La Guerra de los Clanes

La Fábula Del Cerezo Y El Zorro

Escribiéndose...
Escrito el 17-02-2009 18:42 #1

El onnar del elfo aldalânta Neithan, que fue revelado en su nacimiento, correspondía al cerezo mientras que Syela, elfa nurulânta, poseía en su piel la herida producida por un zorro, su onnar.

Pues bien, ocurrió que un día del invierno de 1601 S.E., a pocas semanas de que finalizase aquel año, Neithan, hijo de Pathâkal y Garaniel, nobles elfos de Galador, y Syela, hija de Thêrel y Zanerû, nobles elfos de Dakondor, habían desaparecido.

Así fue como se fraguó la fábula del cerezo y del zorro.

Tanto en la tierra de los nurulântar como en la de los aldalântar se organizaron empresas de búsqueda y rastreo de los desaparecidos.

El rastreo de la joven Syela, que estaba dirigida por el arken Setyane Mâktar, se había desarrollado hacia el noroeste de Dakondor, cerca de las Ondoninkwê. Habían cruzado por diversos vados el río Kelsell y los primeros tramos de los ríos Kelornî y Kelara, que nacían en las montañas blancas, bajo la eterna vigilancia de éstas.

Mientras tanto, la búsqueda de Neithan, a cargo de la ainadâka Sura Erialheri, se había dirigido hacia el sur de Galador, alcanzando Breald, a medio camino, y continuando hasta cerca de las montañas Ondoninkwê, no muy lejos de donde la expedición nurulânta descansaba antes de continuar con el rastreo.

Escrito el 17-02-2009 18:44 #2

Mientras los soldados de Sura rastreaban por el bosque, buscando más pistas de Neithan que les confirmase que éste había huido a Tulkatumbo, Ornêkal, el hermano menor del desaparecido, se dirigió montaña arriba. Habían pasdo ya varios días de búsqueda y, al fin, se encontraban cerca del escondite de su hermano. Él había sabido en todo momento cual era el lugar al que Neithan había huido, pero no había querido traicionar a su hermano. Por ello, en Breald, había sugerido a su padre y la ainadâka que quizás su hermano se habría ido a Tulkatumbo. Si llegaba antes hasta él, quizás lograse hacerle entrar en razón.

Subió por ello cauto, con andares sigilosos y mirada en alto, atento de que desde lo alto nadie pudiera verle ni oírle. Ni siquiera a escasos pasos, ni en la entrada, ni nada. Finalmente encontró la entrada a una gruta. Ornêkal miró de nuevo a su alrededor y, luego, al interior de la gruta.

Era una cueva de vetas de piedra blanca y parda, de techo abovedado, que parecía realmente estar siendo aguantado por las estalactitas y estalagmitas que fusionadas se extendían por todos lados, salvo quizás por el centro, donde una brecha en lo alto del techo iluminaba un estanque al cual se arrojaban a la vida lirios blancos.

Era sin ninguna duda el lugar que su hermano le había mencionado, y sin embargo, no parecía haber sido habitado, al menos desde hacia años.

El retumbar de pasos que llegaba desde la entrada le hizo girarse. En el umbral de la cueva una figura acababa de emerger. Se trataba de una elfa de larga melena, y largo, voluptuoso y esbelto cuerpo.

-¿Dónde está Syela? Esto ha llegado demasiado lejos.- dijo.

La elfa no era otra que Vanyala, hermana menor de Syela, y que también conocía la ubicación secreta de la gruta. Al igual que Ornêkal, había aprovechado que la expedición de los nurulântar se había detenido cerca para buscar personalmente a su hermana.

Vanyala se adentró aun más en la cueva dirigiéndose al elfo que se encontraba frente a ella, cuando éste le dio respuesta siguiente:

-Esa misma pregunta iba a hacerte yo mismo de mi hermano, pero parece que ninguno tendrá la respuesta esperada. Mi nombre es Ornêkal, pero creo que me has confundido con mi hermano Neithan.

Vanyala miró de cerca al elfo, era quizás el más alto de cuántos habría visto, tanto que su alta figura parecía haber menguado con caso dado. Sus ojos verde grisáceos y su media melena de ondulados cabellos castaños no cuadraban con la descripción dada por su hermana.

-No, no eres él.- confirmó Vanyala.

-¡Apartate de ella!- gritó alguién detrás de Vanyala.

-¡¿Dónde esta mi prima?!- dijo otra voz.

Los gritos provenientes de la entrada hicieron apartar la mirada de Ornêkal de los ojos miel y labios plenos de la elfa, tan bella en ese momento como en los días en que el ojo oscurecido por la ceguera había brillado al igual que el día.

Las palabras se transformaron en golpes y, sin poder reaccionar, el cuerpo de Ornêkal había besado el suelo. Aunque ágil y de rápidos reflejos, poco necesitó para alzarse de nuevo, derrumbando al mayor de sus atacantes e intimidando al otro, temeroso tras quedarse sólo en la lucha.

-Él no sabe nada Faril.- dijo Vanyala.

Escrito el 17-02-2009 18:52 #3

Vanyala se había divertido viendo caer al suelo a su primo, pero sabía que Ornêkal llevaría injustamente las de perder, ya que todo aquel estruendo haría llegar a los suyos de una vez. Y así fue, no pasado mucho tiempo y la entrada a la cueva ya parecía comenzar a encontrarse saturada. Pero, para sorpresa de la elfa, no sólo su grupo había llegado a ella, sino también otro que le era totalmente desconocido, aunque fácilmente identificables.

Elfos de nensir y de narwa se miraron de forma desconfiada, intercambiando alguna que otra acusación: “¿Dónde esta mi hija?”, “¿Qué le habéis hecho al mío”, "miserables aldalântar", "ruines nurulântar",...

Que Ornêkal y Vanyala les explicara que Neithan y Syela se amaban en secreto y habían decidido fugarse, poco mejoró la situación, añadiéndoles a ellos sus más o menos merecidos reproches. De muchos era conocida la rivalidad y la enemistad existente entre nurulântar y aldalântar, así que la tragedía estuvo servida. Sin embargo, de poco valía enfadarse ahora. Ni Neithan ni Syela parecían haber llegado nunca a aquel lugar. Y ello inducía un mayor pesar, pues la razón su ausencia parecía estar injustificada.

Conocedor de los planes de los enamorados, gracias una carta que poseía de su hermano y no a la deducción como Vanyala, Ornêkal les dijo que aquella no era la gruta elegida como escondite como él mismo había pensado al principio sino que la verdadera se tendría que hallar más hacía el oeste siguiendo la línea de las montañas.

Así que, a ambos grupos de expedición no les quedaba otra que ponerse de acuerdo para reiniciar la búsqueda en conjunto.

Escrito el 18-02-2009 12:49 #4

Desde que los rastreadores nurulântar habían dado el aviso del avistamiento de otro grupo, y que se trataba ni más ni menos que de aldalântar, el nerviosismo se había hecho evidente en cada uno de los integrantes de la comitiva. Incluso ella, descarada como era y con arrojo, se sentía sumamente incómoda solo de pensar que hubiera problemas y comenzara una refriega allí en medio de ese bosque. No tenía más que su daga consigo.

Timú parecía más tranquilo, o si estaba nervioso lo había sabido disimular muy bien. Nótt pensaba que se debía a la lejanía. Viviendo en la capital era realmente difícil que uno no oyera de vez en cuando historias pasadas, historias cargadas de rencor, dispuestas a ser contadas en cualquier momento para desahogo del narrador. Timú tenía suerte. Seguro que en el campo no tenía que soportar esas charlas. A Nótt le importaban bastante poco. Ella no había vivido aquella época y estaba algo hastiada de oír siempre lo mismo. Solo se había quedado con lo importante, “los de Nensir eran los culpables de todo”, con eso bastaba, no necesitaba más. Y ahora esos culpables estaban ahí cerca.

Entre todo el caos que se formó en pocos minutos, solo una persona parecía mantener la calma, además de la sensatez. Ese era el arken.

En la última semana de viaje, la muchacha había visto actuar a Setyane y casi podía decir que comenzaba a sentir afecto por aquel abuelo. Quizá afecto era demasiado. Había ocasiones que le daba la sensación que él sabía de su presencia, por mucho que se alejara y que ocultara su rostro con la capucha. No podía culparle de su reacción ante el “incidente” en cualquier caso.

El arken se había llevado consigo una parte de los soldados a las montañas. Iban en busca de Vanyala y estaban expectantes por si veían a algún aldalântar. Pero no había podido evitar que se les unieran los padres de las elfas. Y tampoco que minutos después, el resto de la comitiva que quedaba abajo decidiera que no iba a esperar. Estaban demasiado nerviosos para quedarse quietos. Sin terminar de recoger todas las cosas, Timú, Nótt y todos los demás, subieron por el camino que habían visto tomar a Setyane y el resto.

Y así terminaron por encontrarse no solo con sus compañeros de expedición, si no con los temidos y aborrecidos Nensir.

Primero vinieron los insultos, miradas cargadas de ira, los reproches y más insultos. Pero los jóvenes elfos que estaban dentro de aquella gruta parecían tener las cosas más claras. Nótt no pudo escuchar lo que decían con el revuelo, así que preguntó.

-¡Enamorados!! ¿¡dos enamorados!? – exclamó mirando a Timú. – Esto es ridículo. Así que ellos huyen para estar juntos, y nosotros vamos a perseguirles para traerles de las orejas picudas a casa… Estupendo.

Nótt comenzó a observar a los nuevos invitados. Tenía que pensar cómo sacar provecho de la situación. “Más vale que la recompensa siga en pie, aunque no sea un secuestro”.

[Editado por Neume el 18-02-2009 12:52]

Escrito el 18-02-2009 20:30 #5

Sura miró expectante aquella situación.

A la salida de Breald, junto a sus soldados, tenían toda la intención de dejar atrás al grupo de civiles que se había ofrecido en la búsqueda del jovenzuelo junto a sus padres. Pero o sospecharon o tenía un soplón entre sus soldados. Si así fuese, tarde o temprano lo sabría, y el castigo sería duro.

Tras un par de horas de cabalgata, uno de sus soldados notificó a la daka que eran seguidos por el grupo de Pathâkal. Así que no les quedó más que detenerse a esperarlos para pesar de la aika.

- ¡Maldita sea! Que descubra que fue uno de ustedes que avisó al assana de nuestra partida... susurró la elfa mientras observaba a sus impávidos soldados.

Grande era el contraste entre los rostros con tonalidades entre rojos y morados y sus respiraciones agitadas contra la palidez y respiración calma de los soldados.

- ¡Pero que pretendías hacer dejándonos atrás!

- Creo que el mensajero pagado no les dio el anuncio que partiríamos antes del alba. Los esperamos y como no llegaron, decidí partir junto a mis soldados... Estos mensajeros...ya no es posible confiar en esos jovenzuelos - dijo la elfa con sorna-, pero ya que nos han alcanzado continuaremos la marcha, los rastreadores encontraron huellas extrañas que se dirigen en esa dirección, partiremos de inmediato.

- Pues yo opino que nos detengamos a descansar un momento, mis hombres y yo estamos agotados.

- Si no pueden seguir el ritmo acostumbrado por mi y mis soldados entonces sería mejor que os deis la vuelta y descansen en Breald entre sus sabanas sedosas...

Después de unos momentos continuaron la marcha, cuando de repente el chillido de la madre se sintió fuertemente. Ornêkal había también desaparecido más las huellas estaban frescas y algunos de los soldados que se encontraban cerca, le habían visto cabalgar hacia la montaña.

El camino era algo dificultoso, pero igual transitable, y para la elfa acostumbrada a esos trotes, andar entre las rocas era como caminar descalza entre la hierba.

Aunque al final no lo encontraron solo, sino que también a un grupo nurulântar, en búsqueda de una jovencita desaparecida.

...

<< Dos desaparecidos... ya veo a donde va esto... >> se dijo la elfa mientras meneaba la cabeza cuando se encontraron con el grupo de Pathâkal y empezaron con los dimes y diretes, hasta que la aika no aguantó y explotó.

- ¡Maldita sea... deseáis encontrar a los jovenzuelos o no! O preferís sacarse los ojos mutuamente mientras ellos se alejan cada vez más! - Bufó la elfa-. Ya sabéis los planes de ambos, lo que sabrían con anterioridad si les prestaran mas atención a sus crías! Ahora si me permitís deseo encontrar a esos jóvenes antes de que se encuentren quizá con quién, que si mas no recuerdo, en estos caminos se han visto más que simples viajeros... y si ya sabéis que se juntarán en las cercanías será mejor que partamos lo antes posible.

Dictaminó la elfa antes de acercarse a sus soldados, sin dejar de observar al grupo de nurulantar.

Escrito el 19-02-2009 20:28 #6

-Buena aventura es esta- pensaba enfurruñado Timú –días y días de duro camino persiguiendo a unos enamorados fugados, si lo cuento en la aldea la carcajada va a ser monumental-

Se estaba montando un pequeño lio. ¡aldalântar!, había oido cosas malas de ellos, pero eran cosas de elfos y poco le importaban... bueno, un poquito sí le importaban... pero, tanta gente..., de la que intuía no entendía nada o casi nada, le empezaba a incomodar.

Nótt, una de las pocas personas con las que se había comunicado en todo el viaje, estaba un poco apartada, seguro que estaba dando vueltas a su cabeza para sacar tajada. No pudo evitar sonreir al pensar en ella... pero se sentía sólo y diferente, un simple humano entre tantos elfos, entre tantos señores poderosos. Seguramente más de uno de estos elfos debía ser tan poderoso como su amo Wildor... al que hacía apenas unos meses ni se hubiera atrevido a mirar a los ojos. La sonrisa se tornó en melancolía.

Sí, estaba muy solo y su aldea muy lejana, pero no se rendiría ahora, si había que andar mil millas para encontrar a dos elfos atontados pues andaría mil millas y lo haría porque quería hacerlo, porque lo había empezado y quería acabarlo, no porque cien Wildors de ojos despiadados se lo ordenaran.

[Editado por elfo_negro el 19-02-2009 20:31]

Escrito el 19-02-2009 22:10 #7

Los solados Alda habían llevado instintivamente las manos a las empuñaduras de sus espadas al encontrarse con el grupo de Nuru. Althira se vio obligada a imitarlos << Por los Veinticinco, que esto no llegue a más>> pensó a la vez que sus dedos recorrían nerviosamente la monterilla de Tarya, su espada.

En segundos a su alrededor comenzaron a volar preguntas de un grupo a otro, y entre aquella algarabía la elfa escuchó la palabra que confirmaba sus sospechas: enamorados. Sintió un extraño vacío en su estómago al recordar el momento en que su familia se enteró de la relación que Tathâral mantenía con Hisiê. Estaban condenados a repetir la historia. La sacerdotisa no pudo evitar mirar con angustia al rostro de Sura. Una orden de la ainadakar y Tarya recibiría su primer baño de sangre.

- ¡Maldita sea... deseáis encontrar a los jovenzuelos o no! O preferís sacarse los ojos mutuamente mientras ellos se alejan cada vez más! Ya sabéis los planes de ambos, lo que sabrían con anterioridad si les prestaran mas atención a sus crías! Ahora si me permitís deseo encontrar a esos jóvenes antes de que se encuentren quizá con quién, que si mas no recuerdo, en estos caminos se han visto más que simples viajeros... y si ya sabéis que se juntarán en las cercanías será mejor que partamos lo antes posible.

Althira respiró aliviada ante las palabras de Sura.

[Editado por Eldin_de_Lorien el 19-02-2009 23:16]

Escrito el 21-02-2009 12:55 #8

Aquella elfa de pelo castaño parecía ser la que lideraba el grupo aldalântar. Al igual que Setyane, tenía el rostro serio y tampoco parecía hacerle mucha gracia la nueva situación. Sin embargo, a Nótt le parecieron dos líderes muy distintos.

Habían bajado de la montaña para terminar de recoger las cosas. Por el camino Nótt y Timú fueron hablando casi en susurros. La muchacha no podía acabar de creerse que fueran a hacer un viaje junto con los nensir. “Seguro que esto acaba mal” – le había dicho a Timú.

El chico parecía sumido en pensamientos y ya no sonreía tanto como antes.

-Oye, no dejes que estos piernas largas te intimiden – dijo Nótt de pronto. – Timú se volvió para mirarla.

-Ya sabes que a mí no me gustan estos orejas picudas –continuó - pero los he tratado bastante. La mayoría son arrogantes y pretenciosos, pero no creo que debamos temer nada. Además, tú eres mejor cazador que cualquiera de ellos – dijo guiñando un ojo.

Una vez que los nuru estuvieron listos, esperaron cerca del camino al grupo de Nensir que estaba algo más retrasado.

Escrito el 23-02-2009 15:49 #9

Ambas familias no podían ni siquiera mirarse entre ellos, el recelo y la tensión reinaba en el ambiente. Hacía ya muchas centurias que ambos clanes no tenían ninguna relación, debido a las consecuencias de la guerra civil que nurulântar y aldalântar habían vivido mucho tiempo atrás.

Después de haber bajado de la gruta descansaron en un claro del bosque cerca del camino. Mientras, Setyane y Sura, encargados de la búsqueda de los jóvenes, se reunieron para poner en común la siguiente fase de la búsqueda. Ninguno hizo mención alguna a la procedencia de cada uno de ellos y se limitaron a organizar la expedición con las claves que Ornêkal, el hermano menor de Neithan, les había dado sobre la posible ubicación de la gruta donde se podrían haber escondido los enamorados.

Fueron enviados varios elfos a investigar los alrededores en busca de más grutas, tarea que les llevó parte de aquel día y del día siguiente. Mientras, otros se encargaron de buscar comida para la numerosa expedición que se había formado entre los dos grupos.

Escrito el 23-02-2009 17:20 #10

Timú regresó con una bolsa llena de deliciosas bayas y unas pocas raíces. No había podido cazar nada: tanta gente haciendo ruido, tanta gente inexperta intentando cazar, habían espantado a casi todos los animales del bosque. Ante un par de intentos infructuosos había desistido de cazar nada y regresó al campamento improvisado con sólo las bayas, las raíces dulces y dos boniatos silvestres.

Cuando le mandaron en busca de comida estuvo unos segundos indeciso, no sabía si negarse, no estaba dispuesto a obedecer las órdenes de nadie: era un hombre libre y libremente se había sumado a la expedición de búsqueda. No consentiría que se le ordenara nada cuando lo que deberían hacer es darle las gracias por ir en busca de dos embobados (tengo que decir que Timú desconocía los efectos del amor y por eso juzgaba tan duramente a los dos fugados).

Pero de todas formas necesitaba comida, así que pensó que era absurdo negarse a hacer algo que de todos modos debía hacer -pero no voy a conseguirla para ellos, que se busquen la vida- pensó el joven -sólo cogeré la necesaria para mi y para Nótt- y es que la joven ladronzuela empezaba a caerle bien (sí, sí, era lento lentísimo haciendo amistades y dando su confianza a un extraño)… Nótt empezaba a caerle bien… pero no se fiaba ni un pelo.

Se habían formado varios grupos rodeando varias hogueras, algunos, incluso, habían conseguido cazar algo, pero la mayoría se conformaba royendo alguna raíz asquerosa (Timú reía entre dientes… no es muy correcto reírse de las miserias ajenas, pero qué le vamos a hacer).

Los dos chicos soplaban sobre sus boniatos asados y pegaban pequeños mordisquitos que les abrasaban la boca.

-Luego comeremos las bayas- dijo, no sin cierto orgullo, Timú, mientras le caía un lagrimón por la mejilla izquierda fruto del último mordisco abrasador -y también tengo un poco de queso en las alforjas-.

[Editado por elfo_negro el 23-02-2009 17:31]