La Taberna de Todo Callejón
Situada en una calle que conoció tiempos mejores, La Taberna de Todo Callejón es un edificio de especto ruinoso. El interior del local no desmerece la primera impresión que el visitante se lleva, pues sucio y lleno de humo como suele estar tiene un aspecto sórdido.
Como en cualquier otra taberna, no falta la barra, las mesas y taburetes y los clientes de toda calaña y condición, pero algo tiene de especial y es su puerta secreta, conocida sólo por algunos clientes especiales, los mismos que suelen utilizar las habitaciones para reuniones situadas en el primer piso.
El tabernero es un hombre silencioso, y su silencio está en venta pues por unas pocas monedas puedes comprarlo.
Negocios, diversión o una mezcla ambos, la taberna es un lugar neutral dónde mediante un acuerdo tácito entre los distintos bandos de la ciudad todos tienen cabida.
De manera más o menos pacífica, eso está por ver.
En la planta baja se distribuyen mesas y bancos de madera oscurecida y levemente pringosa por el uso y la falta de higiene. Detrás de la larga barra, con algunos taburetes, hay un espejo que permite al tabernero ver todo lo que sucede aún estando de espaldas. Numerosas botellas de formas y colores variados esperan alineadas a los clientes sedientos. La luz es tenue y el ambiente está cargado de humo y olores intensos. Alcohol, sudor, perfumes. En la taberna todo se mezcla hasta formar una atmósfera casi irrespirable en las noches de mayor ajetreo.
Por una puerta discreta, situada en el callejón de al lado, se accede a la escalera que lleva al piso de arriba. Allí espera la mujer del tabernero, que atiende a los clientes especiales que prefieren reunirse en privado, acomodándolos en una de las 8 habitaciones dispuestas para este fin. Todas, a pesar de tener diferente capacidad están amuebladas de manera similar, con una mesa baja y pequeños taburetes acolchados. Las paredes son de un color indefinible entre el amarillo y el gris, pero están más limpias que la planta baja. La iluminación proviene de una lámpara en la pared y unas velas en la mesa.
