La Guerra de los Clanes

Galjâ - Ciudad Externa

Escribiéndose...
Escrito el 31-10-2008 18:31 #1

Es la única ciudad del continente con dos fechas de fundación. Se fundó originariamente en el año 402 de la Primera Edad y por segunda vez en el 1001 de la Segunda Edad tras sufrir un devastador desprendimiento que acabó con casi toda la ciudad y, afortunadamente, con todos los orcos de las cercanías.

Escrito el 03-11-2008 18:54 #2

Los cuatro alda estaban sentados fuera de Éothin. No quería permanecer en la ciudad el tiempo imprescindible para seguir con la pista después de pasar la noche, y ahora la pista los llevaba al sur. Taw estaba concentrado en el mapa que tenía delante, mientras Tavir, Aiwëndil y Northiêl hablaban entre sí para dejar pensar al aina.

A ver estamos en la parte sur de Éothin, y nuestra próxima parada está al sur.

Pues en ese caso tenemos Leoaicale, Truskan y Galjâ.

Si tenemos en cuenta el comportamiento de los orcos se centraran en zonas con montañas para poder escapar, por lo que podemos descartar Truskan.

Bien, solo nos quedan dos ciudades, cada una en una dirección, por lo que hay que decidir. ¿Recuerdas algo de la historia de las dos ciudades?

Escaso, Leoaicale ahora es un pequeño pueblo de pescadores, y Galjâ es una ciudad al pie de las montañas que fue fundada dos…

¿Taw?

Fue fundada dos veces porque a principios del segundo milenio que destruyó parte de la ciudad y con ella a la mayor parte del ejército orco que la atacaba.

Coincide con lo que nos dijeron de que se fueron los orcos al sur y con la estela que deja el colgante.

Pues rumbo a Galjâ.

Taw rompió la conversación.

- Nos vamos a Galjâ.

- ¿Estás seguro? – preguntó Northiêl.

- Segurísimo, y mirad – Taw extendió el mapa entre ellos y les explicó la situación-. Ahora tenemos que llegar a Nenmindo para cruzar, desde allí bajaremos hasta llegar al río Ónonsire, que cruzaremos y por fin llegaremos a la ciudad. Calculo que unos dos días si nos ponemos en marcha ahora.

- Pues vamos –dijo Aiwëndil levantándose del suelo.

Los elfos emprendieron el viaje y continuaron a buen paso. Tras unas horas de andar divisaron a lo lejos el río y la pequeña fortaleza de Nenmindo. Si a Taw no le fallaba la memoria podrían cruzar sin problemas el puente. Era ya pasado mediodía cuando llegaron al puente, cuando Northiêl le preguntó a Taw:

- ¿Para qué está esa fortaleza?

- Para vigilar y proteger el puente. Ahora mismo los dueños son los Rastohín.

- Espero que nos dejen pasar sin problemas, este viaje se está alargando demasiado como para tener paradas tontas.

- No habrá problemas.

Se equivocó, a la entrada había un puesto que impedía el paso, y al frente un pequeño grupo de soldados dirigidos por un hombre, que los miraba con ojos codiciosos. Los cuatro se pararon en seco.

- Con que no tendríamos problemas, ¿verdad Taw?- dijo Northiêl sarcásticamente.

- No lo entiendo, se supone que es un puente de paso libre.

- Pues te han engañado, y se me está acabando la paciencia. Como tengamos que pagar…

- Tranquila Nor – dijo Aiwëndil-. ¿Hablo con ellos a ver qué quieren?

- No, ya me encargo yo – dijo Tavir con una sonrisa pícara.

- ¿Quieres un poco de gairâlma?

- No hará falta esta vez – dijo Tavir sonriendo a Taw, y se fue.

- ¿Qué se supone que va a hacer? – preguntó Northiêl.

- Espera y verás.

Tavir se acercó lentamente al grupo de soldados, mirando fijamente al que parecía el jefe. Empezó a hablar y el hombre la miraba con los ojos abiertos. Parecía guardar su aplomo y seguridad pero pasaban los minutos y el rubor se le extendía por la cara y no dejaba de tartamudear. Finalmente hizó un gesto de derrota y Tavir se volvió con una sonrisa triunfante, invitando a los tres a acercarse.

- Muchas gracias capitán, eres un hombre muy generoso – sonriéndole con alegría.

Y la elfa se reunió con los tres, pasando el puente, esta vez sí, sin problemas. Taw la miraba con orgullo y riéndose, y los otros dos alda se quedaron mirándola sorprendidos pero no le preguntaron nada sobre que le había dicho, aunque a Northiêl le hubiera encantado saberlo.

El grupo continuó su camino, usando la ribera del río para no perderse. Hicieron una parada para comer y continuaron caminando hasta llegar a la desembocadura del Ónonisire, donde les pilló la noche y donde acamparon.

Escrito el 04-11-2008 11:58 #3

El fuego de la hoguera crepitaba con fuerza, mientras los cuatro elfos estaban sentados alrededor, en silencio, sumidos en sus propios pensamientos. Finalmente, fue Tavir la que rompió el silencio.

-¿Os dais cuenta de que casi hemos recorrido todo Rómenor de punta a cabo durante este viaje?- dijo la elfa.

-¿Qué quieres decir con ello?- preguntó Aiwëndil, curioso.

-¿Os imagináis que el colgante no exista?- siguió Tavir- Quiero decir, que todo esto no sea más que algún tipo de prueba que nos ha puesto Nensir con algún fin secreto.

-Pues como eso sea cierto- espetó Northiêl iracunda- Me temo que tendré que tenar dos palabras con nuestro venerado Nensir.

Tavir y Aiwëndil estallaron en sonoras carcajadas ante la rabia de la joven elfa.

-De momento esto es todo lo que tenemos. No hay más remedio que seguir el camino que nos están marcando, y ya veremos en qué termina todo esto- dijo Taw.

[...]

A la mañana siguiente, justo después de despuntar el alba, se pusieron de nuevo en marcha, cruzaron el Ónonsire y prosiguieron la marcha a paso ligero, pues querían llegar a Galjâ antes del anochecer. Finalmente, cuando el crepúsculo ya se divisaba en el horizonte, llegaron a la ciudad.

Escrito el 04-11-2008 13:40 #4

Los Aldalântar entraron en Galjâ y siguiendo su costumbre comenzaron las pesquisas para encontrar el Colgante Malhadado, aquel que trae la desgracia a todo el que lo posee.

Consiguieron que un anciano les contara una antigua historia sobre un medallón que portaba el líder de los orcos que atacó la ciudad por última vez; aquello ocurrió en el año 1001 justo antes del desprendimiento que acabó con todos los orcos y estuvo a punto de terminar con la ciudad entera.

Según esa historia, el colgante cayó a las aguas del río y se lo llevó la corriente.

Escrito el 05-11-2008 11:53 #5

Las palabras del anciano provocaron sentimientos encontrados en los ánimos de los aladalântar, si bien por una parte habían dado con el destino correcto del colgante, por otra, ya no se encontraba allí. Así que se reunieron para deliberar y decidir cuál sería su próximo paso. Al rato concluyeron que debían intentar sacar más información, o al menos más precisa, de ese amable anciano, así que se acercaron de nuevo a él.

-Perdone que le molestemos de nuevo- dijo Northiêl- Pero querríamos preguntarle dos cosas más. La primera es: ¿es posible que pasara cerca alguna ruta comercial o camino de este tipo? La segunda: ¿el cauce del río ha sido siempre el mismo o ha habido alguna variación?

Escrito el 05-11-2008 13:58 #6

Desconozco si pasaba cerca alguna ruta comercial, pero es posible. En cuanto al cauce del río... en seis siglos poco ha podido cambiar, es prácticamente el mismo.