La Guerra de los Clanes

El Oráculo De Los Maiar

Escribiéndose...
Escrito el 11-09-2008 00:57 #1

Recibe este nombre todo un pequeño pueblo dedicado exclusivamente al buen funcionamiento del Oráculo fundado en la Primera Edad.

El pueblo cuenta con un humilde puerto fluvial ya que el río es navegable desde las cercanías de Túgore.

Está habitado por Monjes Guerreros que se dedican a la protección de la ciudad. Aunque el poblado cuenta desde el principio con una muralla defensiva, estamos en suelo sagrado, por lo que cualquier manifestación violenta será duramente castigada por los Maiar del oeste; por este motivo nunca se han producido ataques sobre la ciudad ni peleas dentro de sus muros, el trabajo de estos Monjes está principalmente en otros lugares de Rómenor a los que son enviados por petición de los Maiar.

También están las Novicias que se encargan de recibir y acomodar a los viajeros que llegan hasta el pueblo. Son las encargadas de que la estancia de los viajeros sea del todo agradable, aunque nunca se quedan mucho tiempo en el Oráculo.

Las encargadas del buen funcionamiento del Oráculo son las Sacerdotisas, que son las únicas que mantienen un contacto personal con los Maiar. Entre ellas es elegida por los Maiar una Gran Madre que reside en el Oráculo y gobierna el pueblo.

En la parte sur del asentamiento se levanta una pequeña colina rodeada por un hermoso robledal, en lo alto de la misma se encuentra el Oráculo, una pequeña construcción circular de dos alturas. Un pequeño porche indica el punto donde se encuentra la entrada a la Sala del Cristal, esta puerta mira al oeste, a las Tierras Bendecidas.

Del porche nacen dos caminos, uno se encamina directamente al Yánatuine y está reservado a los Maiar y la Gran Madre, y el otro baja hasta el pueblo.

Escrito el 11-09-2008 01:08 #2

La noche era fresca, los rumores del otoño comenzaban a sentirse en la región, pronto los robles comenzarían a amarillear.

A la luz de la luna podía contemplarse una pequeña figura vestida con una túnica azul pálido que esperaba en pie al final del pequeño puerto del Oráculo. Una barca navegaba aguas abajo con cinco silenciosas figuras en su interior, poco a poco la barca llegó al embarcadero y los cinco visitantes abandonaron la barca.

- Por aquí, por favor - habló la joven que esperaba en el puerto-. Mi nombre es Maranwe y me han pedido que os lleve ante el Cristal. El Roble os espera.

Lentamente atravesaron el silencioso pueblo, ninguno de los viajeros habló tampoco durante la travesía. Ascendieron la suave colina y pronto pudieron ver, iluminado por la luna, el edifico del Oráculo; giraron hacia el oeste, una ligera bruma cubría las tierras al otro lado del río, y se encaminaron a la puerta de entrada.

Maranwe los introdujo en la Sala del Cristal y les acercó unos cómodos sillones para que esperaran.

- Enseguida estará con vosotros el Roble, yo he de irme ahora.

Y diciendo ésto, la joven abandonó la Sala.

Escrito el 11-09-2008 01:40 #3

La Sala del Cristal estaba tenuemente iluminada por unos candiles colgados de las paredes, en el centro, rodeado por una hermosa barandilla de metal forjado se levantaba un plateado pedestal y sobre él un cristal ovalado que emitía un tímido brillo purpúreo.

Los cinco recién llegados observaban en silencio el Cristal cuando una figura llegó a la Sala. Vestía una brillante túnica verde con hermosos bordados dorados, cuando llegó junto al pedestal encendió una pequeña lámpara y todos pudieron ver su rostro.

Algunos de los presentes ya lo habían visto antes, pero ahora estaba mejor vestido y tenía los blancos cabellos y la barba mejor peinada aunque su rostro estaba más envejecido, se trataba de Norno, el Viejo Roble.

- Bienvenidos al Oráculo, siento que el viaje haya sido tan precipitado, pero es mejor empezar cuanto antes. Ante vosotros tenéis el Cristal, cuyos poderes pueden ver a través del espacio y del tiempo... su poder sólo podrá compararse con el futuro Oráculo de Nimril en las lejanas Ered Meneltobas. Pero tratemos ahora el asunto que os ha traído hasta aquí.

En el lejano Aman, hace milenios, fue forjada una espada por el poderoso Ulmo ayudado por la habilidad de Aulë. Se trataba de una espada creada en las heladas profundidades de los océanos, por eso recibió el nombre de Nicsemacil, la Espada Helada.

De una dureza y resistencia sin igual fue utilizada en las guerras de Beleriand para derrotar al Señor Oscuro.

En la posterior victoria, los enemigos del Oeste consiguieron robar la espada, pero les fue imposible destruirla, así que la ocultaron donde no pudieran encontrarla. Y así ha permanecido durante siglos.

Gracias a este Oráculo he dado con la manera de recuperarla y con ella tendremos la capacidad de romper en dos el Taltaril de Balcnîn si se nos presenta la ocasión. Para tal hazaña necesitamos cinco objetos desaparecidos también en la antigüedad.

Necesitaremos un mapa que nos indique dónde está oculta la espada y la vela de un poderoso navío que nos permita vencer las poderosas corrientes y llegar hasta la espada; el mapa se halla guardado en un cofre cuya llave se ha perdido.

La Espada se haya sepultada en una oscura caverna helada, por lo que también necesitaremos un buen martillo para quebrar el hielo y llegar hasta ella. Y una vez que estemos junto a la espada, necesitaremos unos guantes pues el contacto de la piel desnuda con la Espada congelará el espíritu del Portador, produciendo su muerte en el momento.

Cinco son los objetos y cinco sois vosotros, cada uno deberá comenzar la búsqueda de un objeto y recordad sed prudentes, pues Balcnîn no os quita el ojo de encima. Que el Cristal decida cuál será vuestro camino.

Myodul de los Nurulântar, acércate al Cristal y mira en su interior.

El Nurulântar se acercó y junto a Norno pudieron ver extrañas imágenes.

- Una torre blanca que reluce cerca de la costa, es donde se halla el Cofre venido de las profundidades.

Northiêl de los Aldalântar, tu turno.

La joven elfa miró el Cristal al igual que Myodul, pero en esta ocasión aparecieron otras imágenes.

- Ah, el Colgante Malhadado que ha causado la desdicha desde que una joven lo encontró en una hermosa playa... bien, espero que vosotros sobrevivais a su búsqueda.

Morlyg de las Andië, acércate ahora.

Como en las dos ocasiones anteriores, diferentes imágenes se sucedieron en el Cristal.

- Tu misión será hallar el Gran Martillo de los Enanos, regalado por el mismo Aulë a sus hijos.

Athran del Desierto, el Cristal te espera.

El Varante se acercó y al principio no ocurrió nada, ya iba a retirarse cuando comenzaron a sucederse imágenes de muchas batallas ocurridas sobre el suelo de Rómenor.

- Vaya, vaya... deberás encontrar "La Mano de la Victoria", los guantes que hacen invencible a cualquiera que porte un arma con ellos puestos... parece que serál a gente del Desierto quien porte la Espada Helada.

Por último, Âmröth de los Rillië tu turno.

El Rillië se acercó y por última vez en el Cristal pudieron verse diferentes imágenes.

- Cuando la gente de Númenor llegó a Rómenor vinieron varios barcos, el primero de ellos traía una hermosa vela, la necesitaremos para vencer las traicioneras corrientes marinas, tú deberás traerla.

Todos se encontraban ahora de pie alrededor de la barandilla y Norno les pidió que pusieran las manos sobre ella. Un punzante dolor les recorrió las palmas de las manos al hacerlo.

- En vuestras manos ha quedado la marca de este lugar... cuando despertéis en vuestras camas la quemadura seguirá ahí, así sabréis que todo esto no ha sido un sueño.

Suerte en vuestra misión, contáis con mis mejores bendiciones, pero cuidado, no soy el único que os estará obervando. Marchad en paz.

En ese momento todo se oscureció y cada uno de los cinco viajeros se despertó en su cama, muy lejos del Oráculo.

[Editado por Cudesas el 11-09-2008 15:57]