La gruta de Mezûare
Registro personal de Sura Aliaheri sobre el descubrimiento de la gruta de Mezûare.
1416 S.E.
El descubrimiento fue de una forma casual, o eso me limito a pensar. Las circunstancias bajo mi bullido y destrozado espíritu me dieron pie a una loca carrera sin mirar donde posaba mis pasos.
Aquel día fue el que cambió nuevamente mi vida en Neitillot. Había perdido toda esperanza para recuperar a mi pequeña, todos me dieron la espalda, y una luz, una fría luz me tendió la mano esperanzadora aunque debía pagar un alto precio a ello.
Una promesa, sólo una promesa y regresaría a mí, pero algo en el aire me decía que estaba entregando más que eso, que bajo las sombras, Branda, una sacerdotisa, ansiaba mucho más.
Sentí la atmósfera completamente claustrofóbica, devanándome los sesos ante su mirada. Aquella elfa, observaba con una deliciosa expectación.
- Cuál es tu respuesta elfa.
No sabía que responder, y con el pecho en una especie de paroxismo, terminé por venderle mi alma… todo por recuperar lo mas preciado.
Aún puedo recordar aquella extraña sensación de desconexión con el mundo real, la sensación de que la vida es una especie de sueño o ilusión, o mejor dicho, una pesadilla de la cual en cualquier momento podría despertar, pero aquel sueño continuó hasta estos días… por más que intento abrir los ojos… la niebla continua en mis ojos.
Sólo corrí, corrí para esconder mis lágrimas, para no ser vista, para esconder mi fútil existencia entre el denso bosque, sintiéndome en ese momento realmente una traidora ante mi pueblo. Corrí para esconderme de mi misma hasta caer completamente desesperada y el grito ahogado de mi garganta se desmoronó en la oscuridad total.
Al abrir mis ojos, me encontré recostada de espalda, sobre la fría roca. La oscuridad a mi alrededor era mitigada por un pequeño has de luz que venía en dirección del techo… ¿estaba muerta?
El dolor en el costado, y la sensación de haber sido arrollada por un grupo de jabalís, me hicieron entender que no era así.
Rasgando parte de mis ropajes, les di rápidamente forma anudando la tela a un trozo de vara que calló conmigo. Las chispas provocadas por el roce de dos rocas, encendieron la improvisada antorcha y lentamente un mundo nuevo se abrió ante mis ojos.
Embelezada ante aquel descubrimiento, ante aquel secreto que sería solo mío.
1417 S.E.
Tras volver a la ciudad y bajo los inquisidores ojos de los habitantes, y en especial ante las peticiones de Branda, fue algo difícil poder escaparme para volver a aquel lugar.
No supe porque, pero sentía que debía volver, que me llamaba, era lo único que debía rondar en mi mente.
Descubrí que el lugar en el que caí era sólo una pequeña parte de un todo. Tras recorrer gran parte del día, descubrí una bifurcación que me llevó a la superficie, sin necesidad de ocupar la cuerda y el soporte ocupado tempranamente para bajar por la anterior abertura.
Observé algunas plantas y animales que habitaban la zona más cercana a aquella irregular entrada. La cubría una serie de matorrales, haciéndola invisible a los ojos más avezados desde el exterior, pero desde mi posición, la brisa y el aroma del bosque, que emanaba era inconfundible.
Pude apreciar algunas colonias de murciélagos, (los cuales en un comienzo se ensañaron conmigo, creo que los asusté tanto como ellos lo hicieron conmigo) y algunos insectos que vivían del detrito de los murciélagos. A falta de plantas verdes en el interior de la cueva, se ven hongos, alimentados por los nutrientes disueltos en las aguas subterráneas, supongo. Cada vez que me acercaba a la entrada las piedras se tornaban resbalosas a causa del musgo creciente en ellas.
1418 S.E.
Una curiosidad enorme me alberga cada vez que recorro aquella extensión de oscuridad, descubriendo paso a paso una enorme red de túneles los cuales habían ido evolucionado ante el correr de las aguas subterráneas, lo que supuse, tras investigar y consultar con algunos enanos sobre las características del suelo - Claro está, no les dije la real causa de mi interés- a los que sólo me limité a recordarles de la bolsa de monedas que pensaba entregarles a cambio de la información. Demasiado enana para ser elfa, me dijeron, a lo que solo encogí los hombros. No tenía nada que decirles.
A pesar que me llevó algo de tiempo poder volver a mi mundo, he podido aprovechar el poco tiempo en revisar los manuscritos adquiridos e intentar de entender la formación rocosa de mi secreto.
1422 S.E.
Por lo que he visto este último tiempo, es una cueva natural que ha evolucionado de diversas formas por la acción erosiva del agua, a lo largo de los años, formando extensas cámaras subterráneas. Lo que no entiendo es que esa evolución tomaría millones de años, pero tengo la sensación que algo aceleró el proceso. Es algo que siento cada vez que entro en aquella oscuridad así como la extrañeza de que mis ojos cada vez estén más acostumbrados a las sombras. Pero igual no siento la seguridad para andar sin la antorcha.
Por lo que he podido medir hasta el momento, se podría extender por más de 250 Km. Hasta el momento he descubierto 4 niveles de altura, el más bajo a unos 90 Km. bajo tierra aproximadamente.
La temperatura es grata, aproximadamente diría unos 15 grados constantes bajo la tierra.
Por la característica de la piedra observada en varias cámaras, la cal disuelta forma peculiares pilares, (estalactitas y estalagmitas) otras, más raras, se enroscan formando extraños y delicados pilares (electitas).
A medida que me he ido adentrando en las nuevas cámaras, la coloración de los pilares toma diversas tonalidades, pasando desde el blanco, rojizo y castaño, lo que depende de los diversos minerales encontrados y aportados por las aguas subterráneas, también en algunas partes de la cueva, los cristales de calcita, yeso y otros minerales adornan las formaciones rocosas.
1422 S.E.
Otro día de regocijo, en el nivel más inferior, a unos 90km por debajo de la superficie, descubrí que discurre una corriente subterránea, Lo nombré “Kelaure”, por la coloración dorada observada en el fondo de sus aguas, por los minerales acumulados en éste.
Si los enanos se llegaran a enterar de este sitio creo que quedarían maravillados, por la cantidad de minerales que he ido descubriendo en las diferentes cámaras, incluso creo que hay una buena veta de mineral de excelente calidad, pero no concibo la idea de que aquel sitio sea profanado por las picotas, a pesar de que la ganancia no me vendría mal, pero no. Sería algo fuera de lugar y llamaría mucho la atención si empezase a adquirir cosas, en especial, porque a penas algunos comerciantes de la ciudad quieren transar conmigo.
1423 S.E.
Por fin terminé de revisar la extensión de ”Kelaure”. El río en si, tiene una longitud de 1 Km. y una anchura máxima de 50 m, donde pude apreciar algunas variedades de animales poco comunes, como peces ciegos, acostumbrados a la falta de luz, o cangrejos. También encontré grillos adaptados a vivir permanentemente en las zonas más oscuras, pero a pesar de que, esta especie sea ciega, sus demás sentidos y órganos se aprecian de estar muy desarrollados.
El río subterráneo, es cruzado por una formación rocosa, la que posiblemente permite atravesar de un extremo a otro, y así poder acceder a la última cámara. Veo la piedra con cautela. La humedad en ella basta para provocar una fea caída y aún no he revisado las profundidades del río.
1423 S.E.
Fue algo difícil captar la profundidad de las aguas por la gélida temperatura de aquella, que llegó a punzar mi pecho, al estar demasiado tiempo sumergida, aunque no logro discernir si ese dolor es realmente a causa del frío, o es de la enorme tristeza que lo inunda.
En la parte más baja, la corriente toma mayor fuerza, lo que en la superficie las aguas parecen en total calma. Otra complicación fue por lo resbaloso de la piedra al intentar salir de sus aguas.
Por algunos momentos pensé que debería quedarme sumergida, y transformar aquel sitio en mi tumba, pero algo fuera de mí me hizo salir de las aguas.
¿Conciencia?, no lo creo.
Siento que toda mi vida a sido un error, un constante error, un error el haber seguido a mi gente, un error haber seguido a ese varón, un error haber seguido mis creencias, un error haber traído a una bella criatura a este mundo para que viviera lejos del regazo e su madre.
Hoy era su cumpleaños, número 11, y nuevamente me fue negada. Sólo serían 3 años lejos de mí, esa fue su promesa, alimentando mis esperanzas en cada cumpleaños. No es posible aún, me decía. Su poder dentro del consejo debía ser mayor, dejándome en las sombras. Se lo que desea, y utilizó mi debilidad para sobresaltar sobre los demás.
Su promesa no pudo ser cumplida, o mejor dicho, sus promesas fueron hechas en vano, nunca las pensó realizar, y yo como una idiota he ayudado a Branda a que su nombre resalte entre los demás assanar. Es una hembra que carece de honor, de sentido, de amor, y lo demostró al reírse en mi propia cara.
Mi ira fue tanto que deseé en ese momento cargar sobre ella, pero no se como tomé fuerza de aquel odio y me mantuve firme sin soltar ni una lágrima. Ella es inteligente y no se presentaría frente a mi desprotegida. Es más siempre alguien entre las sombras la resguarda. Se que si hubiese seguido aquel impulso, esta vez habría sido mi pequeña condenada. No eran necesarias las palabras para saberlo, sus ojos lo expresaban claramente.
Se que tendré la oportunidad de hacerle pagar aquella afrenta, más por ahora sólo me dedicaré a seguir impasible en mi labor hasta encontrar alguna debilidad, y en el tiempo que me quede, continuar descubriendo cada grieta de mi secreto. Aunque creo que debería ponerle algún nombre de una vez, pero las palabras no vienen a mi mente. Mientras tanto seguirá siendo “mi secreto”.
De sus aguas, calculé alrededor de unos 3 a 4 metros de profundidad en algunos sitios. En el sector poniente en cambio llegué a calcular unos 7 metros de profundidad y algunas aberturas que posiblemente estén conectadas con otra cámara que no he podido encontrar. Tras salir a duras penas y tomar algo que calentara mis huesos, después de largas horas me dispuse a continuar otro día por la formación rocosa. Algo me decía que habría más descubrimientos más allá.
1423 S.E.
Este día ha sido maravilloso. Mi corazón está lleno de una energía indescriptible, y mi mente con una claridad que va más allá de lo descriptible.
Mi dolor mengua al pensar que tendré un momento de gloria. Aún no, pero pronto, sólo eso sé.
Con cuidado y tras verificar que podría sostener mi peso, llegué a la otra orilla. Pensar que nunca antes algún ser – a parte de los bichos comunes- había estado en aquel lugar. Ello me sobrecogió.
Las diversas tonalidades en la roca causada por la llama de la antorcha, sobre los diversos minerales y cristales, produjeron hermosas imágenes, reflejos extraños, como si fueran parte de un sueño.
Continué sin dilación, algo había llamado mi atención, un extraño brillo grisáceo y no a causa de mi antorcha.
Grandes pilares aparecieron en mi camino, casi fundiéndose, dejando sólo una vía para avanzar y tras continuar, ahí estaba, Imponente.
¿Un especie de ébano? No. ¡Un codeso!... Mezûare…
Sus grandes raíces enrolladas como serpiente en la roca firme, una sobre la otra, sobre aquella extraña plataforma y sus ramas, sus grandes ramas, semejaban pilares de los cuales caían como lluvia, sus flores doradas de las cuales emanaban un narcótico aroma.
Apegado a él y casi entrelazándose, otro árbol, cuyo tronco semejaba las curvas de una víbora, pero de blancas flores, en las cuales extrañamente se veía reflejada la imagen de su compañera.
Sus gruesos troncos, se rozaban de tal manera que parecían amantes en pleno acto, y a la vez se sentía una violencia como si se quisieran estrangular mutuamente.
Mis ojos no daban cabida a lo que estaban viendo. Mientras el aroma me sedaba y me causaba una sensación de éxtasis que nunca osé sentir.
¿Estaba soñando? Qué significaba aquello, la aparición de dos árboles de extrañas características y colores se presentaban ante mí creciendo quizás durante muchos años, en las sombras, fuera de toda lógica posible.
A su alrededor, las aguas rozaban sus raíces, acariciándolas.
No sabía si acercarme o no, pero sentí su llamado y como una niña me alborocé entre sus raíces dándome a beber de su sabia, y ahí, entre tus brazos entendí todo.
Soy parte de algo mayor, y mis actos tendrán consecuencias desastrosas para quienes me han hecho la vida imposible.
¿Que podía esperar de la estupidez de mi pueblo? Nada. De la religión, creencias, riquezas, tierras, rencores o simplemente amor... ya nada importaba, todo se veía ridículo ante mí. Ya nada importaba, todo se convertirá en una razón para la guerra, ellas nunca cesarán, como la existencia infame de muchos, como mi existencia de ahí en adelante.
Nunca más seré la misma mujer, de ese momento en adelante renací como su hija. Todo lo que deseaba ser, lo seré ahora para Mezûare… y su amante Aldalôke.
[Editado por auriga el 11-02-2008 16:53]
