La Guerra de los Clanes

Eglamar, Ciudad De Los Corsarios

Escribiéndose...
Escrito el 05-10-2007 22:47 #1

Eglamar

Prólogo

A veces sólo falta una palabra de ánimo y la promesa de una buena compañía a la hora de jugar a Rol para ponernos manos a la obra y empezar a moldear lo que tenemos en la cabeza. Algún rato robado a nuestra agenda, algo en lo que pensar mientras caminamos en solitario, o un cuento que nos contamos a nosotros mismos antes de dormirnos.

Cuarta edición y aunque no están todos los que quisiera, si permanecen los mas importantes. Cuarta Edición, Cuarta Edad para proponer una nueva historia. Ramjakîin y los corsarios de Eglamar, espero que nos sirva a todos para sembrar fantasía.

Personajes de Eglamar

Ramjakhîn

También llamado el pirata infantil. De orígenes celestiales, es un ainur menor que comulga con el pensamiento de Namo. Conoce la muerte y sus intrincados caminos. Predice con cierta eficacia las cosas que acontecerán, aunque muchas se les escapen. Por eso su semblante es frío y desapasionado; intuye lo que puede ser, sea cierto o no, solo comprobable una vez sucede. Para el pocas cosas tienen emociones más que los comportamientos de las personas y el navegar buscando lo desconocido.

Su espíritu conoce la esencia humana, y actualmente usurpa el cuerpo de un infante elfo silvano del alto linaje de los Aldalântar. Esta extraña simbiosis hace que comulgue con muchos preceptos de esta tribu, llegando a tolerarles actitudes impensables hasta ahora. Un cuerpo que le da la vida pero que limita sus habilidades a las de un elfo talentoso. ¿Quién, como y cuanto determina uno al otro? la dicotomía de un cuerpo Aldalântar reverenciado por sectores herejes, la fusión de cultos y religiones en una isla fragua la Yihad.

Isilmesse Ohmvex

Es la única descendiente directa con vida de una de las más grandes familias, aunque decir directa es mucho en este caso. Es hija de Iriel, hija de Pulemko Ohmvex, protector de Ramjakhîn y anterior Gran Pirata Regente. Por eso Iriel era principalmente una Nuru en educación y creencias, pero llevaba también sin saberlo la sangre de los Aldalantar, ya que es hija de Ramjakhîn, o más bien del cuerpo que ocupa, el de un antiguo elfo Aldalantar.

Algún día los Ohmvex llevaran la regencia a la torre de Ramjakhîn, y eso lo saben las grandes familias que fueron desposeídas. En silencio se va gestando la tercera revuelta de los Piratas, Isilmesse solo tiene que ir moviendo los hilos con mucha sutileza si no quiere acabar en el fondo del mar.

Situación Política

Una ciudad sin ley aparente, el rango de cada personaje se debe a la pertenencia de su linaje. Muchas familias piratas tienen uno o varios antepasados de renombrada fama que avalan sus hazañas. Muchas poseen riquezas que les permiten tener casas lujosas, barcos bien cuidados, tripulaciones valientes, etc. Muchas de estas familias piratas se dedican al comercio y por ello ocupan una casta menor. Sacrifican pasar a la historia aportando piratas de renombre a Eglamar a cambio del brillo del oro en sus arcas y la consiguiente vida cómoda que de otra forma no podrían tener. ¿Calidad de vida o búsqueda de la gloria? Caminos dispares que marcan la diferencia del prestigio, caminos que recorren los que marcan el destino de Eglamar.

Pero en Eglamar soplan vientos de cambio que salen de la torre Marengo. Ramjakhîn, el Pirata Regente, es su nuevo dueño. Un príncipe elfo Aldalantar que rige la ciudad con un brazo de hierro cubierto con un hacer frío y metódico. Intrigas palaciegas y ascensos de poder que marcan la vida social y política del enclave de contrabandistas. La ciudad de los corsarios esconde riquezas insospechadas, peligros a la vista, aventuras en un ambiente mundano, misterios a la orden del día y muchos otros que definen a la cuna del pecado, la depravación y el abandono.

Las Casas Mayores Piratas

Según los registros actualmente quedan siete familias de renombre en la ciudad. Los Ilfiriel, Namsec, Tremperie, Ortal, Rhunsel, nefeld y chamja. Y a parte de todas ellas, queda la familia del antiguo Gran Pirata Regente al que derrocó Ramjakin antes de su ascensión al poder. Los Ohmvex. Por lo que en realidad serían ocho, aunque oficialmente no se nombran mas que a estas siete.

Y es que es tanto el rencor que atesoran que destinan los pocos recursos que tienen a conspirar contra las castas menores y Ramjakhîn. Son la mejor ayuda que pueda comprar nadie si se trata de conspirar contra el régimen vigente, pero eso no es decir mucho en su favor.

Las Casas Menores Piratas.

Se denomina así a las familias piratas y simpatizantes que vieron en Ramjakhîn la posibilidad de ascender en la jerarquía de la ciudad. Aunque se sientan en los consejos de la ciudad debajo del púlpito de Ramjakhîn, no ostentan más que una labor consultiva, pues en los destinos de la ciudad lleva las riendas el pirata Infantil.

Por su apoyo, estas familias poseen ahora el monopolio del comercio con las tierras de los elfos Aldantar y Nuru. Transportan en sus barcos metales, agua sagrada de la catarata, piedras para la construcción y esclavos de otras tierras, así como trafican con las mercancías que las grandes familias de antaño, consiguen capturar en alta mar.

Ostentan el poder económico y gozan de la benevolencia del Pirata Infantil. Son sus prestamistas y ocupan los barrios y palacios más bellos de la ciudad. Una vida acomodada que no se correspondía con lo que fueron antaño, una casta corrupta que utilizaba sus influencias para intrigar contra Ohmvex, pero, ¿Acaso los Iolum, Jorgram, Zurisa, Hasierz, Famkol, SurZod, IstFam han perdido las garras?

[Editado por gorathion el 06-10-2007 13:51]

Escrito el 05-10-2007 22:48 #2

La tierra se hizo más y más ancha a medida que los barcos llegaban con noticias nuevas, pueblos que se establecían, que salían a la luz y se desarrollaban a pasos agigantados. Algunos liderados por caras conocidas, hombres de incorruptible firmeza, de dudosa reputación de ilustres antecesores

la fama heredada no nos pertenece, es de nuestros antepasados . _Ramjakhin recordó la coda de los ritos Alda que tan bien conocía de su pasado. _Una mueca caminó por su comisura, pensando en la ridiculez que le provocaba pasar aquellos ritos por el filtro de la racionalidad.Algún día verán más allá y creerán en la nueva religión

El hereje se levantó con un siseo de ropas. Su andar despreocupado contrastaba con un envaramiento inusual en su porte. Su semblante se había vuelto más taciturno y sus modales curiosamente bruscos con los mayordomos que le servían una bandeja de plata sobre una mesa baja rodeada de cojines. Se acercó y tomó un poco de carne cruda cortada en lonchas finas, aderezada con aceites y muchas especias. Tomó vino y pringo la copa con la salsa, mojó los dedos en una palangana y los secó en una servilleta. Se levanto y despidió el aperitivo con una seña reservándose un cuenco de frutas escarchadas.

Terminó el cuenco a la altura de su vestidor, cruzó las cortinas y eligió en las paredes un traje largo de fina malla con alguna pedrería brillante. Las acolitas amazonas, con sus habas negras como la noche acercaron su elección y se la pusieron por encima de su jubón de blanco lino.

¡Habla para mi! _ dijo a una de ellas, tan suavemente como pudo, ocultando un siseo de intenciones malévolas_ y la acólita recitó de memoria mientras ajustaba los broches del traje…

“ (…)El Pirata Murtan os invita a su fiesta de llegada. Las grandes familias estarán presentes pero no todas las nuevas que se engrandecieron con tu ascenso al poder. Se rumorea que con el botín que ha capturado volverá a recobrar parte del prestigio perdido por su familia. Destinará parte del dinero a recuperar mobiliario así como otros enseres que vendió su padre cuando no pudo hacer frente a las deudas que originaron sus excentricidades.(…)”

Vicios, querida. El segmento que iguala la sociedad de las familias más antiguas al nivel de las ratas. Un descendiente crea otro engrandece y la tercera generación dilapida hasta que la cuarta remata y termina viviendo en la miseria. Turman es el renacer, ambicioso y malévolo porque ha vivido siempre saboreando la envidia en los progresos de otros así como le reconcomía por dentro la idea de que le recordaran constantemente las desgracias de su padre. Una motivación más al renacer, un buen ejemplo con el que ilustrar el discurso de mi nueva religión. El renacer tras la muerte es posible, el odio y las emociones negativas son un ejemplo.

Ramjakhîn saltó de su cojin y giró en el aire, fintó y lanzó una patada en el aire como si fuera un niño revoltoso. Excelente manufactura, queridas_ me permite flexibilidad a la vez que cierta seguridad, no deja de ser una cota de malla ricamente adornada para eventos tan fastuosos como peligrosos. Permitidme que lleve una daga entre el jubón _dijo tras notar que llevaba ajustadas sus agujas a las muñecas_. Bastaba un ademán y un movimiento seco de sus mangas para insertarlas en el lugar más insospechado.

_ Marchemos entonces,_dijo Ramjakhîn_ estoy listo para lo peor y dispuesto para la sorpresa

[Editado por gorathion el 05-10-2007 22:52]

Escrito el 09-10-2007 15:08 #3

Ambiente cargado, olor a resina en toda la sala de la fiesta, el suelo de tarima chirría. Estamos en un camarote muy amplio, escaleras arriba y abajo dan a otras salas. Todo está repleto de gente charlando animadamente, copas en cada mano y otras muchas en las bandejas de los sirvientes. Al fondo, contra la pared, una mesa alargada llena de viandas con un camarero que las trincha y sirve en cada plato que le ofrecen, uno de esos platos vuelve a las manos de un infante que se da la vuelta hacia otro hombre corpuleto y de tez morena.

_ Tengo todo el tiempo del mundo pero eso no significa que tenga paciencia para aguantar tus rodeos. Murtan, sé que traficas con dragones de agua por mandato de Branda y el consejero infecto ese. ¡acaso crees que tu bebida y comida robada pueden nublar mi juicio o comprar mi indulgencia!. Maldito seas por siempre si me subestimas de esta forma. ¡ dragones sagrados en mi Ciudad! ¡esos fanáticos del Nensir pueden provocar una guerra por semejante afrenta!. Branda es una ingenua si cree que puede salirse con la suya durante mucho tiempo. Hay que ver hasta que punto uno se juega la vida por

_ Por un reguero constante de oro_ dijo el Pirata turbado_

¡ Oro con el que se puede armar un ejército contra nuestra posición!. Más vale que esto no lo sepa nadie más porque no quiero dejar la primogenitura de tu Casa en un infante huérfano de apenas un año!.

_ El emisario de Branda se encarga de la gestión, es un alto cargo de su consejo. Lleva el asunto con un total secreto, tranquilo mi príncipe, está todo asegurado y en tal caso siempre podemos denunciar a Branda.

_¡Secreto que han averiguado en la aduana de la ciudad, menos mal que ahora el secreto esta a buen recaudo!. ¡Tuve que matar a mis agentes yo mismo para garantizar el anonimato de vuestros planes!. Como pago los dragones incautados residirán en la selva desolladora, mientras tanto, guárdate bien las espaldas Murtan, el precio de que me salpique este asunto es la muerte para todos vosotros, y te aseguro que conozco métodos mas allá de la muerte con los que castigarte.

_Dos veces su peso en oro y una tercera destinada a capturarlos. Su piel, sus escamas, huesos, sangre, todo tiene propiedades entre los pueblos de allende.

_ Y los cazan tus hombres he de suponer

_Los cazo yo mismo _sentenció orgullosamente el Pirata_ con el consentimiento de algunos contactos en la corte de Nensir, hasta el oro doblega la voluntad de la fe.

_ y luego me llaman el hereje sería conveniente que adivinases nombres y aportases pruebas, guárdate las espaldas Murtan, porque si te atrapan los fieles, serás pasto de dragón. tendré que vigilarte de cerca, te estás haciendo peligrosamente rico y eso no me interesa viniendo de uno de las Grandes Casas Piratas

Escrito el 22-10-2007 15:17 #4

“Hirime llamaban a la palabra que en Eglamar significaba la peor de las muertes, y el pirata infantil era un maestro en dispensar este castigo, en mil variantes a cada cual más cruel.”

Coda de Eglamar

Dos hombres descorrieron las pesadas cortinas de lana. Se levanto un siseo y empezaron a picar las fosas nasales de los presentes, un estornudo y ante sus ojos recién abiertos apareció una jaula de madera con un hermoso ejemplar de dragon de agua. Mordía los barrotes dejando muescas en la madera mientras miraba fijamente a Ramjakhîn que se acercaba.

El infante le aguantó la mirada fijamente y el lagarto quedó inmovilizado mirando el dedo índice que se acercaba. Cuando estuvo lo suficientemente cerca lanzó un bocado pero Ramjakhîn fue más hábil y movió la mano rápidamente de forma que atrapó sus fauces contra los barrotes fuertemente, haciendo presión en su cabeza de forma que el dolor le impidiese utilizar sus garras contra Ramjakhîn. De repente giró la cabeza del lagarto hacia arriba bruscamente y se oyó un pequeño chasquido en el cuerpo del lagarto, que se desplomó sin vida en la jaula

_ Solo está inconsciente, siseó Ramjakhîn en un tono de superioridad_ sacadlo y llevadlo a la sala de doma, cuando despierte quiero que esté enjaezado y listo para ser domesticado. En pocos días estará amaestrado tanto para vigilar los arroyos como para pasear por mis salones.

Escrito el 12-02-2008 16:02 #5

Caminamos entre la sequedad del verano y navegamos bajo las olas de la desesperación, viviendo para el pillaje, pensando en los días que aún nos quedan en esta escarpada orilla, cantando a la muerte que nos espera más allá de estas fronteras (...)

Canción pirata para niños

Eran el mediodía de una tarde de invierno, una de esas horas confusas en las que no sabrías decir si es ya primavera. Pero no, es solo un impas en la climatología. Gente apoyada en los muros de las casas, recibiendo el sol en una cara contraída por las muecas, con los ojos entrecerrados mirando quien pasaba cerca. Las redes extendidas en el muelle, gaviotas y el olor a salitre y algas. Más allá, pero no tan lejos como quisieran muchos, en la torre Marengo estaba Ramjakhîn, ajeno a la vida más allá de las fronteras pero sin perder de vista todo dato, reseña o rumor que mereciese la pena.

"Tiempos de guerra se acercan, la primavera traerá el brillo del sol en las lanzas"_restalló aquel sacerdote en mitad de la sala de audiencias_ rumores que rechinan en mís oídos, charlatanes que pregonan el desastre en mis fronteras y no saben hasta que punto es frágil su destino, sólo el oro de Tatharal impide que caigan bajo la cuchilla

Ramjakhîn lleno de odio, agitó el brazo en el aire como si esgrimiese una cuchilla contra aquel que hablaba, el sacerdorte se agitó y trastabilló yendo a dar al suelo. El pirata infantil se acercó a él casi de improvisto, muy rápidamente, dando pasitos muy cortos, esgrimiendo un brillo metálico que sacó de los pliegues de su ropa, estaba dispuesto a poner fin a aquella actitud revelde de una vez por todas (...)

[Editado por gorathion el 12-02-2008 22:50]

Escrito el 13-02-2008 15:45 #6

Y cuando ya estaba a punto de acabar con la vida de aquel indeseable de una vez por todas, las puertas se abrieron y una figura dijo que Tathâral había sido finalmente nombrado figura suprema del consejo de Nensir Airatâri.

Agarró la solapa de aquel sacerdote y lo apartó de su camino violentamente, sin ocultar un profundo desprecio en aquel acto, maldiciendo su existencia y la de aquella religión odiosa que únicamente le reportaba oro a tan alto precio que dudaba si le compensaba algún día no necesitaré vuestro dinero y cerraré el culto a la catarata tal y como debían haberlo echo mis antecesores

_ úSalid todos menos tu, mensajero! _restalló Ramjakhîn_ ¡ y llevaros a este desgraciado!, ¡ no quiero volver a tener tratos con los adoradores de Nensir mientras este indeseable siga siendo su interlocutor!_

El regente les dió la espalda dirigiéndose a su silla, sintiendo mas de una y de dos miradas fijas en sus movimientos, pegadas a su nuca. Pero él se sentía seguro entre aquellas paredes, en la torre, dentro de su bosque y en aquella ciudad de piratas escondida entre las costas rocosas del extremo norte de Romenor.

Y mientras todo esto sucedía, él pensaba en todos los acontecimientos que desencadenaría el ascenso de Tathâral.

_Empieza y explícate lo mejor que puedas. Relata hasta el más ínfimo de los detalles _ y Ramjakhîn se retrajo al interior de su psique con todos los sentidos desgranando la historia de aquel mensajero, analizando cada dato y enlazando unos con otros junto a su experiencia previa, intentado comprender todo aquello para poder aprovecharlo en su beneficio, prediciendo lo que pasaría y para todo aquello que debería estar preparado, en el más absoluto silencio, bajo una concentración que muy pocos imaginaban en aquella época, tiempo y lugar.

[Editado por gorathion el 13-02-2008 15:52]

Escrito el 19-02-2008 17:24 #7

Y cuando las sombras de su mente se disiparon, salió del trance mental con los ojos puestos en aquel mensajero. Agitó sus mangas y dos dardos atravesaron la garganta de aquel hombre, callando para siempre aquellos secretos que ponían en peligro la ciudad de Eglamar.

_ Sabías demasiado_tal vez más de lo que me has contado dijo al pasar cerca de su cadáver_. Y cuando las sombras de su mente se disiparon, salió del trance mental con los ojos puestos en aquel mensajero. Agitó sus mangas y dos dardos atravesaron la garganta de aquel hombre, callando para siempre aquellos secretos que ponían en peligro la ciudad de Eglamar.

_ ¡Echádselo a los lagartos del Nensirs!, que se acostumbren al suave tacto de la carne ahora que su cuerpo está aún caliente._restalló el asesino

Ramjakhîn se apartó de aquella muchedumbre y llegó hasta la enorme puerta labrada de la entrada, tocó las hendiduras de los bajorrelieves despreocupadamente hasta que rechinaron unos mecanismos interno. Solo entonces la puerta se abrió al empujarla.

(...)

unas horas más tarde, un grupo de cuervos sobrevolaba la ciudad de Eglamar con algún mensaje hacia lugares desconocidos...

(...)

Murtan estaba en el patio de su palacete contando la recaudación de la noche anterior. A los pies de su mesilla jugaba un niño de corta edad, y no muy lejos una mujer tocaba el arpa mientras una doncella le peinaba su larga melena negra.

Dos portazos, voces de los criados, armas y un grupo de desconocidos se adentra en el patio interior


_ ¡ Murtan! ¡ por orden del Gran Pirata Regente, quedáis arrestados hasta nueva orden! Se os acusa de traición y poner en peligro la seguridad y el secreto de la ciudadela de Eglamar!

El pirata aceptó en silencio su destino, sabía a lo que se arriesgaba cuando aceptó traficar con aquellas bestias sagradas del Nensir. Probablemente el moriría, pero en el futuro, su hijo heredaría una buena posición entre la jerarquía pirata gracias al sacrificio de su padre. Antes de irse buscó la mirada de su mujer, pero ella ya no estaba allí, nunca se amaron y ahora que él estaba a acabado ella estaba libre de compromiso. Así era la sociedad pirata de aquel entonces_ sin posición se anula la unión reproductiva_

[Editado por gorathion el 19-02-2008 18:10]

Escrito el 23-02-2008 21:52 #8

…La brisa marina…-. Suspiró la elfa mientras se deslizaba como era habitual en ella, bajo las sombras, aunque al medio día aquellas eran escasas.

En aquel lugar se sentía con energía, y con su rostro sereno -pero alerta-, observaba la gente que transitaba por aquel pequeño mercado al aire libre. Aquella imagen no había cambiado en absoluto desde la última vez que sus pies transitaron por aquellas peligrosas veredas, y como de costumbre, abarrotado de gente que regateaba a viva voz por cada moneda, y los ladrones- como siempre-, situados en los sitios más concurridos para deslizar sus manos y cortar los cordeles que sujetaban los monederos de los incautos y salir de prisa para mezclarse con la multitud.

Sabía que estaba lleno de ojos vigías, que el regente tenía conocimiento e quien entraba o salía de sus calles, pero eso a ella no le importaba. Sus asuntos no eran de la incumbencia de nadie, sólo de ella y sus camaradas. Además, hace varios años había transitado por aquellas veredas ganándose el respeto en silencio, sin interferir en las disputas comunes entre sus habitantes. Ella sólo hacia su trabajo y desaparecía. Aunque bastante bien para pesar de algunos.

Al doblar una esquina, un par de putas rodeaban a un borracho que a penas podía mantenerse en pie. Sura sabía que aquellos eran los preferidos por aquellas mujeres, mientras lo engatusaban dejaban limpios sus bolsillos y luego desaparecían lo más rápido posible.

La elfa meneó la cabeza. Por aquel brebaje muchos perdían noción de lo que ocurría a su alrededor – junto a sus monederos- y posiblemente más de alguno terminaba lanzado de la taberna o muerto en algún callejón.

Tras seguir caminando vio a dos ladrones. Para ella era fácil reconocerlos, causándole gracia la manera como intentaban algunos de disimular sus intenciones tras la fachada de pordioseros los que después de observar detenidamente a la elfa – y a su espada -, se hicieron a un lado. Sabían que unas cuantas monedas no valían la pena si perdían sus vidas.

Siguió su camino sintiendo miradas, algunas de odio, otras de respeto. De alguna manera aquello le agradaba.

Tras caminar un largo trecho volvió a doblar en dirección a una calle cerrada cerca del puerto. Su meta era una pequeña taberna en cuyos días de calor colocaban algunas mesas al aire libre, bajo un toldo, aprovechando que, con tan solo abrir un amplio ventanal de madera, quedaba la barra presta al exterior.

En aquel lugar lo encontraría, o si no, por lo menos obtendría información de la localización de un viejo amigo, y a pesar de estar casi todas las mesas llenas, vio al momento al extravagante elfo sentado con su típico sombrero de ala ancha.

Era un tipo algo extraño para el común de los habitantes, acostumbrados ya a las extravagancias de aquel lugar. No llevaba en ese momento albornoz, solo un chaleco corto sin mangas, de color crudo, un sombrero de ala ancha, con un penacho con plumas que variaban entre rojos y azules, cubriendo su cabeza rapada. Una espada enganchada al cinto y una daga de hoja larga, las únicas armas visibles, pero quienes le conocían sabían que llevaba ocultas muchas más, al alcance de la mano si surgía la necesidad. Llevaba un ojo cubierto por un parche, aunque sólo servía de adorno - según él, para atraer a alguna señorita.

Se encontraba sentado con la silla inclinada, con las piernas sobre la mesa, mostrando sus lustrosas botas negras de caña alta.

Gadusth era un bribón sin casa, cosa muy mal considerada en la ciudad del pirata, pero aún así, este personaje había sobrevivido e incluso prosperado. Su arma secreta era la información: el tenía información de todo lo que ocurría en la ciudad y las regiones aledañas, por lo que hasta el momento, los habitantes de la ciudad lo dejaban tranquilo, ya que si llegase a desaparecer sería una pérdida para muchos.

- ¡Vaya, vaya!, ¿qué cosas? Que grato los ojos que te ven anarônire! – dijo el elfo al ver que se acercaba a la mesa la imponente elfa. A la vez que se levantaba raudamente y saludaba con una reverencia algo exagerada.

- ¡No me vengas con tonterías calvito! - Dijo con ironía la elfa, mientras lo tomaba de la solapa para llevarlo dentro de la taberna.

- Tenemos trabajo que hacer

Escrito el 23-02-2008 23:09 #9

Ya habían transcurrido dos días desde que la elfa había llegado a puerto. Se alojaba en una posaba sencilla, su habitación en el ala oeste, constaba sólo de un camastro, una mesa, una pequeña lámpara de aceite y una jofaina.

La noche anterior había llegado a puerto el “Bastón del bardo” y los tripulantes se reunieron como de costumbre en la taberna, donde como siempre se distendían después de tantos días sin pisar tierra firme, antes de reunirse con Gadusth para dar el informe del viaje y ultimar los planes de su próxima treta. Lo que sería bien entrada la tarde, tomando en cuenta el dolor de cabeza después de la bebida a altas horas de la noche.

De alguna manera, Sura lo prefirió así, dándose la mañana para analizar los mapas, y establecer cada movimiento de los chicos de Gadusth.

En la tarde ya todos estaban reunidos en “la casa de nadie” o “Maroanaenô” o simplemente “Anaenô” como le llamaban al hogar, - si es que se le puede decir así- de la banda de Gadusth.

Era una estructura de madera muy pobre, con pocas ventanas, por fuera pareciere que se iba a caer en cualquier momento, pero todos sabían que aquella era solo una fachada. Ya que su interior, estaba lleno de vida, y luminosidad, coloridas alfombras y tapices adornaban el recinto. Eran seres que vivían una vida llena de peligros, pero sin olvidar lo bueno de la vida.

Aquella estructura tenía dos pisos superiores y un subterráneo, siendo el nivel superior donde se encontraban las habitaciones de Gadusth. La extravagancia de aquel lugar era una fiel copia del carácter del elfo, lleno de suntuosidad, la que contaba a demás de dos antecámaras y una sala principal.

El primer nivel poseía un recibidor, una sala de reuniones y variadas habitaciones que ocupaban sus hombres, y el subterráneo tres salas, una donde guardaban cargamento y armas, con una salida en dirección al puerto, otra donde acostumbraba a guardar documentos y mapas, y la ultima sala,la más protegida y celada, donde guardaban parte de los trofeos adquiridos.

La reunión duró largas horas, revisando cada detalle, nada podía fallar o les costaría la vida. Terminando la reunión a altas horas de la noche, para beber y disfrutar de las historias de alta mar, mientras Sura y Gadusth prefirieron dejar la algarabía de los marinos para hablar en la sala central y contar los últimos acontecimientos del Arature.

- ¡¿Hiciste qué?! ¿lo dejaste ir?

- ¿Eso era obvio no? - comentó la elfa mientras se recostaba sobre una amplia butaca, llena de almohadones.

Tras mirar detenidamente a la elfa, a pesar de que el cansancio ya empezaba a hacer mella en la elfa, notó un inusual brillo en sus ojos – Karunku, sabes que eso te va a traer problemas con la bruja, ¿En que pensabas? – susurró el elfo.

- En que sería divertido… ¿no lo crees? - susurró la elfa antes de quedarse dormida...

- Para nada, pero lo hecho, hecho está.

Para Gadusth no era nada nuevo el carácter de la elfa, y menos sus intensiones más profundas. Se conocían hace varios años y habían formado una especie de amistad, donde los favores eran algo común, en especial cuando la recompensa lo valía.

En especial… si aquello era para el agrado de Mezûare.

Escrito el 22-06-2008 21:38 #10

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Fue en aquellos tiempos de desdicha y caótica búsqueda cuando el pirata infantil se encerraba en su torre Marengo a investigar las fuentes escritas que podían completar la revelación que Norno hizo en Laiquamiril .

Desde su vuelta a Eglamar, los días habían sido tranquilos en cuanto a viajes y de lejos le llegaban las gestas y conquistas que cosechaba Tathâral . Sabía que esto despertaba desconfianza en Branda y algunos sectores contrarios al ascenso social del conquistador. De hecho, estos mismos le habían adelantado a Ramjakhîn que dentro de poco debería comparecer en Neitillot a recoger una nueva campaña de la que aún no podían decirle nada por que Tathâral mantenía el secreto.

Ramjakhîn cerró sus libros y echó una ojeada distraída alrededor de la sala superior de la torre. Un gran mapa adornaba una de las paredes y más abajo, en la repisa de una cómoda, se encontraba la flecha Yarái y otras armas que había recogido del campo de batalla en Nilme Istyalvao. A los lados se abrían cuatro ventanales desde cuyos balcones se veía la ciudad de Eglamar y más al fondo el mar y las montañas que escondían la localización de la ciudad, las cataratas y sus asentamientos de sacerdotes Aldalântar. Por las ventanas se colaba el aire húmedo del bosque de más abajo. Las fraguas del foso habían parado por el calor de la estación ya que se había decretado su funcionamiento a partir de la puesta del sol, aprovechando que las brisas marinas de la noche y el rocío de la mañana hacían el trabajo menos sufrido. De momento el pirata podía seguir trabajando sin ser molestado por el olor a metal y chimenea.

Los suelos de mármol negro y las paredes de roca oscura pulida se alzaban hacia la bóveda coloreada con la representación del ascenso de Ramjakhîn al poder. La columnas estaban adosadas a las paredes y decoradas con relieves que narraban la historia de Rómenor . La sala estaba iluminada día y noche con lámparas de cobre rojo que caían del techo y de las columnas, enrevesadas como telarañas. En la superficie, muebles funcionales y estanterías con algunos tomos traídos de la biblioteca.

Cayó la tarde y la puesta del sol sobrecogía a sus habitantes. Lo que en otros lugares marcaba el fin del día en Eglamar era el comienzo de la jornada. El clima se había vuelto tan cálido que durante las horas de pleno sol la gente se recluía en sus casas. Muy pocos se refugiaban en las plazas, que, debido a la bonanza de sus gentes, habían canalizado fuentes y depósitos que daban vida a jardines y pequeños vergeles. De hecho, al ser el agua tan escasa, era traída en barcos o canalizada desde la catarata. Con el aumento de las temperaturas, las grandes familias habían tomado la moda de ostentar su riqueza creando patios ajardinados en sus residencias.

Ramjakhîn oyó las campanas del pueblo y dió por finalizado su día de trabajo colocando su pluma en el tintero. Guardó en su escritorio algunas notas y agitó una campanilla que avisaba a su mayordomo de lo que tenía que hacer a continuación.

[Editado por gorathion el 22-06-2008 21:50]