La Guerra de los Clanes

Attayânarû, Los Dos Templos

Escribiéndose...
Escrito el 08-04-2008 12:28 #1

Attayanaru está situado en un pequeño valle entre dos colinas en el bosque del Norte, a dos horas de Neitillot. Este complejo esta subdivididos en dos edificios –semicirculares- que encierran en su interior la Sacra Arboleda donde se realiza la Lindornë.

Inicialmente se trataba de un templo, pero al especializarse los sacerdotes entre los adoradores de los arboles y los de las cataratas, las diferencias que surgieron entre ellos dio como resultado la necesidad de crear dos edificios distintos y para evitar que ninguno de los sacerdocios se viera obligado a instalarse lejos de la Sacra Arboleda, se realizaron sendos templos unicamente unidos por este bosque sagrado.

Así pues, Attayanaru se subdivide en: Ornayânar, templo de los baradar, y Nenayânar, templo de los Khalnar. Estructuralmente los dos edificios son iguales: un subconjunto de edificios independientes unidos mediante corredores y pasadizos construidos sobre la colina –y también dentro de ella- creando un acusado desnivel entre el suelo y la entrada del edificio principal, que es salvado gracias a un corredor semicircular que asciende en dos tramos de escalera, y que permite acceder desde sus dos extremos. No obstante la ornamentación y decoración de los espacios interiores es ligeramente distinta en cada uno de ellos.

Ornayanar

El corredor semicircular está formado por veinticinco columnas en las que están representados cada uno de los Veinticinco Árboles Sagrados. Las tejas que cubren esta- y el resto del edificio-galería juegan los las diversas tonalidades del verde, recordando a la cubierta de un gran bosque. El edificio principal está adornado con tallas en madera que imitan ramas y hojas entrecruzándose, este edificio alberga en su interior un viejo árbol que fue plantado cuando los Alda llegaron a su nueva tierra. Los colores que adornan las habitaciones van desde los amarillos, pasando por los marrones y finalizando con los verdes.

Nenayanar

En el templo de los Khalnar, las veinticinco columnas del corredor imitan pequeñas cascadas de agua, rememorando la Gran Cascada de Nensir. Las cubiertas de este edificio – a diferencia del otro- combinan armoniosamente las tonalidades del azul. En el patio central de su edificio principal poseen una hermosa fuente natural, que surgió con las obras de construcción, y que demostró que Nensir quería consagrar a su nombre ese templo. Para este conjunto de edificios los colores elegidos van desde el blanco, grises para terminar en los clasicos azules que representan a las cataratas.