- ¿Vanyala, sabes dónde se ha metido tu hermana? -
Vanyala apartó la mirada de su libro y miró con su único ojo bueno, aquel que no había rasgado y cegado con su pico el águila real antes de que perder la vida, a su madre apostada frente a ella.
-No - señaló de forma seca. - ¿Acaso no está aún envuelta en mantas? - sugirió mientras reposaba completamente su espalda en la rugosa piel de la secuoya.
-Seguro que anda recogiendo flores - añadió divertido y riendo su primo Berth. Un elfo que basaba toda su razón en el volumen de sus músculos y que consideraba a las mujeres seres frágiles y poco valiosos que necesitaban de él para sentirse alguien.
Berth había intentado en una ocasión sobrepasarse con ella, por usar términos suaves. Aquel intento le valió a Berth perder una de sus gónadas y a ella lamentar no haber seccionado también la otra y liberar al mundo de su futura descendencia. Hubiera sido una oportunidad única de convertir su amado cuerpo en una masa inútil y sebosa, a juego con su cerebro pero tendría que vivir con aquella pena.
Por ello, cuando lo miró tan sólo, las carcajadas se le apagaron, no como al corto de entendederas de su hermano, que como eterno secundario había seguido en su gracia a su primo con quien compartía casi el mismo intelecto. -Tranquila madre, ya voy en su búsqueda. -
Cerró el libro y se encaminó hacia la casa. Sabía que su madre ya habría visitado su cuarto, pero también sabía que ella misma le reconocería que podía sacarle más información a un cuarto vacío de lo que podría sacarle ella.
Tan sólo un vistazo le valió para saber que era lo que se había llevado consigo, y la razón por la que seguramente lo había hecho.
- Syela salió ayer a la noche, pero yo no me preocuparía por ella - proclamó mientras salía nuevamente de casa.
- Yo no estaría tan seguro. - Su padre se encontraba ahora junto a su madre, así como una serie de soldados que se encontraban a su lado. - Syela fue vista ayer a la noche cruzando la frontera oeste arrastrada por una figura encapuchada. Estos guardias y sus compañeros hicieron lo posible por detener al sospechoso y seguir su pista, pero la habilidad del sujeto para borrar sus pasos y la imposibilidad de darle muerte, ya que cabía la posibilidad de dañar a Syela al tenerla el bastardo próxima a él como escudo, hizo imposible su captura y ejecución. Por ello, es crucial unirse a la caza de ese desgraciado y juzgarle como se merece. Ya se encuentran varios soldados buscándolos, pero me uniré a ellos para dirigir la búsqueda y ampliar en lo posible su área. Faril y Berth me acompañaran, a parte de otros voluntarios al margen de la guardia fronteriza, así que podéis aguardar aquí tranquilas.
- Si de verdad crees que nos quedaremos aquí esperándoos lo tenéis claro. Y creo que hablo también en nombre de Vanyala.
- Si madre. - “¿Dejarlo todo en tales manos? ni bromeando. Más teniendo en cuenta la verdad naturaleza del asunto. Syela, más te valdría que de verdad te tragara la tierra”.
[Editado por Cudesas el 06-02-2009 22:52]
