En la orilla del lago Naltâ, con las vistas de las cataratas Nensir al frente, se halla emplazada la hermosa y hechizante Neititollî’Nensirinen, cuyo nombre significa “las islas rociadas por Nensir”, más conocida como Neitillot.
Esta ciudad es, en realidad, un laberinto de callejuelas y escalinatas. Está bien acondicionada para la habitabilidad con alcantarillado, con fuentes, puentes, termas, baños, calles pavimentadas, mercados, etc. Hay muchas columnas y numerosos frescos con motivos diversos que decoraban especialmente la ciudad.
Neitillot es un complejo formado por un gran islote y varias isletas unidas con puentes y diques conformando una gran ciudadela construida sobre el agua y comunicada a su vez mediante un gran puente y, al mismo tiempo, avenida, con tierra firme. Todo un conjunto de viviendas de piedra, empalizadas, graneros, almacenes, tabernas y, sobre la isla mayor, un hermoso palacio residencia del Balta. Debido al modo de construir de los aldalântar, añadiendo edificaciones progresivamente, las calles no guardan una disposición lineal, sino que están dispuestos de modo aleatorio, siguiendo un recorrido tortuoso, lo que le da un aspecto de laberinto. Sólo dos vías rectilineas conectadas una con la otra rompen este entramado laberíntico. La ciudad está franqueada por una gran muralla, de torres altas y puntiagudas, decoradas con motivos arbóreos y cascadas de piedra y transitable por el aldarve. En esta gran muralla se enmarcan dos accesos, las dos Grandes Puertas.
En las calles de Neitillot se extienden los nôrî, grupo de elfos de la misma familia que poseen un conjunto de tierras cuyo beneficio va para sufragar los gastos ceremoniales, sacerdotales, de la guerra y la política en general. El espacio de tierra de cada nôrê ha evolucionado conforme lo ha hecho la ciudad hasta formar barrios, con casas de piedra con ventanas y puertas trapezoidales organizadas entorno a un patio con pozo o piscina para procurarse agua, y de ese patio, salen diferentes estancias con diferentes funciones, desde dormitorio, hasta recibidor, cocina, caballerizas, etc.; dependiendo de la renta de la familia.
La ciudad está organizada en torno a una plaza central, Phalagarda o Plaza de la Purificación, y alrededor de ella se ubican las principales dependencias dividiendo la ciudad en dos grandes conjuntos, uno oriental y otro occidental, con sendos accesos al sureste y al oeste.
El conjunto oriental está constituido por la ciudadela o Minnetollê, primera ciudadela, que se emplazó originalmente en una isla cercana a la orilla oeste del lago Naltâ y de allí partían grandes canoas para alcanzar tierra firme hasta que se acabó formando un gran puente para comunicar la joven ciudad con tierra firme, puente que acabaría convirtiéndose en una gran avenida, Tôrâsbroth, la principal arteria de Neitillot y que une Minnetollê con la parte occidental de la ciudad. En el islote más cercano a tierra firme se construyó la Phalagarda, emplazada actualmente a mitad de trayecto de la Tôrâsbroth.
El principal acceso a la ciudad es la Puerta del Oeste al que se llega a través de un camino que se acerca hasta las murallas en el oeste. Aunque justo cerca de la Puerta del Oeste hay un desvío del camino que nos lleva hacia el norte, hacia las afueras de la ciudad, llegando a Dâkosto, el templo-cuartel de los Ainadâkar, a través del karnitiê, el camino rojo. Una vez traspasamos la Puerta del Oeste parte una larga calle, un largo camino rectilíneo de piedra, Ondobroth, que cruza una zona de extrarradio con edificaciones como caballerizas, cuarteles pequeños, armerías y herrerías. La ondobroth continúa hacia el centro pasando por una zona comercial, lindotanô y una zona donde se hallan los nôrî (barrios) más recientes.
La calle principal continúa hasta llegar a convertirse en un alto corredor cubierto, el Kilurthu, donde existe un fresco en relieve con temas que plasman la migración de los aldalântar hasta Galador y que se conoce como Etsanyarê. El camino prosigue por un largo y alto pasillo en ángulo, el Airîurthu, el Corredor de la Ofrendas, así llamado por estar decorado con un fresco en el que varios aldalântar, a tamaño natural, portan valiosas ofrendas y que se conoce como Airînyarê. Se sale de esta manera a Tôrâsbroth, la Avenida del Puente, en cuyo centro se halla la Phalagarda, que sirve de división entre la parte occidental y la ciudadela. En el centro de esta plaza se alza una bella fuente, en verdad un manantial artificial que surge del mismo lago donde está ubicada la plaza. En general la plaza es un gran círculo de piedra adosada y espacios con hierba verde donde se dibujan varios caminos que llevan a las esquinas de la plaza donde se hallan los Keltetiraldar, “Cuatro Árboles Guardianes", plantados a partir de las semillas de varios de los árboles milenarios del antiguo hogar de los aldalântar en el sur de Aldalaure y que recogieron antes de que cayeran en la guerra. En los límites de esta plaza se hallan varios edificios administrativos como la Casa de Monedas, la Gardêmar, o la Casa del Comercio, la Tanômar.
Después de Phalagarda avanzamos por la avenida hasta llegar a la primera ciudadela, Minnetollê, franqueada por vistosos pórticos. En estos pórticos, los frescos de estuco en relieve representan diversas escenas de la migración aldalântar y la llegada a las cataratas. Minnetollê es en verdad una especie de palacio abierto delimitado por un muro exterior, con numerosos patios internos y columnas de piedra, y puentes y diques que comunican con los distintos barrios de la primera ciudadela, el camino hacia los dos templos al norte junto al borde del lago y las calles comerciales al sur.
La parte oeste es la zona que primero se encuentra el viajero al terminar la avenida del puente. En ella se hallan los almacenes, antiguas estancias de depósito de productos, un bello edificio que constituye la Parmamar, la biblioteca más importante de la ciudad y la Rimbamar, el primer y antiguo cuartel de Neitillot, donde se abastecen la Guardia de la Ciudadela, encargada exclusivamente del control y defensa de la ciudad, y parte de la cual actúa como guardia personal de la balta.
En la parte norte de Minnetollê se halla una zona de pequeños santuarios y templos menores, distribuidos en torno a una sala central de altas columnas. Desde la parte norte, unas escaleras suben hasta conectar con un bello pórtico después del cual encontramos un nuevo camino, el Ainatiê, que conduce, hacia el norte, a Attayânarû, los templos sagrados del clan en la arboleda sagrada de Taurnensirô.
En el centro, y comunicada con el resto de zonas mediantes puentes y diques, se halla la Torre del Árbol, una imponente torre diseñada para imitar la resistencia y fortaleza de un árbol milenario. En su hechura adquiere una fascinante forma de árbol, con grueso y robusto tronco que recuerda al de un roble y la parte alta, que hace las veces de almenara, representa un enramado enrollado sobre sí mismo. El entorno de la torre simula el claro de un bosque, ya que hay un espacio físico rodeado de árboles y allí es donde, desde hace unas décadas, tiene lugar la asamblea de gobierno o lindornê, recordando el modo antiguo de toma de decisiones del consejo y el pueblo en contacto con la naturaleza. La lindornê que tiene lugar en la Arboleda Sagrada, en las Attayânarû, desde el traslado de la asamblea de gobierno a la ciudad, sólo concierne a los sacerdotes.
En la parte este hay una gran escalera protegida por parapetos e iluminada ingeniosamente que lleva hacia las Altas Estancias o Aratamari, uno de los lugares más antiguos y más emblemáticos de la ciudad, donde se halla Baltârmar, el palacio del balta.
En la parte sur se halla el área teatral y el mercado antiguo, algunos de los nôrî (barrios) más antiguos y también algunas calles comerciales donde se hallaban las tabernas más afanadas como la del Bastón de Abedul.
Enfrascada en las murallas de esta zona se halla la Puerta del Sur, que conduce hacia el puerto Laikwâlonde, el cual posee varias funciones.
Desde la parte antigua del puerto salen barcas que conducen a través del lago a otras isletas ubicadas en la otra orilla del lago, donde se hallan bellas y amplias villas que muchos aldalâlantar, principalmente los de la nobleza y de gran poder adquisitivo, poseen en la otra orilla del lago Naltâ. Debido a estar edificadas encima de isletas o islas pequeñas, estas villas se denominan genéricamente las tollî (o tollê en singular) compuestas en su mayoría por grandes mansiones de piedra blanca con el patio central característico de las viviendas aldalântar. De la parte nueva del puerto parten barcos para transitar el río Kelornî hacia el mar o para cruzar el río hacia el Taurselyô o las Nudasar.
[Editado por aratir el 12-08-2007 20:54]
