Rámmar es la villa perteneciente al Balî Minalcar en vida, pasando a ser herencia de su esposa Narquelië a su muerte.
Una gran cancela de hierro cubre la entrada, dando paso a un largo sendero de baldosas blancas hechas en Nink, el preciado mineral blanco por el que tantas penurias ha pasado nuestro pueblo a consecuencia de la interminable guerra contra los enanos de las Ondoninkwe. Este sendero se completa con hileras de pequeños setos espinosos a lo largo del camino. A los lados, grandes extensiones de sembrado y arboledas conforman lo que sería el “reddâ”, o área de cultivo.
Al final del sendero se encuentran los “atakwâri”, un complejo formado por varios edificios construidos también en Nink que conforman la vivienda, la sala de reuniones, la zona de servicio, las caballerizas y el santuario ritual. Éstos están separados unos de otros pero unidos entre sí por largos pasillos exteriores cubiertos de enredaderas las cuales se entrelazan entre sí formando las paredes y un techo en forma de arco.
El minyatakwê o edificio principal es la vivienda familiar, un palacete de dos plantas construido en Nink con grabados de animales en la fachada principal. Miles de bellas escenas de lucha se representan en las paredes junto a los grandes ventanales acristalados enmarcados en el mismo mármol negro ribeteado en blanco con que se construyó el Korinsúlë, el Templo Anamâr. Una gran puerta tallada en madera de ébano con incrustaciones de plata y marfil corona la entrada de ésta.
A su derecha, una construcción de una sola planta y construida a imagen y semejanza del minyatakwê donde se encuentra la sala de reuniones y el antiguo despacho de Minalcar, ahora posesión de sus hijas que son miembros del Khotsê.
A la izquierda de la vivienda se encuentra el ala de servicio, una pequeña casa destinada a los Hekenâ que se encargan del mantenimiento y la servidumbre. Esta construcción es ya más modesta aunque igualmente construida en el mismo material que el resto de la vivienda. En la parte trasera están las “rokkônar” o caballerizas. En el exterior de éstas hay un pequeño ruedo dibujado en la hierba para el entrenamiento de los caballos, nobles bestias destinadas a la guerra.
Dentro de la misma vivienda hay un gran patio repleto de plantas exóticas traídas desde más allá del mar Occidental. En lado este de este patio hay una pequeña puerta escondida entre las plantas, una puerta tallada en roble con imágenes representando los onnar de cada miembro de la familia, el León, el Caimán, la Pantera y la Cobra. Una angosta escalera de piedra conduce al subsuelo seguido después de un largo pasillo laberíntico cavado en la misma roca de éste que termina en una caverna espaciosa, este habitáculo es el Santuario Ritual o Ndulnatakwê, “Habitación Secreta”, pues esta estancia es uno de los mejores secretos de la familia. Escondida así por su propia seguridad, al ser el Santuario lugar de reflexión y de trabajo. Un gran dattâ se sitúa en el centro, un pozo cavado en la tierra expresamente para el almacenamiento de la sangre ritual extraída de los difuntos en batalla. Ésta sangre sirve para purificar y para llevar a cabo algunos rituales como los de batalla. A su derecha, un gran altar hecho también en Nink con grabados representando los onnar de los antepasados y adornado con grandes figuras de animales en marfil negro con incrustaciones de oro y rubíes en los ojos. En el lado opuesto grandes estanterías donde se almacenan materiales e ingredientes necesarios para cada ritual, semillas, miembros animales etc. En estas estanterías hay grandes libros, libros destinados al estudio y a la meditación; otros tantos describen la genealogía de la familia, desde el primer elfo que llevara nuestra sangre en el Gran Despertar hasta nuestros días.
Ya otra vez en el exterior, tras la vivienda y las casas conexas, grandes jardines se extienden en varias hectáreas alrededor. Estos jardines, llamados “Pathmâ Narquelië”, que quiere decir El Jardín del Otoño o El Jardín de Narquelië, se encuentran repletos de pequeñas flores y pérgolas coronadas por extensas enredaderas que son de un intenso color púrpura durante casi todo el año.
Pequeños nogales y almendros rodean un extenso claro donde los rayos del sol se reflejan en el estanque que está en su centro. En este estanque se mora la “mascota” personal de Narquelië, un pequeño caimán de anteojos, famoso por ser caníbal entre los de su especie. “Mori Skalnâilin”, El Estanque Velado.
Escrito por Mithril_
