Más allá de los estuarios, los puertos y las cientos de pequeñas casas que sirven de morada a los habitantes de Híssuë, se levanta el Iyra Willka, la Colina del Alba, por cuyas laderas asciende, serpenteante, el camino que conduce al palacio del Khútic, el Apákt'chüta, ubicado en el punto más alto del Complejo del Apákt'chüta.
Un arco de piedra indica el fin del largo recorrido de ascenso y el ingreso a la morada del dirigente Marllajtay, y descubre ante el viajero una de las joyas más queridas de este pueblo: los jardines de palacio y el Itzullasqan'ajtlán, la plaza principal del Apákt'chüta.
Los jardines, dispuestos en rectángulos perfectos, bordean el camino de lajas talladas que conduce a la plazoleta, y lo adornan con las más hermosas y coloridas flores de todo Híssuë, mientras perfuman el aire con sus maravillosos aromas. Avanzando a través de aquel mar multicolor se llega a la plaza del palacio, un enorme espacio abierto en cuya base -desde algunos cientos de pies de altura- podría observarse un grabado alusivo a Katarië, y en cuyas esquinas se alzan, imponentes, cuatro pilares conmemorativos coronados con enormes figuras de Zôr-Khôndor talladas en piedra, plaza ésta en el que se llevan a cabo algunas celebraciones y reuniones oficiales del Zîr'ñapák, del Zîr'an, del Khútic y su pueblo; y es tal su magnitud, que atravesarlo y alcanzar las escaleras que conducen al palacio, situadas apostadas en uno de sus costados, demora cuantiosos minutos.
Tras escalar el último tramo de la colina se descubre finalmente la más espléndida de las edificaciones Marllajtay, el Apákt'chüta. Construido totalmente en piedra labrada, y provisto de gruesas columnas que dan soporte al piso superior, intimida con su magnitud y belleza, pero la sobriedad y la frialdad extrema del granito se ven reducidas por la exquisitez de los ornamentos que lo engalanan, y que hacen del edificio el perfecto hogar para la Nobleza Marllajtay.
En el exterior, los enormes corredores abiertos permiten disfrutar de una extraordinaria vista sobre los jardines, así como de una gran extensión de la ciudad, el estuario y sus puertos. El interior, al que puede accederse a través de tres enormes portones de madera tallada con intrincados diseños Marllajtay, posee un amplio patio central en cuyo centro se encuentra ubicada una pequeña fuente de agua y algunas plantas de kuya, cultivadas especialmente para agradar al Khútic. Dicho patio es bordeado por los corredores que, al igual que los externos, son totalmente abiertos, y a través de los cuales se llega a las numerosas habitaciones destinadas a todo tipo de reuniones que realizan los Nüstasqa y el Kunay'nka, así como la morada de algunos príncipes.
En la parte posterior, una pequeña puerta da acceso a los baños del palacio, un amplio salón dividido en dos secciones y en el que los residentes -dada la muy conocida afición Marllajtay por la limpieza-, disfrutan de largas horas de inmersión en enormes tinas de piedra en las que la montaña deposita sus aguas, frías y calientes.
La segunda planta del palacio, con sus balcones abiertos rodean toda la edificación, es mucho más rica en decorados y posee un aire un poco más hogareño. Allí se encuentran distribuidos los cuartos de los Nüstasqa, así como la habitación del Khútic y su Ayni.
Un último edificio, más pequeño y sobrio que el anterior, se levanta a unos pasos de la parte trasera del palacio. Este edificio es conocido como Masi'chüta ("casa de amigos"), y sirve de residencia a los trabajadores del Apákt'chüta y a sus familias. Posee algunas terrazas de cultivo y amplios terrenos de uso libre, así como de un pequeño establo recientemente construido para ser el hogar de los nuevos caballos adquiridos por ciertos príncipes (a pesar del disgusto del Khútic actual), entre ellos la propia esposa del Khútic, Rawa.
-por: Seshat-
[Editado por seregruin el 05-03-2008 12:29]
