Fin Guerra: Narwä Hilyatâri deja de Atacar
Armadas perdidas por "Narwä Hilyatâri" = 11
Armadas perdidas por "Maianor" = 13
Victoria para Narwa
No se produce saqueo

Fin Guerra: Narwä Hilyatâri deja de Atacar
Armadas perdidas por "Narwä Hilyatâri" = 11
Armadas perdidas por "Maianor" = 13
Victoria para Narwa
No se produce saqueo
Un heraldo llegó a las puertas cerradas de la ciudad de Nominnahald, los vigías habían visto el polvo que levantaba el ejército al acercarse a la ciudad y habían tocado la alarma. Los granjeros más cercanos habían acudido a la ciudad y los que no habían llegado al cierre de las puertas se escabulleron los por bosques.
La guarnición formada recientemente formó en las murallas, muchos de ellos con armas defectuosas, otros con arma de los enemigos que habían caído en la última revuelta. Casi ninguno de los soldados poseía el equipo completo, y al que no le faltaba el yelmo, le faltaba la corazo, o los protectores de los brazos y las piernas.
El heraldo con una rama de árbol en la mano en señal de paz, ya que eso le impedía el esgrimir armas, dio un par de vueltas en torno a la puerta para que todos pudieran observar que venía sin arco y sin flechas. Que no traía espada, ni escudo, ni rodela. Una vez seguido el protocolo de demostrar sus intenciones se puso frente a la puerta cerrada de la ciudad, tomó un pergamino de entre sus ropas y comenzó a leer:
“A los habitantes de Nominnahald :
Nos, Setyane Mâktar, Arken de los Nurulhantar, Conquistador de ciudades. Os convoco y os conmino en nombre de las leyes de la guerra.
-Rendid la plaza que fue ganada en traición a las tropas de Narwä.
- Entregadnos a los cabecillas que encabezaron una rebelión traidora y sin honor, no prestando batalla a las tropas, sino con fuego y pérdida de la población para conseguir sus oscuros fines.
- Entregad toda arma de filo existente en la ciudad para ser depositada en los almacenes de los diferentes cuarteles.
- Abrid las puertas de la ciudad, no opongáis resistencia a los Nururlanthar llegados a retomar lo que les pertenece.
- Jurad lealtad a los señores de Narwä, jurad que no volveréis a levantar la mano contra nos y nuestros hijos.
Si cumpliereis estas condiciones la ciudad será respetada, vuestras vidas podrán continuar bajo la administración de Narwa sin que se vean entorpecidas.
Si no las cumpliereis como se os ordenada, la ciudad será tomada por los mejores guerreros, por aquellos que en su haber han conquistado las últimas ciudades de Nurulanthar. Guerreros bien preparados y bien dispuestos que no dudarán en saquear a sangre y fuego vuestra ciudad.
Una vez saqueada, 1 de cada 4 hombres será ejecutado hasta que los cabecillas de la rebelión a los Nuru sean entregados vivos o muertos ante mi presencia. Los niños menores de 6 años serán separados de sus madres y pasarán a ser cadetes de los Narwa. La ciudad se encontrará en estado de guerra en todo momento, las tropas de Narwa tendrán permiso para entrar en las casas registrar habitaciones y locales y ejercer los juicios sumarísimos que crean oportunos para el mantenimiento de la paz en la ciudad.
Estas son las condiciones de Setyane Mâktar, Arken de los ejércitos para la rendición y la victoria.”
El heraldo enrolló el pergamino, las condiciones eran las más duras posibles, si las aceptaban y rendían la ciudad podrían vivir, pero bajo el gobierno de los nuru, pagando impuestos desorbitados para financiar sus guerras. Si no la entregaban, y resultaban derrotados y esas tropas tan aguerridas como decían los rumores entraban en la ciudad habría muchos muertos.
-¿Cuál es la respuesta de Nominnahald que debo llevar a mi señor?- Preguntó el heraldo.
- Así pues, la respuesta ha sido negativa.- Setyane Maktar se estaba enfundado en su armadura, los guanteles de acero estaban puestos sobre la mesa.
El resto de hombres que estaban en la tienda estaban pendientes de sus acciones, de los movimientos gráciles con los que el viejo Arken se vestía para la batalla.
- Señores, no quiero que tengan ningún tipo de duda, la batalla va a ser dura. No sólo el enemigo está prevenido de nuestra llegada, sino que además también saben cual es la disposición normal de nuestras tropas, así como cuales son nuestras unidades, las maneras en las que actúan y cómo se mueven. Por tanto nos encontramos con un enemigo que nos conoce muy bien. También tenemos en contra el terreno, la ciudad está en sus manos, saben cuales son sus puntos débiles y como defenderlos mejor, por lo que creo que tendremos numerosas bajas. – El Arken miró fijamente a los Têrar congregados – Lo cual no quiere decir que no sea una batalla honrosa. Muchos de ustedes vieron con malos ojos el enviar el heraldo con las condiciones de sometimiento, pero la guerra es honrosa si los guerreros que la practican creen en su honor. Por ello he decidido que vamos a ganar esta batalla con honor, porque los Nuru y Narwa esperan que recuperemos el honor que perdimos con la traición que hizo que Nominnahald se rebelara. Esa es mi decisión. Si alguien no está de acuerdo con ella que lo diga ahora, pero cuando salgan por esa puerta y hablen con sus unidades es necesario que les trasmitan que deben combatir con honor y con valor. ¿queda claro?.
- Sí Arken.- respondieron los Têrar al unísono, mientras cada uno en su interior se preguntaba si serían capaces de estar en la próxima reunión en esa tienda, y si sería una reuinión de victoria o de derrota.
- Bien, espero lo mejor de ustedes caballeros, ahora toquen asamblea para la tropa, vayan a sus unidades y ya saben cuales son las posiciones que deben tomar y como deben actuar en cada uno de los pasos de la batalla. Honor, señores, honor, esa es la máxima de esta batalla y por tanto será la contraseña y el grito de guerra.- El Arken se volvió para ajustarse mejor la coraza mientras los Têrar salían de la tienda camino a sus unidades, las trompetas comenzaron a sonar llamando a asamblea de guerreros. Los soldados esperaban como siempre que el Arken Setyane Mâtar les diera las últimas instrucciones y les llamara al valor y al vigor por la batalla.
-Arken- su joven ayudante todavía no había salido de la tienda, se mostraba nervioso, había estado en otras batallas, pero la de hoy tenía pero aspecto que las anteriores, además así lo había hechos saber el viejo guerrero durante la planificación de la batalla.
-¿Si Thestus?- respondió mientras cogía los guanteles ornamentados de la mesa de campaña dónde estaban los planos de Nominnahald y se veían los dibujos y los vectores de ataque de las diferentes unidades.
- ¿Creéis que ganaremos?
- Claro que ganaremos, siempre ganamos, bien sea con la victoria o con la muerte, un guerrero siempre gana si se conduce con honor en la batalla, en la victoria porque sabrá que su conciencia queda exculpada de la muerte y el dolor que causa, pues no lo causa innecesariamente, en la muerte porque cuando nos encontramos con nuestros ancestros y ante la muerte y nuestra vida pasa ante nosotros vemos que somos dignos de morir y de descansar. Un guerrero con honor siempre gana, aunque no siempre vence.
Las murallas de Nominnahald se erguían inmensas ante el ejército que se acercaba. Las unidades de lanceros en primer lugar, seguidos de los arqueros y por detrás de ellos los infantes. Los lanceros se pararon a unas yardas de distancia y formaron la línea de escudos, los arqueros tensaron sus cuerdas a la orden de los oficiales y las flechas surgieron de los arcos trazando una parábola cayendo sobre la muralla repartiendo muerte. Los asediados respondieron y los escudos de los lanceros comenzaron a estar llenos de astas que sobresalían, en muchos casos las flechas encontraban una hendidura en la línea de escudos y herían o mataban a los Nuru, pero otro guerrero ocupaba el espacio dejado por el caído.
Desde lo alto de una loma cercana, sobre un semental brioso, Setyane Mâktar observaba el desarrollo del asedio. La estrategia era simple, si querían demostrar que conquistaban Nominnahald con horno tenía que hacerlo directamente, a la antigua usanza, con sus lanzas y sus espadas sobre las murallas. Nada de distracciones, nada de argucias para abrir puertas. Simple y llanamente atacar de frente.
Los arqueros de Narwä seguían disparando oleada tras oleada, mientras los lanceros se iban acercando a las murallas, las escalas y las cuerdas de asalto preparadas, de momento no habían tenido muchas bajas, algo que cambiaría cuando los guerreros dejarán la protección de los escudos y se dispusieran a escalar las murallas. Ahí, según el Arken, se producirían el mayor número de bajas.
- De la señal de ataque frontal.- Setyane no cambió ni un gesto de su cara cuando con esa señal mandaba a la muerte a muchos y poderosos guerreros. Las trompas empezaron a tocar. Los infantes avanzaron raudamente mientras los arqueros seguían disparando, muchos llevaban en sus manos cabos con garfios que giraban sobre sus cabezas y que cuando llegaban cerca de la muralla lanzaban sobre ella.
Una lluvia de piedras y aceite hirviendo caída desde lo alto y los gritos de terror y de dolor empezaban a hacerse audibles desde la loma.
Los guerreros de Narwa conseguían llegar a lo alto de la muralla, sólo eran uno de cada cuatro de los que comenzaban la escalada. En la base de la misma los soldados se reunían para comenzar la escalda. Nurte era uno de esos soldados, de los de la vieja guardia, con muchos años de experiencia, y sabía que sería una batalla de la que podía no salir con vida.
- Vamos a estar jodidos allí arriba.- dijo a sus compañeros mientras tomaba en sus manos la cuerda y comenzaba la escalada. En esos momentos no había nada más en su mente, solo escalar. Arriba, primero las manos, luego las piernas, arriba, arriba. Y una vez arriba sacar la espada y vender cara la piel.
Nurte se enfrentó al primero de los defensores, un hombre sin casco ni coraza que trató de ensartarle con una lanza. Con un movimiento de arco, Nurte desvió la lanza y se lanzó a fondo en una estocada que acabó en el tórax del enemigo. Se volvió para defender la cuerda por la que sus compañeros tenían que ascender de otros enemigos y así junto a la cuerda pasó unos segundos eternos haciendo retroceder a los adversarios hasta que Talio y Serte estuvieron arriba y comenzaron su labor de destrozar a cada hombre o elfo que se ponía en su camino con sus poderosas hachas. Los tres juntos fueron poco a poco avanzando haciendo retrocede4r a los enemigos, ya habían ganado 10 metros desde la cuerda hacia la puerta y los guerreros de Narwa ascendían y se unían rápidamente a la lucha a ambos lados de la cuerda.
- ¡La puerta! ¡Abrid la maldita puerta! – Nurte sabía que aquella era la única posibilidad de que la batalla se decidiera a favor de los Nurulantar. Los tres amigos llegaron hasta los postigos superiores y no dieron tiempo a los defensores a reaccionar, con un golpe de hacha, Talio sesgó la cuerda que aguantaba las trancas de la puerta y u8na de las hojas comenzó a abrirse.
-Así se pelea hijos míos. ¡Ahora caballeros es nuestro turno!- Setyane Mâktar espoleó a su caballo, si eran capaces de llegar hasta la zona de palacio con la caballería y tomarlo la ciudad sería suya.
Nurte, Talio y Serte trataron de hacerse fuertes en la zona de la puerta, para evitar que los mecanismo se repararán y que esta pudiera cerrarse, al ver que los Nuru comenzaban a entrar por la puertas una brigada de lanceros de la ciudad se aposentó frente a las puertas. Impidiendo la entrada. Los tres amigos en la cima también se vieron pronto en problemas, los defensores les habían visto y eran uno de los principales objetivos, uno tras otros trataban de frenar las acometidas de los enemigos, mientras observaban por las pequeñas ventanas como la caballería de Narwea trataba de llegar a la puerta y acceder por ella mientras eran acribillados por los arqueros defensores, incluso uno de ellos puedo ver como una flecha se clavaba en el hombre del Arken y otra en el muslo de su segundo, pero seguían cabalgando para entrar en la ciudad.
- ¡Dejad a la caballería! ¡A ellos!- la voz de mando hizo que los arqueros de la muralla siguieran a uno de los pocos guerreros que llevaba armadura completa. Los arqueros formaron una línea detrás de los lanceros que acosaban a los tres nurulantar. El guerrero armado apartó de un empujón a los lanceros haciéndolos caer y los tres amigos quedaron a merced de los arqueos que dispararon a quema ropa.
- Maldita sea.- Setyane Mâktar no podía crearlo, las puertas estaban siendo cerradas de nuevo y ya no podía frenar a su caballo, la herida del hombro le impedía ejercer la fuerza suficiente. El golpe sería duro, pero más duro era saber que aunque estaban causando muchas bajas al enemigo y que ganarían la batalla, sin las puertas, no podrían tomar la ciudad.
Resumen de la batalla.
Narwa ha perdido 11 armadas x35= 385 puntos.
Recuperables: 308 puntos.
Valoraciones: 7.0+7.8+8.0= 7.6
Recupera: 234 puntos. Por acciones heroicas de los miembros de la compañía recupera 105 puntos. Total recuperación 308 puntos.
Pierde: 77 puntos. Por demora en la publicación de las historias, el clan ha sido sancionado con 70 puntos.
Pérdida final 147 puntos
Recibe 150 monedas en concepto de victoria.
Compañías actualizadas y listas.
Historia finalizada.
Utilizamos cookies necesarias para el funcionamiento de la web y, de forma opcional, cookies de analítica para mejorarla. Consulta nuestra Política de Privacidad.
Puedes cambiar en cualquier momento si permites las cookies opcionales de analítica.
Necesarias para iniciar sesión, guardar preferencias y mantener la web funcionando correctamente.