LÓCEROQUEN
Cuatro razas de dragones se cree que viven en Rómenor; primero fueron los grandes y fieros dragones de fuego, ahora casi extinguidos; junto a ellos aparecieron los dragones de los pantanos, la mayoría de ellos viven en el Yáraúlea protegiendo a los esquivos Yárai; más tarde surgieron los dragones de agua de los que sólo permanece su variedad más pequeña en algunas regiones del Aldalaure y por último nacieron los dragones silvanos, creados para proteger los bosques de criaturas oscuras.
En la ciudad de Lóceroquen, los Caballeros de los Dragones fueron dividiéndose según aparecían nuevas monturas. A los Nároquen (Caballeros del Fuego) y a los Loicaroquen (Caballeros del Pantano) les siguieron los Nenroquen (Caballeros del Agua) y los Tavaroquen (Caballeros del Bosque), pero existen otros caballeros en la sociedad de Lóceroquen, son los llamados Erúmetúro (Señores del Desierto) que ocupan el más alto escalafón y los cuales hace siglos que no son vistos en Rómenor.
A comienzos de la Segunda Edad, los Caballeros controlaban toda la costa nororiental del continente y protagonizaron legendarias batallas con los Yárai por el control de algunas regiones. Pero no pudieron aprovecharse de la caída de sus enemigos ya que una oscuridad se asentó en Tumbolócea en esa época y los dragones empezaron a rebelarse y disminuir sus crías. En el desastre del Yáraúlea, más de la mitad de la isla de los Caballeros quedó sumergida bajo el mar y con ella dos de las tres ciudades, quedando sólo Lóceroquen sobre el nivel del mar.
Aunque Lóceroquen es el nombre de una ciudad, tras el hundimiento de parte de la isla los habitantes de Rómenor se refieren a toda ella con el nombre de la única ciudad que quedó en pie.
La parte antigua de la ciudad, la construida antes del hundimiento, se encuentra rodeada por una alta muralla de piedra blanca desde la que puede contemplarse la totalidad de la isla y las lejanas cumbres de Tumbolócea. El resto de la ciudad se encuentra dispersa entre la muralla y la costa. La isla posee un puerto artificial que se formó tras la destrucción del antiguo durante la gran inundación.
En el centro de la ciudad antigua se alza la Torre de los Dragones, lugar donde se celebran solemnes ceremonias y donde residen los misteriosos Erúmetúro. En la fachada de la Torre pueden verse cinco grandes balcones. A una altura de treinta pies se encuentran dos balcones adornados con grandes imágenes de dragones del pantano y silvanos, a casi cincuenta pies surgen otros dos balcones con efigies de dragones de fuego y de agua, a más de 60 pies se alza el último balcón donde se alza la estatua de un Erúmetúro.
Escritos Yárai sobre el pueblo de Lóceroquen
(…) Viajando al este nos hemos encontrado con un extraño pueblo, dicen llamarse Lóceroquen y su ciudad principal se encuentra a pocas millas al sudeste de Tumbolócea.
Su sociedad parece simple, el escalafón más alto lo ocupan los Erúmetúro, les siguen los demás Caballeros que, según cuentan, cabalgan a lomos de extrañas criaturas que ellos llaman “dragones” y de los que existen tres clases: de fuego, de agua y del pantano. El resto del pueblo se dedican a trabajar para comprar su propia montura y convertirse en Caballero o arriesgan sus vidas para cazar a su propio “dragón” (…)
(…) Desconocemos las técnicas de los Caballeros, pero para nosotros es imposible domesticar a un Dragón del Pantano, la raza más dócil (…)
(…) A pesar de llevar décadas combatiendo por el control de las fértiles tierras al norte de Tumbolócea, no hemos conseguido ver a ningún Erúmetúro. Empezamos a pensar que su existencia es una mera leyenda (…)
(…) Antes de ser descubierto, nuestro espía convivió en Lóceroquen varios meses, durante ese tiempo no pudo observar a ningún Erúmetúro ni a su montura, sólo una borrosa efigie en lo más alto de una torre. Estamos convencidos de que los Erúmetúro son sólo un antiguo mito proveniente del desierto, por lo que, probablemente, los Caballeros vivieron en el pasado en el desierto de Rómenor. (…)
(…) La derrota del gran ejército Yárai se debió a la aparición de esos misteriosos Erúmetúro. Los supervivientes del ataque describieron su montura como grandes […] su fama de invencibles parece bien merecida. Hemos de reconocer su soberanía al norte de las Tumbolócea. (…)
(…) 16 Ether Duir 87, en la Sesión del Consilium celebrada esta mañana, se recibieron los mensajeros enviados por Conditor para informar que el campamento en tierras de los Caballeros ha sido construido sin novedad. Parece, por tanto, cierta la información que hablaba sobre la reducción de las poblaciones de los dragones (…)
(…) No sólo nosotros sufrimos durante el desastre del Yáraúlea, nuestros enemigos de Lóceroquen, además de ver diezmadas sus cabalgaduras, han perdido bajo el mar más de la mitad de su isla y su población.
Por tanto yo, Telmak, líder del Consilium tras la triste muerte de Conditor, declaro el fin de la guerra contra los Caballeros.
Sumos Praeterïti, 15 Ether Beth 115 (…)
(…) Pudimos observar en esta pequeña escaramuza que, los antaño orgullosos ejércitos de Lóceroquen, ahora se componen principalmente de los dóciles dragones del pantano y los endebles dragones silvanos (…)
[Editado por Cudesas el 05-03-2008 19:22]