La Guerra de los Clanes

Clan Externo - Etzenselon

Escribiéndose...
Escrito el 02-03-2008 15:58 #1

País de tierras áridas, patria de borhalas, goza gracias a sus ríos de ricos campos de cultivo. Solo a orillas de estos ríos la calida arena da tregua y se convierte en terreno arcilloso, embarrado en sus orillas, y de reseca rojez a sus alrededores, que constituyen un desierto rojizo y montañas de misma orden, fusionándose finalmente con la dorada y fina arena hacia el interior de las tierras.

Narâharaz

La tierra del Rey Águila (pues ese es el significado de su nombre), es una ciudad construida al cobijo de una pequeña colina en forma de media luna repleta de túneles para el cobijo y la defensa, rodeada por una alta y gruesa muralla que hace a las lindes de la ciudad rectangulares, pues dos canales rectos de agua recorren a éstas desde el Kelkaranî a modo de fosa. Siendo la Vía de Narâharaz el acceso principal a la ciudad, un camino flanqueado por obeliscos que van de la ciudad agrícola de Vennâlo y resto de pueblos al centro de la ciudad y a su templo, situado en el punto más alto donde se halla la gran estatua de Narâharaz, una águila con cuerpo de hombre y coronado por el sol.

Vennâlo

Verdes son estas tierras agrícolas, repletas de cultivos que solo se interrumpen para dejar lugar a puntuales casas de piedra y cal, sin defensas algunas salvo por los puestos de vigilancia y las trincheras que recorren sus tierras; ya que no hay más riquezas que los tesoros que da la tierra.

Escrito el 02-03-2008 16:00 #2

Cuando Thorondor posó sus alas sobre el Orocarni, no fue a Nahald a quien vio ante sus ojos, sino a un niño que hasta aquel momento había pastoreado cabras y ahora lo contemplaba con expresión de asombro y expectación.

-Narâ, ve ahora en busca de tu hermanastro, pues desde lejos le traigo un mensaje que le ha de ser comunicado.- Habló el Señor de las Águilas al muchacho, quien bajo entonces a prisa la montaña, para traer consigo a Nahald.

Así fue como Nahald y Thorondor se encontraron en las cimas de aquellas montañas y se le aconsejó que marchara con los suyos al este, a las lejanas tierras de Romenor. Así se cumpliría entonces la profecía de ambos hermanastros que les había dado nombre, según la tradición Okohatxa. Ya que ésta tenía por norma dar a los hijos nombre según los hechos que marcaban su nacimiento, marca de lo que el destino le depararía. En base a esta tradición, la madre de ambos perteneciente a esta casa vecina (la Casa Okohatxa), les había llamado Nahald, "Secreto", y Narâ, "Águila". Y así, a través del Señor de las Águilas, llego el mensaje secreto de Valinor a los Borhala, forjando así sus destinos.

De esta forma Nahald llevó a los suyos a las tierras de Romenor, aunque el jamás las contemplara y pereciera en la mar ante el ataque de los krakens. Su hermanastro, sin embargo, una mejor suerte le reservó el destino, pues a bordo del barco de su padre alcanzó la tierra prometida, y vivió con los suyos en las tierras que hoy es Circaloica. Lugar donde marcado por el encuentro con Thorondor comenzó un culto a las aves, y entre todas ellas a las águilas, en el cual le acompañaron muchos.

Los años pasaron cómodos en aquel nuevo mundo, pero con el cambio del mundo, las tierras de aquel pueblo comenzaron a ser invadidas por el agua, y sus pastos pronto comenzaron a convertirse en un inmenso cenagal. Fue entonces cuando se decidió la marcha a tierras mejores estableciéndose desde entonces en el Ghân, salvo aquellos que rehusaron de cruzar el Nursha y vivieron en la orilla oeste a éste, en el lugar al que llamaron Angacurumo.

En aquellas tierras vivieron al fin en paz hasta la guerra con invasores del norte, los Nomhaldad, a los que tras vencer hizo crecer en aquel pueblo las ganas de aventura y sed de mundo. Fue así como de Ghân partieron un gran número de viajeros que bajaron por el Nensha hasta el Kelkaranî y se internaron en el Mistetaure; alimentando así el espíritu aventurero también a sus parientes de Angacurumo, en especial a los hermanos Romo y Remulo, quienes llevaron a los suyos a Anwaumanya y Anwanauco respectivamente.

Pero aquellos que mayor dicha tuvieron, fueron los que bajaron por el Nensha y desecharon la idea de abandonarse al recorrer de las aguas. Estos llegaron a la tierra entre ríos del desierto de Al Varantar, a las que llamaron Etzenselon (tierra entre ríos), la cual era bien rica y se encontraba entonces en gran parte abandonada.

Sobre asentamientos abandonados levantaron aquellos hombres los cimientos de su reino y de su capital, Narâharaz, la tierra del Rey Águila, cercana a la rica ciudad agrícola de Vennâlo. Con el paso de los años Etzenselon prosperaría e influida por el imperio varante se anexaría más tarde a éste, conservando su cultura, idioma y autogobierno, aunque siento entonces conocida también bajo el nombre de Naravhor.

Días de renacimiento fueron estos, hasta que la peste recorriera nuevamente las áridas tierras del imperio y gran parte de la población nativa abandonara sus casas y se instalaran cerca del Ghân mientras que la peste asolaba lo que había sido su nación. La cual recuperarían una vez esta hubo pasado, haciendo resurgir a Etzenselon de sus cenizas y hacerla brillar de nuevo, hasta nuestros días.