Fin Guerra: Nórë rá Rilmalotsë se retira del Combate
Armadas perdidas por "Maianor" = 24
Armadas perdidas por "Nórë rá Rilmalotsë" = 22
Victoria para Nore que conserva el dominio sobre la ciudad.

Fin Guerra: Nórë rá Rilmalotsë se retira del Combate
Armadas perdidas por "Maianor" = 24
Armadas perdidas por "Nórë rá Rilmalotsë" = 22
Victoria para Nore que conserva el dominio sobre la ciudad.
Muchos días habían transcurrido desde la primera vez que habían visionado la ciudad de Truskan. En los campos del Hyarmenyalaire se ubicaba, rodeada por los dulces brazos del palantuine, que siempre había velado por ella. No obstante, en la última batalla había sido su perdición y ahora la ciudad era regida por Nöre.
Evendim y Eruannë habían conseguido su dominio, a costa de muchas vidas de compañeros y desconocidos. La paz era reconfortante en las calles de Truskan, y parecía que los residentes comenzaban a acostumbrarse a la presencia de Nöre. Muchos incluso habían establecido relaciones más allá de unas palabras: Amigos en las tabernas, sonrisas en los comercios e incluso algún que otro corazón cruzado.
En el edificio donde Evendim y Eruannë residían desde la conquista de la cuidad, se podían observar altos techos de piedra grisácea y paredes ocultas por tapices antiguos. Era difícil adivinar lo que representaban, pero en todas aparecía el Palantuine. Parecía muy amado por los residentes.
La joven humana se encontraba en la biblioteca, lugar al que adoraba por su paz y tranquilidad.
Eruanne entró a la sala con aire despreocupado e intrigante. Evendim levantó la mirada hacia a él sin decir nada.
-Siento dejarte sola, pero tengo que irme. - dijo sin más.
-¿Regresas a Nimost?- le preguntó sorprendida.
-Si. El Anciano requiere nuestra presencia.
-Sabía de esas noticias, pues la carta tambien la pude leer yo. El mensajero llegó hace días a la ciudad, pero todo fue muy discreto.- dijo ella ofreciéndole asiento.
-Esta vez me ha elegido a mi. - se sorprendió Eruannë bajo la sonrisa de la joven.
-Como tantas otras lo hará, pues sabe bien en quien pone su confianza...
-Gracias.- contestó inclinando la cabeza.
-No debes dármelas, pues es la verdad. Ve tranquilo, Truskan parece ir por buen camino.
-Que tu estancia aquí perdure tranquila, hermana.
-Y la tuya a donde vayas.- Le dijo ella sonriente.
De este modo el elfo abandonó la ciudad para embarcarse en la misión que el Anciano había encomendado. Otros habían sido convocados y tambien debían acudir, pero esta vez, no era ella.
En la fría noche, bajo la protección de la oscuridad, unas sombras se reunían entre los árboles del sur de la ciudad. Corazones insatisfechos y orgullos heridos, cansados de aguantar. Poco se imaginaban que no estaban solos.
-Debemos llevar a cabo lo planeado. Así lo hemos dicho y así debe ser.- Susurró una voz masculina gruesa y fuerte.
-¿Estais seguros? Puede ser muy peligroso... parece que muchos empiezan a intimar con los soldados de Nöre...- replicó una mujer.
-¿Intimar?- preguntó otra voz masculina.
-Si. Amigos, conocidos, e incluso maridos y mujeres. Conozco a algunos que ya piensan en casarse.
-Bueno, ¿Y que? Si no nos revelamos ahora no tendremos más oportunidades. No dejemos pasar más tiempo o ya será imposible.
-¿Tu que dices Eörne?- preguntó la voz gruesa.
-Ya conocéis mi respuesta.- contestó una voz familiar.
El soldado de Nórë que había estado escuchando dió un paso atrás impactado por la voz. Era conocida, quizás demasiado.
Un caballo alto y negro estaba incomodo en las puertas que custodian la ciudad de Truscan, su jinete en negro vestir y capa no dejaba ver su rostro mas sus espuelas de plata pura en aquellas botas de confeccion elfica ya decian quien era su dueño.
EEEEEEHHHHHHHHHH , tu Centinela , abre la maldita puerta que no me gusta que me hagan esperar. mi caballo nesecita agua y pasto y fruta fresca.
Quien eres,para abedecerte.
Sin mas que decir , ergida sobre el caballo se quita la capucha de la capa y una delgada cadenilla de oro y plata se muestra en la cabeza del alto jinete.
Soy la conmandante de la 3 compañia de Nore , Evemdin me mando a llamar.
Soy Anestel
Abre al menos que desees que suba por mi cuenta y de una mano te parta el seso para ver si el entendimiento te entra Edain.
Aquel guardia quedo asombrado a tamaña respuesta y presto bajo a quitar el maziso madero que cubria solamente una sola laja de la enorme puerta.
Anestel paso montada, miro al guardia y este bajo algo la cabeza como respuesta a su mirada, los demas guardias imitaron lo mismo , previniendo tal vez algun mal entendido.
Aqui esta mi pase y me dirijo a ver Evendin , donde esta.
siga adelante , pronto encontrara varios establos y herreros , y quien esta con Ud.
Mi escudero y no es tu problema, con la misma espoleo el enorme caballo y siguio hacia el centro de la ciudad.
Historia finalizada.
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