La Guerra de los Clanes

Batalla 114 - Ataque A Tuyrozd Por La C4 De Nensir

Terminada
Escrito el 14-05-2009 17:58 #1

Fin Guerra: Nensir Airatâri deja de Atacar

Armadas perdidas por "Nensir Airatâri" = 9

Armadas perdidas por "Maianor" = 7

Victoria para Maianor

Escrito el 16-05-2009 19:55 #2

"¡Despertad! ¡Despertad! -gritó- Es un amanecer rojo. Cosas extrañas nos esperan en los lindes del bosque. Buenas o malas, no lo sé, pero nos llaman. ¡Despertad!" —Legolas

Un sol mañanero requemaba los charcos de la noche anterior creando una sensación de humedad insoportable en las calles de Ithain. Los vientos cálidos del desierto traían desde el otro lado de los pantanos aquella holeada de viento cálido que avecinaba una prematura temporada de estío. Y aunque todo esto estuviese a punto de acontecer, Ramjakhîn no estaba predestinado a pasar mucho tiempo más en aquella acogedora ciudad que tanto prestigio militar y riquezas le había aportado.

Empacó sus cosas en la multitud de barcos que poseía, dejando una guarnición mínima , lo suficientemente fuerte que como para permitir el control de la ciudad durante muchos años de influencia. Y es que el pirata estaba abrumado por las noticias que recorrían todo Rómenor acerca de las invasiones de Orcos que salían de improviso de los bosques. Tanta era su desconfianza por la situación que se vio en la necesidad de huir al abrigo de su torre marengo, a muchas jornadas de Ithain.

El hijo del mar mandó retornar los barcos rumbo a la lejana Eglamar, buscando que el secreto de su escondite le diese el suficiente tiempo como para pensar que hacer ante aquellas invasiones de Orcos tan inesperadas como letales. Sin apenas percatarse del paso de los apenas dos años, la profecía de Lindan buru se había cumplido y ahora se sentía totalmente desprevenido, atrapado en un torbellino de acontecimientos incontrolables que hacían peligrar su fortuna e influencia. Ramjakhîn sabía que no se avecinaban buenos tiempos para expandir su influencia pero aquella situación no le iba a evitar conservar todo lo que había conseguido hasta ahora, probablemente llegase el momento de defender lo que tanto le había costado conseguir con uñas y dientes, incluso llegaban oportunidades para renegociar su contrato de mercenario al servicio de Nensir Airatari puesto que, las condiciones de beligerancia habían aumentado lo suficiente como para que el trato original se viese tan alterado como para exigir el doble de dinero por sus servicios (...)

Durante varias jornadas de viaje avanzaron bordeando las costas de ciraloica, dejando a la derecha los extensos desiertos y al límite estaba Al Varant, donde Varendia acababa de sufrir no hace poco una brutal invasión. Infinidad de barcos en el mar e infinidad de águilas en el aire, volando sobre sus cabezas rumbo al Este como si aquel signo presagiara un mal augurio en toda la tierra de Rómenor.

Pero los piratas avanzaron con los vientos cálidos en las velas y bordearon Altaloica al cabo de dos días, recibiendo ahora el aroma de los humedales y pantanos que se extendían a lo largo y ancho de la costa este de Rómenor. Las noticias del ataque a Neitillot, los rumores acerca de un posible ataque a Formenyalen y las teorías de algunos de los assanas del consejo de Nensir acusando a los Uonu Nyrr de estar detrás de todo esto le hicieron pensar en las ventajas de desembarcar en Lithaelin con un contingente pirata y avanzar y buscar respuestas en Tuyrozd, uno de los últimos enclaves donde habitaban los Uonu Nyrr. Tal vez sus dioses fueran los causantes del caos. Ramjakhîn tenía el presentimiento de que, si sus informes eran ciertos, podía aprovechar el paso por la costa cercana para hacer un alto en su viaje y adentrarse en la selva. Conquistar la plaza de Tuyrozd significaría un gran prestigio militar y la posibilidad de apoderarse de secretos y riquezas de incalculable valor, y más cuando aquellos elfos sanguinarios se habían visto diezmados por la influencia de Nensir Airatari.

[Editado por gorathion el 18-05-2009 20:58]

Escrito el 18-05-2009 21:49 #3

Ramjakhîn tenía la costumbre de guardar sus manos en una suave malla de metal de tan buena manufactura que parecía un guante de tela en vez de una protección de guerra. Era la última prenda que se ponía antes de la batalla, cuando se había ajustado los dardos en las muñecas, un hilo de metal entre los cabellos, y algún que otro cuchillo arrojadizo entre el corsé. Bajo aquella máscara de apariencia infantil se hallaba un arsenal perfectamente disimulado.

La decisión de ataque no se hizo esperar y el plan de asalto se produjo al más puro estilo pirata. Como de costumbre atracaron silenciosamente una docena de barcos ligeros en la ribera del pantano, a media jornada de la localización de Tuyrozd. Si sus cálculos eran correctos, llegarían un tiempo antes del amanecer y aprovecharían el factor sorpresa para eliminar al mayor número de Uonu nyrr y atrincherarse en los torreones de la muralla. Si conseguían hacerse fuertes en las fortificaciones ya habría tiempo de enviar un mensaje al grueso del ejército que les esperaba en la ciudad de Lithaelin, deseoso de entrar en batalla una vez más y apoderarse de los tesoros de los últimos Uonu nyrr, para tranquilidad de de Nensir Airatari y de muchos otros pueblos de Rómenor.

En medio de la noche los piratas se escurrieron sigilosamente entre la selva, encabezados por Ramjakhin y algunos porteadores que conocían el terreno. Estos a su vez guiaban a los que venían detrás mediante finas cuerdas a las que se ataban unos con otros para guiarse en mitad de la noche por aquellos inhóspitos lugares. Aquella era una técnica peculiar que aprendian en las escuelas militares que tenía la secta en Eglamar y que lejos de parecer poco práctica, servía para agudizar los sentidos de los piratas y evitar fuentes luminosas que los delatasen antes de llegar a su objetivo.

Y llegó la hora de la verdad.

En medio de los bosques se hallaban las murallas mohosas y ennegrecidas de Tuyrozd. Una humedad insoportable hacía boquear a los piratas. Para ser una ciudad élfica no se parecía en nada a las majestuosidades blancas que se relataban en las leyendas de antaño… Ya en las inmediaciones de las murallas se dio un tiempo a montar las escalas portátiles y a cargar las ballestas. Los arqueros tomaron posiciones estratégicas para cubrir a la infantería que subiría a las almenas. Cuando sonaron los ganchos clavándose en la pared surgió un regero de alarmas desde dentro de la ciudad. Silvaban los primeros dardos contra los asaltantes pero estos no se venían atrás. Al amparo de sus armaduras sonaba el tintineo del metal en la piedra y los piratas trepaban por la muralla mientras les cubrían desde atrás. Ramjakhîn estaba exaltado esperando su turno para subir a las murallas, la adrenalina corría por sus venas como si asistiera a su primera batalla. ¡Ardía en deseos de que un grupo de piratas se colase en las almenas! Con unos pocos infantes en ellas, darían rápidamente muerte a los pocos arqueros que defendían las murallas. ¡Nada escaparía a las hachas piratas!

Los Uonu Nyrr repicaban las alertas, y aunque eran guerreros legendarios en toda Rómenor, los piratas eran dignos de plantarles cara. Bien pertrechados y acostumbrados a la guerra, entrenados en tácticas deshonrosas pero de eficacia comprobada eran unos adversarios dignos de tener en cuenta. No tenían honor pero Ramjakhîn apreciaba la eficacia de sus acólitos sin escrúpulos y las riquezas que le reportaban.

Cuando el pirata subió a las almenas contribuyó a equilibrar la balanza de fuerzas. Disfrutó matando y rematando todo lo que se cruzaba en su camino, resollaba odio por todos los poros de su piel, desprecio en cada movimiento letal, ansia por exterminar toda la vida de aquella ciudad que tantas complicaciones le había traído.

(…)

El día amanecía y en Lithaelin los piratas no recibían la señal de acudir en ayuda de Ramjakhîn. El sumo sacerdote de la secta hariei estaba inquieto con el presentimiento de que la toma de Tuyrozd se había torcido una vez más, La dama Sura se mantenía en un segundo plano ligeramente divertida, viendo como el sacerdote hacía un alarde de autocontrol para no causar rumores entre los piratas, lo que causaría el caos y tal vez una rebelión a bordo.

Finalmente, Sura jugó sus cartas y obtuvo el mando del ejército de Nensir Airatari a cambio de revelar al sumo sacerdote la posición exacta donde había desembarcado Ramjakhîn. Sin pensarlo, el sumo sacerdote acudió con los suyos en busca de su señor, dejando a Sura al cargo. Una vez que ella tuvo de nuevo el mando, convocó a los suboficiales y ordenó la retirada inminente a Neitillot, relevando a los piratas de su misión y aconsejándoles que acudiesen a buscar refugio en Eglamar y poder así elegir otro Pirata Regente ya que probablemente Ramjakhîn hubiese muerto en mano de los Uony nyrr.

[Editado por gorathion el 18-05-2009 23:14]

Escrito el 18-05-2009 23:02 #4

Ramjakhîn no veía rentable seguir luchando. Con todos los rumores que corrían de invasiones orcas no estaba dispuesto a malgastar ni uno solo de sus hombres en aquella locura de batalla. A esas alturas del asalto no había indicios de la debilidad tan rumoreada en sus informes. Veía que los elfos se hacían cada vez más fuertes y su número no era tan reducido como le habían hecho creer. Hasta pensaba que tal vez había sido víctima de una trampa para acabar con su persona. Tendría que depurar a sus informadores cuando saliese de aquel avispero en el que se había metido…

El pirata infantil seguía luchando por puro odio pero le asaltaban tantas dudas a la cabeza que no podía seguir luchando en plenas facultades. Un mínimo despiste, una perdida de atención y aquellos letales Uonu nyrr degollarían su cabeza y se la ofrecerían a sus dioses para luego venderla a alguno de sus muchos enemigos como prueba de su muerte real. En uno de esos lances un elfo que portaba una especie de lanza de doble hoja se acercó a él más de la cuenta. Cuando quiso darse cuenta, la rapidez del avance le había hecho perder la ventaja de haberlo matado a distancia con alguno de sus dardos, definitivamente Ramjakhîn había perdido la ventaja de la distancia y tendría que arreglárselas para ser lo suficientemente ágil como para evitar la desventaja de un cuerpo a cuerpo, buscando la oportunidad de separarse lo suficiente como para que sus tácticas guerreras le permitiesen fintar y hacer alguna acrobacia que pillase desprevenido a su oponente. Cuando quiso reaccionar y separarse notó el peso del elfo abalanzándose sobre él, intentando aplastarle o despeñarle muralla abajo. El pirata Trastabilló ante la fuerza del Uonu nyrr que no le dejaba escaparse a ningún lado sin atravesarle de un lanzazo. Al final, el pirata infantil quedó acorralado y ambos cayeron por la muralla. Ramjakhîn consiguió apartarse de una patada y clavar sus puñales de muñeca entre los sillares de la muralla, justo a pocos metros del suelo, lo suficiente como para atenuar la caída. Una vez más sus brazos se resintieron ante la brutalidad del golpe pero una vez más había burlado a la muerte. Su fisonomía atlética no estaba hecha para aquella guerra tan brutal y ahora un dolor lacerante recorría sus tendones.

Por eso, Ramjakhîn optó por ordenar la retirada no sin antes pedir que se apresase a algún noble elfo que tuviese algún signo que revelase algún cargo de responsabilidad en el ejército. Costó un poco más de lucha y la pérdida de algunas bajas piratas pero al fin tuvieron apresado a un elfo que por el matiz de sus ojos había visto muchos amaneceres en Rómenor. En su retirada algunos piratas optaron por cargar con algunos elfos lisiados que aún no estaban muertos y que tal vez podían servir al pirata como informadores. Todo Uonu nyrr que encontraron con vida o accesible fue capturado con la esperanza de que el pirata les recompensase con una buena soldada. Volvieron en desbandada hacia los barcos mientras las flechas de los Uonu nyrr estallaban contra árboles y piedras de la espesura, ahora primaba escapar para salvar la vida sin importar el orden o quien se quedaba atrás. Cada uno luchaba por su supervivencia y llegar a los barcos cuanto antes.

(…)

Pasada media jornada, Ramjakhîn encontró con la suerte de que algunos acólitos de su secta habían encontrado los barcos con los que habían desembarcado la noche anterior. Tanto el pirata como sus acólitos se buscaron mutuamente, una vez que estuvieron cerca no se volvieron a separar de él por si alguno de los piratas decidía aprovechar la debilidad del Pirata Infantil y acabar con su vida. En aquella sociedad pirata donde reinaba la ley del más fuerte, nadie estaba fuera del alcance de las intrigas y conspiraciones. Restablecida su propia seguridad con los escoltas que había mandado la dama Sura, pudo organizar a un grupo de arqueros para que se encargasen de cubrir la subida de los piratas a las embarcaciones y a otros pocos para que fuesen levando anclas y poniendo a punto las velas. De ahí en adelante todo fue muy rápido. Cuando pareció que todos estaban abordo, Ramjakhîn hizo un último esfuerzo y una suave brisa manó de sus manos, izando las velas y sacándolos de aquel intento fallido de conquista.

[Editado por gorathion el 18-05-2009 23:20]

Escrito el 22-05-2009 15:25 #5

Resumen de la batalla.

Nensir ha perdido 9 armadas x35= 315 puntos.

Recuperables: 142 puntos.

Valoraciones: 7.8+7.8+7.0= 7.5

Recupera: 106 puntos. Por acciones heroicas recuperan 70 puntos.

Total recuperación 142 puntos

Pierde: 173 puntos.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.