La Guerra de los Clanes

Ciudades Externas

Escribiéndose...
Escrito el 02-03-2008 01:05 #1

HYÔSTO y NYARÔSTO

Enclavadas en la costa este del bosque Aldalaure, en el norte de Rómenor, son ciudades pobladas en su mayoría de elfos de ascendencia âbari emparentados con los nurualda (son por tanto, kinn-lântar) pero que no recibieron el don de Yavanna. Hyôsto es muy famosa por su pasión por la música, donde hay especialistas en arpa y otros instrumentos musicales. Los habitantes de Nyarôsto, por su parte, son especialistas en pinturas y frescos.

Escrito el 02-03-2008 01:22 #2

BREALD, HILDAN Y NAHALD

A principios de la segundad edad, llegaron a Rómenor los Nomhaldad, una serie de tribus del oriente de la Tierra Media. Su primera ubicación en la tierra del sol fueron las ruinas de una antigua ciudad élfica de los Uonu-Nyrr, Kalailin que ellos bautizaron como Lithaelin. Sin embargo, siglos más tarde los Uonu-Nyrr recuperaron la ciudad y expulsaron a los nomhaldad, los cuales en su mayor parte emigraron al centro y sur de Rómenor, aunque algunos no quisieron abandonar las bellas florestas del Aldalaure. Unos siglos más tarde, los descendientes de estos Nomhaldad que se quedaron en el bosque del norte del continente fundaron Breald, Hildan y Nahald.

Gente de otras partes del continente, en especial del desierto fueron llegando a estas ciudades en los siglos siguientes y los pueblos fueron creciendo hasta convertirse en ciudades, beneficiados sobre todo por el comercio con los elfos del norte y del este, los eglamari, los varantes y la cosmopolita Tulkatumbo.

Su destino fue incierto entonces pues los elfos Uonu-Nyrr se habían vuelto oscuros y siniestros, y pronto empezaron a atemorizar a los habitantes de estas ciudades. La presión de Tuyrozd sobre estas ciudades ocasionó que, en 1213 de la segunda edad, los nobles de Hildan y Nahald abdicarán a favor de los Señores Oscuros de la cercana Tuyrozd y empezara el feudalismo de ésta sobre aquéllas.

Breald, en cambio, ha aguantado la presión durante los cuatro siglos posteriores, su monarquía ha sido fuerte y su lejanía con respecto a Uonu-Nyrr les ha beneficiado.

[Editado por ingaran el 02-03-2008 01:24]

Escrito el 02-03-2008 01:32 #3

TÛGORE, NURANAN Y TUMBU

Herederas de la antigua tribu de los asgarûn que han habitado el bosque de Nendataure desde casi dos mil años. En realidad su origen radica en algunos de los barcos que sobrevivieron al ataque de Balcnîn sobre la flota borhalaida cuando intentaba alcanzar Rómenor. Nunca fueron un pueblo unificado pero se hacían llamar barsgalas que junto al sufijo -ûn derivó en asgarûn

De Tûgore

El río Neldesíre nace puro y cristalino en las Andië y discurre alegremente por la extraña masa forestal del Nendataurê para unirse a otros ríos y componer el gran río del Ertasíre, más allá de la ciudad de Tûgore.

Desde una pequeña loma conocida como Esware, la cruz de los caminos, por la cruz metálica que hay en la misma, es fácil vislumbrar Tûgore, una ciudad de tamaño medio situada al este de la loma con alrededor de 15000 habitantes y con gran empuje comercial. Se halla emplazada en la ladera de una montaña en la cual un castillo real vigila la pequeña ciudad. Las murallas que protegen el emplazamiento se hallan rodeadas por grandes árboles del bosque que apenas dejan sitio para las grandes puertas que dan acceso a la ciudad. Tûgore está dividida en cuatro barrios de tamaño similar, en uno de los cuales, el más cercano a la puerta principal, se encuentran los edificios militares. En los otros tres barrios hay diversos comercios, tabernas y las casas de los residentes. Y la calle principal, que cruza la ciudad de norte a sur, puede abarcar varias carretas de mercancías que entran y salen constantemente de aquella pequeña ciudad.

La ciudad está posicionada en la ladera de una montaña, siendo el punto más alto un singular castillo perteneciente a Lôr Tûran, el Sûtagûn (lit. el Real Hogar) aunque en su origen recibió el nombre de Sûtaesgaren (lit. el Hogar Alto en la Ladera). Los edificios, desde la entrada hasta el castillo, van subiendo en altura, con tejados planos para que los arqueros tengan buena visión en caso de guerra. Y la calle principal que cruza la ciudad de norte a sur puede abarcar varias carretas de mercancías. Se trata, por ende, de una ciudad de bullicio comercial, bastante transitada diariamente.

Largo tiempo lleva Lôr Tûran gobernando esta ciudad, afanado por dotar a su ciudad de un renombre y una fama que lleguen hasta todos los rincones de Rómenor. Desde el momento en que su padre le hizo sucesor al trono, Tûran se propuso convertir aquella ciudad pequeña y olvidada entre los bosques del sur de Rómenor en un referente de aquella parte del mundo.

Túgore, en cierta manera, sirve de cruce de caminos entre los pueblos de alrededor y Esware, la loma de la cruz, es el centro neurálgico de los cuatro puntos cardinales y los pueblos a los que se llega a través de cada uno de ellos. Un camino empedrado discurre a la sombra de esta loma, camino que lleva hacia el norte a las selvas de Mistetaure y al noreste hacia ciudades como Nuranan, Nimost, Galjâ y Geigâsa mientras que al oeste se situa la cadena montañosa de las Andië, un camino rocoso y difícil que conducía a Hissuë. El camino del sur, por su parte, lleva por la rivera del Ertasíre al sur del mundo, unas tierras que pocos viajeros se atreven a visitar. Por ello, el comercio de Tûgore se centra en las selvas del norte y en el este y en el oeste.

[Editado por ingaran el 02-03-2008 01:33]

Escrito el 02-03-2008 01:53 #4

TULKATUMBO

El Valle Poderoso. Éste es el nombre del sitio desde que los antiguos mercaderes establecieron aquí sus tiendas y sus factorías, al amparo de los muchos peligros del mundo. En este boscoso e impenetrable valle, que se abre en la más austral de las estribaciones de Ondoninkwê, los mercaderes acopiaban los productos de toda Rómenor para intercambiarla entre ellos, y para luego partir en nuevas gestas comerciales. El Valle Protegido se beneficia de un puerto natural al Mar Interior de Kelkaranî, y desde aquí los navegantes alcanzan Nirent para llevar las mercaderías al mar oriental, o bien hacia Ahyamára -100 millas al sur-, desde donde parten las caravanas del desierto y desde cuyo embarcadero también las barcazas de Etzenselon remontan los ríos hacia el sur y hasta las costas occidentales de Rómenor. Pero los mercaderes antiguos asimismo comerciaron con los Hombres del Bosque y con los Enanos de las Montañas, e incluso desde los primeros tiempos establecieron lazos mercantiles con los Edlâr abarî, y la ruta marítima hacia Airalondë fue siempre una de las más importantes.

Con el tiempo, muchos mercaderes se convirtieron en artesanos, y herreros, y tejedores, y leñadores. Y Tulkatumbo creció. Y también los mercaderes extranjeros, desde los confines más remotos de Rómenor comenzaron a llegarse hasta aquí para comprar y para vender, y cientos de ellos se establecieron en nuestra villa. Y con los siglos el Valle se convirtió en un enorme mercado, siempre atiborrado de gentes de todas las razas y culturas: una plaza franca para toda Rómenor donde las mercaderías más exóticas del Sur y del Norte se intercambiaban, donde los rateros y los artistas ambulantes medraban, y donde algunos de los más grandes mercaderes pronto comprendieron que necesitaban proteger tanta riqueza.

Pero no sólo el comercio da renombre a esta hermosa villa, existe en las afueras de la ciudad un pequeño edificio visitado desde antiguo, es la Biblioteca de Tulkatumbo.

Muchos escritos sobre la historia de Rómenor se hallan en sus estantes, pero lo más característico de esta biblioteca es una pequeña sala dedicada a "Desastres provocados por el Agua". Esta sala se creó por eruditos de la Casa Borhala tras su encuentro con Balcnîn a modo de recuerdo de todos los daños infligidos por el malhadado Señor de las Aguas.

En el año 1326 de la Segunda Edad del Sol en Tulkatumbo se instauró un poder militar de policía y de guardia de frontera, financiado por los mercaderes del Valle pero comandado por un Elfo Oscuro a quien en el Valle llamaban El Gran Yustë. La Guardia de Tulkatumbo resultó en un gran beneficio para todos, pero siempre los tributos a mercaderes y artesanos fueron considerablemente grandes, y los comerciantes no estaban muy seguros de comprender la necesidad de tal cantidad de fuertes y fortalezas, de murallas y de barcazas militares en sus aguas. Sin embargo el mercado de Tulkatumbo crecía y medraba, y los resquemores y las sospechas de sus gentes eran muy prontamente olvidadas debido a las grandes ganancias que recogían año tras año.

Hace ya dos siglos que Tulkatumbo es el centro de intercambio comercial más notable de Rómenor. Y su población, aunque relativamente pequeña y constreñida en los límites del Valle y por el Mar, es floreciente y muy opulenta, y sorprendentemente llamativa por una característica muy por fuera de lo común: la pacífica y cordial convivencia de Hombres, Elfos y Enanos bajo los fragantes árboles frutales y en torno a las mismas plazas y edificios de piedra blanca. Tulkatumbo parece ser, a los ojos del visitante, una de esas grandes excepciones y agradables sorpresas a las que el mundo nos expone muy de tanto en tanto.

Tulkatumbo cuenta con numerosas ferias anuales, y algunas bianuales, a las que suelen concurrir comerciantes y viajeros de todo Rómenor, e incluso de fuera-de-Rómenor.

[Editado por Cudesas el 24-03-2008 20:07]

Escrito el 05-03-2008 19:20 #5

MACIZO DE AHAGGAR

En mitad del Gran Desierto de Rómenor se alza un pequeño conjunto de escarpados montes, un pequeño contraste en el inmenso mar de arena abrasada por el Sol.

Los montes no alcanzan gran altura pero, dada la uniformidad del paisaje que los rodea, desde sus cumbres se puede ver lo que ocurre a gran distancia; un elfo sería capaz, según cuentan las historias, de contemplar a la vez las costas oriental y occidental de Rómenor.

Ahora bien, poca gente ha sido capaz de alcanzar la cima de alguno de los montes de Ahaggar y menos aún han sido capaces de volver al desierto para contarlo. Y es que, sumado al aislamiento del propio macizo en mitad de la nada, hay que tener en cuenta lo escarpado de los montes, paredes de roca casi verticales, estrechas y profundas simas que se abren en mitad del camino e inesperados desprendimientos hacen que las visitas escaseen... sólo los desesperados que sienten la muerte a sus espaldas son lo suficientemente temerarios como para penetrar en el macizo en busca de los manantiales de agua limpia.

Porque aunque del Macizo de Ahaggar manan dos corrientes de agua, nadie en su sano juicio bebería de ellas. La naturaleza hace gala de su crueldad y en mitad del Gran Desierto hace aparecer dos ríos bastante caudalosos pero cuyas aguas provocarían una lenta agonía en quien las bebiera. Uno de estos ríos es el Nensaura, Agua repugnante, que corre hacia el este y por el que fluyen unas negras aguas cuyo olor hace pensar que en su lecho yacen infinidad de cadáveres en descomposición. El otro río viaja al sur y es llamado Sarayar, Sangre amarga, dado su color y sabor.

La única utilidad del Macizo de Ahaggar es la de guía para los viajeros.

Y aún así, muchos eruditos a lo largo de la historia de Rómenor han querido viajar a este lugar, pues en el corazón de Ahaggar pueden contemplarse unas extrañas pinturas en la roca que hacen pensar que algún secreto se oculta entre esos temibles montes.

Escrito el 05-03-2008 19:21 #6

LÓCEROQUEN

Cuatro razas de dragones se cree que viven en Rómenor; primero fueron los grandes y fieros dragones de fuego, ahora casi extinguidos; junto a ellos aparecieron los dragones de los pantanos, la mayoría de ellos viven en el Yáraúlea protegiendo a los esquivos Yárai; más tarde surgieron los dragones de agua de los que sólo permanece su variedad más pequeña en algunas regiones del Aldalaure y por último nacieron los dragones silvanos, creados para proteger los bosques de criaturas oscuras.

En la ciudad de Lóceroquen, los Caballeros de los Dragones fueron dividiéndose según aparecían nuevas monturas. A los Nároquen (Caballeros del Fuego) y a los Loicaroquen (Caballeros del Pantano) les siguieron los Nenroquen (Caballeros del Agua) y los Tavaroquen (Caballeros del Bosque), pero existen otros caballeros en la sociedad de Lóceroquen, son los llamados Erúmetúro (Señores del Desierto) que ocupan el más alto escalafón y los cuales hace siglos que no son vistos en Rómenor.

A comienzos de la Segunda Edad, los Caballeros controlaban toda la costa nororiental del continente y protagonizaron legendarias batallas con los Yárai por el control de algunas regiones. Pero no pudieron aprovecharse de la caída de sus enemigos ya que una oscuridad se asentó en Tumbolócea en esa época y los dragones empezaron a rebelarse y disminuir sus crías. En el desastre del Yáraúlea, más de la mitad de la isla de los Caballeros quedó sumergida bajo el mar y con ella dos de las tres ciudades, quedando sólo Lóceroquen sobre el nivel del mar.

Aunque Lóceroquen es el nombre de una ciudad, tras el hundimiento de parte de la isla los habitantes de Rómenor se refieren a toda ella con el nombre de la única ciudad que quedó en pie.

La parte antigua de la ciudad, la construida antes del hundimiento, se encuentra rodeada por una alta muralla de piedra blanca desde la que puede contemplarse la totalidad de la isla y las lejanas cumbres de Tumbolócea. El resto de la ciudad se encuentra dispersa entre la muralla y la costa. La isla posee un puerto artificial que se formó tras la destrucción del antiguo durante la gran inundación.

En el centro de la ciudad antigua se alza la Torre de los Dragones, lugar donde se celebran solemnes ceremonias y donde residen los misteriosos Erúmetúro. En la fachada de la Torre pueden verse cinco grandes balcones. A una altura de treinta pies se encuentran dos balcones adornados con grandes imágenes de dragones del pantano y silvanos, a casi cincuenta pies surgen otros dos balcones con efigies de dragones de fuego y de agua, a más de 60 pies se alza el último balcón donde se alza la estatua de un Erúmetúro.

Escritos Yárai sobre el pueblo de Lóceroquen

(…) Viajando al este nos hemos encontrado con un extraño pueblo, dicen llamarse Lóceroquen y su ciudad principal se encuentra a pocas millas al sudeste de Tumbolócea.

Su sociedad parece simple, el escalafón más alto lo ocupan los Erúmetúro, les siguen los demás Caballeros que, según cuentan, cabalgan a lomos de extrañas criaturas que ellos llaman “dragones” y de los que existen tres clases: de fuego, de agua y del pantano. El resto del pueblo se dedican a trabajar para comprar su propia montura y convertirse en Caballero o arriesgan sus vidas para cazar a su propio “dragón” (…)

(…) Desconocemos las técnicas de los Caballeros, pero para nosotros es imposible domesticar a un Dragón del Pantano, la raza más dócil (…)

(…) A pesar de llevar décadas combatiendo por el control de las fértiles tierras al norte de Tumbolócea, no hemos conseguido ver a ningún Erúmetúro. Empezamos a pensar que su existencia es una mera leyenda (…)

(…) Antes de ser descubierto, nuestro espía convivió en Lóceroquen varios meses, durante ese tiempo no pudo observar a ningún Erúmetúro ni a su montura, sólo una borrosa efigie en lo más alto de una torre. Estamos convencidos de que los Erúmetúro son sólo un antiguo mito proveniente del desierto, por lo que, probablemente, los Caballeros vivieron en el pasado en el desierto de Rómenor. (…)

(…) La derrota del gran ejército Yárai se debió a la aparición de esos misteriosos Erúmetúro. Los supervivientes del ataque describieron su montura como grandes […] su fama de invencibles parece bien merecida. Hemos de reconocer su soberanía al norte de las Tumbolócea. (…)

(…) 16 Ether Duir 87, en la Sesión del Consilium celebrada esta mañana, se recibieron los mensajeros enviados por Conditor para informar que el campamento en tierras de los Caballeros ha sido construido sin novedad. Parece, por tanto, cierta la información que hablaba sobre la reducción de las poblaciones de los dragones (…)

(…) No sólo nosotros sufrimos durante el desastre del Yáraúlea, nuestros enemigos de Lóceroquen, además de ver diezmadas sus cabalgaduras, han perdido bajo el mar más de la mitad de su isla y su población.

Por tanto yo, Telmak, líder del Consilium tras la triste muerte de Conditor, declaro el fin de la guerra contra los Caballeros.

Sumos Praeterïti, 15 Ether Beth 115 (…)

(…) Pudimos observar en esta pequeña escaramuza que, los antaño orgullosos ejércitos de Lóceroquen, ahora se componen principalmente de los dóciles dragones del pantano y los endebles dragones silvanos (…)

[Editado por Cudesas el 05-03-2008 19:22]

Escrito el 24-03-2008 19:52 #7

LAIQUAMIRIL

La mayoría de los habitantes de Rómenor piensan que el Loicatuine nace en las malditas Cotumo Aicasse, las oscuras montañas infestadas de orcos y demás seres sombríos. Y cierto es, que las frescas aguas del riachuelo que cruza Misteture en dirección a estas oscuras montañas se hunde en la tierra varias millas antes de alcanzar las estribaciones meridionales de Cotumo Aicasse; pero ambos ríos son la misma corriente.

Existió antaño un pueblo de elfos silvanos que conocían el cauce subterráneo del Loicatuine y lo utilizaban para comerciar y viajar más allá del Mistetaure sin peligro de ser emboscados por trolls y orcos. Este pueblo se asentó en el lugar en el que el Loicatuine comenzaba a excavar su lecho subterráneo y su ciudad fue conocida como Laiquamiril, la Joya Verde.

Eran un pueblo pacífico y establecieron unos fuertes lazos de amistad con sus vecinos, los antiguos Yárai que habitaban todavía en Nilme Istyalvao, y se cree que fueron estos vecinos los que crearon el negocio más inconfundible de Laiquamiril: la fabricación de arcos y flechas.

Estos elfos, al igual que los Yárai contaban con la protección de Ealaráva y conocían bien todo lo que crecía en los húmedos bosques de su alrededor. Cerca de Umbar Meno crecen unos árboles de excepcionales características, su madera era fácil de manejar y se volvía de un blanco inmaculado en contacto con el aire; además los Yárai les mostraron cómo, mediante una combinación de resinas y jugos de algunos frutos, se podía conseguir que esta clara madera se volviera tan dura como el metal.

Enseguida, la fama de las flechas de Laiquamiril cruzó todo el continente y la mayor parte de la ciudad comenzó a dedicarse exclusivamente a la fabricación de flechas. Con el tiempo, surgió entre los artesanos una pequeña competición para ver quién conseguía crear las flechas más hermosas, para lo que las adornaban con singulares plumas de las aves que habitaban el Mistetaure.

Durante centurias, las riquezas de Laiquamiril crecieron y se construyeron enormes palacios de brillantes y enjoyadas paredes en las amplias cavernas excavadas por el Loicatuine.

Pero llegó el tiempo en el que un poder oscuro regresó a Rómenor, fue entonces cuando los seres que habitaban las profundidades de Cotumo Aicasse salieron a la superficie y fueron atraídos por las riquezas de la vecina Laiquamiril.

La ciudad fue atacada por un enorme ejército que triplicaba la población de la extensa Laiquamiril; además, el ejército atacante parecía impulsado por un gran poder que lo convertía en una irracional máquina de destrucción. La ciudad fue completamente saqueada y quemada, los grandes palacios subterráneos fueron arrasados y las antiguas construcciones que mantenían controladas las aguas del Loicatuine derribadas, por lo que el río inundó la mayor parte de ellos, llevándose con él hermosas joyas y destruyendo elaborados tapices.

Pero dicho ataque no quedó impune, en el este Ealaráva supo de tal destrucción y encolerizado regresó al Mistetaure. Fue en esos años cuando surgieron los Dragones Silvanos, creados por el propio Ealaráva a partir de los Dragones del Pantano para reducir la población de orcos y trolls en Mistetaure y para vengar la destrucción de la hermosa Joya Verde

Escrito el 24-03-2008 22:49 #8

TÚRENANDA

Eran tiempos convulsos en esta región de Rómenor donde los Yárai y los Caballeros de Lóceroquen se disputaban las tierras.

Y en medio de esta larga guerra habitaba un pequeño pero aguerrido pueblo élfico, se llamaban a sí mismos Túrenanda, los Elfos de la Victoria pues habían ganado todas y cada una de las batallas disputadas en sus fronteras, el conocimiento que tenían de su bosque lo convertía en un poblado inexpugnable.

Invictos se mantuvieron durante siglos hasta que llegó el Yáraúlea, en ese desastre todo el pueblo pereció en la inundación que más tarde formó las ciénagas.

Actualmente, las ruinas de Túrenanda permanecen en terrenos cenagosos y por ello nadie ha reconstruido el poblado ni se han producido nuevos asentamientos. Sólo sus vecinos Yárai visitan de vez en cuando las ruinas que normalmente se encuentran plagadas de Dragones de Pantano

Escrito el 03-04-2008 05:35 #9

ANNWYN

Entre los Borhalaidas que llegaron a Rómenor luego de la batalla en el Mar contra los kraken de Balcnîn, muchos arribaron en pequeños grupos, desperdigados por las tormentas y el tumulto, o arrojados por la furia irracional de las bestias. En Híssuë se conoció, en siglos posteriores, a los descendientes de estos pequeños grupos repartidos entre las islas del Sur de Rómenor como los Chák'ay. Esto es, "los perdidos" o "los desperdigados".

Los Chák'ay vivieron como pescadores y recolectores en las Islas del Sur, siempre en bandas pequeñas o en familias de organización tipo Ayllu, durante siglos incontables y hasta verse incorporados -más tarde o más temprano- a la esfera de influencia Marllajtay. Esto se dio generalmente sin inconvenientes, dado que ambos pueblos siempre fueron primos cercanos y comparten -asimismo-, en gran medida misma la lengua y las mismas constumbres ancestrales. Sin embargo, hubo -aproximadamente desde el 500 SE- una notoria excepción a todo esto: Annwyn.

La Ciudadela de Annwyn fue erigida en circunstancias desconocidas en el rincón más austral y aislado del Archipiélago de las Andië, en el extremo Sudoeste romenóriano. Se trata de una fortificación sencilla pero relativamente poderosa, colgada de un risco que domina el Mar y el Estrecho del Sur, desde la muy rocosa Isla de Annä. Sin embargo, hacia el norte, sus puertas se abren sobre un territorio llano que desciende por unas millas, para luego retomar altura y perderse en los profusos bosques de las altas cumbres que dominan la mitad boreal de la Isla.

Se supone que la ventajosa posición estratégica de la Ciudadela, y los amplios puertos sobre el estrecho sur fueron el motivo de que la población Chák'ay de las Islas del Sur se reuniera en mayores cantidades allí que en otros sitios, convirtiéndose el pueblo de Annwyn en el centro de comercio para las poblaciones isleñas y litoraleñas de las comunidades borhalaidas del Sudoeste de Rómneor no-Marllajtay.

La leyenda, sin embargo, cuenta que el fundador de Annwyn, su primer Zôr, fue en verdad un hijo de Nahald, legítimo heredero del liderazgo del pueblo Borhala, y cuya descendencia gobernó Annwyn por siglos. Sin embargo, la fortaleza no puede datar de antes del 500 SE, y además la sucesión dinástica tuvio un período convulsionado entre los siglos X y XII SE, en que la Ciudad de Annwyn fue gobernada con un Consejo de Navegantes, según sostienen algunas crónicas de Híssuë.

Aunque hace cinco siglos el poder de la flota de Annwyn era grande, y su comercio se extendía por todo el Sur, llegando a penetrar Las Andië (hasta Tumbu en el Nendataurë, y más allá), desde entonces su crecimiento se ha estancado y su caída relativa se ha acentuado con cada siglo, llegando al tiempo presente casi como un cascarón vacío, cuyos lujos arquitectónicos en piedras nobles y poderosas demuestran apenas una gloria ya pasada hace tiempo.

En su momento de mayor auge, Annwyn llegó a poseer seguramente más de cincuenta mil almas, y su radio de influencia abarcaba cientos de millas de distancia. Hoy, sin embargo, su población no supera los diez mil habitantes, y los Marllajtay han incorporado en el área de influencia de Híssuë prácticamente toda la población y producción de los Mares del Sur.

Según detalla la memoria de Annwyn, la decadencia comenzó luego de un nefasto naufragio de la parte más importante de su flota en el Océano, combinado con una terible época de lluvias e inundaciones, y del avance inexorable del mar sobre las costas. Según dicen los ancianos, todo esto sucedió después de que los siempre inquietos navegantes de Annwyn profaran ciertos santuarios de las Tierras del Sur, que desde entonces se han convertido en tabú para los lugareños.

Escrito el 28-04-2008 11:16 #10

FORMENYAELEN

Emplazada sobre una cueva-acuífero de cristales preciosos comunicada con el mar, es famosa por las numerosos baños curativos, aguas termales y retiros espirituales.

Un barco arribó en el siglo X de la segunda edad en la costa norte de Rómenor proveniente de la Tierra Media, portaba un grupo de elfas eldar y mujeres edain que huían de un pasado que ocultar, que maravilladas por el lugar decidieron instalarse allí. Construyeron con sus propias manos y con ayuda del maestro enano Therin de las Ondoninkwê un templo donde ejercer un nuevo sacerdocio espiritual y cumplir así la misión sanadora. Fueron llamadas las Kalawen (Doncellas de la Luz), y poco a poco fue surgiendo alrededor suyo la ciudad de Formenyaelen, un lugar acogedor y rico al que llegan gentes de todas las razas y todas las partes de Rómenor para sanar sus heridas tanto físicas como espirituales. Además, los herederos de Therin venden allí las gemas talladas extraídas de las minas de Zirak-Felâkdûm, que han adquirido fama de poseer propiedades curativas.

Formenyaelen está situada a las afueras del bosque Aldalaurë, cerca del Mar, y todas sus edificaciones son de piedra en color sepia y muy brillantes.

Hasta el año 1601 de la segundad edad, el gobierno de la ciudad estaba a cargo de la Orden de las Doncellas de la Luz, integrada exclusivamente por mujeres, y por los Hijos de Therin, los enanos descendientes del gran Therin de las Ondoninkwê, que poseían el control económico de la ciudad.

La Orden de las Doncellas de la Luz ofrece además las enseñanzas que llamanKala (La Luz) cuyo objetivo es la erradicación de los malos pensamientos, la avaricia y los males del espíritu. Estas enseñanzas están recogidas en los textos de Kalaparmar, custodiado por la Gran Madre y la Dama Dorada, los altos cargos de la Orden, dos elfas que poco se dejan ver. El Segundo Alto cargo de la Orden lo representa la Gran Señora, a cargo de una mujer perteneciente la familia de una de las primeras mujeres que llegaron a Rómenor tantos siglos atrás, cargo que se transmite de madres a hijas en línea directa, o de suegras a nueras en caso de que la Gran Señora no haya tenido hijas. Las Elfas Kalatári están en un escalón por debajo de la Gran Madre y la Dama Dorada mientras que las mujeres de la Casa Kalayondi deben su obediencia a la Gran Señora.

Pero, en los primeros meses del 1601, la llegada de más enanos desestabilizó el equilibrio en el gobierno entre las elfas kalatári, la Casa Kalayondi y los Hijos de Therin. Todo esto desembocó en el asesinato de la Lérien, la Gran Señora, lo que terminó por exaltar los ánimos y crear un ambiente de altercados e inestabilidad que terminó con la invasión de los vecinos elfos aldalântar. Finalmente, la Orden fue oficialmente disuelta y Álassevendë, la Dama Dorada, creó un nuevo gobierno en la ciudad financiado por los elfos aldalântar.

[Editado por ingaran el 06-10-2008 22:40]