el ruido de un caballo le alertó y le hizo volverse, era el mensajero que había enviado.

- Gracias a Nensir que os hemos encontrado axanâ. He podido reunir a un buen número de soldados y ya hemos controlado a los rebeldes. Sin embargo deberíais venir conmigo al Palacio de la Luz.

Escrito el 22-07-2008 23:56 #4

La batalla había terminado pero todos estaban reunidos en torno a la caída Gran Madre, que respiraba con muchísima dificultad y sin posibilidad de cortar la hemorragia. A un lado estaba Tavir, al otro Taw, y sosteniéndole la cabeza Alassë. Galadhárë se sentía cansada, muy cansada y le costaba cada vez más mantener los ojos abiertos, miró con gran amor a Tavir y sus ojos se posaron en los del alda, apenas era consciente y solo pudo formar una palabra:

- Belornê

Y con ese nombre en los labios la Gran Madre Galadhárë partió hacia donde solo los espíritus podían seguirla. El silencio reinó en la sala, apenas roto por algunos sollozos y las lágrimas que caían por la cara de Alassë. Así se mantuvo un rato, que parecía eterno hasta que un nuevo ruido rompió el ambiente, pues por la puerta entraba Althira, cubierta de polvo y sangre, acompañada de tres guardas, sin embargo los cuatro se pararon al ver el ambiente. Taw dejó con cuidado la mano de la Gran Madre y se dirigió a donde estaba la alda, y con él se fue Tavir.

- Althira, ¿qué te ha pasado?

- Hemos tenido una revuelta en la ciudad, pero ya está controlado. ¿Y aquí?

- Lo mismo pero a menor escala y con una víctima conocida – dijo mirando al grupo que se había formado en torno a la mujer -, la Gran Madre.

- La jefa de la rebelión.

- ¿Cómo dices?

- Le pregunté a un soldado moribundo quien era el líder de lo ocurrido y mencionó la Gran Madre.

- Interesante, un golpe de Estado.

- ¿No es un poco exagerado?

- No, la Gran Madre entró en la sala para recobrar su poder y mientras envió a sus partidarios a la ciudad para controlarla militarmente. Sin embargo hay algo que me preocupa, y es que al parecer nos conocía.

- ¿A los dos?- Althira estaba desconcertada.

- Sí, pero ya no puede aclarar nada. Ahora solo queda ocuparnos de la situación otra vez, ¿tú estás herida?

- No, la sangre es de los enemigos, pero voy a retirarme para empezar a coordinar el entierro de los difuntos y la reedificación de las casas.

- De acuerdo, yo continuaré con los temas políticos y el seguro funeral de la Gran Madre. Y cuando todo esté calmado volveremos al tema del diario.

Los tres elfos se separaron, la pareja volvió con el grupo, para hacer compañía a Alassë, destrozada porque había querido como a una madre a Galadhárë. Taw se sentó junto a ella para expresarle su más sincero pésame y apoyo, gesto que agradeció la sinda pues rompió a llorar abiertamente en el hombro del elfo. Althira, por su cuenta empezó a dar instrucciones precisas para reconstruir la ciudad y enterrar a los difuntos. Los tres estaban tan ocupados y seguros que ninguno imaginaría que una figura encapuchada estaba entrando en la habitación de Taw, registrándolo hasta que dio con lo que buscaba: un diario usado y antiguo.

Escrito el 27-07-2008 00:20 #5

Resumen de la batalla.

Nensir ha perdido 4 armadas x35= 140 puntos.

Recuperables: 112 puntos.

Valoraciones: 7.5 + 7.8 + 7.6 = 7.63

Recupera: 85 puntos.

Pierde: 55 puntos.

Compañías actualizadas y listas.

Por la participación en la batalla se reparten 60 Nóti.

Por las historias se entregan 84 Nóti.

Saludos desde Valinor

Historia finalizada.