La Guerra de los Clanes

Batalla 1. Intento De Saqueo De Galja Por La C3 De Nórë Rá Rilmalotsë.

Terminada
Escrito el 01-03-2008 22:31 #1

Fin Guerra: Maianor se retira del Combate

Armadas perdidas por "Nórë rá Rilmalotsë" = 17

Armadas perdidas por "Maianor" = 13

Victoria para Maianor. No se produce el saqueo.

Escrito el 02-03-2008 16:01 #2

Nurtaur se cubrió la cara con una capucha. Los rayos del sol le caían sobre el rostro y le impedían la visión. Al ser de ojos claros, la luz le molestaba mucho, y este hecho se incrementaba debido a las largas horas que pasaba estudiando en la penumbra de la biblioteca.

Pero no podía quejarse. Al fin había recibido el permiso que llevaba meses solicitando al Rey Turmor. Por primera vez desde su llegada a la ciudad, podía encargarse de los asuntos externos; de este modo aprovecharía para obtener información acerca de aquellas antiguas leyendas de las que se hablaba en los manuscritos de otras civilizaciones. Aunque probablemente no le habrían permitido comandar aquella tropa si Cormag no lo hubiese propuesto ante el Rey antes de largarse al sur unas horas atrás.

-Anestel -dijo Nurtaur, mirando a la elfa que cabalgaba junto a él-. ¿Estás segura de que quieres venir?

-Por supuesto -dijo ella con cortesía-. Sé que parezco joven, pero tengo mucha más experiencia que tú. Además, son ordenes de Orostalion.

-Pensaba que los Rillië eramos vasallos del Rey, no de su consejero -dijo Nurtaur con algo de perplejidad.

-Un consejero también necesita ojos y oídos en el exterior -rió Anestel. El hombre se preguntó qué querría decir con aquello... ¿Acaso le importaba a Orostalion el resultado de un simple intento de ocupación? ¿O le interesaba más el capitán de aquella compañía, el propio Nurtaur? Tratándose de elfos no se podía estar seguro-. Mira, ya se ve la ciudad -añadió la elfa, con aire distraído.

Nurtaur forzó su mirada, pero sabía que tardaría unas horas en lograr verla. Tenía algunos mapas de Galja, aunque había que decir que eran bastante antiguos. Según aquello, la ciudad estaba apoyada en las rocosas faldas del norte del Órenáro. La enorme mole montañosa se alzaba en medio de la llanura de arrozales y trigales, cortando abruptamente el paso. Y en aquel estrecho hueco, los hombres habían alzado una ciudadela, rodeada de una alta empalizada de madera. Ahora la veía. Las frágiles runas serpenteantes que cubrían la alta muralla de troncos eran ilegibles para Nurtaur. Confiaba en que no estuviesen revestidas de poder alguno, o las cosas se complicarían.

-¿No crees que va siendo hora de redistribuirnos? -señaló Anestel con una risita al cabo de un rato.

Nurtaur estuvo a punto de gritarle que aquello no era un juego, pero enmudeció. La elfa volvía a llevar razón, y estaban demasiado cerca de la empalizada. Unos metros más y se habrían expuesto a las armas de mayor alcance.

-¡Alto! -gritó Nurtaur con voz firme, y los soldados se detuvieron-. Quiero a todos los enanos en la primera fila. con los escudos alzados.

Una treintena de enanos emitió el grito de guerra “¡Baruk Morr!” y alzó unos escudos decorados con el emblema de la Orden de Templarios. Aquellos enanos se habían entrenado para proteger a los miembros de la Orden, en memoria a los juramentos realizados casi quinientos años atrás, pero que los barbas rojas no olvidaban.

-¡Los Caballeros, que se retrasen doscientos pasos respecto a los enanos! ¡En caso de abrir una brecha en la empalizada, deberá efectuarse una carga rápida e inmisericorde por parte de nuestra caballería! ¡Solo tenemos una oportunidad de atravesar esas defensas, pero la aprovecharemos!

-¡Segad sus vidas! -gritaron los Caballeros, y enarbolaron las largas guadañas. Por algún inexplicable motivo, Anestel rió como una niña pequeña al escuchar el temible grito de guerra.

-¡Avanzad! -gritó Nurtaur a los enanos, y comenzaron a avanzar ruidosamente. Sin embargo, al estar a tiro de flecha se detuvieron; el protocolo lo marcaba, puesto que un emisario estaba sobre la alta empalizada. Iba vestido con ropajes brillantes, y se había dibujado símbolos en las mejillas, pero iba desarmado-. ¡Yo me ocupo! -susurró a Anestel, que miraba al embajador con interés. Dejó su guadaña de dos hojas a cargo de otro Caballero y azuzó a su caballo, cabalgando hasta casi las puertas.

-¿Tenéis asunto alguno que tratar en Galja? -preguntó el hombre, y su voz resonó debido al hueco montañoso que se alzaba tras él.

-¡Somos los Rillië, enviados por el Rey Turmor! -exclamó Nurtaur-. ¡Hemos decidido igualar un poco nuestras economías, tenéis más riquezas que nosotros! ¡Para que haya igualdad en Rómenor, entregadnos un tributo adecuado! De este modo, no seremos más ricos que vosotros, pero tampoco menos.

-Lo que tenemos es el fruto de nuestro trabajo... ¡En Galja, a lo que hacéis lo llamamos robar! -gritó el embajador. Nurtaur no pudo evitar estar de acuerdo... Después de todo, era miembro de la Rebelión, desaprobaba que el Rey hiciese cosas como estas. Pero si quería proseguir sus estudios, tenía que cumplir con su trabajo. Si había que asolar Galja, la asolaría.

-¡Ya que os oponéis a la igualdad...! -dijo entonces el hombre, y se desprendió de su capa; dejó ver el símbolo de la Orden de Templarios y el de la flor de Norë, las insignias brillaban en los ropajes negros-. ¡...Tomaremos por fuerza lo que nos pertenece! ¡Y a partir de ahora vuestras vidas ya no son respetadas!

Dio la vuelta al caballo y se dirigió deprisa de retorno al ejercito. Si hacía bien las cosas, pronto podría administrar esa ciudad a su antojo.

[Editado por Cudesas el 02-03-2008 20:57]

Escrito el 02-03-2008 23:05 #3

Los enanos, vestidos con armaduras oscuras, se alejaban. Nurtaur comprobó con satisfacción que aunque las flechas lanzadas por los hombres de Galja volaban directamente a los barbas rojas, pocos de ellos morían. Los enanos se cubrían con los escudos y respondían con lanzamientos de hondas. Muchos de los hombres, al ser golpeados, caían por encima de la empalizada. Los ropajes brillantes se destacaban claramente mientras los desafortunados rebotaban en los oscuros troncos de madera.

-Aquí hay algo que no encaja -aseguró Anestel, sorprendiendo a Nurtaur. Vale que una elfa fuese silenciosa a pie, pero... ¿Tenía que darle ese sobresalto incluso acercándose con el caballo?

-¿Qué es lo que no encaja, si puede saberse? -inquirió Nurtaur.

-Las ropas de esos soldados son muy ricas... En cambio, por lo que estamos viendo, la ciudad parece un asentamiento muy básico.

Nurtaur se encogió de hombros.

-Habrán tenido suerte en sus saqueos, eso es todo -dijo sin darle importancia; aunque... ¿Acaso no era aquello lo que él estaba haciendo? ¿Saquear? Pero era por los libros... Nunca podría continuar sus estudios si no reunía más información. No obstante, Anestel tenía más que decir.

-¿Ves ese enorme edificio que hay al otro extremo de la ciudad? Tiene aspecto de ser bastante antiguo y, sobre todo, muy caro. ¿Crees que una ciudad así estaría defendida con una mera empalizada?

Nurtaur suspiró.

-Hay miles de explicaciones posibles -aseguró el hombre, e hizo girar la equilibrada guadaña en su mano como un aspa, pensativo-. Tal vez las murallas sufrieron algún ataque que las redujo, un ataque del que nunca se repusieron.

-No me estás escuchando, sacas las conclusiones que te apetecen sin considerar todos los hechos -señaló Anestel-. Pero aquí mandas tú, así que adelante, sigue con tu plan.

Entre tanto, los enanos ya habían logrado alcanzar la apertura de la empalizada, y abrían una brecha a base de poderosos hachazos. Los habitantes de Galja se peleaban con ellos desde el otro lado, pero no lograban hacerles frente: eran demasiado numerosos.

Había llegado el momento de entrar en la ciudad por la fuerza.

-¡AHORA! -gritó Nurtaur enloquecido. Ignoraba cuanto tiempo tendrían para llegar hasta el hueco-. ¡CABALLEROS DE MORR, CARGAD!

Y espoleó al caballo. Probablemente estaba sacando demasiada ventaja a los demás caballeros, pero no importaba. La brecha abierta por los enanos solo se mantendría unos segundos. Dentro de la ciudad lograrían reagruparse y arrasar con todo...

Pero algo no encajaba. Comprendió que Anestel llevaba razón... ¿Por qué de repente el suelo estaba tan aplastado? Recordó su juventud como cazador en los bosques. El análisis del suelo era algo muy importante... Y este suelo en particular parecía... Como si hubiesen arrastrado algo pesado por él. ¿Troncos?

No podía ser. No podían haber caído en una trampa tan simple. Y sin embargo, había una enorme viga erecta que se entreveía más allá de la empalizada. Y estaba unida a la misma mediante cuerdas... Detuvo el caballo. Se puso de pie sobre la silla de montar, y gritó a los caballeros que le seguían:

-¡Retroceded! ¡Es una trampa! ¡Alejaos! -por fortuna, los Templarios estaban habituados a obedecer las órdenes primero y cuestionarlas después. Ahora Nurtaur debía alertar a los enanos... Seguramente bastaría con que entrasen en la ciudad para mantenerlos a salvo.

Pero cuando estaba a punto de volverse, una flecha le golpeó en el hombro y le atravesó el brazo de forma lateral. Cayó del caballo; el animal pareció darse cuenta de que algo iba mal, porque huyó... Y un segundo después, las planchas de madera que erróneamente habían considerado empalizadas, comenzaron a caer hacia afuera. No eran más que enormes grupos de troncos atados unos a otros... Apoyados en la baja pero resistente muralla de piedra que era la verdadera defensa de la ciudad. Y ahora que habían cortado las cuerdas que mantenían las planchas de madera en pie... Bueno, estas aplastarían a los enanos. Y probablemente a él mismo. Cuando vio los pesados troncos a punto de enterrarle vivo, por un momento soltó una risa histérica. Lo último que había pensado es que, al menos, moriría a la sombra.

Escrito el 03-03-2008 18:53 #4

La sala del trono estaba prácticamente desierta, puesto que era muy temprano. Y sin embargo, el rey Turmor ya tenía bastante trabajo... Demasiados informes sobre la Rebelión, demasiadas hipótesis sobre su paradero, demasiadas exigencias por parte de los ciudadanos. Pero después de todo, como de costumbre, Orostalion acabaría por hacer la mayor parte del trabajo. Después de todo, llevaba siglos en ello... ¿Por qué no iba a ocuparse él?

Unos pasos resonaron por la sala, rompiendo la quietud de la mañana. Un mensajero caminaba rápidamente hacia el trono, escoltado por dos miembros de la Orden de Morr. Las guadañas oscilaban premeditadamente sobre el cuello del mensajero, pero él parecía ignorarlas. Todo aquello simplemente era parte del protocolo.

-¡Majestad, os traigo nuevas del asalto a Galja! -dijo el hombre, y depositó a los pies del trono un fajo de pergaminos cosidos en un extremo.

-Puedes retirarte -dijo el Rey, y esperó a que el mensajero abandonase la estancia para agacharse a recoger los pergaminos. El primero estaba en blanco, y tan sólo tenía escrito un título con la caligrafía de aquél muchacho de cabellos blancos... Nurtaur.

Informe de Batalla del Asalto a Galja.

Comandantes:

Nurtaur, Hijo de Óstomol.

Anestel, Hija de Ilfrieth.

1 Aqua Nion:

Cómo el Rey ha ordenado, comenzamos las actividades militares. Reúno una tropa conformada por diez Caballeros de Morr y sus respectivas tropas y guardianes. Además, se une a la Compañía Anestel la elfa, quien afirma haber sido enviada por Orostalion, Consejero del Rey.

Las condiciones climáticas nos permiten un raudo desplazamiento, de manera que llegamos a Galja antes del anochecer. Cuando avistamos la ciudad, damos las instrucciones precisas y ordenamos el ataque.

La ciudad está defendida, en apariencia, por una empalizada. Pero esto es solo un ardid del enemigo, que pretendía ocultar su verdadero poder militar para tendernos una trampa. En realidad, sobre las murallas de piedra, los hombres de Galja han apoyado unas enormes planchas de madera, que aplastan a la mayor parte de los soldados y a mi, el Miembro Honorario del Ejercito de Morr y Segundo Senescal de la Orden, Nurtaur. Mi caballo me derriba y me abandona cuando soy alcanzado por una flecha.

Al quedar inhabilitado, el control de la batalla pasa a manos de Anestel. Sus primeras instrucciones son retirar las planchas de madera para poder sacar a los heridos. Los cuerpos de los supervivientes son transportados y llevados a un lugar seguro, pero la enviada de Orostalion no se rinde. Aprovecha que las puertas de la ciudad habían sido abiertas para simular la “brecha de la empalizada”. Antes de que los defensores de Galja se percaten de su situación, los Caballeros de Morr penetran en la ciudadela. Más tarde, Anestel confiesa que sabía que la batalla estaba perdida. Sencillamente hizo esto para tomar toda la información posible sobre Galja y huir.

Los hombres de Galja son guerreros. Disponen de una defensa equiparable al poder ofensivo de una de nuestras compañías. Además parecen tener experiencia en la batalla y un botín considerable. Las calles de la ciudad son rectas, como si hubiesen seguido una planificación previa. Hay estatuas que representan perros en la entrada del edificio principal.

Por todos estos datos, Anestel asegura que los habitantes de Galja sin duda están relacionados con los Nomhaldad, quienes habitan al este. Tras tomar estos datos a costa de un grave riesgo personal, Anestel se dirige a la salida. Se ve obligada a descabalgar y batirse con los guardias; afortunadamente su destreza con el sable es envidiable. Logra abrir las puertas clausuradas y escapa. Cuando los Templarios están huyendo, una última lluvia de flechas se abate sobre el grupo. Desafortunadamente Anestel también es derribada durante la herida. Ella lo niega, pero recibió varios cortes en la pelea con los guardias. Huimos durante la noche.

2 Aqua Nion:

En estos momentos, me encuentro en un campamento redactando este informe. Dado que dejamos atrás gran parte de las provisiones durante la huida, hemos dependido de las habilidades de Anestel para conseguir comida en la naturaleza. Esperaremos sus ordenes para regresar al país. Por el momento, adjunto un listado con los nombres de los caídos y el número de armas perdidas en...

El resto del informe era aburrido. Turmor resopló y lo arrojó tras el trono. Si Orostalion estaba interesado en leerlo, tarde o temprano lo vería...

Ese Nurtaur había sido muy imprudente. Tras tanta insistencia para obtener el Medallón y abandonar la ciudad con una fuerza armada, había fracasado en una simple tentativa de conquista. Es más, no había en todo el informe una mera alusión a los objetos que Turmor estaba empecinado en encontrar... Si, los objetos de aquella leyenda... La obsesión que le robaba al Rey el sueño por las noches.

Y cuando volviese, descargaría en el tal Nurtaur el mal humor producido por el insomnio.

Escrito el 09-03-2008 01:01 #5

Resumen de la batalla.

Nórë ha perdido 17 armadas x35= 595 puntos.

Recuperables: 268 puntos.

Valoraciones: 7,4+7,4+7+7,1+8,8+7= 7,45

Recupera: 200 puntos.

Pierde: 395 puntos.

Actualizo la compañía, dejándola sin soldados y quedarán 95 puntos pendientes de aplicar.

Historia finalizada.