La Guerra de los Clanes

Descubrimiento De Un Taltaril De Aire

Escribiéndose...
Escrito el 18-04-2009 20:38 #1

Vistalome (Anochecer del Aire), el Taltaril de los Nomhaldad ha sido descubierto por una de las compañías del clan Narwä Hilyatâri en las estribaciones septentrionales del Bosque Sûlestelion (135ºE 53ºN)

Escrito el 21-05-2009 18:27 #2

Hacía mucho que no descansaban en una verdadera casa, que no podían disfrutar de un auténtico baño. Hacía mucho que estaban de campaña, batalla tras batalla, campamento tras campamento, milla tras milla, aventura tras aventura.

La fortuna y un guía muerto los había llevado muy lejos, más allá del gran desierto de muerte y de la gran llanura de Formenyalaire. Millas y cientos de millas recorridas hacia el Sur, hacia lo desconocido y remoto, hacia tierras de leyenda.

Hacía un día que se habían adentrado en el bosque Sûlesteion y, en un pequeño claro al norte del rio Nan Manalkarion, habían montado de nuevo el campamento: 10 grandes tiendas escarlata que albergaban un total de 80 soldados.

Hísie Menelion descansaba sentada sobre una dura silla de campaña, de rústica madera y cuero pulido, con los pies apoyados en un elegante y desubicado escabel. Hacía calor y se abanicaba, lánguida, con una hoja de pergamino viejo que el túre Herkeblam le había dado hacía unos días, contenía la última declaración de Tróbalos, ese maldito pastor que hacía más de tres semanas que los hacía vagar por lugares ignotos y sin ningún valor estratégico.

-¿Qué te parece?- preguntó el túre cuando consideró que la postura de Hísie ya se empezaba a parecer demasiado a una total indiferencia.

-¿Que qué me parece?- miró y releyó su "abanico" -Me parece que este pastor no era un pastor, debía ser un comediante bufo que, ahora, 200 años después de haber muerto, aun debe estar riéndose de los incautos que creen en sus supuestas descripciones de "piedras poderosas": pistas que conducen a pistas que conducen a pistas... ya me estoy cansando del juego-

-No creo que sea un juego, Señora, la descripción que da del Taltaril no es fruto de la imaginación, sólo alguien que lo haya visto puede describirlo con tanta precisión...-

-Sí, sí, ya se que se ajusta a las descripciones que da el Grimorio Rubí, ¿pero quien dice que ese maldito pastor no conociera el libro Oscuro?-

-¿Pero...?-

-Sí, disculpa, ya sé que eso es más que improbable... sino no estaría aquí, en el fin del mundo, desviando de su verdadera misión a media compañía de Narwä, es sólo que ya me cansa tanta búsqueda cuando se deberían concentrar los esfuerzos en la guerra-.

En el campamento bullía la primavera exuberante de esas tierras meridionales.

Dos meses antes había comenzado la búsqueda del Taltaril Vistalome. Todo fué fruto del azar: un comerciante de libros antiguos y de papiros mohosos llegó a Osto Ohtalôsse con su cargamento de dudable calidad y autenticidad. Un miembro vernerable del Khotsê dio con el manuscrito de descuidada caligrafía del pastor Tróbalos, parecía auténtico y la historia que narraba interesó al consejero; todo se precipitó y, en cuestión de horas, el viejo manuscrito se convirtió en tema de estado: el propio Bali, avalado por el pleno del Consejo, había ordenado su búsqueda. Un joven elfo que se encontraba en la capital de permiso fue despachado de vuelta a su compañía con el manuscrito del pastor junto a unas estrictas y claras directrices: la campaña bélica quedaba suspendida de momento para la compañía, el objetivo principal era, ahora, encontrar el taltarin; el mando de la Compañía pasaría, hasta nueva orden, o caso de necesidad estratégica, a manos de Hísie Menelion. Este último punto desagradó profundamente al Bali, pero no quiso contradecir las sugerencias del Consejo: firmó la orden con una mueca de disgusto que a nadie pasó desapercibida.

Myodul, que así se llamaba el soldado elegido para llevar el papiro y la orden a su propia y lejana compañía, cabalgó como un rayo hacia el campamento y entregó las ordenes. Una parte de la compañía, con su arken, quedó acantonada y la otra partió de inmediato.

De eso ya hacía varios meses. Meses durante las cuales siguieron las indicaciones del primer pergamino, que les condujo a un segundo, y este a un tercero,…El último lo habían encontrado en una cañada de Ninque Aicase, enterrado al pié de una gran roca de caprichosa e inconfundible forma, dentro de una cajita de madera de cedro.

Ese último pergamino decía:

"Si hasta aquí has llegado,

deberás dar otro paso

oh!, aventurado buscador

otro paso hacia el meridión

pasar el agua del bosque

y encontrar de la tierra

la flor.

bajo el Can y la encina de piedra

bajo el pie, bajo el pie.
"

Y firmaba: "Tróbalos y sus ovejas lo han visto."

Cuando Hísie había leído el absurdo poemita estuvo a punto de romper, en un estallido de furia, ese ridículo papiro acartonado, segura que se trataba de un palurdo pastor que se las daba de poeta. Pero luego decidió calmarse y darle otra oportunidad a ese poeta de pacotilla que decía (en el primero de los papiros) seguir la ordenes de un Poder que se le había aparecido.

Escrito el 21-05-2009 18:30 #3

Habían cruzado el río y se habían separado en pelotones de 4 soldados, intentando encontrar algo que encajara con el dichoso poemita.

Las estrellas tapizaban el negro cielo sin luna cuando del fondo del bosque se escuchó un grito -¡Aquí, aquí, podría ser esto!-

Myodul estaba al borde de un claro donde unas pocas encinas se levantaban salvajes y sublimes.

-¿quien da esos gritos?- Rugió Herkeblam –ya es la tercera alarma esta noche, y han sido, de momento, dos avisos en vano, ¿qué has encontrado, kánar?-

Myodul señaló orgulloso una mole de piedra: un troll petrificado –Bajo el pie, bajo el pie- recito el joven y pálido elfo.

Herkeblam esbozó una sonrisa mientras aparecía Hísie seguida de 7 soldados –Parece que lo hemos encontrado, señora- y con un gesto le indicó la dirección del troll de piedra.

-¿Y eso del Can?-

-Pues no le sé, señora- contestó el túre -pero el resto parece evidente, lo de la encina de piedra se refiere sin duda el Troll y lo del pie… pues eso-

-Sí, sí, por supuesto- dijo Hísie un tanto alterada al intuir que al fin el taltaril podía estar realmente cerca. Pero luego pensó en todas las veces que la misma esperanza les había embargado para sólo conducir a otra pista.

-Cavad inmediatamente bajo los dos pies del Troll- Ordenó expeditiva.

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Estaba amaneciendo, la mayoría de soldados dormía apaciblemente, unos pocos cumplían su turno de guardia, atentos y fieros.

En el interior de una de las tiendas del campamento la naciente luz exterior intentaba rivalizar con la proyectada por más de 10 antorchas.

El túre Herkeblam y Hísie Menelion estaban de pie, alrededor de una mesa. Sobre la mesa había una pequeña piedra, una piedra de un blanco perfecto, una piedra de poder: Vistalome (Anochecer del Aire).

[Editado por elfo_negro el 22-05-2009 13:33]