La Guerra de los Clanes

Batalla 110 - Revuelta En Ithain

Terminada
Escrito el 19-04-2009 19:48 #1

Fin Guerra: Nensir Airatâri se retira del Combate

Armadas perdidas por "Maianor" = 16

Armadas perdidas por "Nensir Airatâri" = 14

Victoria para Nensir

Mantienen el control de la ciudad

Escrito el 21-04-2009 21:08 #2

(La historia según Ramjakhîn)

Me mantuve una larga temporada surcando los mares de Este a Oeste, olvidándome de mis obligaciones guerreras mientras fraguaban las semillas de la discordia que había plantado en los dominios bajo mi influencia. Sabía que estaba unido a esta continua guerra por contratos y tratos con las esferas políticas de Nensir Airatari, y aunque no temiese sus represalias por abandonar tanto tiempo la guerra , si apreciaba el oro que había acumulado gracias a mis campañas y que ahora me mantenían en una situación privilegiada en todo Rómenor. Mi red de espías me informaba de los progresos de mi logia secreta en la lejana Tulkatumbo, de donde me alejaron por razones políticas. También de la escondida Eglamar donde los Piratas de antaño siguen intrigando sin sentido contra mi gobierno, ¡ingenuos! mantienen la esperanza de recuperar el poderío que tuvieron con mi antecesor asesinado pero no saben que hace mucho que tendí la red sobre ellos. Incluso conozco lo que se cuece en Neitillot, la gran urbe que tanto se ha engrandecido con las conquistas de sus ejércitos. ¡ Quien les diría a ellos hace unos años que llegarían a donde están ahora!.

Y ahora, sin posibilidad de delegar en otros mi responsabilidad, me informan que tengo que volver a poner orden en la revuelta de Ithain y que me hace volver tierra adentro contra mi voluntad, dejando mis quehaceres por la tediosa guerra. ¿ Acaso no se han dado cuenta estos lugareños que, no tienen nada que hacer contra mi ejército?. Su falta de información les hace ser optimistas pero cuando lo quieran saber será demasiado tarde. Se tornaran pesimistas cuando su destino sea la derrota y sin que se den cuenta empezaran a asimilar las nuevas costumbres, régimen político y religión que les impongo con sutilidad.

El Pirata salió de sus camarotes a la cubierta del enorme barco. A ambos lados su guardia personal se agrupaba bajo capas negras y capuchas que guardaban escrupulosamente su identidad. En las alturas muchos marineros colocaban las velas y se descolgaban entre redes y maromas, mientras desde abajo, los capitanes de cubierta les daban órdenes a grandes gritos. Se oía chocar las olas contra el casco y las gaviotas se arremolinaban en torno a los pendones piratas que había en las alturas. Ramjakhîn avanzó al mascarón de proa, bajo cuya cubierta estaba tallada una figura que se asemejaba a su persona. Al fondo, a lo lejos, entre brumas aún difusas, se divisaba la ciudad de Ithain que ahora estaría envuelta en tumultos...

Ramjakhîn extendió sus brazos, y lentamente hizo un movimiento en torno a su cuerpo, notando un cosquilleo en sus entrañas, como un rubor que se le subía a las mejillas. Una tensión suave se apoderaba de sus miembros poniéndole la piel de gallina. Otro cosquilleo recorrió sus brazos como si fuera un escalofrío y entonces supo que funcionaría. Señaló hacia el cielo y de pronto, una tenue brisa arreció hinchando las velas, moviendo el barco presto a la guerra.

La devoción se apoderó de los presentes y algunos no pudieron menos que echarse por tierra en señal de respeto ante aquel alarde de magia.

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( La historia según Sura Erialheri )

Una noche más recostada con los ojos abiertos, mi mirada pegada al techo, ni un pestañeo, ni una mueca, sola, ahí, casi inerte pero con una marejada de pensamientos caóticos en mi cerebro.

Mi misión fue regresar a estas lejanas tierras de Ithain, lo que no me importó a pesar del anterior altercado que tuve con el pirata. Posiblemente intente matarme, no lo sé y no me importa... ya no me importa nada... sólo cumplir la misión encomendada. Total, para ello me convertí en têra de valientes soldados, para ello luché, sufrí... pero ahora, la duda. ¿Acaso ha valido la pena todo lo que he hecho?

Traté de pensar en mi hija pero no logré visualizar su rostro en mi cabeza, lo que me angustió. Sentí que explotaría y me llené de una desesperación que no había sentido desde hace muchos años, desde el momento en que me la arrebataron de mi regazo. No lograba recordar el rostro de mi hija... por la que lloré, sufrí, por la que vendí mi alma... ¿qué era lo que estaba ocurriendo conmigo?

Así como las otras noches decidí levantarme y revisar que todo estuviese en su sitio, en un afán de poner las cosas en orden dentro de mi cabeza, enfriar ideas y evitar estallar. No podía darme ese lujo por lo que soy, por mí y mi misión.

...

Nuevamente aquel sueño perturbó mi noche. Desperté en mi cama bañada en sudor y con la cabeza a punto de estallar. Gritos de agonía, seres rodeados en un mar rojo, tempestad. Luego la quietud. Aparezco dentro de la cueva, siento la presencia del árbol sagrado y su enojo por mi ausencia, y sus raíces se conectan a mi piel hiriente... Para despertar sin ver más allá.

Me levanté y mojé mi rostro y, al ver mi reflejo en el agua, vi a un ser horrible. Del susto di vuelta el líquido cristalino, derramándose como siento que se derrama mi ser. La rabia y la ira son los sentimientos que deben inundarme, son los que me mueven de manera correcta. ¿Qué es esto que está ocurriendo conmigo? Golpeé mi rostro y me vestí presurosa mientras el gran malkû, la esfera de fuego, pronto saldría más allá del este, asomándose tras los empinados y lejanos picos de Cotumo Aicasse. Debo reunirme con mis lugartenientes y ver la situación en que ha quedado Ithain desde mi partida, es necesario, para saber a que atenerme.

...

Desde que llegué a Ithain, el pirata estaba ausente y solo me presenté ante sus esbirros para dar el saludo formal de los aldâlantar. Partí a realizar mis obligaciones encomendadas por el cuartel y por el consejo. Sin embargo, esta tarde apareció en las almenas un mensajero de Eglamar. Ramjakhîn me ha mandado a llamar y le he dicho al mensajero que si desea hablar conmigo que me busque él, pues ando demasiado ocupada como para dejar mis obligaciones. Los ojos del mensajero se han abierto como platos. Pobre de él. Pero uno de mis hombres infiltrado en las calles de la ciudad ha sentido el aire extraño. Rumores de un grupo insurrecto, rumores de caos, llamando a los habitantes a resguardarse en sus hogares. No esperaría nada menos de un pueblo que ha sido tomado en manos de otro, y más si la administración en un inicio ha sido dejada en manos de los corsarios eglamari.

[Editado por gorathion el 22-04-2009 15:38]

Escrito el 23-04-2009 14:23 #3

Otro día en esta lejana ciudad, otra mañana donde el aroma a sangre y fuego no se escapa a los olfatos sensibles, otra mañana donde la sed de sangre ha sido saciada...

Acabo de enviar el informe con los últimos acontecimientos en la ciudad al cuartel. Ellos le harán saber al consejo, a Branda y al Artadâko de lo acaecido en estas lejanas tierras. Estoy agotada, así que deberán esperar por mis informes personales.

Mientras las cosas vuelven a su curso normal en esta ciudad, sé que pronto nos llegará un mensaje del cuartel, o del consejo, sobre otra misión que realizar, así igual que siempre. Mientras aquellos, assanas y demás personajes influyentes, estarán sentados bajo las sombras de los frescos árboles bebiendo de aguas cristalinas, jugando con sus pequeños muñecos de barro a la guerra, sin saber la vida que lleva un soldado. Sólo mandar ir de un lado al otro sin saber de magulladuras, cansancio...sin saber nada... aunque aquella elfa, la hermana del artadâko fue bastante valiente en hacerse pasar por uno de mis soldados hace un tiempo ya, viviendo ella misma cómo se siente un hijo o hija de Dakôsto.

Pronto iré con el pirata para entregarle el informe de guerra con los daños a la ciudad y las bajas de nuestros guerreros. Los suministros no fueron alcanzados por las llamas ni saqueados, así que no veo que él tenga problemas con ello.

Mientras, debo pensar pues pronto será el día en que todo cambiará en Neitillot. Nuestra gente se está alistando en silencio, pronto lograremos un cambio radical, en aquella estructura mal habida, sólo hay que tener paciencia...

...

Como pensábamos, un grupo de insurrectos alborotó las calles de la ciudad, estábamos esperando una escaramuza en los callejones del sector oriente de la ciudad, pero nunca presentimos lo que se nos venía encima.

Mientras algunos de los soldados acudían a una reyerta que se había formado con algunos aldeanos armados de palas, mazos y una que otra herramienta, incluso de sartenes, lo que causó la risa de algunos de los míos. Una lluvia de flechas incendiarias, sin poder saber la procedencia de ésta, cayó sobre nuestros establos y sobre el cuartel de guardia que se encontraba contiguo a éste.

Las llamas rápidamente se repartieron por el edificio, fue una lucha contra el tiempo para rescatar a los animales que se encontraban ahí y a los soldados que se habían quedado encerrados entre las paredes del edificio y el muro de fuego. Los gritos de desesperación desde dentro del cuartel eran agobiantes y el calor de la nube negra prácticamente no permitía lograr grandes avances. Así que, sin más, uno de los menores, un jovenzuelo aldalântar en su primera misión fuera de casa, logró recordar el ariete que consiguió romper las defensas de aquella ciudad portuaria. Rápidamente lograron rescatarla del salón donde se encontraba y lograron romper las puertas envueltas en llamas. Lamentablemente dicha acción logró sepultar a uno de mis mejores soldados, al caer una de las vigas del edificio, pero a pesar de aquella lamentable pérdida, lograron abrir un paso para así escapar de aquel lugar envuelto entre las llamas. Varios de nuestros soldados salieron heridos, desde quemaduras hasta fuertes dolores de cabeza, mareos al respirar y vómitos, por respirar el espeso humo que salía del edificio.

Y, mientras, un admirable grupo de aldalântar luchaba en contra de las llamas evitando una catástrofe mayor alcanzando los hogares de los ciudadanos, otro escuadrón estaba atento buscando el origen de aquel ataque incendiario.

Sabía por lo que me había comentado el pirata que se encargarían de la vigilancia del sector sur oeste, el área portuaria del pueblo, así como del sector que rodea los silos recientemente construidos. Por ello no me preocupé de esa área. Confiaba en la habilidad de los hombres del pirata, aunque sea, en algo que confíe de esos lobos de mar.

Tras reorganizar a los soldados, éstos se dirigieron a los puntos estratégicos de la ciudad, así como las casas de los dirigentes, las barbacanas y adarves, ante la posibilidad de que apareciera una sorpresa desde las afueras de Ithain.

Escrito el 23-04-2009 22:01 #4

Y has de saber de la existencia de una cualidad de los seres racionales que les lleva desde su instintiva obediencia, al deseo ferviente de alzarse en armas contra sus líderes; se llama, capacidad de reflexión.

Enseñanzas del Assana Enyü.

Grenäc, un niño de la raza de los hombres que aparentaba el valor de antaño tras aquellos ojos grises y altura desmesurada para su edad, se había sentado en lo alto de aquel barco por mandato expreso de sus mayores. Junto a él estaban varios infantes de una edad similar a la suya, entre los que se contaban familiares lejanos, vecinos y otros que no había visto en su vida pero que al igual que él, tenían prohibido moverse. Únicamente le tranquilizaba la presencia de la más pequeña de sus hermanas, una muchachita bella, en cuya fisonomía empezaban a aflorar los rasgos de la madurez y ocultaba bajo una tela gruesa según le había dicho su madre, la misma que estaría luchando en algún lugar de la revuelta.

Greñäc sin saber por qué, la notaba ligeramente nerviosa, intentando disimular dispensando cuidados y atenciones hacia el resto de infantes que estaban a su cargo.

Él no entendía nada y ella presentía lo peor.

En medio de aquellos pensamientos, ambos vieron como las velas de los barcos se hinchaban bajo una brisa repentina y el velo de su hermana se levantó con el aire, dejando entrever una hermosa cabellera y un semblante bello como ningún otro en la raza de los hombres.

Greñäc, ajeno a lo que estaba pasando, se quedó pasmado viendo atracar el velero del que llamaban Ramjakhîn. Le fascinaba verle bajar tan excéntrico en su vestimenta, con paso seguro, apartando a su escolta para mirar hacia él. Un escalofrío recorrió su piel y un murmullo se apoderó de los niños que estaban a las espaldas de Greñäc. De ahí en adelante todo pasó muy deprisa.

Recuerda gritos, de mujer…¡su hermana! Los niños lloraban desconsolados al ver como un pirata arrancaba a la niña del grupo y la llevaba a un camarote. Gritos y más gritos, su instinto le hizo empujar de imprevisto a un pirata que murió descalabrado. Aún confundido por su reacción asesina, se veía golpeando la puerta que le separaba de su hermana. Sus nudillos sangraban de impotencia al no poder socorrerla. La oía gritar, llorar…cuando, llegaron varias figuras negras que lo apartaron de la puerta, ¡¡su codo rozó con el mismísimo Ramjakhîn!!, qué, tras abrir la puerta con una daga, se la tendió diciendo “te la concedo para que salvaguardes el honor de ella a cambio de ver como el odio llamea en tus ojos y corrompe tu alma” . Recibió un empellón que le hizo entrar al camarote y ver lo que estaba pasando.

En poco tiempo cambió la vida de aquel niño que, en tan poco tiempo, conoció tempranamente las miserias humanas, y como vaticinó el pirata, nunca más volvió a ser el que era.

Ramjakhîn salió de la estancia con la casaca teñida de rojo, apartando las atenciones de su escolta. ¡Aquel infante le había agredido tras matar fulminantemente a su soldado!. ¡Había tanto potencial en aquel niño que le perdonó la vida y lo tomó como pupilo. Pero esa historia será contada en otra ocasión…

Y es que los rumores cuentan que aún herido, Ramjakhîn se adentró en la ciudad luchando en primera línea, dando muerte a todo el que portaba un arma. Con los refuerzos que trajo consigo y los acuartelamientos de la zona sur oeste de Ithain, controlaron el puerto sin apenas problemas. En la otra zona, la dama Sura estaría peleando como una leona según sus instrucciones. Y es que dada la relación tan tensa entre ambos capitanes era mejor que se dividiesen la zona de actuación para evitar conflictos, por que si bien es cierto que el pirata desconfiaba de su lealtad, también reconocía que como guerrera no tenía precio y cuando se trataba de mantener la bolsa llena…¡ Ramjakhîn no se la jugaba!. Y es que una vez más, sus pronósticos acertaron cuando escuchó las trompetas aldalantar avisando de su victoria. Si la dama Sura seguía el plan trazado se dirigiría a los puntos de entrada a Ithain. El pirata por su parte mandó que tocaran las trompetas y que les avisasen que la zona portuaria estaba a salvo y con ella los almacenes comerciales. La zona sur oeste calló más tarde con el resto de soldados apostados en la zona y algunos refuerzos frescos reclutados en la cuenca de Rómenor. Muchos de éstos cayeron, por lo que Ramjakhîn se evitó pagarles la soldada aunque muy poco tendrían que envidiar a los que quedaron y la vida Pirata que les esperaba…

Merece la pena reseñar, que de todas las turbas que se eliminaron, solo hubo un episodio que se guardaría en el rencor de los ciudadanos de Ithain. Y es que todo sucedió cuando en una de las barricadas, una mujer con el semblante de los hombres de antaño, se levantó entre los tumultos para encararse al Pirata herido. Aunque era diestra y tenía una espada de asombrosa manufactura, no esperaba que el pirata luchase de aquella forma tan atlética. Aprovechando su elasticidad y pequeña estatura consiguió alcanzarla con una finta. Aún sin asumir el dolor del golpe, la mujer se encontró que otra finta que le cortaba la mano con la que empuñaba la espada. Sin dar crédito, Ramjakhîn falló un golpe mortal y le laceró los ojos con sus puñales de muñeca. La mujer gritó y varios hombres se interpusieron pidiendo clemencia para ella a cambio de la rendición. El pirata les perdonó la vida a cambio de que ordenasen la rendición. Una vez que lo hicieron, no se volvió a saber nada de los intercesores y la valiente mujer…

Se me olvidaba contaros que, lejos pero dentro de aquella ciudad en la que la revuelta agonizaba, un penacho anónimo fue a impactar contra un punto débil de la armadura de la dama Sura. Se desplomó por el impacto y sin tocar el suelo fue recogida por los suyos. No era una herida grave pero debía ser tratada con delicadeza ya que el dolor físico de sacarla por el otro lado supondría un momento tenso, pero tal vez sería más tenso el clima que causaría ella si aquella flecha había sido mandada por el pirata...¡ ésta vez no iba a tolerar otro intento de apartarla de la misión! Rápidamente fue llevada a las casas de curación temiendo que la mano de Ramjakhîn estuviera detrás de todo aquello y por tanto, un veneno desconocido que tardarían en eliminar.

[Editado por gorathion el 24-04-2009 08:16]

Escrito el 27-04-2009 20:38 #5

Resumen de la batalla.

Nensir ha perdido 14 armadas x35= 490 puntos.

Recuperables: 392 puntos.

Valoraciones: 7.2+7.4= 7.3

Recupera: 286 puntos. Por acciones heroicas de los miembros de la compañía recupera 140 puntos. Total recuperación 392 puntos.

Pierde: 98 puntos.

Recibe 300 monedas en concepto de victoria.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.