La “Estrella del Norte”, recibe ese nombre porque se trata de la ciudad construida más al norte de todo Rómenor. Posee un pequeño pero hermoso puerto que aún conserva la estructura antigua de cuando fue construido.
En una plaza de la ciudad se encuentra el único altar a los Señores del Bosque que sobrevivió a los Años Terribles (647 – 725)
Emplazada sobre una cueva-acuífero de cristales preciosos comunicada con el mar, es famosa por las numerosos baños curativos, aguas termales y retiros espirituales.
Aunque existía un pequeño asentamiento en el lugar desde la Primera Edad, no se le conoce con el nombre de Formenyaelen hasta que un barco arribó en el siglo X de la Segunda Edad en la costa norte de Rómenor proveniente de la Tierra Media, portaba un grupo de elfas eldar y mujeres edain que huían de un pasado que ocultar, que maravilladas por el lugar decidieron instalarse allí. Construyeron con sus propias manos y con ayuda del maestro enano Therin de las Ondoninkwê un templo donde ejercer un nuevo sacerdocio espiritual y cumplir así la misión sanadora. Fueron llamadas las Kalawen (Doncellas de la Luz), y poco a poco fue surgiendo alrededor suyo la ciudad de Formenyaelen, un lugar acogedor y rico al que llegan gentes de todas las razas y todas las partes de Rómenor para sanar sus heridas tanto físicas como espirituales. Además, los herederos de Therin venden allí las gemas talladas extraídas de las minas de Zirak-Felâkdûm, que han adquirido fama de poseer propiedades curativas.
Formenyaelen está situada a las afueras del bosque Aldalaurë, cerca del Mar, y todas sus edificaciones son de piedra en color sepia y muy brillantes.
Hasta el año 1601 de la segundad edad, el gobierno de la ciudad estaba a cargo de la Orden de las Doncellas de la Luz, integrada exclusivamente por mujeres, y por los Hijos de Therin, los enanos descendientes del gran Therin de las Ondoninkwê, que poseían el control económico de la ciudad.
La Orden de las Doncellas de la Luz ofrece además las enseñanzas que llamanKala (La Luz) cuyo objetivo es la erradicación de los malos pensamientos, la avaricia y los males del espíritu. Estas enseñanzas están recogidas en los textos de Kalaparmar, custodiado por la Gran Madre y la Dama Dorada, los altos cargos de la Orden, dos elfas que poco se dejan ver. El Segundo Alto cargo de la Orden lo representa la Gran Señora, a cargo de una mujer perteneciente la familia de una de las primeras mujeres que llegaron a Rómenor tantos siglos atrás, cargo que se transmite de madres a hijas en línea directa, o de suegras a nueras en caso de que la Gran Señora no haya tenido hijas. Las Elfas Kalatári están en un escalón por debajo de la Gran Madre y la Dama Dorada mientras que las mujeres de la Casa Kalayondi deben su obediencia a la Gran Señora.
Pero, en los primeros meses del 1601, la llegada de más enanos desestabilizó el equilibrio en el gobierno entre las elfas kalatári, la Casa Kalayondi y los Hijos de Therin. Todo esto desembocó en el asesinato de la Lérien, la Gran Señora, lo que terminó por exaltar los ánimos y crear un ambiente de altercados e inestabilidad que terminó con la invasión de los vecinos elfos aldalântar. Finalmente, la Orden fue oficialmente disuelta y Álassevendë, la Dama Dorada, creó un nuevo gobierno en la ciudad financiado por los elfos aldalântar.
