La Guerra de los Clanes

Batalla 66. Revuelta En Nirent.

Terminada
Escrito el 06-09-2008 10:39 #1

Resultado final de la batalla:

Fin de la guerra. Narwa se retira del combate.

Armadas perdidas por Maianor: 12

Armadas perdidas por Narwa: 28.

Victoria para Maianor.

Narwa pierde el control sobre la ciudad.

Escrito el 08-09-2008 15:20 #2

DIES CANENS, Río Kelkaranî, noroeste de Nirent.

El Abarî trepó por el mástil y asestó una estocada a Myodul, quien la detuvo con su falcata y dio una voltereta hacia atrás en el palo mayor. Otros dos elfos le alcanzaron, trepando por la vela, pero el joven los esquivó y saltó a las jarcias. Sus oponentes se deslizaron por el mástil y le persiguieron por la cubierta.

-Te tenemos -dijo uno de ellos, y Myodul no tuvo más remedio que retroceder hacia el agua.

-¡Bah! -el elfo arrojó la falcata, que se clavó en el palo mayor, y se dejó caer en el suelo, hundiendo el rostro entre las rodillas y cubriéndose la cara con los brazos.

-Es un mal perdedor -observó uno de los soldados.

-Creo que está deprimido -replicó otro, que conocía algo mejor a Myodul-. ¿Conoces a alguien que haya muerto de pena? Yo no, pero diría que éste está muy enfermo.

-Sigo aquí -les recordó el joven levantando un poco la cabeza.

-Lo siento, señor -dijeron los soldados, y se retiraron.

La soledad del elfo no duró mucho, porque en seguida la puerta se abrió y Hisiê le miró con perplejidad.

-Estamos reunidos, así que agradeceríamos que no hicieseis tanto ruido con las espadas -comentó-. Llegamos a pensar que estábamos bajo ataque.

-Vale.

-¿Vas a entrar? Se supone que debes estar presente, ésto te atañe.

Bajo cubierta había una especie de comedor lleno de pequeñas mesas, apretadas unas contra otras. Algunas se habían apartado para dejar lugar a los reunidos. Además de Hisiê, estaba allí el capitán del barco, el jefe de los exploradores, el vigía y alguien a quien Myodul no conocía. Por el acento dedujo que se trataba de un elfo de Nirent.

-¿Y bien? -preguntó Myodul, ignorando la silla dispuesta para él y sentándose en una mesa contigua. Los presentes le dirigieron una mirada reprobatoria.

-Básicamente, este es el plan -resumió Hisiê-: Debo contactar con un aliado en el interior de la ciudad, pero con las fuerzas apostadas en los alrededores de la plaza va a resultar difícil. Te tocará liderar el asalto junto al jefe explorador, Edloën. Cuando desembarquemos, deberéis concentrar el ataque en un único punto. No te preocupes, el capitán alejará el barco hasta que todo haya pasado, así que no necesitas defenderlo.

-¿Quieres que sirvamos de distracción hasta que logres entrar? -inquirió el joven.

-Básicamente, sí.

-Nada más fácil -Myodul se levantó y caminó hasta la salida.

-Conseguiré refuerzos una vez dentro y rodearemos al enemigo -explicó Hisiê, alzando la voz-. Ni se te ocurra retirarte hasta que hayamos salido o haya pasado una hora.

-Vale, vale.

-¿Seguro que estás en condiciones de dirigir el ataque? ¿Qué demonios te pasa? -inquirió la Abarî.

-Nada que te importe -suspiró Myodul, y los demás negaron con la cabeza al mirarse entre ellos.

***

¿Qué le pasaba, en verdad? Tal vez el tiempo que había pasado en Osto Ohtalôsse cerca de su madre le había afectado. Sentía más que nunca que no tenía habilidades suficientes para su rango; o que era indigno, por ser hijo de un aldâlantar. El complejo de inferioridad que su progenitora había inculcado en él desde niño era ahora más fuerte que nunca, y aquello se demostraba con aquellos arrebatos de mal humor. En cualquier caso, haría su trabajo.

Para eso estaba allí.

Escrito el 08-09-2008 20:59 #3

Zona norte de Nirent.

El ejército de Narwa avanzó a través de la zona norte, siguiendo las calles principales. Gracias a los focos de acción repartidos por el centro de la ciudad, había sido romper la débil línea defensiva del puerto. Se encaminaban ahora hacia la plaza, en un compacto grupo que iba eliminando a los defensores que les salían al paso, junto con un pequeño y oculto segundo grupo que les seguía los pasos defendiendo la retaguardia.

Pese a todo, Myodul se sentía incómodo. Aquello era bastante diferente a la clásica táctica de aprisionamiento. Acostumbrado a luchar en ciudades, Myodul había desarrollado durante su época con Erjândako algunas variantes de aquella estrategia, pensada especialmente para campo abierto. Sin embargo, ahora no podía usarlas, las ordenes recibidas se lo impedían. Necesitaba aceptarse a ella, a fin de llevar a buen término el Plan.

***

-No lo hace mal, ¿verdad? -comentó Sennadar, mirando desde una ventana-. Tiene mal carácter, pero nos habrá despejado la plaza en veinte minutos.

Hisiê no respondió. Estaba examinando el sobre que su hermana le había dado; Elesinyê había escrito una carta para Elindur con información e instrucciones, una carta lo bastante importante para no poder confiársela a un mensajero. Ni siquiera confiaba del todo en aquel Sennadar, aunque fuese un enviado de Elindur.

-No podemos esperar más -dijo Hisiê-. Salgamos.

-¿Tan pronto? -inquirió Sennadar-. Vamos a tener que defendernos, y si nos persiguen no tendremos a donde huir. No pienso guiarles hasta Elindur.

-¿Crees que me dan miedo unos cuantos soldados? ¡Vamos!

***

Allí estaban. Desde la primera línea, Myodul vislumbró a través de los enemigos dos formas oscuras que cruzaban presurosas la plaza.

-¡Ahora! -gritó Myodul-. ¡Cargad con todo lo que tengáis!

Necesitaba distraer a los enemigos lo máximo posible. La maniobra no encubriría nada si sus aliados eran descubiertos. Pese a todo, en la retaguardia enemiga, algunos notaron la presencia de Hisiê y el elfo de Nirent.

Si ellos morían, no habría refuerzos. Myodul decidió tomar dejar al margen las órdenes.

-¡Edloën! -llamó el joven al jefe de los exploradores-. Te dejo a cargo de la dirección de la bata...

Enmudeció. El explorador le miraba con los ojos muy abiertos y una flecha le atravesaba el cuello.

-Estoy maldito -masculló el elfo. ¿Qué podía hacer? A la mayoría de los soldados sólo los conocía de vista, no sabía quien de ellos estaba más capacitado para dirigir la batalla. De todos modos, estaba cansándose de aquello.

-Seguid atacando y esperadme aquí -ordenó Myodul. Luego corrió hacia una de las paredes de la calle y saltó sobre ella. Aprovechando el impulso del rebote, dio una voltereta en el aire y sobrevoló las cabezas de los enemigos. Sin embargo, uno de ellos le percibió y le disparó. La flecha le atravesó un tendón del tobillo, por lo que al caer rodó entre los enemigos.

Renqueando, se levantó y se enfrentó a los enemigos. Por fortuna la mayoría estaban tan ocupados tratando de acabar con Hisiê que no notaron su presencia. Se acercó con el sigilo que le permitía la pierna y acabó con ellos silenciosamente.

Hisiê le lanzó una mirada helada.

-Estúpido, ¿qué haces tú aquí?

Escrito el 09-09-2008 18:16 #4

Plaza de Nirent.

-He venido a ayudar -se excusó Myodul-, os vi en problemas y...

-Y olvidaste las ordenes -cortó Hisiê-. Nos hemos librado momentaneamente de los perseguidores, pero en breve la situación será muy distinta. ¡Mira!

Señalaba el frente de batalla. Los soldados de Narwä parecían confusos y desorientados; se defendían, pero no avanzaban, y poco a poco eran repelidos. Algunos de la primera fila parecían cansarse de aquello y retroceder.

-Un ejército sin guía nunca atacará durante demasiado tiempo. Cuando haya pasado un tiempo sin que reciban órdenes, acabarán por retirarse... Y entonces habremos perdido nuestra única oportunidad de conservar la ciudad.

-Lo siento... -se disculpó Myodul.

-De poco sirve sentirlo -dijo Hisiê-. No importa, de todos modos había escasas probabilidades de éxito. Seguramente habríamos acabado por huir de todos modos. Sennadar, guíanos hasta él, rápido.

El elfo con acento de Nirent asintió. Enseguida alcanzaron el otro extremo de la plaza y se internaron en unas callejuelas.

-Habríamos buscado un lugar de reunión más confortable, pero habría sido demasiado obvio -explicó Sennadar-. Elindur te espera al otro de ese muro.

-¿Quién es Elindur? -preguntó Myodul.

-Quédate vigilando, podrían venir más enemigos -ordenó Hisiê.

-Pero...

-Si de verdad te interesa, puedes leer el último informe de Nirent -cortó ella-, aunque dudo que logres averiguar demasiado. Por ahora obedece las órdenes al menos.

-Por supuesto -asintió Myodul, apretando los puños. Se recostó contra una pared y clavó el ojo en la entrada al callejón, mientras Hisiê y Sennadar desaparecían bordeando el muro.

Fue una espera aburrida, y a él se le antojó también larga, aunque en realidad no debió durar ni diez minutos. Oyó un grito y el sonido de un cuerpo al impactar contra el muro a su espalda. Se volvió, pero sólo apareció Hisiê, con una herida sangrante en el costado, junto a un elfo que no conocía.

-Sennadar no era de fiar, después de todo -dijo el desconocido-. Ha esperado a que estuviésemos los dos para intentar matarnos. ¿Crees que quería que pareciese que nos hubiésemos batido?

-Poco importa, Elindur -repuso Hisiê-. Es hora de la retirada. ¡Myodul! Voy a acompañarle hasta sus hombres, que esperan bajo asedio en el puesto de guardia. Creo que podremos improvisar una salida y huir en dirección sur. Busca a los soldados de nuestra compañía y, cuando los hayas reunido, dirígete a los Marjales de Dasarohe. El capitán de nuestro barco aguarda allí.

-Entendido -asintió Myodul. Caminó unos pasos en dirección a la plaza y se detuvo. Volviéndose, preguntó-: Esto es una derrota, ¿verdad?

-Tú qué crees.

***

Había poco espacio en la bodega del barco. Allí estaba Myodul, en la oscuridad, con el rostro entre las rodillas y las manos sobre la cabeza. En un arrebato de nerviosismo, había cedido a su tic de romper todas las costuras de su ropa, por lo que parecía vestido con harapos. La falcata permanecía cerca de él, clavada en una viga de madera.

-¿Myodul? -preguntó la voz de Hisiê. No hubo respuesta-. Se ha decidido que no estás en condiciones de seguir en esta Compañía, por el momento. Quedarás confinado en Osto Ohtalôsse, realizando tareas de soldado común, hasta nuevo aviso. ¿Me oyes?

Un nuevo silencio. El elfo permanecía inmóvil como una estatua.

-Bien, eso es todo.

Escrito el 13-09-2008 10:26 #5

Resumen de la batalla.

Narwa ha perdido 28 armadas x35= 980 puntos.

Recuperables: 441 puntos.

Valoraciones: 7,1+8,2+8+7,4= 7,675

Recupera: 338 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 40%, por este concepto recupera 140 puntos. Total recuperación: 441 puntos.

Pierde: 539 puntos.

Por la participación en la batalla recibe 450 monedas.

Por la retirada de la batalla pierde 100 monedas.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.