El Ornitorrinco Sangriento era la más frecuentada de ellas. Regentada desde hacía muchísimos años por un Edlâr, un hombre anciano, de ojos nobles, barba blanca y cabellos blancos. Se hacía llamar Blasant, pero su verdadero nombre nadie lo sabía. Y a pesar de ser un Edlâr se había ganado el respeto de la comunidad Nurulante, y no eran pocas las ocasiones en las que animaba la concurrencia de su local contando sus hazañas en batallas pasadas, en tierras muy muy lejanas, aunque eran pocos los que creían la veracidad de sus historias.

El Ornitorrinco Sangriento
Escribiéndose...Se trata de una espaciosa taberna de tres pisos, que culmina en una azotea abierta decorada con plantas y flores. Se encuentra en la plaza de Ellenya, en pleno centro de Ohtalôsse.
La fachada de piedra blanca está cubierta con grandes hiedras tachonadas con flores blancas y rojas, enmarcando el gran portón de madera de aspecto viejo pero bien cuidado. Sobre el portón, un gran cartel de hierro forjado anunciaba el nombre del local, junto a una representación pintada en rojo el mitológico animal.
La primera planta estaba destinada a la función principal de la taberna. Se trataba de un amplio salón iluminado por candelabros de cristal incrustados en la piedra blanca de las columnas que sostenían los altos techos abovedados. De fuste estilizado, sostenían un amplio capitel decorado en mosaico con motivos geométricos e intríncados diseños a partir de las runas de Okkân. Entre ellas se abren arcos trilobulados con celosías circulares, formando una serie de curiosas arcadas.
El salón está principalmente ocupado por mesas y sillas de madera negra tallada, ocupadas prácticamente durante todo el día. Y nada más entrar, a la derecha, se halla una gran barra hecha también de madera negra tallada, tras la que se encuentra Blassant, desde donde sirve bebidas, comida, y desde donde vigila la mayor parte del local.
Cabe mencionar la gran variedad de licores, jugos y zumos que allí se sirven pues entre todos suman más de un centenar de sabores a cual más exquisito y todos siempre distintos unos de otros. Sin olvidar tampoco las infusiones tan típicas de los Nurulântar, como el Kakardé de la flor de hibisco. Y otras bebidas alcoholicas, vino, cerveza, y el conocido Linsk Rojo, preparado sólo para los más fuertes de espíritu debido a su elevadísima gradación y contenido de absenta. En definitiva, una taberna preparada para sofocar la sed del cliente, para ahogar sus penas en alcohol o endulzar un agradable momento entre camaradas.
La segunda planta hacía las veces de lugar de descanso y cobijarse del tiempo. Habitaciones para descansar, desde las individuales hasta las familiares que pueden albergar hasta ocho personas. Algunas con más o menos lujo, según el peso del bolsillo del errante que busque refugio entre las acogedoras paredes del Ornitorrinco Sangriento. Eso sí, todas ellas de una calidad inigualable y poseedoras de un cálido clima acogedor.
La tercera planta era privada, pues se trataba de la residencia de Blassant, y de alguna habitación extra para sus ayudantes en la taberna. Un gran salón adornado con lujosos detalles, arcadas y pieles exquisitas, del que salían varias puertas. Algunas de ellas conducían a las habitaciones privadas. Pero una de ellas, al fondo, conducía a la azotea, un lugar al que sólo clientes selectos y de confianza podían acceder.
Eran en la azotea donde se reunían a veces generales y capitanes del ejército Nurulânte que contaban con la confianza del viejo Blassant, el cual les dejaba las llaves que conducían a este lugar refugiado de miradas extrañas y oidos intrépidos esperando captar algo de información. Ahí arriba las estrellas se veían con intensidad y el viento cantaba melodías acompañando las risas y las canciones de los presentes. Una azotea con mesas y sillas para tomar algo refrescante en los días de verano, y hablar resguardados del gentío y del ruido del primer piso. Una azotea capaz de transmitir calma y serenidad. Sobre los bordes de la azotea se habían colocado enormes jardineras con flores y matorrales podados con formas de animales, y en el centro se erigía una pequeña fuente de piedra blanca y cristal que acompañaba la armónica melodía de aquél lugar...
Escrito por Wiccano e Indil