Al templo-cuartel de Dâkosto, “fortaleza de la guerra”, se llega a través del karnitiê desde Neitillot, a dos horas a caballo y poco más de cuatro horas a pie. Alberga un complejo religioso-militar separado de las Attayânaru y es el más importante centro religioso después de éstas.
Rodeada por unas murallas de tono verdoso y con numerosas almenas, la entrada a Dâkosto tiene lugar a través de una puerta metálica de color negro inserta en esas murallas. Al igual que muchas edificaciones de los aldalântar, este complejo está rodeado por unos amplios jardines salpicados por acequias y fosos, por lo que en la puerta existe un puente elevadizo para poder acceder al interior. Una vez hemos pasado la puerta, nos encontramos con un corredor que nos lleva a una primera sala al aire libre, la Sala de Dâkeru, en honor al dios de la guerra entre los guerreros aldalântar. Una monumental estatúa central evoca a esta divinidad, representada por un guerrero laureado con ramas de distintos árboles. La sala está a su vez rodeada por columnas con motivos arbóreos de culto con extensiones en forma de ramas de árboles. Esta sala constituye de algún modo el patio central o claustro típico de las fortalezas alda, y del cual partían las otras estancias. A la izquierda se hallan el puesto de guardia, las naves de acuartelamiento de las tropas, los establos y las cuadras donde se guardan los animales que se van a llevar a la batalla y luego unas escaleras que conducen a unas mazmorras subterráneas. A la derecha de la Sala de Dâkeru se halla la herrería, la armería, un depósito de agua, diversos huertos y algunas estancias menores como dormitorios, cocinas y letrinas.
Por su parte, al frente de la Sala de Dâkeru, hay un acceso a una nueva sala, esta vez cubierta, la Sala de Kelve, con una figura central en forma de león. Esta sala está dedicada al dios de la caza y el adiestramiento en cuya izquierda se accede a las Estancias de Entrenamiento, una de las cuales es al aire libre y está configurada en forma de anfiteatro, lugar destinado a albergar espectáculos, juegos, luchas, etc ; por la derecha se accede a una serie de estancias, con patios menores, las Estancias de los Rituales y, entre ellos, el Santuario, al que sólo tiene acceso los maestros y generales, y la Sala de Reuniones. El santuario, que es donde se venera a Nensir, está decorado con dos tapices una con la imagen de las cataratas de Nensir y otro con la imagen del árbol de vida. Por su parte, la Sala de Reuniones es el espacio donde tienen lugar las reuniones de los ainâr de Dâkosto para tomar decisiones relativas a la administración del lugar, planear estrategias de guerra o evaluar las peticiones que han de llevar ante la asamblea de gobierno en Neitillot. Está adornada con varias columnas, una fuente central, motivos arbóreos en las paredes y una mesa de consejo.
Todo aldalânta que se inicia en la educación y el conocimiento de la Ayangôle, a pesar de que la mayoría de clases y enseñanzas las realiza en Attayânaru, las clases de habilidades básicas de la guerra las desarrolla en Dâkosto, después de la reforma de 1521. Pero es ya en la segunda etapa del Ayangôle cuando para el aldalânta se le divide el proceso en tres caminos del cual debe elegir uno, si ha sido llamado por uno de los dos caminos sacerdotales seguirá en Attayânaru, al contrario si el camino del guerrero le ha tocado, completará su enseñanza en Dâkosto. No obstante, no sólo aprenderá aspectos militares en el templo-cuartel, sino numerosos rituales y dogmas generales del clan que ha de saber para ser un completo aldalânta.
