La Guerra de los Clanes

Lathûr - Ciudad Externa

Escribiéndose...
Escrito el 22-10-2008 12:02 #1

Hogar de los míticos “Cazadores de Orcos”, un pueblo élfico que mantuvo a raya a los oscuros pobladores de las Cotumo Aicasse. Durante la segunda mitad del primer milenio de la Segunda Edad impidieron que los orcos se asentaran en las orillas orientales del Loicatuine.

Estuvieron a punto de sufrir la misma suerte que la malograda Laiquamiril, pero en el último momento consiguieron expulsar a los orcos con la inesperada ayuda de los Onodrim.

Poco a poco su capacidad para contener las hordas de orcos ha ido disminuyendo y éstos ya campan en ambas orillas del Loicatuine.

Escrito el 23-10-2008 00:46 #2

Los viajeros Marllajtay, ahora recuperados y con energía renovada tras estos días de descanso en Awanauco, cabalgaron veloces hacia el norte atravesando los verdes pastos de las llanuras de Hyarmenyalaire. Al atardecer del tercer día ya se encontraban muy cerca del curso del Palantuine y acamparon a resguardo de una pequeña formación rocosa que encontraron. Habían realizado dos largas jornadas de viaje y habían decidido acampar pronto ese día y así dar un respiro a los caballos. El sol ya estaba próximo a ocultarse tras la masa boscosa del Mistetaure, y hacia el norte se podían aún divisar en la lejanía los destellos dorados que reflejaban las aguas del Palantuine.

- Por la mañana vadearemos el río – dijo Morlyg por la noche, mientras cenaban -. Ya estuve antes en esta región. Hay un vado en un meandro del río hacia el Nordeste.

- Llevamos un buen ritmo – apuntó Tharak -. Siguiendo así y con esta suerte que llevamos de no cruzarnos con ningún enemigo, podemos haber llegado a Lathûr en cinco o seis días más.

- No llames al mal tiempo – dijo Morlyg medio en broma.

La conversación se prolongó y al cabo derivó hacia tierras lejanas hacia donde se encontraban. Sus corazones se volvieron hacia Tûgore, donde hacía ya un mes se habían despedido de Allpa’huátl y de todos los compañeros con que habían iniciado el viaje desde Híssuë. Sabían que aquellos días debían estar siendo ajetreados en el Nendataure, pues no sólo se habían reforzado las defensas de la capital.

- El Khútic me comentó antes de partir de Híssuë que tras nosotros se pondría en camino una numerosa horda de jinetes de Tehilmac. Pronto, si no se ha producido ya, habrá un ataque a Tumbu. Espero que todo les vaya bien a Laymi, Toltyo y los suyos.

Los Marllajtay ofrecieron una parte de sus alimentos al fuego en una plegaria para la protección de los combatientes en el Nedataure. Las llamas chisporrotearon y se elevaron hacia el reino de Zôr-Khôndor transmitiendo la ofrenda de los tres viajeros. Los tres cerraron los ojos en torno al fuego y elevaron una plegaria silenciosa, hasta que las llamas volvieron a su calma previa y los tres se arroparon en sus mantas para descansar.

Escrito el 24-10-2008 00:32 #3

El día siguiente amaneció gris y amenazando mal tiempo truncando así la bonanza de las últimas jornadas. Los Marllajtay vadearon el río y continuaron su camino hacia Lathûr atravesando veloces las llanuras en dirección a la selva, cuyos lindes aparecían cada vez más cercanos. La noche siguiente ya acamparon en el Mistetaure, a sólo unas cien millas de Lathûr.

- Debemos ser a partir de ahora mucho más cautos. Nos encontramos ahora relativamente cerca de Nilme Istyalvao, donde se libró la batalla contra los jinetes de dragones hace unos meses. Y los orcos campan a sus anchas por aquí – advertía Morlyg a Pallam’et, que se encargaría de realizar el primer turno de guardia esa noche.

Pero nada extraño ocurrió aquella noche salvo las ocasionales visitas de los animales que habitaban el bosque, que curiosos se acercaban al campamento atraídos por el leve resplandor de las brasas aún humeantes. Tampoco al día siguiente sufrieron contratiempos durante toda la jornada de viaje, salvo los provocados por el temporal que se había desatado por la mañana y que se prolongó todo el día.

Y al fin, al mediodía del tercer día de travesía por el Mistetaure, los Marllajtay llegaron a la ciudad de Lathûr, la antaño poderosa morada de los Cazadores de Orcos, bajo la lluvia incesante que caía todavía. Dos Elfos armados con arcos y finas dagas custodiaban la entrada a la ciudad pero no pusieron contratiempos a la entrada de los viajeros a la ciudad. Y lo primero que éstos hicieron fue localizar un acogedor restaurante donde tomaron un fuerte almuerzo, pues en los últimos días las provisiones habían escaseado por causa de la lluvia, que había malogrado algunos alimentos.

Escrito el 25-10-2008 13:23 #4

Durante un par de días los Marllajtay estuvieron recabando información sobre el Martillo por las calles de Lathûr.

Todo lo que consiguieron saber fue que el Martillo dejó la ciudad varios siglos atrás, pues unos elfos se lo llevaron de Lathûr para intentar reeconstruir una joya verde destruida por los orcos en aquellos años.

Escrito el 26-10-2008 17:53 #5

Los Marllajtay quedaron desconcertados ante el nuevo cambio de emplazamiento del Martillo que habían conocido. Nadie les supo decir, sin embargo, quiénes fueron los Elfos que se lo habían llevado de Lathûr, ni tampoco su procedencia. Y lo más intrigante era el saber qué clase de joya debía ser reparada con tan poderoso instrumento. Los vagos rumores apuntaban hacia la antigua Laiquamiril, la Joya Verde, una idea que Morlyg ya había tenido en cuenta.

- Es lo más concreto que tenemos. Al menos ya no está aquí y a algún lugar hemos de ir – dijo Tharak tras dar un buen trago de su jarra de cerveza.

Morlyg no estaba seguro de poder encontrar información en las ruinas de Laiquamiril aún si conseguían averiguar si la joya de la que les habían hablado era la que daba el sobrenombre a la antigua ciudad. Pero tampoco tenía ahora una idea clara de a qué otro lugar podían dirigirse, tras haber pasado dos días investigando la ciudad.

- La ciudad está en ruinas desde hace siglos, puede que incluso ya lo estuviera en la época en que el Martillo partió de Lathûr…

- O puede que la caída de Laiquamiril fuese posterior a esos hechos. Y puede que los Yárai que custodiaban la ciudad cuando os enfrentasteis a los Lóceroquen aún estén allí y hayan averiguado algo – respondió Pall.

- Aún así si los Yárai supieran algo el Anciano lo sabría y nos lo habría contado. Pero temo que tal vez nuestro destino final sea esa guarida de orcos. Si el Martillo estaba en Laiquamiril cuando fue derrotada puede que hubiera sido robado de nuevo – replicó Morlyg, nada dispuesto a hacerse demasiadas ilusiones.

- En todo caso Laiquamiril será mejor que eso y no nos desviamos tanto del camino. Prefiero estar seguro antes de adentrarme en esas infectas cavernas – dijo Tharak manteniendo su postura.

- ¡Ni hablar! Sólo entraré allí cuando tengamos pruebas irrefutables de que lo que buscamos está allí – sentenció Pallam’et efusivamente.

- Está bien entonces. Si todos estamos de acuerdo, mañana partiremos hacia Laiquamiril – dijo Morlyg.