La Guerra de los Clanes

Formenyaelen - Ciudad Externa

Escribiéndose...
Escrito el 08-10-2008 20:42 #1

La “Estrella del Norte”, recibe ese nombre porque se trata de la ciudad construida más al norte de todo Rómenor. Posee un pequeño pero hermoso puerto que aún conserva la estructura antigua de cuando fue construido.

En una plaza de la ciudad se encuentra el único altar a los Señores del Bosque que sobrevivió a los Años Terribles (647 – 725)

Emplazada sobre una cueva-acuífero de cristales preciosos comunicada con el mar, es famosa por las numerosos baños curativos, aguas termales y retiros espirituales.

Aunque existía un pequeño asentamiento en el lugar desde la Primera Edad, no se le conoce con el nombre de Formenyaelen hasta que un barco arribó en el siglo X de la Segunda Edad en la costa norte de Rómenor proveniente de la Tierra Media, portaba un grupo de elfas eldar y mujeres edain que huían de un pasado que ocultar, que maravilladas por el lugar decidieron instalarse allí. Construyeron con sus propias manos y con ayuda del maestro enano Therin de las Ondoninkwê un templo donde ejercer un nuevo sacerdocio espiritual y cumplir así la misión sanadora. Fueron llamadas las Kalawen (Doncellas de la Luz), y poco a poco fue surgiendo alrededor suyo la ciudad de Formenyaelen, un lugar acogedor y rico al que llegan gentes de todas las razas y todas las partes de Rómenor para sanar sus heridas tanto físicas como espirituales. Además, los herederos de Therin venden allí las gemas talladas extraídas de las minas de Zirak-Felâkdûm, que han adquirido fama de poseer propiedades curativas.

Formenyaelen está situada a las afueras del bosque Aldalaurë, cerca del Mar, y todas sus edificaciones son de piedra en color sepia y muy brillantes.

Hasta el año 1601 de la segundad edad, el gobierno de la ciudad estaba a cargo de la Orden de las Doncellas de la Luz, integrada exclusivamente por mujeres, y por los Hijos de Therin, los enanos descendientes del gran Therin de las Ondoninkwê, que poseían el control económico de la ciudad.

La Orden de las Doncellas de la Luz ofrece además las enseñanzas que llamanKala (La Luz) cuyo objetivo es la erradicación de los malos pensamientos, la avaricia y los males del espíritu. Estas enseñanzas están recogidas en los textos de Kalaparmar, custodiado por la Gran Madre y la Dama Dorada, los altos cargos de la Orden, dos elfas que poco se dejan ver. El Segundo Alto cargo de la Orden lo representa la Gran Señora, a cargo de una mujer perteneciente la familia de una de las primeras mujeres que llegaron a Rómenor tantos siglos atrás, cargo que se transmite de madres a hijas en línea directa, o de suegras a nueras en caso de que la Gran Señora no haya tenido hijas. Las Elfas Kalatári están en un escalón por debajo de la Gran Madre y la Dama Dorada mientras que las mujeres de la Casa Kalayondi deben su obediencia a la Gran Señora.

Pero, en los primeros meses del 1601, la llegada de más enanos desestabilizó el equilibrio en el gobierno entre las elfas kalatári, la Casa Kalayondi y los Hijos de Therin. Todo esto desembocó en el asesinato de la Lérien, la Gran Señora, lo que terminó por exaltar los ánimos y crear un ambiente de altercados e inestabilidad que terminó con la invasión de los vecinos elfos aldalântar. Finalmente, la Orden fue oficialmente disuelta y Álassevendë, la Dama Dorada, creó un nuevo gobierno en la ciudad financiado por los elfos aldalântar.

Escrito el 10-10-2008 15:59 #2

- ¿Estás mejor?

La voz de Aiwëndil hizo reaccionar a Northiêl.

- Sí, -contestó ella- creo que ya se me ha pasado el mareo...

Los dos se encontraban en la cubierta del barco comercial que los llevaba de Eglamar hasta Formenyaelen. Habían decidido ir hasta allí porque era el emplazamiento costero más cercano a Eglamar, y tenían la esperanza de que la famlia de Elmûd hubiera viajado hasta allí con el colgante.

- Este barco no es muy estable, que digamos -dijo él sentándose en el suelo. -No me extraña que te hayas mareado.

Northiêl asintió mientras se sentaba y se quedaba abrazada a Nothal, que se cogía con fuerza a las ropas de la elfa para no caer. Ni a uno ni a la otra les gustaban los viajes en barco.

- ¡No sé por qué hemos tenido que venir por mar! -se quejó ella.

- Es más rápido que ir por tierra, no puedes ralentizar una investigación sólo porque no te guste un medio de transporte... y por tierra, contigo sin querer ir a caballo... ¡habríamos tardado meses en llegar a Formenyaelen si te hubiéramos hecho caso!

- Prefiero ir a caballo que montarme en esta casa flotante tan desagradable... -gruñó ella antes de seguir hablando. -Pues, por lo menos podríamos haber buscado un barco mejor...

- Pero tenemos prisa y éste es el que partía más pronto del puerto. Anda Northiêl, deja de quejarte que sólo nos queda un día de viaje...

En condiciones normales, Aiwëndil habría dejado sola a Northiêl tras decir esa frase. Sin embargo, en aquella ocasión se quedó sentado como estaba. Taw y Tavir habían ido a dar una vuelta por la cubierta y era evidente que la elfa prefería no estar sola.

- ¿Crees que encontraremos algo en Formenyaelen? -preguntó Nor para romper el hielo. El barco oscilaba de forma pronunciada y prefería hablar a quedarse callada pensando en el desagradable movimiento.

- Esperemos que sí, no está la cosa como para recorrerse toda Rómenor de forma errante...

- Hemos olvidado el asunto del caldero -interrumpió ella de repente, como si se acabara de acordar. -No es algo que debiéramos olvidar tan a la ligera.

- No digas tonterías Nor, yo no he olvidado nada-contestó Aiwëndil-. Pero no podemos seguir la pista de los dos objetos a la vez... aunque por alguna extraña coincidencia hubieran compartido un lugar durante algún tiempo... en cuánto sus caminos se separaran volveríamos a tener que elegir. Creo que debemos priorizar el objeto de tu sueño. No sabemos exactamente qué quiso decirte Nensir.

- Podría habérselo dicho a algún otro, seguro que lo habría entendido mejor que yo, y ahora no estaría encima de esta horrible casa flotante -se quejó ella. Aiwëndil rió ante el comentario antes de continuar.

- Te quejas de vicio -dijo. -Le has cogido el gusto y ahora no sabes parar. Formenyaelen te gustará. Si tuviéramos tiempo podríamos pasar por las aguas termales, aunque dudo que a ti te sirvan como retiro espiritual, ¿o has decidido darle ya el gusto a Aranarth?

- ¡Ni en sueños! Si yo hiciera algo sería porque realmente creo en ello, no por la insistencia de Aranarth... es más, si él insiste se me quitan las ganas ¡es tan pesado!

Aiwëndil rió, y ésta vez Northiêl no pudo evitar hacer lo mismo. Pasaron el resto de la tarde hablando, y así el viaje se le hizo más ameno a Northiêl quien, al no estar pensando a todas horas en el constante movimiento de la embarcación, no volvió a marearse. El día siguiente por la tarde pudieron ver el pequeño puerto de la ciudad a lo lejos, agrandándose poco a poco conforme se acercaban.

- Aquí nos recibirán bien, ¿no? La ciudad es nuestra... -comentó Northiêl.

- Lo de que sea nuestra o no es algo relativo -contestó Tavir.

- Pero si te refieres a que tenemos cierto dominio sobre ella... sí, lo tenemos. Yo mismo participé en la batalla con la que nos lo ganamos -contestó Aiwëndil.

- Deberíamos ir a ver a Álassevendë en cuanto lleguemos. Nos ofrecerá alojamiento y no dudará en darnos la información que sepa sobre el asentamiento que había aquí antes de estar la ciudad... -dijo Taw.

Escrito el 13-10-2008 19:29 #3

Poco a poco, en una lenta e interminable navegación, el barco mercante que tranasportaba a los elfos aldalântar se iba acercando al puerto de Formenyaelen. Así, a medida que se acercaban, la ciudad aparecía despacio en el horizonte, emplazada sobre una cueva-acuífero cuyos brillantes cristales arrancaban destellos anaranjados a la luz del atardecer, por algo la llamaban la "Estrella del Norte". Era una ciudad pequeña, de edificios bajos pero de hermosa factura, un trabajo típico de los enanos, que la habían construido siglos atrás. El barco arribó al puerto con las últimas luces de la tarde, y los elfos descendieron.

-Uf- suspiró aliviada Northiel- Menos mal que ya estamos en tierra, creo que en una semana he hecho más viajes en barco que en toda mi vida.

-Pues ahora espero que no te quejes en una temporada- rió Aiwëndil- O al menos hasta que volvamos a coger un barco.

-De eso puedes estar seguro- rió a su vez la elfa.

-Bien, por fin hemos llegado- dijo Taw- Como ya os he dicho, lo mejor será que vayamos a ver a Álassevendë, aunque quizás haya cambiado de residencia durante el tiempo que he estado fuera. Iré a preguntar al alguacil del puerto, esperadme aquí.

Cuando Taw se hubo ido, los tres elfos aprovecharon para tomar un bocado, cosa que no se habían atrevido a hacer en plena travesía. Mientras comían, tavir y Nor se interesaron por la batalla librada por Taw y Aiwëndil unos meses atrás para hacerse con el control de la ciudad.

-¿Fue una batalla difícil?- inquirió Tavir.

-Bueno- respondió Aiwëndil- Todas las batallas son difícles a su manera. Ésta, en particular, fue complicada, ya que cuando mi unidad penetró en la ciudad había arqueros enemigos apostados en los tejados de las casas, y por eso tuvimos que extremar las precauciones, ello no obstante, salimos victoriosos.

-Seguro que tú te protegiste detrás de tus hombres, para que ninguna flecha alcanzara tus reales posaderas- se burló Northiêl.

Y cuando Aiwëndil iba a replicar al comentario de la elfa con uno más grosero, Taw volvió e interrumpió la conversación.

-Ya he averiguado dónde está la morada de Álassevendë, vamos-.

Escrito el 15-10-2008 23:32 #4

La casa de Álassevendë no estaba muy lejos del puerto, y ella les atendió de forma rápida y cortés.

- Entiendo. Entonces lo que queréis saber es si la familia que poseía el colgante pudo llegar hasta aquí, ¿me equivoco? -preguntó tras escuchar el relato de los visitantes.

- Exacto. ¿Sabes de alguien que pudiera informarnos? O... no sé, algún rumor... una leyenda... lo que sea nos sirve -contestó Aiwëndil.

- No me viene ninguno a la cabeza ahora -se lamentó Álassevendë. -Sin embargo, puedo llevaros hasta la biblioteca. Conozco al encargado y no dudará en ayudaros en todo cuanto necesitéis.

Antes de que nadie del grupo se preocupara por asentir, Álasse ya los había llevado hasta la biblioteca y había expuesto su caso ante el bibliotecario.

- De todas formas, nos interesa cualquier información que pueda haber sobre el asentamiento pesquero que había en este lugar en el siglo V de la Segunda Edad, y más en concreto sobre cualquier historia o leyenda que haga referencia a la familia Elmûd, proveniente de Eglamar... -especificó Northiêl.

Escrito el 16-10-2008 12:13 #5

Hay una leyenda de aquella lejana época que habla acerca de una hermosa joven que apareció una mañana medio muerta en una pequeña barca,llevaba un hermoso medallón de oro y brillantes que tuvo que vender para poder comprar comida.

Dicen que el medallón lo compró una noble familia de la ciudad que alrededor del año 520 cayó en la bancarrota y tuvo que abandonar la ciudad y sus tierras; se les vio marchando al sur.

No hay nada más reseñable de aquellos antiguos años.

Escrito el 16-10-2008 23:35 #6

- ¿Y no hay indicios en la leyenda del nombre de la familia que compró la joya y cayó en bancarrota? -preguntó interesada Northiêl, ahora que por fin volvían a tener la pista clara del colgante, se les había vuelto a escapar.

- ¿Había, en esos días, comercio entre Formenyaelen y los enanos de Zirak.Felakdûm? -preguntó a su vez Aiwëndil. -Porque es esta ciudad la que hay justo al sur de Formenyaelen...

Escrito el 17-10-2008 18:22 #7

Uff, no... ya les dije que ocurrió alrededor del año 520, sólo recordamos que partieron hacia el sur.