La Guerra de los Clanes

Tlay'iltic, La Ciudad Secreta

Escribiéndose...
Escrito el 01-03-2008 19:08 #1

Tlay'iltic, la Ciudad Secreta:

Ubicada en las montañas al sureste del Apákt'chüta, su emplazamiento se pierde en la continua bruma que envuelve la región. Su exacta localización es desconocida, lo que alimenta el mito de que la ciudad se desplaza con la niebla, cambiando constantemente ubiación. Sin embargo, existe un camino de piedra bien labrado que serpentea la montaña en ascenso contante... y que aquellos que saben reconocer las claves pueden transitar sin perderse. Su nombre no se pronuncia nunca en público y es sólo conocido, e invocado, por los miembros de la Órden en situaciones particulares. El resto del pueblo la conoce como Tlay'iltic y son vagas las referencias que circulan al respecto.

La ciudad fue construida cuando, por instrucción de la Órden, se buscó un espacio que pudiera albergar los templos y espacios para ejercer, con independencia, las cada vez más discretas actividades de los sacerdotes y la milicia, buscando apartarse de la vida mundana y de la instigante curiosidad e influencia de los consejos gobernantes, así como también para ejercer su señorío de manera autónoma sobre las potestades del Zîr'ñapák.

La construccion contó con la autorizacion del Consejo, que deseaba deshacerse de la perniciosa influencia de Órden, y que destinó grandes recursos materiales y humanos para la que en su momento fue una polémica y recordada obra, ya que en todo momento la construcción de Tlay'iltic contó con la oposición de una parte del Zîr'ñapák y de la incipiente nobleza (Ýnaj) que creian que tal obra significaba otorgarle demasiado poder a la Órden.

Ubicación y construcción:

El lugar fue previamente seleccionado por consistir, desde los tiempos tempranos de Híssuë, en un sagrario de culto, donde, se contaba, había morado el propio Zôr-Khôndor. Pero la locación tambien presentaba importantes ventajas para la construccion, pues la falda norte de la montaña extendía un brazo, a modo de meseta, que ofrecía -ademas de la propia piedra en que fueron labrados los cimientos de la ciudadela y la estructura principal-, una ubicación geográficamente estratégica: desde tales alturas, en efecto, se dominaba una gran extensión de terreno, a la vez que se estaba protegido por los flancos y por el resplado de la propia montaña.

La construcción de la ciudad pasó por tres momentos de edificacion importantes hasta su estado actual, siendo el primero el más público y célebre, comenzado en el año 632 SE (918 de Híssuë). Duarnte esta primera etapa se levantó la base de la estructura principal (Gran Pirámide) y los cimientos de la Puerta de Arco, ambos tallados en la roca viva; y se establecieron las primeros campamentos de la milicia secreta.

Fue durante la segunda etapa, unos 100 años depués de concluidas las primeras obras, cuando se extrajo piedra blanca de la falda sur de la montaña y se construyó el Templo Hexagonal, la Gran Calzada, y el Recinto Militar. Para entonces, las obras de ornamentación con piedras preciosas y metales en la Piramide y el Arco ya habian concluido.

Una tercer y útlima etapa consistió en la edificación de pequeñas ciudadelas para cada una de las divisiones militares de la Órden, sustituyendo los campamentos, así como de efigies de culto en la parte exterior de los templetes que rodearon la Pirámide.

En tiempos más recientes (1500 SE) se terminó el amurallamiento tipo númenóreano de la parte expuesta, fuera del Arco, así como de la almenara de avistamiento que se ubica en la parte alta de uno de los flancos, mirando hacia el mar; aunque este no forma parte total de la ciudad, ya que se encuentra a una considerable distancia. Ambas obras son de arquitectura plenamente militar, e influeciadas por númenor tanto en el estilo como en la latente amenaza que pudiera representar un conflicto abierto.

El Camino de Tlay'iltic:

El camino empedrado que conduce a la ciudad es relativamente amplio, pues fue diseñado para que, por él, circularan con holgura las guardias militares y las caravanas de abastecimiento. No obstante, diversos senderos se entrecruzan constantemente con él, a la vez que la espesa floresta a menudo cubre (y prácticamente hace desaparecer) la ruta, dificultando enormemente la orientación del incauto. Sin emabrgo, algunas piedras blancas talladas con inscripciones y símbolos en apariencia ininteligibles, se encuentran colocadas en distintos enclaves para guiar al viajero en caso de ser necesario. Pero estas señales sólo pueden ser útiles a quienes conocen de antemano tales claves; y es fácil que algún aventurero se pierda sin remedio al intentar seguir las piedras; en el peor de los casos, acabaría desahuciado al borde de una quebrada o barranco.

Las historias marjalltay cuentan que cualquier hombre que ingrese a la Ciudad Secreta adquiere poder y sabiduria, y que puede econtrar respuesta a cualquier interrogante. Sin embargo, no se conoce a nadie que haya regresado para contar tal aventura. De aquellos que, se dice, han llegado a acercarse y divisarla, ahora su sola mención evoca horrorosos recuerdos, aún apenas visto el exterior del ominoso arco de entrada.

El Arco del Sol y el ingreso a Tlay'iltic:

Cuando se ingresa a la ciudad lo primero que salta a la vista es el Arco del Sol, como se le llama en la Ciudad, pues se ubica hacia el oriente, recibiendo de frente al sol naciente, lo que hace brillar, en las mañanas despejadas, la críptica inscripción en oro puro que da la bienvenida:

Hijo de la tierra y el sol,

aquí yace el santuario donde el Khôndor extiende sus alas,

somos luz y oscuridad, vida y muerte,

regocija tu espiritu pues portaremos el estandarte del absoluto.

Más allá del significado aparente, dicho mensaje contiene vastas referencias sobre la cosmovision Marllajtay y es una de las sentencias mas valiosas de la Órden, común al entendimiento de cualquier iniciado.

Ingresando desde el arco de entrada, se aprecia la fina arquitectura de la ciudad, representada desde la calzada que recorre líneal la ciudad, hasta rematar con el Templo Maestro al fondo, casi incrustado en la montaña, todo siguiendo un patrón geométrico evidente.

División interna de Tlay'iltic:

La gran calzada blanca tiene varias bifurcaciones, cada una conduciendo a un sector estratégico de la ciudad: a la derecha se encuentran las ciudadelas de la milicia. Cada una de estas cuatro casas, como le llaman, cuenta con su propio recinto consagrado a la division correspondiente, y se distribuyen conforme a los puntos cardinales, formando un cuadrado en cuyo centro se encuentra el Gran Recinto, la amplia plaza donde se acantonan las guardias en caso de ser necesario.

A la izquierda, en cambio, se encuentra un templo de fina arquitectura y de muros en forma hexagonal. Su techo tiene una abertura circular y al interior cuenta con recubrimiento de una piedra verde (jadl) muy abundante en los puertos. Es un observatorio donde los estudiosos aprovechan la noche para registrar los ciclos estelares y llevan la cuenta de los cambios en el firmamento, estudios altamente preciados por la Órden. Este templo está consagrado a la luna (Aña), y contiene murales alusivos a las constelaciones que los Marllajtay conocen y veneran.

En esta misma zona, casi colindante al flanco derecho de la montaña -límite de la ciudad-, se encuentra el mausoleo. Bastante más austero que la mayoria de las edificaciones, esáa construido en piedra blanca y cuenta con una galería en forma de media luna. Justo al centro, ahí donde se erigen los tumulos de los grandes sacerdotes y servidores de culto, se encuentra un amplio corredor donde se instalan los monumentos a los grandes guerreros de la Órden caídos en combate, incluyendo al polémico Urrarik'al, Capitán de Puertos de la familia It´zinacahan.

La Gran Pirámide de Tlay'iltic:

De la pirámide escalonada hay que decir que, sin lugar a dudas, es una de las más grandes obras del ingenio y la arquitectura propias de los Marllajtay, sobre todo por haber sido construida, en sus fases iniciales, a base de técnicas pre-númenóreanas de edificación, en las que se ocuparon cerca de 75 años para que los trabajos pudieran se concluidos, aún contando con que la ornamentación de los salas es más bien reciente.

Es conocida como el Gran Templo, y en su exterior cuenta con 99 escalones para llegar a la parte superior donde, en un pequeño templete, el Tyeolitztli enciende el fuego y realiza la ceremonia del año nuevo. En su interior consta de tres niveles superiores y de uno inferior (subterráneo).

Sus formas interiores y disposición son altamente simbólicas pues representa, en sí misma, una manera de rendir culto. El primer nivel o Sala Mayor, es el recinto ritual y Sede Primera del Consejo y del Maestro de Órden (Tyeoliztli), y es público a toda la comunidad. Allí se resuelven, desde la administración de la ciudad hasta las ceremonias generales.

El segundo nivel está dedicado a salvaguardar los materiales más importantes, como escrituras, mapas, y utensilios propios de los ceremoniales. A él sólo tienen acceso los grados más altos de la Órden, y cuenta con un espacio reservado para las discusiones y deliberaciones del consejo, que no se hacen públicas.

En el tercer nivel se encuentra la residencia permanente del Gran Maestro, y sólo se puede ingresar bajo la invitacion de éste. Este nivel se encuentra generalmente vacío pues el Tyeolitztli suele permanecer en la Sala Mayor o en el segundo nivel.

En los tres niveles superiores el piso se recubre de un material verde brillate y las paredes exhiben coloridos murales, cuya simbología representa las revelaciones del Khôndor y la lucha espiritual del hombre. El nivel inferior, sin embargo, es contrastante en su decoracion; pues, al estar cavado en la montaña, es sensiblemente más oscuro y austero. A este piso solo acceden el Tyeolitztli y ciertos oficiantes de alto rango que permanecen allí con regularidad.

Esta sombría sala tiene, en su centro, una enorme figura tallada en jadl y piedra negra brillante, con ricas incrustaciones en plata; se ubica de frente al portal de entrada y parece apuntar en dirección al Khôndor de la Sala Mayor: es una especie de serpiente marina, de formas monstruosas, y cuya ominoso aspecto parece cobrar vida cuando el día cede... y se ilumina con la pálida luz de los plenilunios. Cuenta con una incripcion, en plata, que dice: “En la espiral infinita fenecemos, el vacío asciende y desciende eternamente”. Al igual que la incripcion del Arco, esta frase está cargada de significado oculto. Es en este nivel subterráneo donde se realizan los ceremoniales ocultos y sonde se consagra a los Guerreros de la Órden.

Otras edificaciones:

Aparte de los grandes templos, la ciudad cuenta con algunas edificaciones menos solemnes donde se alojan parte de los efectivos militares, la servidumbre, y las galerías de abastecimiento; todas están ubicadas cerca de la entrada que, junto con los canales de agua que descienden de la montaña, aseguran la supervivencia de la numerosa colonia marjalltay que reside permanente en Tlay'iltic.

-por: Cardenal-

[Editado por seregruin el 01-03-2008 19:56]