Libro Primero;
Capítulo I
Oscura la Luz.
Año 1367 de la segunda edad. Día 19 de Crudo Invierno
La tormenta había llegado hasta la ciudad de Osto Ohtalôsse, las gotas golpeaban con fuerza en los tejados de las casas de los Edlâr. Los gritos de dolor se perdían entre las desiertas calles, los angustiosos gritos provenían de una casa Edlâr con bastantes motivos de adoración a los espíritus, aunque repudiados por su sociología por los demás peldaños sociales, estos controlaban una gran parte del monopolio del comercio.
-Vamos, respira tranquila ya queda poco…-Consolaba la comadrona a Nendë, acomodada entre blandos cojines de fina seda.
Henenar cogía fuertemente de la mano a su esposa, intentando sofocar así su dolor. Tras horas de dolor y el estruendoso ruido de los rayos la comadrona alzó al niño en sus brazos y les dijo a sus padres:
-Enhorabuena, el parto ha salido bien, es un niño-
Las sonrisas en los rostros de Nendê y Henenar se hicieron visibles.
-Un niño, nuestra descendencia esta asegurada- Dijo el hombre.
La madre tomó a su hijo en brazos y se durmió placidamente ante la atónita mirada de su padre.
Los rayos del sol ya entraban por la ventana, las últimas gotas caían del cielo, Henenar salió de casa para avisar del nacimiento a los Faironnar. A la noche, un grupo de varios Faironnar, llamaron a la puerta de la casa del recién nacido.
-¿Quién es?- Respondió a los golpes una voz ronca y desconfiada.
-Abrid, venimos a ver al bebé-Respondió el más adelantado de los Faironnar.
Los Faironnar entraron sin mirar a ninguno de los dos adultos y se dirigieron directamente hacia el niño. Lo observaron durante horas, sus gestos, la comida que ingería y el tiempo que permanecía en cama. A la tarde, los Faironnar abandonaron la casa, advirtiendo que vendrían a la noche con el caldero y con la sabana de lino para saber su onnar.
-Ya se ha puesto el sol, estarán apunto de llegar- Dijo Nendê, mientras daba el pecho a su hijo.
-Si…- Contestó Henenar.
Al cabo de unos minutos llamaron de nuevo a la puerta, tras ella entraron tres miembros de los Faironnar, el primero llevaba una botella con sangre Narwä, un caldero y una sabana de lino blanco. Apoyándose en la mesa, uno de los Faironnar vertió la sangre Narwä en el caldero, el segundo miembro cogió al niño y lo vertió en el caldero.
-¿Qué nombre le van a poner?-Preguntó el Faironnar de más edad.
-Herkeblam- Contestó Contundente la madre.
-Pues que así sea…-Dijo alzando las manos sobre la nuca del niño. –Por la sangre que corre por tus venas, el fuego eterno y los espíritus circundantes, yo te concibo como Herkeblam.
[Editado por fredo el 10-09-2007 17:16]
