Fin Guerra: Maianor se retira del Combate
Armadas perdidas por "Nensis Airatâri" = 16
Armadas perdidas por "Maianor" = 14
Victoria para Maianor, no se produce saqueo

Fin Guerra: Maianor se retira del Combate
Armadas perdidas por "Nensis Airatâri" = 16
Armadas perdidas por "Maianor" = 14
Victoria para Maianor, no se produce saqueo
Una litera llevada cómodamente por seis hombres se abría paso por caminos de piedra batida que llevaban a Dahâld. Dentro iba Ramjakhîn, pensando en las briznas de aire que se colaban por las cortinas semitransparentes de paño tejido, recordando el mar lejano con sus múltiples matices que le hacían evocar la sensación de libertad que tanto añoraba en medio de aquella floresta claustrofóbica y húmeda donde apenas llegaba la luz.
Volvió a la realidad y se estiró todo lo que era de largo, que no era mucho, y solamente una vez que estuvo totalmente desperezado de aquel pesado viaje se dignó a llamar a Sura Erialheri.
Ella se presentó siguiendo cuidadosamente el protocolo Eglamarino pero no por respeto a Ramjakhîn, si no por mantener alejada toda sospecha de alianza con el Gran Pirata. Y es que en aquellos tiempos nadie esperaba que la favorita de Tathâral, a la que él había encargado vigilar los movimientos del pirata, fuera en verdad un agente secreto de Ramjakhîn. Todo formaba parte de un plan superior de intrigas y conjuras entretejidas por una de las mentes más perversas de aquella era: Ramjakhîn.
SURA ERIALHERI. Maestro, el mensaje ha sido correspondido y un diplomático de los Uonu-Nurr acepta escuchar su propuesta.
RAMJAKHÎM. Excelente trabajo. Ahora recuerda que nuestros caminos se separan. Has estudiado los mapas y han quedado claros los planes, no hace falta pararnos a pensar lo que nos jugamos en esta misión. Si triunfamos habrá oro y gloria para todos así como otro jugoso premio que tú y yo conocemos. Acaba con Brendel lenta y dolorosamente por mí si es que no consigo llegar antes que tú.
Ramjakhîn golpeó una campanilla para que la litera se detuviese y ella pudiera salir. Otro tintineo reanudó la marcha y la guardia personal se apelotonó contra la litera para perderse más tarde en los bosques. Allí quedó ella, dueña y señora de la guerra, altiva y bella como las amazonas, dispuesta a dispensar muerte y desolación en aquellas tierras. No necesitó recurrir al poder de la voz, todos obedecieron al simple comentario de “¡Seguidme!”
(…)
_ Y bien, estimado...
_ Bur’urr, Nailo
_ Un ¿vasallo?_ rió _ . ¿Acaso han enviado a tan bajo cargo a negociar conmigo? Qué poca consideración al protocolo.
_ Menos rango hubiese sido suficiente para hablar con un infante de voz chillona que se llama así mismo, Gran Pirata ¡ Qué ironía!_rió también.
_ ”Deja que te subestime, en su confianza está mi oportunidad” Y bien vasallo, veamos si te han informado de lo que tienes que hacer, ¿Sabes por qué estoy aquí?
_ No tengo dulces con los que agasajar tu actitud inteligente, a si que te dejaré vivir para que puedas ir a decir al Gran Pirata que venga en persona a la reunión.
_ En fin, incauto, para que no digan que antes de matarte no te avisé de lo que quería: como bien sabrás, por motivos ajenos a mis propósitos, he tenido que venir a conquistar el feudo de uno de mis principales clientes comerciales y al que tú representas, por lo que en el buen nombre de nuestros intereses comunes, propongo que hagamos los preparativos para fingir un guerra a ojos del exterior y podáis cedernos la ciudad en explotación obteniendo una parte de los beneficios.
_ ¿Pides que nos retiremos de Dahâld para que crean que la has conquistado y que además nos pagues por ello con nuestro dinero?
_ “Es inútil tratar con ellos cuando se creen en superioridad” ¡ Mira que me estoy pensando replantearme esta intriga con tal de no perderos como clientes! ¿Eh?
_ ¿Sabes? Creo que puedes llegar hasta tu litera sin necesidad de una pierna. Me pregunto cuánta sangre tendrás en ese cuerpecito, veamos si eres tan espabilado defendiéndote.
Ramjakhîn se giró en un rápido movimiento y bloqueó el arma de su adversario con sus garras de metal. El Uonu-Nurr no tuvo tiempo de reaccionar cuando la otra garra de metal atravesó su mandíbula en dirección a al seso, un crujido, sangre y se desplomó sin vida sobre el muchacho lo que le salvó la vida puesto que paró todas las flechas que salían de la espesura buscando asesinarle. Los dardos no hacían efecto por lo que unos pocos Uonu-Nurr salieron de la espesura para acabar con Ramjakhîn, pero en ese preciso momento salió su guardia personal de la litera y dieron muerte a todos ellos.
Ramjakhîn arrojó aquel cuerpo destrozado por el impacto de las flechas, aún conservaba en su recuerdo el sonido seco de los dardos al chocar contra los huesos, hundiéndose en la carne del que iba a ser su asesino. Eechó atrás estos recuerdos y recuperó el autocontrol con un ejercicio de respiración, transformando la tensión de aquel momento en relajación. Golpeó las muñecas para volver a esconder las garras y a continuación, sin perder de vista la espesura de aquel bosque, sacó de su casaca un pergamino que dejó encima de un elfo agonizante.
“La ciudad de Dahâld pasará a estar bajo el control del Gran Pirata y toda gestión comercial, petición de compra o venta, así como diplomática, ha de ser previamente supervisada por la dama Sura Erialheri y aprobada bajo la firma de Ramjakhîn. Nuestra jurisdicción se limita a la ciudad y al núcleo poblacional así como a sus medios de manutención. En ningún caso la actuación de nuestras tropas será ofensiva si no reducida al mero ámbito defensivo de nuestra posición, por todo ello recibiréis 100 piezas de oro (...)”
[Editado por gorathion el 10-03-2008 09:12]
A todas luces aquella era una misión arriesgada. Hacer tratos con los aquellos elfos siempre ha sido difícil y no está demás andar con cuidado.
La elfa, que había vivido toda su vida rozando la perfección, estando en todo momento preparada para cualquier situación, incluso en ese momento, estaba segura de su habilidad y su astucia para poder vencer a casi cualquier enemigo y, por qué no decirlo, a supuestos aliados preparando de antemano el campo de batalla. Siempre estaría preparada para lo peor.
Los hombres Eglamar y los elfos aldalântar marcharon en silencio. La orden había sido tácita: quien osase en quebrar la tranquilidad del bosque sería fuertemente castigado. El motivo: atacarían una ciudad de elfos acostumbrados a aquella floresta, cualquier ruido que alterase la fauna, sería un obstáculo que aquellos no deseaban. Eran pocos, y transitaban por terrenos muy diferentes a la ciudad portuaria, pero ello no les importaba. Los guerreros de Eglamar para muchos no eran más que matones callejeros- ¡qué ilusos!-. Si así fuese, no serían más que carroña en una ciudad de cuervos hambrientos donde solamente los fuertes sobrevivían.
En el punto de reunión establecido esperaron la llegada de los exploradores, los más sigilosos de los escurridizos eglamari. Regresaron a los pocos minutos después de su partida. Sus dedos se movieron vertiginosamente, comunicándose en el código manual de los guerreros del Gran Pirata para no quebrantar el silencio impuesto por la guerrera.
Se encontraban cerca de Dahald y enormes árboles se cruzaban en el camino hasta la oscura ciudad. Según lo que había podido saber Sûra, Brendel se había refugiado en aquella ciudad tributaria de Tuyrozd, produciendo algunos contratiempos entre los habitantes de la ciudad.
-¿Conocen los jefes de destacamento todas las rutas de retirada? - preguntó la elfa dejando claro que se refería a las posibles vías de escape que pudiesen usar para pedir ayuda de las ciudades cercanas, en el caso que las negociaciones no llegasen a buen término.
-Están vigiladas todas las vías -, respondió silenciosamente el explorador mediante gestos manuales y faciales.
No pasaron muchos minutos cuando fue informada de que Ramjakhîn se acercaba al punto de encuentro, lo que significaba que venían las negociaciones hostiles...seguirían el plan B.
Tras acercarse sin problemas a la ciudad, la ainadâka salvó el muro silenciosamente, escalándolo en cuestión de segundos y asomándose por el borde. Pocos segundos después descendía por el otro lado de la muralla con un pequeño destacamento de sus mejores hombres, vestidos como los guardias de Dahald, dándoles la oportunidad de acabar con los vigías, pero sin perder su objetivo: Atacar desde dentro mientras la otra parte del destacamento golpeaba con fuerza la puerta principal para la arremetida final con el grueso de las tropas comandadas por el Gran Pirata. Sería una total sorpresa para los habitantes de Dahald.
Con el mismo sigilo de una serpiente tras su presa y, bajo la protección que les otorgaban las sombras, fueron cruzando sin grandes problemas las torres de flanqueo eliminado los arqueros allí apostados.
Grandes rocas empezaron a golpear con fuerza la entrada, poniendo en aviso a los habitantes de la ciudad, mientras a sólo unos metros de la poterna de la entrada, un grupo de hombres apostados cerca de la entrada principal, atacaban con furia y coraje…
Las puertas cedieron... Las catapultas instaladas habían hecho su trabajo... y las piezas de ese juego ya se encontraban en movimiento.
La lucha se prolongó en el patio y a lo largo de la muralla. Con sus armas y la furia eglamarina, los mercenarios del Gran Pirata arrollaron a los soldados de Dahald, a pesar de que la señora les había ordenado que dieran la opción de sometimiento a favor de Ramjakhîn.
Tras asegurar el patio y la muralla del lado oeste, Ramjakhîn junto a sus hombres se dirigieron al edificio principal, tras abrir las puertas, se encontraron con una complicada sorpresa...
Sûra corrió, mientras sus hombres en una organización casi perfecta le cubrían el paso. Tenía una deuda que saldar.
***
Brendel abrió los ojos de forma desorbitada, ¡como iba a pensar que atacarían aquella lejana ciudad! Pero esa vez no lo tomarían desprevenido, había aprendido después de la acusación del Aratûre. Había preparado bien al ejército de aquella ciudad y además les tenía preparada una sorpresa al ejército atacante. Los zrour, los malditos hombres envenenados por los hechiceros.
Mientras se enorgullecía en aquella torre a través de la que podía ver los alrededores de la ciudad, notó un ruido entre las cortinas. Su sorpresa fue mayúscula al ver la figura de una elfa.
- Nos volvemos a encontrar mi estimado elfo.- dijo Sûra mientras mostraba su espada brillante.
La elfa no quiso esperar respuesta y arremetió con su magnífica espada, el chocar de su hoja con la hoja de la espada de él se sintió con fuerza, mientras las calles de Dahald olían a humo y brea. En un descuido, la espada de Brendel produjo un corte en el muslo de la elfa. Pero aquella batalla personal no duró demasiado pues la espada de Sûra más experimentada en combate fue hundida en el cuerpo de Brendel para luego ser extraída para atacar de nuevo con seguridad, sin vacilaciones, atravesando la garganta de aquel cobarde.
Recuperó el equilibrio y atacó de nuevo. Con seguridad y sin vacilaciones, el acero atravesó carne y costillas, hundiéndose en el corazón de su víctima, aunque ya había despachado al hombre en unos pocos segundos.
- Una vez te dejé vivo, pero hoy cumpliré el encargo de Branda. Seguro que estaría satisfecha.- rió con sorna Sûra al ver a Brendel en el suelo.
***
Cuando Sûra regresó supo por el ruido de la batalla que, probablemente, acababa de perder a gran parte de sus leales soldados. La batalla que había estado a su favor cuando fue al encuentro de Brendel, se estaba poniendo en contra de ellos. Llamó a los pocos hombres que le flanqueaban y corrieron en búsqueda del grueso de los guerreros para ordenar la retirada.
Hay traspiés del pasado que dejan huella de por vida, y el primer asalto a Dahald era un ejemplo en Ramjakhîn que, pese a todo, supo aprovechar en su beneficio.
Memorias de Nensir
_ RAMJAKHÎN_ No puedo quitarme de la cabeza la idea de haber perdido como un principiante recién salido de la academia, tal vez si..¡bah! no hubiese conseguido nada porque con tan pocas tropas era demasiado arriesgado..pero mejor “ un por qué hice esto que un por qué no lo hice”, era nuestro deber arriesgarnos a triunfar, en la guerra hay que hacer eso si se quiere llegar lejos. No voy a estar esperando a que lleguen refuerzos poco a poco si puedo lanzar una ofensiva sorpresa o... bueno, tal vez me pudo la oportunidad de conquistar rápidamente núcleos poblacionales…¡bah! No sé que hago justificándome lo que ya está hecho, no tiene remedio pensar en lo que no me aporta nada del pasado.
Llegó a los portones de piedra y atravesó las rejas metálicas hasta el jardín anexo al lugar de reuniones del aratûre. Allí tendría lugar la cita donde tenía que dar cuentas de su derrota en Dahald. Descabalgó y el caballo se desplomó de agotamiento, tal vez muriese de cansancio pero a él le importaban otros asuntos como repasar el discurso que había estado hilvanando en el viaje contra críticas y argumentos. Estaba en juego su credibilidad como estratega. Tenía que demostrar lo que era para que le otorgasen nuevos fondos y comprar pertrechos y soldados.
Sin mirar atrás, fue directo al espacio exterior donde los assanar se hallaban reunidos, hablando distendidamente en grupitos aparentemente ajenos a su llegada. ” estarán ansiosos por ver cómo me justifico, me pedirán detalles y hurgarán en la herida. Me tratarán como si fuese uno de los siervos de sus granjas pero, qué equivocados están bajo esas túnicas blancas”_pensó_.
Cuando se disponía a subir dos mayordomos le cortaron el paso y le sugirieron que pasase a una sala de curación anexa ya que Tathâral aún no había llegado.
Entró en una sala recubierta por lajas de madera blanca y olorosa, adornada con muebles funcionales y de colores claros. Dentro habían improvisado una casa de curación. Se sentó en una silla siguiendo indicaciones de los sanadores que hábilmente le despojaron de los vendajes de sus brazos. Le dolió ver como sus muñecas hinchadas se sentían libres de la presión y ungüentos. Debía evitar esa mala costumbre de frenar los envites de las pesadas espadas de los Uonu-Nyrr_y sonrió pensando en todos los que había matado_, sonrió hasta que reparó en una carta abierta encima de su mesa. La tomó y supo que era un informe de guerra firmado por Sûra. Confirmaba una derrota muy ajustada, informes exactos de heridos...y entonces comprendió todo, pidió a los mayordomos que le dejaran a solas y una vez cerraron las puertas, habló en voz alta:
RAMAJKHIN_ ¡Puedes hablar Tatharal! ¡Sé que estas aquí! tienes derecho a reprocharme mi actuación, aprovecha esta oportunidad porque se presentarán pocas más.
TATHARAL _Conozco los avatares de la guerra por lo que no voy a reprocharte nada que no conozca pero tienes que explicárselo al resto de assanar, muchos de los cuales nunca han empuñado una espada. A veces me da la sensación de que nuestro pueblo se ha olvidado del arte de la guerra. No negaré que por ello confié en el éxito de tus hombres que están acostumbrados al día a día de saqueos, robos y pillajes.
RAMJAKHÎN_ No hace falta que descargues sobre mí tus pensamientos porque no somos amigos, los eglamiri nos hemos unido al pueblo de Nensir por interés mutuo y, cuando esto se consiga, se acabará todo. Tómate esto como una alianza temporal en la que cada uno estamos sujetos a nuestros deberes.
TATHARAL_ Entonces veo que hay hostilidad en tus acciones y no aceptas tratos con el que en un día fue tu hermano. Por lo tanto saldrás ahí a la palestra a explicar todo a mí y al resto del Aratûre. Fui un estúpido al pensar que te podía haber ahorrado el mal trago de humillarte ante el resto.
RAMJAKHÎN_ Es mi labor como general dar cuentas de lo que hago, he actuado con juicio y, por tanto, asumo mi responsabilidad de cargar con las culpas de todo. Como te he dicho, esto no tiene porque afectar a nuestros intereses comunes. Podría pagar de mi fortuna cada nuevo refuerzo, cada alistamiento... pero eso sería poco profesional y yo, Tathâral, soy tremendamente tacaño en cuanto a oro se refiere.
TATHARAL_ Cuando sepas trabajar en conjunto con los Ainadâkar, sabrás que obteniendo mi favor te evitarías este golpe a tu reputación. Recuerda que soy un assana. Allá tú y tú orgullo, tragártelo será una dieta equilibrada que te vendrá bien _ y se fue dando un portazo
RAMJAKHÎN_ No pediré favores que tenga que devolver a un alto precio ni me fiaré de la palabra del que viene a verme a escondidas, pero es algo que deberían haber aprendido estos elfos en sus múltiples años de vida. Podría irme y evitar esta burocracia, sí, tendría mis tropas aunque me fuese y eso esperan de mí, pero tengo un buen motivo para entrar ahí y aguantar las críticas. Se creen que me importa mi reputación ¡ me llaman el demonio, el hereje, un mal nacido pirata! ¡ y creen que aún me queda orgullo por algo! ¡me creen demasiado terrenal, demasiado como ellos! , y no saben que no tengo ni ley ni compromiso más allá del que puedo obtener como beneficio, si no, no estaría aquí.
Según dicen, Ramjakhîn fue hacia el Taur, en las Aratamari, y aguantó un diluvio de críticas. Casi todo el aratûre se fue pensando que aquél que tuvieron en frente, no era más que un excéntrico pirata que había fabulado una falsa historia en torno a sí mismo. Un mercenario que buscaba reconocimiento, oro y pasar a las leyendas de todos los tiempos...
Escrito por gorathion
Armadas perdidas por Nensir 16*35= 560
Recuperables: 252 puntos
Nota: 8.3 + 7.2 + 7.5 + 7.7 + 8.8 + 6.6 = 7.68
Recupera: 193 puntos
Daños: 30% = 105 puntos
Recupera en total: 298 puntos
Pierde: 308 puntos
Han sido actualizados todos los marcadores que esta batalla ha modificado: soldados, puntos, monedas, vidas y nóti.
Saludos desde Valinor
Indil
Historia finalizada.
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