Fin Guerra: Maianor se retira del Combate
Armadas perdidas por "Nensir Airatâri" = 23
Armadas perdidas por "Maianor" = 17
Victoria para Maianor. No se produce el saqueo.

Fin Guerra: Maianor se retira del Combate
Armadas perdidas por "Nensir Airatâri" = 23
Armadas perdidas por "Maianor" = 17
Victoria para Maianor. No se produce el saqueo.
<< Hace ya dos días que no recibimos señales del pirata y el campamento se encuentra en la ubicación antes mencionada. Posibilidad de ataque en las próximas horas. Esperamos próximo mensaje en el día señalado. >>
El cuervo se estremeció cuando su plumaje negro fue acariciado por la brisa nocturna. Aquel aire fresco y húmedo era muy parecido al aire característico de los bosques del Norte y que, por momentos, hacía olvidar que se estaba tan lejos de casa…Agitó nuevamente al ave, acostumbrada ya a esos encargos y, desde las manos de la elfa, se preparó para su ardua misión: surcar los aires hasta el lejano cuartel de Dakôsto.
El ejército conformado por grandes soldados provenientes de la ciudad de Neitillot en su mayoría, y entrenados en Dakôsto (una de las más importantes instalaciones entre los elfos de Nensir Airatâri), esperaban impacientes, pertrechados dentro del espeso bosque en las cercanías de Hildan, mientras hacían los últimos preparativos en la última misión que les había encomendado el consejo.
Estaban en tierras desconocidas para ellos y, para la mayoría, el participar en aquella empresa les había dado la oportunidad de conocer distintas ciudades y costumbres, a pesar de lo que incumbe la guerra.
Nadie sabía a ciencia cierta cuando sus ojos se cerrarían en cada batalla. Por lo que muchos utilizaban esos momentos previos para admirar la belleza de aquel espeso bosque, lleno de historias.
Mientras, una inexpresiva elfa se encontraba sentada sobre una roca leyendo una vez más la petición de Branda de partir hacia las tierras del sur acompañada de Ramjakhîn e intentar "negociar" con los cabecillas de la ciudad de Hildan, sobre cómo podrían formar parte de los Nensir Airatâri. Una empresa en la que Hildan debía aceptar por las buenas o por las malas pues era la única plaza que les quedaba a los aldalântar para tener completamente bajo su control el Númenya Aldalaurë (exceptuando Tulkatumbo que la habían perdido recientemente).
Lo de Hildan era realmente extraño pues, hasta el momento, eran pocos los informes que se poseían de aquella ciudad, salvo que Al’Varant había intentado fallidamente hacerse con la ciudad por tres veces. Se corría el rumor, no obstante, que Hildan estaba protegida por la magia negra de los uonu-nyrr. Aunque nunca se había podido comprobar si realmente el caso de Hildan era el mismo que el de Dahald.
<< ¿Qué será lo que esconde esta incursión?... Realmente debe estar viéndose en aprietos frente al consejo, ¿o serán sus arcas que estarán escuálidas para pedir dicha misión? >> - se dijo a sí misma la elfa antes de mirar de manera furibunda a un soldado que se acercaba con rapidez y pedía permiso para hablar.
- Mi señora hemos revisado el perímetro norte. No hay seña alguna de los Eglamari... - Eso era realmente un problema ya que para aquella incursión era imprescindible el apoyo de los corsarios de Eglamar. - ¿Cuáles son sus órdenes?
Ése era un dilema más pues los días pasaban y no podían seguir en aquella situación. Un ejército no era fácil de esconder y, aún más, si se encontraba en las cercanías de cualquier ciudad a ojos de cualquier mirada indiscreta.
- ¡Maldición! ¡No estoy para realizar consensos, parlamentar ni ser intermediaria o mensajera de nadie!... Que cada soldado se prepare, tomaremos la ciudad a alba, con o sin la ayuda de Eglamar.
El soldado se cuadró con gallardía y partió a dar aviso a los soldados, mientras la elfa se levantaba con premura y se dirigía a su tienda de campaña para alistar sus armas de guerra.
Aquella mañana la tropa de Aldalântar atravesaba el frondoso bosque en las cercanías de Hildan. Lejanas y apreciadas tierras, llenas de misterios que muchos deseaban desentrañar.
Cada paso dado era una incógnita para aquellos que desearon algún día, ser parte de aquella empresa en la que cada día era único, cada día se transformaba en algo nuevo, y la vida tomaba otro carisma... cuantos caminos recorridos, cuantos cantos, cuantas danzas a las estrellas, los años no pasaban en vano, la sabiduría de Nensir y las historias forjadas, iban formando parte de su ser.
Ellos eran Aldalântar, los elfos ritualistas, los elfos que tras ser purificados en las aguas de Nensir, juraron iniciar un nuevo camino...
Sus sentido agudos, su mirada cristalina, y en algunos cuantos casos miradas que fueron opacadas por la adversidad , buscaban un destino incierto.
¿Cuántos regresarán a la calidez del hogar?
¿Cuántos verán nuevamente las estrellas bajo aquel manto oscuro?
...
Unos ojos duros observaban la foresta, el aire se iba tornando extrañamente más pesado de lo habitual, ¿Será aquello un aviso de los árboles? ¿O era que aún no lograban habituarse a aquel cambio de clima un poco más cálido de lo que acostumbraban?
Sin percatarse de los ojos vigilantes, ni de las acerosas armas que preparadas estaban para terminar con aquel peregrinar...
Una lluvia de fechas apareció como un suspiro entre los árboles, silenciosa, desde todas direcciones.
El grupo Aldalântar no esperaba aquella situación, ¿Cómo no sentir la llegada y el paso ruidoso de los hombres? ¿Su respiración poco delicada? ¿Sus movimientos entre la hierba? pero de aquel lugar poco o nada conocían, y menos a los habitantes de la ciudad y de los alrededores, lo que les jugaba en contra.
Así como el murmullo emitido de la mortífera flecha al romper el aire, muchos fueron lo que cayeron en aquel ataque, como una marejada suave, pero letal, sin percatarse que la muerte yacía sobre sus cuerpos, y los que alcanzaron a cubrirse con los escudos, a penas podían comprender lo que ocurría a su alrededor.
Los gritos de una elfa llamaban a cubrir los flancos en un afán de organizar al desprevenido grupo, intentaban orientarse para saber desde dónde provenía el ataque, pero todo acto fue inútil, estaban completamente rodeados.
Largos habían sido los días desde su llegada, y tras las anteriores invasiones por parte de pueblos de mucho más al sur, aquel pueblo de Hildan estaba completamente atento ante la llegada de cualquier extraño. Nadie pondría jamás los pies sobre su ciudad, fue lo que escucharon desde las cuatro esquinas, instando a retirarse o morir, pero sin dar tregua al ataque, ya que tenían presente que no eran sólo extranjeros, sino soldados entrenados para la guerra, y dejarlos partir significaba más batallas y más muertes. Hildan sabía que debía exterminar al invasor, y dejar de lado los códigos de honor.
Los lanceros, si bien intentaron hacer una barrera con sus gruesos escudos para cubrir al grueso de la tropa, la organización en aquellas circunstancias fue por no decir difícil, pero no imposible.
Una oleada tras otra, caía sobre los guerreros del norte, sin comprender como era posible que el bosque no les haya anunciado que no estaban solos en él, sin comprender como no pudieron preveer aquel ataque, después de los duros entrenamientos a los que habían sido participe bajo la atenta mirada de los mejores guerreros Aldalântar, para entregar gloria a su pueblo.
Y, ahora ahí, sin comprender nada como pequeños jovenzuelos que no han visto nada de la vida aún, jugándose la vida, como si una sombra de confusión les imbuyese el espíritu, quitándoles toda la fuerza, toda la pasión que los hacía moverse.
Esa era la guerra.
Más no estaba perdido, un grito conocido se hizo presente desde el noreste, - ¡Eglamari! ¡los perros de mar! - con sus afiladas armas abrieron una brecha, dándoles tiempo a los rodeados Aldâlantar para organizar a sus arqueros - a pesar de la mala posición -, cubiertos por los gruesos escudos de los lanceros y así contraatacar en dirección de la densa arboleda. Varios lograron esquivar el ataque Aldalântar, pero no muchos lograron permanecer sobre las angostas ramas, dejando de lado arcos y tomando las aceradas espadas, clamantes de sangre enemiga.
Pero a pesar de la llegada de apoyo, ya poco podían hacer, y el grito de retirada se escuchó de la voz entre cortada de una herida elfa Aldalântar como de un lesionado pequeño elfo Eglamari.
[Editado por auriga el 28-09-2008 09:36]
Sus suaves pasos dejaban atrás la cercanía de la ciudad de Hildan. Ya nada podían hacer por el momento más que curar a los heridos, e informar de la extraña situación ocurrida en el bosque, mientras alejados del grupo una elfa y un pequeño elfo se enfrascaban en una acalorada discusión, sin que el resto se enterara.
Más el recuerdo puso en alerta a los soldados.
¡Y si realmente sus sentidos fueron distorsionados? ¿Cómo unos simples mortales se manejaron en el frondoso bosque mejor que ellos, que han vivido por siglos acompañados de su sabiduría?, ¿O a sido Nensir que ha abandonado a su pueblo?
Miles de interrogantes vagaban en las mentes de los golpeados elfos, mientras ya fuera de todo peligro, se instalaban en una provisorio campamento.
Los heridos no podían esperar más, pronto deberían retomar fuerzas para recorrer nuevamente esas tierras, y los que estaban en mejor situación debían fortalecer su espíritu para retirar a los compañeros caídos, dentro del campo de batalla pero sin armas y esta vez con la bandera de tregua.
No podían dejar a sus muertos ahí, sin realizar el ritual para el caído en batalla. No era apropiado en ellos dejar a los suyos atrás, más la necesidad de sobrevivir siempre era mayor. Ya tendrían oportunidad de reclamar los cuerpos. Pero por el momento, las hierbas de curación, ungüentos y vendajes tomaron parte en aquel cuadro de desánimo, siendo esa vez aromas a boldo, llantén, romero y tomillo, los que fluían en el aire, así como también matico, caléndula, cedrón. Crisantemos, jazmines y mentas, y naranjos, lavanda y estragón.
Se provocó tal calidez en el aire, mientras se utilizaban tanto para limpiar heridas, como para curarlas. El brotaba de manera suave, otorgándoles paz por algunos momentos. Paz a sus cuerpos y a sus mentes, después de ver a amigos caer, de ver como sus vidas se cortaron con facilidad y rapidez, como la de un roedor frente a un ave rapaz.
Pero que más podían hacer, habían decidido seguir ese camino, el camino del guerrero, un camino de difíciles pruebas, un camino de tristezas y alegrías, un camino en que el honor quedaba en juego cada mañana al despertar.
Y así, con banderas en alto en señal de tregua, los que estaban sin heridas, partieron esta vez desarmados, tras un camino antes recorrido pero esta vez para recoger a los caídos.
La sensación del aire antes de la batalla ya no era la misma, el aire se sentía más fresco, lo que les permitió tomar fuerzas ante la desoladora labor, mientras los rezos brotaban en un murmullo de sus labios suplicantes,
Oh Divino Nensir,
oh Marphaj, Guardián de la Otra Vida,
oh Espíritus de la Naturaleza,
oh Yenna, Madre Primera, Dadora de Frutos;
escuchadnos y acoged a este hermano que nos ha dejado,
protegedle y guiadle en su camino hacia el Eterno Bosque,
que no sufra mal su espíritu, así os lo rogamos;
¡Oh Divino Nensir,
oh Marphaj, Guardián de la Otra Vida,
oh Espíritus de la Naturaleza,
oh Yenna, Madre Primera, Dadora de Frutos!
A vuestro seno encomendamos el alma de este hermano,
que así sea.
Uno a uno los caídos fueron preparados para un ritual que todo alda desease cumplir en el lecho del hogar, y que toda familia quisiera presenciar.
Aquella tarde las aves retomarían su labor. Esta vez los informes de aquella batalla perdida llegarían a Neitillot y a las familias de los caídos. Y los que sobrevivieron pronto recibirían nuevas órdenes las que cumplirían como siempre. Hace tiempo que habían optado por esa vida, la de ser un soldado Aldalântar.
Resumen de la batalla.
Nensir ha perdido 23 armadas x35= 805 puntos.
Recuperables: 362 puntos.
Valoraciones: 8+8,2+8,2+7,9= 8,075
Recupera: 292 puntos. Por los daños sufridos por los dirigentes recupera 4 armadas, que son 140 puntos. Total recuperación: 362 puntos.
Pierde: 443 puntos. Por la demora en la publicación de las historias se penaliza el clan con 4 armadas, que son 140 puntos.
Total pérdida: 583 puntos.
Por la batalla se entregan 450 monedas.
Compañías actualizadas y listas.
Historia finalizada.
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