La Guerra de los Clanes

Galador, Tierra De Agua Y Árboles

Escribiéndose...
Escrito el 10-08-2007 00:11 #1

Nos veremos al anochecer junto al fuego, debajo del roble mientras el búho ulula bajo el cielo lleno de estrellas y el viento ondea los árboles de los bosques de Galador.

¡Que Nensir te proteja!

[Editado por aratir el 03-01-2008 09:30]

Escrito el 17-08-2007 05:47 #2

Un nuevo día.

<<Hoy acompaño a un muchacho en su camino por alcanzar su ansiada Ayangôlê. Es de noche y está asustado, sopla un fuerte viento. Intento no intervernir en estos ritos, pero tampoco me gusta andar por ahí y dejarlos morir.

Este chico no está bien preparado, no va superar la prueba. Me gustaría saber quién fue que lo instruyó. La gente se ha vuelto estricta con los ritos, pero ya pocos recuerdan los signficados... y si él conociera el significado de lo que está haciendo, lo lograría. Pero si lo sabe, no se nota, no lo asimiló, no lo está viviendo.

Ahí va, me gustaría ayudarlo ahora, pero no debo, respeto su elección... acaba de dejar la rama sobre una roca, le deseo suerte, será lo que deba ser, no uno de “ellos”. Eso de ser... joven... es extraño, se creen obligados a crecer... aunque de todas maneras lo harán...>>

En la espesura camino a Nensir, el “aura”, como lo conocen los que hablan de él, se ocupa de mantener las cosas “a salvo” si está a su alcance. No es omnisapiente, ni omnipresente. Sólo espía un poco aquí y allá, y se queda cuando algo capta su interés.

Él sabe que las aguas están volviendo a ponerse turbulentas, intenta evitar pensar en ello. Aunque siempre algo se vuelve a demostrarselo, o alguien, alguien conocido, se lo dice. Es que ser un renegado, un marginado, no obliga a no tener contacto con nadie en absoluto, hay quienes aún pueden a uno hacerlo sonreir.

La rama de serbal quedó sobre la fría roca. El ventarrón atravesó la fronda y el talluelo casi cae hacia la tierra. Un pequeño grillo saltó hacia otro lado, dejando el lugar, y yendo allá, hacia otra entidad, como un “aura” en Galador, entre los Nensir airatâri.

[Editado por elessurendil el 17-08-2007 05:49]

Escrito el 18-08-2007 20:58 #3

Northiêl sintió que una pequeña patita con uñas afiladas le rascaba la mejilla. Abrió un poco un ojo para darse cuenta de que todavía estaba oscuro, aunque un rayo de luz tenue por la ventana le indicó que estaba amaneciendo. Las uñas del koala volvieron a rascar suavemente su mejilla, para que despertara.

- Oh... Nothal... Déjame. Ni siquiera ha amanecido... Quiero dormir... -se quejó Northiêl dándose la vuelta para quedar fuera de su alcance. Pero el koala no se dio por vencido y, con dificultad, subió a la cama y pasó por encima de ella para volver a hacer lo mismo.

- Ya me levanto... qué pesado... Si hoy no... -protestó mientras se incorporaba. Y entonces, viendo su equipo de entrenamiento a los pies de su cama, recordó que había quedado con Aiwendil al amanecer en el camino que llevaba a Kwalm lâra. - Oh... Yenna bendita... ¡llego tarde! -gritó incorporándose para vestirse a gran velocidad. - ¡Maldita sea Nothal! ¡Debiste despertarme antes! ¡Sabes que soy incapaz de despertar antes del amanecer! -gritó mientras, ya vestida y con Nothal colgado de su espalda, salía de casa no sin antes tomar un bocado de lo primero que encontró en la mesa de la cocina: un trozo de pan duro del día anterior.

---

- Puaj. Esto está malo. Cómetelo tu -dijo mientras le ofrecía el pan al koala, ya encaminados.

- No se como ese bicho continúa contigo, así como lo tratas -comentó una voz. -Aunque menos entiendo cómo puedes vivir tu con él -añadió.

- Bah... ¡piérdete Dharaith! Nothal es un compañero estupendo. Y yo lo trato bien -respondió Northiel, tirando por fin el pan al comprobar que el koala tampoco lo podía comer.

- Ya... -dijo mirando a Nothal de reojo y esbozando media sonrisa. -¿Dónde vais?

- Aiwendil nos espera en el camino hacia Kwalm lâra al amanecer. ¿Tu? -contestó Northiel. No se habían parado, pero al parecer las dos iban en la misma dirección.

- Iba a... pero mejor me voy a la biblioteca -se corrigió. Después miró a Nothal y, tras buscar un poco en su bolsa, dio una manzana a Northiel. - Anda, dale de comer a ese bicho, que se te va a morir...

- Muy amable preocuparte de la salud de Norhtal, Dhra... y por olvidarte de tu queridísima amiga... si me muero de hambre ya sabes de quien será la culpa... -gruñó Northiêl al mismo tiempo que sus tripas. Aun así dio la manzana al koala, que la devoró rápido.

- Que catastrófica eres, Nor. Por favor... si me juego lo que quieras a que ayer tuviste buena comilona para cenar... Anda toma -dijo lanzando otra manzana mientras se desviaba del camino de Northiêl. -Yo me voy por aquí.

- ¿Vas a hablar con las estrellas rezagadas? -bromeó Northiêl mientras daba un mordisco a la manzana.

Pero como respuesta solo obtuvo un adiós de Dharaith con la mano, de espaldas.

- Anda. ¡Adiós! -gritó Northiêl antes de dar otro mordisco a la manzana y echar a correr. Entonces fue cuando se acordó. "Maldita sea" pensó mientras retrocedía un poco y recogía un caballo que había pedido prestado y que le esperaba desde hacía horas. Como no le gustaba montar a caballo, nunca se acordaba de recogerlo cuando le hacía falta.

Cuando llegó al lugar acordado, el sol ya había salido del todo y Aiwendil la esperaba algo impaciente.

- Llegas tarde -dijo simplemente. Aunque intentaba ocultar su enfado, Northiêl lo notó.

Como respuesta la elfa solo levantó los hombros. Que llegaba tarde era evidente, ahora lo único que podían hacer era empezar y dejarse estar de regañinas, si querían aprovechar la mañana.

[Editado por Nemârie el 20-08-2007 21:09]

Escrito el 20-08-2007 10:16 #4

Aiwëndil llegó al lugar acordado poco antes del amanecer. Se había pasado casi toda la noche cabalgando, pero no le importaba, pues le encantaba hacer eso al menos una vez cada cierto tiempo. La tarde del día anterior había salido de su casa, en Taurestô, un pequeño núcleo de viviendas de elfos aldalântar que preferían la tranquilidad del bosque de Taurnensirô al bullicio de la capital Neitillot. Aiwëndil se encaminó hacia el corazón del bosque, en busca de las Attayânarû, los dos templos sagrados de los aldalântar, para rezar y renovar su compromiso con los espírtus de la naturaleza. Finalmente se había encaminado hacia el lugar acordado con Northiêl, en una pequeña arboleda de camino la llanura de Kwalm Lâra, para proseguir con el adiestramiento de sus animales, pues aunque los dos eran ya Maestros Ainakelvari, no había que descuidar ni un día el entrenamiento, pues siempre se podían aprender cosas nuevas.

El elfo llegó al lugar y, como ere costumbre cuando se citaba con Northiêl, allí no había nadie. Aiwëndil era un elfo al que le gustaba la puntualidad, pues lo consideraba un compromiso, no obstante, ya se había acostumbrado a que a la elfa se le pegaran las sábanas cuando había que madrugar para entrenar. Además, el compañero de Northiêl era un koala llamado Nothal, el cual también albergaba un gusto especial por el sueño, así que Aiwëndil decidió sentarse en una roca cercana y tomar el frugal desayuno, a base de pan moreno y queso, que llevaba en un morral atado a la silla del caballo.

El sol ya estaba alto cuando Northìêl apareció en el horizonte, a la vista de Aiwéndil. Cuando llegó, la elfa estaba jadeante y con las mejillas rojas por el esfuerzo.

-Llegas tarde- dijo simplemente el elfo. Aunque intentaba ocultar su enfado, Northiêl lo notó.

-Lo siento- dijo Northiêl, azorada- Es que Nothal no me despertó...y después me encontré con Dharaith y...oh, lo siento de veras Aiwëndil, no se volverá a repetir.

El elfo iba a responder con un irónico "ya", cuando un chillido les interrumpió de repente. Nothal empezó a temblar, y Northiêl alzó la vista hacia el cielo. Hacia ellos se acercaba un gran halcón de la raza de los "rindeoria fion", el ave dio dos vueltas en el cielo, alrededor de los dos elfos y el koala, para finalmente posarse en el hombro de Aiwëndil.

-Tranquila Hwesta- le dijo el elfo al animal, acariciándole la cabeza.

-Deberías controlar más a Hwesta Aiwëndil- le dijo Northiêl al elfo de pelo azabache- ¿No ves que asusta a Nothal?

-De acuerdo, lo intentaré- dijo Aiwëndil con una sonrisa- Ahora sigamos, aún nos queda un día y medio para llegar a Kwalm Lâra.

[Editado por Encalion el 21-08-2007 11:04]

Escrito el 20-08-2007 21:05 #5

Kwalm’lâra, a pocas millas del Paso de los Farâr

En las extensiones de la savana, un maghtun joven, y un evonimo blanco, cercanos uno del otro, se destacan en unos pastizales baldíos.

<<...culto para niños... Es valioso que tengan aprecio por un par de arbustos, entienden que no es lo gigantezco lo que más eleva el ánimo...>>

Un equidna macho se acerca a cubrirse del sol. Orina en uno de los arbolitos. Se rasca y se limpia un pooc y se detiene a observar el paisaje, a ver la maravilla de la lejanía.

<<Parece que andan los pastores por allí, los... kelvari, los domadores. Es gracioso que ellos crean ser los que doman cuando veo que son sus “domados” quienes logran hacer que ellos los capten en su plenitud, que los conozcan, que se les abran y se les den a conocer, es entonces cuando los “sometidos” les demuestran que aceptan ser “entrenados” por ellos, porque ven que han entrado en su mundo. Y la mayoría de ellos aún creen que es al revés.>>

Un pequeño búho en uno de sus primeros vuelos fuera del bosque ojea hacia el mismo lugar, una iguana se acerca también.

<<¿Cuándo será? He visto los extraños movimientos de algunos de ellos. Los he dejado pasar, pero ya me vuelve la ansiedad. Algo está ocurriendo, algo desagradable. Espero poder ayudar... y debo mantener el sumo cuidado para prevenir no quedar involucrado en sus asuntos.>>

Escrito el 01-09-2007 01:55 #6

- Nothal corre! Demuéstrale a Hwesta que eres más rápido! -gritó Northiel, empujando al koala.

El ave estaba volando ya hacia la llanura, y Nothal continuaba parado en el suelo donde lo había dejado Northiel instantes antes.

- Venga... -insistió la elfa. -Ya se que no hay árboles, pero... haz un esfuerzo... por mi... -murmuró ilusionada. Nothal dio dos pasos hacia delante y paró. -Bah! Koala malcreído. Nunca debí traerte! -gruñó mientras le alargaba la mano y, con cariño, lo volvía a subir a su espalda. -Menos mal que eres blandito y cuando estás entre árboles haces más caso...

- Debes estar loca... ¿Cómo le pides a un koala que corra por tierra firme? No se como has podido llegar a Ainakelvari, Northiel.

La elfa le dirigió una mirada enfadada pero no dijo nada, habían llegado a Kwalm Lâra y era mejor guardar silencio. Una manada de leones les esperaban, recostados tranquilamente a la tenue sombra de un árbol.

Aiwendil y Northiel se miraron. Ya tenían nuevos compañeros. Northiel dirigió una mirada severa a Nothal para que se mantuviera en silencio, y Aiwendil hizo señales a Hwesta para que se mantuviera en posición.

Aquél era su trabajo, su pan de cada día. Por eso no pasó mucho tiempo antes de que tuviera bajo control a la manada de leones. Ahora solo faltaba educarlos para que siguieran sus órdenes, y las de los suyos. Para ello solían usar uno de los rituales, que combinado con sus dotes de domadores, hacía que todos los animales acabaran bajo su mando. Pocos eran los que escapaban de aquél control después.

- Te concedo el honor de iniciar el ritual... y de acabarlo, si te apetece... -empezó Northiel.

- Para variar -interrumpió él. -Algún día tendrás que hacerlo tú y no sabrás.

- No digas tonterías. Si he llegado hasta aquí es porque se hacerlo. Sabes que no me hubieran dejado ascender a Ainakelvari si no. Pero... bueno, son pocos leones esta vez. Daré una vuelta a ver si encuentro alguno más o habrá sido un viaje poco productivo. Llámame si necesitas algo.

- ¿Enviarás a tu koala corriendo? -rió Awendil, pero al ver la mirada de la elfa evitó la carcajada. -Está bien. Enviaré a Hwesta a buscarte si se me volvieran en contra los leones. Espero que no tardes en venir si eso pasa!

- No te preocupes, en cuanto Hwesta me avise, me tomaré un pequeño descanso para coger fuerzas y vendré tranquilamente -bromeó Northiel.

- Y luego recogerás mis huesos y los llevarás en una pequeña bandeja para que me hagan héroe de Nensir, ¿no Nor?

- Algo así -rió la chica. -No estaré lejos -dijo al final, empezando ya a caminar.

- Está bien, ve... yo me ocupo del ritual... -consintió Aiwendil, cuando Northiel casi no se veía en la llanura.

"Yo no se para qué vengo con ella, si luego acaba desapareciendo después de cercar a los animales..." pensó el elfo.

Escrito el 04-09-2007 05:40 #7

Una cotorra morada vio llegar a Nothal, aleteó un poco asustada aunque observó y se mantuvo entre una orquídea y un echeveria.

<<Oh, es Nothal... debe andar cerca la muchacha Northiël... veamos que tienen que decir los elfos.>>

Se acercaban desde la distancia un jabato y un joven okapi corriendo, jugando, peleandose trompa a trompa.

El animalito de Northiël Dusuik comenzó a toquetear las plantas.

“¡Hey! ¡Nothal! ¡Vas a lastimarme! ¡Sí, soy yo! Así que deja de golpear todo, amiguito, pronto te acompañaré al bosque y comerás hojas, pero ahora cálmate. ¿Estáis bien? ¿Ella también está bien? ¿Igual que siempre?”

El pequeño jabalí se acercó al echeveria, cubriéndolo de la mascota. El okapi lo olfateó.

<<Así que mi amiguilla viene a visitarme... eso es bonito. Ha crecido sí, pero sigue siendo buena niña, sí. Me alegro.>>

La orquidea, de color lilaceo, oscuro, y resplandeciente, se meció por una brisa que refrescó el lugar. Nothal la pisó sin querer, enseguida la levantó y torpemente la compuso.

Pasaron unos segundos.

Eakkuin sonrió. La elfa ya se acercaba, y los tres animalejos presentes la observaron.

“Bienvenida Nor, ¿Vas cumpliendo con tus tareas por este lugar?”

[Editado por elessurendil el 04-09-2007 05:43]

Escrito el 05-09-2007 01:08 #8

Northiel se acercaba tranquilamente, más disfrutando del paisaje que pendiente de los animales. Perdió a Nothal de vista, pero no le importó. Sabía que el koala volvería si ella no seguía sus pasos.

Encontró a Nothal jugueteando con las plantas entre un jabato y un okapi... "vaya, ese okapi es especialmente bonito" pensó mientras se acercaba "quizá podría..."

“Bienvenida Nor, ¿Vas cumpliendo con tus tareas por este lugar?”

Oir esa voz, que parecía provenir de su interior la sobresaltó, pero al mismo tiempo le hizo sonreír. Ya tenía ganas de ver a su amigo. Miró a los animales que, ante ella, la miraban fijamente. "¿Dónde te has escondido esta vez?" pensó para sí mientras dirigía la mirada del jabato al koala, y del koala al okapi. El okapi empujó suavemente a Nothal, que como no se lo esperaba cayó de nuevo sobre la orquídea que había compuesto instantes antes.

Northiel rió con ganas al ver a su querido koala intentando dejar la planta como estaba y dio unas pequeñas y suaves palmadas al jabato, que pasó a correr por el campo.

- Y pensar que he estado a punto de domarte -rió Northiel mirando al jabato escapar.

"Me alegro de que cumplas tus tareas... pero a mi me dejas al margen, eh?"

- Por supuesto Orni. Yo nunca perdería el tiempo domando un... -paró unos instantes para comprobar la forma que tenía esta vez su amigo. -Un okapi que habla -dijo riendo.

El okapi se irguió, en una aparente muestra de orgullo, y Nothal se le acercó con la maltrecha orquídea, que había acabado haciendo suya, y se le ofreció.

"Aprende de tu koala, que siente no haberme reconocido antes"

- O simplemente lamenta haber aplastado la orquídea y ha querido ahorrarle sufrimientos... -dijo Northiel mirando a su koala. Sin apartar la vista añadió. -Yo estoy aquí por trabajo, como siempre... pero dime ¿y tu?

Escrito el 07-09-2007 00:41 #9

Un aguilucho había estado observando atento a Nothal hasta que había notado la llegada de la joven Northiêl. Así pues, cuando la elfa ya estaba próxima, el aguilucho remontó el vuelo y surcó los aires yéndose muy lejos hacia el suroeste. Su volada le llevó hasta una colina en la frontera de Galador donde un conjunto de torres protegían el lugar, conjunto que recibía el nombre de Tiraikâs, el alto observatorio. El aguilucho estuvo planeando un buen rato alrededor de la torre mayor hasta que decidió partir más al sur buscando nuevos campos donde esconderse pues su hábitat normal, los campos de trigo y cereal de las tierras de nudasar, estaba siendo despejado. Era la época de la siega.

En una de las ventanas del nivel más alto de Tiraikâs, un elfo asomaba la cabeza mientras el aroma a frutales regados por el agua del río kelornî embriagaba el entorno. Higueras, almendros, moreras y vid, entre otros, tenían sus frutos listos para la recolección.

Desde aquella ventana se podía ver toda la llanura fluvial del kelornî, la vértebra principal de las tierras de Galador. Hacia el este atravesaba primero el tauralô, la arrinconada extensión de árboles de carácter más árido que rodeaba la frontera oeste de las tierras aldalântar, y luego pasaba por las llanas y fluviales tierras de la rivera sur del río, Nudasar, las tierras bajas, y, en la rivera norte, kwalm lâra, la planicie de las bestias, llena de animales salvajes; ambas eran dos islas en medio de un mar de árboles. Más allá, el río serpenteaba entre extensiones boscosas hasta encontrarse con el corazón de Galador.

El elfo llamado Dorkas no atendía, no obstante, a aquellas vistas que le ofrecía la mayor de las alturas de Tiraikâs, inmerso como estaba en sus propios pensamientos. Desde que uno de los generales de Dâkosto, Tathâral Âryon, le había hecho una visita, andaba intranquilo.

…se corre el rumor de que Branda parece tener buena relación con Ramjakhîn…- había dejado caer el general.

Dorkas había intentado mantenerse fuerte ante el elfo, pero no lo soportaba, hubiera deseado verlo muerto en aquel mismo momento.

-…aumenta la vigilancia en Tiraikâs y ordena inspeccionar todo barco que pase por el Kelornî, salga o entre de Galador. – se había tomado la libertad de ordenarle a él, al mismísimo prócer de Tiraikâs. ¿Qué se creía?

¿Qué sospechas? ¿Cuáles son tus temores, malicioso lobo?

Dorkas se dio la vuelta y bajó las escaleras hasta el nivel inferior. Allí se quitó el tapaojo que protegía la llamativa cicatriz que surcaba su ojo derecho y se lavó la cara. Iba a hacer un viaje a Neitillot. Tenía que saber qué ciertos eran los rumores que había escuchado Tathâral, si sólo era parte del tonto juego que el elfo siempre se traía o tenían algún tipo de fundamento. Nunca había entendido cómo se había permitido que él adquiriera tanto control en Galador en los últimos años. Era un riesgo pues Tathâral contaba no sólo con la simpatía de la mayoría de los ainâr de Dâkosto sino también algunos sacerdotes de las Attayânarû recordaban que sus padres fueron los venerables y recordados Tuinêral y Tawarê.

Le indicó a Nêral que preparara el barco para viajar hacia el este al tiempo que le daba las órdenes pertinentes que tendría que seguir en su ausencia.

- Ya sabes, controla que todo transcurra con normalidad en la frontera, en especial los barcos que pasan por el río.

(…)

Partió inmediatamente.

El viaje por las aguas del Kelornî fue tranquilo, afortunadamente aquel día refrescó, los días calurosos parecían que estaban remitiendo. Y el viento era suave, apenas una brisa que soplaba hacia el sureste, así que la superficie fluvial estaba en calma.

El sol hacía poco que había caído en el oeste cuando atracaron en Laikwalonde aunque el prócer no pasó la noche en el puerto sino que un carro lo llevó a la ciudad donde ya tenía concertada una habitación en una casa de hospedaje. Pidió audiencia con la balta para el día siguiente.

(…)

Apenas habían pasado dos horas desde la partida de Dorkas cuando un barco alcanzó el nivel de Tiraikâs. Nêral reconoció al instante al elfo que se bajaba, su torques de plata refulgía en su esbelto cuello y su melena caía por detrás. El recién llegado levantó un brazo en ademán de saludo y el otro pudo ver entre los brazaletes y la gleba un tatuaje con trazos verdosos que dibujaban ciertas okkân que rodeaba su brazo.

- Artadâka…- dijo Nêral – Hemos de inspeccionar el barco.

El general hizo un ademán de confirmación y, desviando su mirada hacia sus hombres que abandonaban el barco tras suyo, indicó que permitieran que el barco fuera registrado.

- Veo que Dorkas controla eficazmente la frontera. Por cierto, avísale de mi llegada necesito hablar con él antes de continuar mi travesía hasta Laikwalonde.

Nêral tosió, no sabía que decirle a Tathâral sobre la ausencia del prócer.

- El mayordomo ha viajado esta misma mañana…hacia Neitillot.

Afortunadamente para él, Tathâral no preguntó sobre los motivos del inesperado viaje de Dorkas sino que hizo un gesto de asentimiento y fue hacia Tiraikâs para asearse mientras realizaban las labores de registro y acondicionamiento del barco. Nêral respiró con alivio cuando lo vio desaparecer por la puerta de las torres y tomó su cuaderno de notas. Otro elfo llegó en ese momento y le dijo que todo estaba bien en la nave. Nêral escribió en el cuaderno, lo cerró y sacó un trozo rectangular de bronce a modo de tarjeta que le daría a Tathâral para que pudiera continuar su travesía por el río.

Escrito el 07-09-2007 04:45 #10

El jabalí comprendió que no tenía lugar en la conversación, así que se internó de nuevo en el pasturaje, pero no obstante siguió la dirección del águila.

El okapi, simpático jiráfido, entonces “habló”:

“Ya sabes Northiel... yendo y viniendo, un poco de ocio, algunas pláticas, otros niños... el río... y esas cosas.”

Cada vez que Eakkuin hablaba se notaba que no hacía referencia a la gente, que evadía acercarse, que prefería hacerse el tonto entre el paisaje. Agachó la cabeza y la observó con una expresión tímida, aunque no sentía eso con la elfa.

“... y cuido el templo, ya sabes, que... puede venir... gente que necesite... gente que necesite del templo, de su ayuda... ¿Todo está bien, Northiel? Seguramente, ella, Dharaith, te ha atosigado... y seguramente... tu la has sabido tratar...” relinchó risueño.

- Las cosas van normales, Orni. – le comentó la kelvari. – Algo más de movimiento estos días, eso sí. Nada muy fuera de lo normal.-

El okapi levantó la cabeza para instigar a su amiga (y en otro tiempo oyente de todas las cosas que Eakkuin, u Orni, su cariñoso nombre público, tenía dentro de sí para compartir).

“¿’Dentro de lo normal’ significa bueno? He notado que tal vez hay mucho movimiento, sí. Sin embargo algo de esto nos disgusta, aunque nada excesivo, es algo perturbador.” (Cuando hablaba en tercera persona se refería a los seres de la naturaleza dentro de la cual él se confundía) “Pero, pequeña Dusuik, si tú dices que no hay problemas... deberé preocuparme menos.” El ‘ente’ confiaba mucho en la ainakelvari, aunque ingenua o disimuladamente, así, la ponía siempre a prueba.

Axhuin pensó en cómo estaría la "gente" en estos días. Pero de momento le agradaba tanto estar en compañía de Northiel, así que prefirió distraerse, y correteó un poco con Nothal.

[Editado por elessurendil el 07-09-2007 05:04]