Ya era media tarde y los montones de papeles que atestaban la mesa de su despacho apenas si habían descendido. Ahogó un suspiro de frustración mientras se tomaba un momento para pasear la mirada por encima de ellos. Después, volvió a retomar el texto en el que estaba trabajando.
"... de común acuerdo, la extracción de nink en las Canteras de Nink, seguirá perteneciendo en un 90% a Dakondor, si bien como gesto de buena voluntad se establece un 10% de la extracción para los Señores de la Montaña. Si bien éste porcentaje podrá aumentar, y nunca disminuir, en función de las necesidades de los Nurulântar..."
Buscó rápidamente la firma que se encontraba al final del documento. Itânon. No pasó por alto que era uno de los consejeros más fieles a Engrel. Y no lo entendía. ¿Habían ganado la guerra, no? A qué venía entonces tanta deferencia con un pueblo derrotado, y al que debían una larga lista de pérdidas, incluida por supuesto, la de Elkanet.
Y no era el primer documento que veía de ese tipo. Había muchos otros, relacionados con el comercio entre Ohtalôsse y Lónamar, y otros que regulaban el libre tránsito entre viajeros, en ambas ciudades, y en torno a las Ondoninkwë y los lindes de Aldalaurë.
Antes de que pudiera dejar todos sus interrogantes de lado, para volver a concentrarse en la lectura, la puerta del despachó se abrió, y entró una mujer vestida de verde.
- Cómo vuelan las noticias en Ohtalôsse - dijo Elesinyê sonriendo, a modo de saludo - No te esperaba tan pronto.
La mujer de ojos negros rió en voz alta, mientras acercaba uno de los grandes sillones y lo colocaba justo delante de la mesa, frente a Elesinyê.
- Vuelan, querida, vuelan - respondió, al tiempo que se sentaba - Sobre todo en el círculo más cercano a nuestro querido Balî.
Elesinyê emitió un sonido de frustración ante la mención de Engrel.
- He oido que pronto retornará el ejército del frente - dijo Elesinyê cambiando de tema, y centrándose primero en algo que le interesaba de forma personal.
Tenêru sonrió de nuevo, y una mirada de complicidad asomó a sus ojos. Crecieron juntas. Y el Narwänolmê hace tanto hermanos, como enemigos. En éste caso, ambas eran como hermanas.
- ¿Sabes qué he oido? - dijo Tenêru acercándose a la mesa, en un gesto de confidencia - ¿Recuerdas a Serkendil?
- ¿Cómo no me voy a acordar, Tenêru? - respondió Elesinyê frunciendo el ceño, sintiendo que el corazón le daba un vuelco al oir su nombre - Pensaba que ese maldito makar ya habría muerto hace tiempo... - nadie sabía. Absolutamente nadie sabía, lo que batallaba en el interior de la elfa.
- ¡Ah cierto! Se me había olvidado lo competitivos que eráis los dos el uno contra el otro. Nunca entendí el por qué querías competir con uno de su clase, dicho sea de paso.
- Porque era el mejor, y lo sabes.
- Cierto - asintió Tenêru - Aunque no esperaba oirlo de tí - añadió entre risas.
- Si le cuentas a alguien que lo he dicho, haré que te despellejen viva - sentenció Elesinyê con los ojos entrecerrados.
- ¡Esta bien, esta bien! - dijo Tenêru todavía riendo entre dientes, y alzando ambas manos en señal de aceptación - Pero para tu información te diré que no ha muerto, como esperabas, y tengo entendido que le va muy bien.
- ¿Ah sí? - Elesinyê alzó una ceja en un gesto de incredulidad - ¿Y tú como lo sabes?
- Una amiga de un amigo de un amigo... Ya sabes. Parece ser que poco a poco van volviendo los primeros heridos, aunque todavía estén renuentes a hablar. Según parece ésta muchacha destacó sobre todo la relación que parecía mantener Serkendil con una Táwar. Y debían ser la comidilla de toda la compañía.
- Vaya... Aunque me extraña, con el odio que nos tiene - Elesinyê bajó la mirada al documento que había ante ella, fingiendo que aquella conversación poco interés tenía para ella. Sus manos temblaron ligeramente, y rogó por que su hermana no lo hubiera notado.
- Bueno, pues parece que los encantos de una elfa han podido con ese odio - rió Tenêru al tiempo que se levantaba y se dirigía hacia la puerta todavía abierta, y la cerraba lentamente. Después volvió hacia la mesa, acercándose todavía más que antes - ¿No te habrás vuelto loca? - preguntó en un susurro - Hay rumores por todo el Khotsê acerca de tu relación con Engrel...
Elesinyê se levantó, y consiguió por fin calmar su corazón. Había cosas más importantes. Se acercó hasta la elfa, y acercó otro sillón para sentarse junto a ella.
- ¿Loca? - ambas habían bajado el tono de voz - ¿Por quién me tomas? Sabes que la única loca en la familia es mi madre. Y es ella quien ha organizado todo este asunto, de eso estoy segura.
- Entiendo... Se ha formado una gran confusión con la noticia. La delicada línea que separa a los nuestros de Engrel parece haberse diluído todavía más.
Elesinyê meditó un momento.
- Sabía que pasaría - dijo al fin - Creo que habrá que afianzar de nuevo ciertas relaciones. Si bien no puedo poner al Balî contra las cuerdas todavía, tal como me gustaría...
- ¿Aceptarás pues sus intenciones?
- ¿Yo? - el gesto horrorizado de Elesinyê era suficiente respuesta, pero aún así añadió - ¡Ni loca! Y se lo dejaré bien claro. Aunque no debo hacerlo en público, tu me comprendes...
- Cierto. Sería un riesgo muy alto, sólo para demostrar ante los nuestros que no tienen por qué temer que te hayas pasado al otro bando...
- Así es. Y hay otra cosa que me inquieta... Estos informes ... - continuó Elesinyë señalando los montones de papeles que había sobre la mesa.
- Esos informes son el motivo principal de mi visita - la interrumpió Tenêru, y Elesinyê asintió instándola a continuar - He sabido que nuestro Balî ha animado a nuestros consejeros a una firma, digamos, condescendiente, con los Sthintâr. Parece que hay una especie de acuerdo secreto entre Engrel y su rey, y nadie sabe aún bajo qué condiciones.
- Entiendo - dijo Elesinyê pensativa - Sigue trabajando en eso, Tenêru. Creo que es lo suficientemente importante.
- Y hay algo más... Según parece, se ha nombrado un nuevo Artakâno.
- ¿Cómo? - Elesinyê no pudo evitar alzar la voz. Después, volvió a bajarla, consciente del peligro que corrían - ¿Cómo es posible que no se haya comunicado al Khotsê y a la Kwara? Porque me consta que no ha sido así.
- Según parece, sus méritos de guerra le han encumbrado a la cima del ejército. Y Engrel no desea que nadie se entere de ello, pues no está muy contento con este ascenso. Claro que no podía negarlo, se hubiera echado a todo el Otomassê encima. Y que Engrel no es tonto, lo sabemos. Así que no le ha quedado más remedio que avalar el nombramiento, y fingir ante el Otomassê su más elevada alegría por encontrar un nuevo Artakâno que sustituyera a Arâmión, después de su fracaso en Isilíre.
- Que el cargo del antiguo Artakâno pendía de un hilo todos lo sabíamos... Engrel nunca perdonó los errores estrátegicos que nos llevaron a la derrota en aquella batalla, y que culminó con la muerte de su hermano.
- Arâmión teme el momento en que deba pasar el Juicio. Pero de momento, parece que será destinado a Thyröst, para instruir en el Narwänolmê.
- Pues tiene razón en temerlo. Espero que con su labor en Thyröst pueda evadir su condena. ¿Pero quién es el nuevo Artakâno entonces?
- Esa es la cuestión, nadie lo sabe aún. Se guarda secreto al respecto. Según parece Engrel tiene previsto eliminarlo tarde o temprano. A fin de cuentas, en cierto sentido debe recordarle a tu padre, y no podrá tolerar una nueva sombra. Sabe que entre el Artakâno y su cargo, la diferencia es poca...
Elesinyê meditó unos instantes. Acaso podría ser éste el motivo de aquella paz tan extraña. ¿Sería capaz Engrel de acordar con los Sthintâr el asesinato del nuevo Artakâno, antes incluso de que asumiera su cargo? ¿O incluso después?
No obstante, no expresó sus dudas en voz alta.
- Está bien. Diles a los demás que nos reuniremos esta noche, en la cueva de siempre. Buen trabajo Tenêru.
Tenêru asintió, y ambas se levantaron despidiéndose con un abrazo.
- Haryalnâ - dijo Elesinyê mientras se separaban.
Tenêru asintió, y repitió "Haryalnâ"*, y después abrió la puerta y salió del despacho, cerrando tras de sí.
"Na haralye barnâ, Terênu"**, pensó para sí Elesinyê observando la puerta cerrada.
* "Haryalnâ: forma abreviada que significa "Que tengas cuidado", usada como forma de despedida
**"Na haralye barnâ": "Que tengas cuidado"
[Editado por Indil el 15-08-2007 22:04]