La Guerra de los Clanes

Historia Por Monedas De Marllajtay. Historia De Dos Pueblos Hermanos. Parte I: De Númenor Y Híssuë

Terminada
Escrito el 12-03-2008 09:16 #1

Han pasado ya quince años desde mi llegada a Híssuë. Mucho tiempo ya, quince años en los que no ha pasado un solo día en que no echara de menos mi tierra, Umbar, a la que sólo he vuelto en dos ocasiones, ambas después de haber cumplido la condena que me fue impuesta tras mi accidentada llegada a Híssuë, en el año 1585 de la Segunda Edad del Sol, o en el año de Malkñý de la Ch’yawá 466, según las cuentas Marllajtay. Curiosa coincidencia haber llegado en un año Malkñý… Marlyächtaîc... Malkñý... Khíssuä... Estas tres palabras aún resuenan en mi cabeza, después de tantos años del incidente en los mares del sur y la aparición de Ulmo, aunque ya desde hace tiempo conozco el significado de ellas. Me pregunto si el monstruo Malkñý, que ya trajo la desgracia al pueblo Marllajtay en el pasado, volverá a aparecer en las aguas o en las tierras cercanas a Rómenor, amenazando a los pueblos de la Tierra del Sol, en años venideros. Aunque aquí realmente no hay señales de ello y la antigua historia ya no es más que una oscura leyenda del pasado, presente y temida, eso sí, en las mentes de los hombres.

Los Carnatani, como los llaman los Númenóreanos – adiviné en un principio un cierto tono despectivo en esta expresión, oída en boca de Gwyllion, confirmado años más tarde por mi buen amigo Jish’tátl –, o Marlyächtaîc, como se hacen llamar ellos, son una sociedad humana altamente avanzada, más aún de lo que me había imaginado en Númenor a través de las enseñanzas de Gwyllion. No me costó en absoluto apreciarles, he hecho muchos amigos aquí, y la función como embajador con el pueblo Númenóreano que me encomendaron en el juicio al que fui sometido a mi llegada (que debía ser únicamente por cuatro años, una ch’yawá) no ha sido en absoluto ni castigo ni condena, lo he realizado de buen grado, función que aún desempeño después de once años de haberse cumplido el término.

Ahora me viene a la mente una de mis conversaciones con Gwyllion en Númenor, poco antes de partir. Me habló de Nólo Rómendil, de su llegada a Híssuë y del pueblo Marllajtay. Me contó de la fascinación de Rómendil ante la esplendorosa industria de los Marllajtay, de sus bellas costumbres y que hablaban una lengua con lejanas resonancias Adûnaic. Él los consideró como los hermanos perdidos de Oriente. Y gracias a mi propia experiencia puedo entender la admiración de Rómendil hacia este lejano pueblo, y el cariño y la amistad que rápidamente mostró hacia ellos.

“Nuestro bienamado cartógrafo Nólo Rómendil – me contaba Gwyllion en aquella ocasión – llegó a Híssuë en el año 1397 de nuestra edad, después de años de una larga exploración de las costas occidentales de Rómenor, en donde tan solo conoció a pueblos humanos desperdigados aquí y allá. Pero los Carnatani despertaron la curiosidad del buen Nólo por conocer más acerca de esa extraña gente, que hablaba esa lengua al mismo tiempo extraña y cercana. No se demoró mucho en Híssuë, pues la expedición se prolongaba ya varios años y debía presentar su informe a la reina Tar-Telperiën, pero en los años que allí pasó entabló amistad con los Carnatani, quienes le contaron como sus antepasados de la casa Borhala fueron advertidos del mal por Zôr-Khôndor cuando aún habitaban en Hildórien. En la descripción de aquella fantástica ave, a la que convirtieron en divinidad y en la actualidad veneran, Nólo reconoció al gran Thorondor, rey de las Águilas. Por ello, Nólo perdió finalmente la desconfianza hacia esa gente extraña, pues si habían sido tocados por la gracia de los Valar por medio del rey de las Águilas, seguramente Eru tenía reservado un papel determinante para aquella gente en el destino que había trazado para el reino de Arda. Así fue como le contaron de su partida de Hildórien, y de su llegada a Híssuë seriamente menguados después del encuentro con los kraken.

“Nólo volvió entonces a Númenor, y presentó el informe de su viaje a la reina Tar-Telperiën acerca de lo que había acontecido durante su exploración de las costas de Rómenor, y le entregó los mapas que había trazado. La reina y los nobles Númenóreanos quedaron asombrados ante el descubrimiento de un pueblo tan avanzado en esas tierras remotas. Pero si me permites una opinión propia, mi buen amigo Morlyg, fue más bien la confusión la que asaltó al consejero de la reina al conocer la presencia de ese nuevo poder, temeroso de que pudiera entorpecer a largo plazo la hegemonía del poder Númenóreano en la Tierra Media. Pues mi padre se encontraba en la corte entre los grandes capitanes de Elenna, y eso fue lo que leyó en los ojos de ese hombre, y fue él quien años después emprendió el viaje a Rómenor junto con Nólo, con el objetivo de fundar allí una colonia comercial, pues los informes de Nólo hablaban también de extraños productos de la pesca, de exóticos alimentos que allí se cultivaban, y de los excelentes productos textiles que los Marllajtay fabricaban, en especial del cuero de llyamë, un animal a medio camino entre el caballo y la oveja. De este modo la primera expedición a Rómenor partió de Númenor en el año 1412.”

– ¿Y tu padre creyó entonces, que podía haber alguna intención encubierta en el motivo de la fundación de esa colonia, de acuerdo con la reacción del consejero de la reina? – pregunté.

– Pensar de este modo me haría en cierto modo traicionar a los míos – Gwyllion miró de reojo alrededor – pero ahora, dados los acontecimientos, no creo que mi padre estuviera muy equivocado. Sí es cierto que al principio los Númenóreanos establecimos un campamento en la zona central de la costa occidental de Rómenor. Comerciamos con los pueblos que encontramos en las cercanías: Naugrim, elfos y hombres, pero en especial con los Carnatani. No había intenciones encubiertas, como dices, al menos a primera vista. Al término de tres años los cimientos de lo que se iba a convertir en una poderosa colonia ya estaban consolidados, y a lo largo de los treinta años siguientes creció e incluso algunos Númenóreanos permanecían años residiendo allí, entre ellos Nólo, que fue nombrado embajador en Híssuë, dada la amistad que tenía con ese pueblo, y tuvo allí residencia propia.

“Los Númenóreanos comerciamos con los Carnatani, ofreciéndoles nuestros productos y en especial nuestros conocimientos y sabiduría. Ellos a su tiempo aprovisionaban nuestros buques mercantes con los productos en que eran especialistas: cultivaban exóticos y atractivos alimentos como el mâith, sus factorías textiles eran excelentes y especial éxito tuvieron los cueros de llyamë, que ya te he mencionado, y también metales, pues conocían la metalurgia por los Naugrim, aunque no eran expertos en ese arte. Los Carnatani recibieron nuestros conocimientos acerca de la navegación y la construcción de barcos, más avanzados que los suyos, aunque también ellos eran diestros en este arte, pues en el pasado habían sido un pueblo marinero, hasta su encuentro con los kraken, y una vez superado el miedo a la bestia infernal, sus embarcaciones volvieron a surcar los mares, esta vez en las costas de Rómenor. También instruimos a los Carnatani en el campo de la construcción que les permitió mejorar la calidad y el mantenimiento de sus terrazas de cultivo. Éstas estaban construidas en las laderas de las montañas, por encima de sus residencias en el Valle de Híssuë, y eran regadas por los arroyos que serpenteaban por las escarpadas laderas de las Andië. Ya lo verás, es fascinante ver cómo han canalizado ellos mismos estos arroyos, lo cual les ha permitido modificar su curso para aprovechar mejor el descenso del agua abasteciendo grandes superficies cultivables a lo ancho de las laderas de las Andië.

“Así podría pensarse que las primeras sospechas de mi padre con respecto a las intenciones del gobierno de Númenor en cuanto a los Carnatani eran infundadas. Sin embargo, hoy me atrevo a decir que algo de razón tenía, pues en los años recientes han surgido conflictos a causa del creciente poder del pueblo de Híssuë, pero también ha habido presiones de los nuestros hacia esas gentes, y las tensiones entre los dos pueblos se han hecho visibles. Tanto es así que hace nueve años, en 1575 se inició un conflicto en el que los Númenóreanos conseguimos tomar la fortaleza de Yámanna de los Carnatani, cinco años más tarde. En la construcción de esta fortaleza tuvimos en el pasado mucha presencia: asesorábamos a sus arquitectos, dirigíamos a sus obreros e incluso ayudábamos con mano de obra siempre que podíamos. Pero ahora esa fortaleza era una amenaza para nosotros y recientemente el Khútic, gobernador de Híssuë, había prohibido terminantemente la presencia Númenóreana en Yámanna, algo a lo que siempre habíamos tenido derecho. Las negociaciones con tal de restablecer nuestra presencia en la fortaleza no fueron fructíferas y el rey Tar-Minastir envió sus tropas con el objetivo de tomarla y también de establecerlas allí y así proteger y escoltar a las comitivas Númenóreanas que llegaban a procedentes de nuestra colonia de las acciones de piratería y pillaje que los Carnatani realizaban contra nuestros buques.”

Pedí otras dos pintas al posadero. En realidad no me extrañaba en absoluto la actitud tomada por el rey Tar-Minastir en Híssuë. El pueblo Númenóreano hacía décadas que dejaba entrever que ya no se trataba de los bondadosos y sabios Hombres del Mar que fueron antaño, que comerciaban con los pueblos de la Tierra Media y los deleitaban con su sabiduría. Pero ahora no, aquí y allá los Númenóreanos edificaban ciudadelas, fortalezas y puertos militares en lo que antes habían sido prósperas colonias. Esto mismo estaba de hecho ocurriendo en Umbar, mi hogar. La familia de mi abuelo Númenóreano había fundado allí una colonia, en un puerto natural situado en un amplio estuario, en los lindes de un campamento Haradrim, del que procede mi padre. Esta misma colonia se está convirtiendo en la actualidad en una importante fortaleza Númenóreana, por eso no me sorprendió en aquella ocasión la existencia de Yámanna en Híssuë.

- ¿Colaborasteis con los Marllajtay en la construcción de una fortaleza para ellos?

- Así es. Fueron ellos los que nos pidieron asesoramiento con tal propósito. Pienso que en buena parte fueron motivados por lo ocurrido en 1429. Ese año Númenor y Híssuë sea aliaron en una cruenta batalla en las costas de las Andië contra la invasión de Morcarma y las llamadas gentes del mar. Se perdieron muchas vidas entonces, pero peor hubiera sido si nuestros ejércitos hubieran sucumbido

- Entiendo.

Pero no quedé convencido del todo. Los Marllajtay poseían la torre de Tlallictzan protegiendo la entrada al estuario y Yámanna se encuentra fuera del territorio de Híssuë, que se concentra en el interior del estuario. Curiosamente Yámanna parecía custodiar la entrada a Híssuë utilizada por las naves Númenóreanas. Y aquí en Híssuë he podido saber por Jish’tátl que Númenor puso especial atención al asunto de la protección y fortificación de Híssuë. En esto la Orden Secreta, organismo asociado al culto al Khôndor y a la Milicia Secreta, principal cuerpo militar de Híssuë, encaró con especial interés, hasta tomar la decisión de construir Yámanna con asistencia Númenóreana. Más tarde, cuatro años después de la construcción de la fortaleza, se convocó la primera reunión extraordinaria del Zîr-ñapák en doscientos cincuenta y tres años, en la que se estableció un nuevo Concilio Secreto Permanente, el cual doce años después fundó el nuevo Concilio del Conocimiento. Pero las disputas entre el nuevo Concilio y la Orden permanecieron, y finalmente se desvelaron las diferencias de pensamiento existentes entre las dos entidades, pues lo que acontece en el ámbito político no es desconocido para el pueblo: la cultura Marllajtay se caracteriza por la igualdad social entre los ciudadanos, no existen barreras sociales, aunque sí algunas familias más poderosas históricamente, cuyos miembros se consideran entre la nobleza, los Kûnasqa. Es el caso de la familia Ñáal. Pero en el marco político cualquier ciudadano puede acceder a un cargo si demuestra aptitudes para tal ocupación, y aquellos que acceden a ese cargo no abandonan su profesión anterior, dedicándole tiempo cuando disponen de él. Esa igualdad social permitió que las noticias de los desacuerdos entre la Orden y el Concilio llegaran a oídos del pueblo, que experimentó una división entre los que respaldaban las decisiones de uno u otro organismo.

Mientras Gwyllion me ponía al día de la situación en Híssuë, el posadero nos trajo otras dos pintas. Le pregunté acerca del objetivo de su misión, si es que estaba autorizado a dar detalles. Aunque realmente los asuntos en Rómenor no tenían un gran interés para la gente de a pie y Rómenor para quien había oído hablar de su existencia, no era más que una remota tierra donde los Edáin tenían una colonia. Así, aunque me advirtió de que estos asuntos solían tratarse con discreción, conseguí algunos detalles, pero también advertí que no me lo dijo todo.

– El año pasado llegaron de Rómenor mensajeros trayendo noticias sobre la situación actual de nuestra colonia y los asuntos de los pueblos que habitan ese continente. Especialmente interesante fue el informe que hablaba sobre la situación política en Híssuë, de la guerra y de los acontecimientos que allí tienen lugar. Supimos que un nuevo Khútic, cargo que ostenta el gobernante de Híssuë, había sido nombrado en el ochenta. Éste proviene de una de las familias más nobles y fieles de los Marllajtay, y que según parece, ha demostrado su voluntad de detener la decadencia moral de su pueblo, y tres años después de su nombramiento mandó detener las acciones de piratería contra nosotros después de negociar una tregua, que sería la segunda en los años del conflicto. Aprovechando este cambio de gobierno en Híssuë, el rey me ha encomendado encabezar una embajada hacia Híssuë con tal de acercar posturas con los Carnatani. Pero te advierto, amigo mío, que a pesar de la tregua dudo que las tensiones existentes durante la guerra hayan menguado, y que puede resultar una misión peligrosa, si es que aún deseas acompañarme.

– Sí, ese es mi deseo – respondí. – Deseo saber que hay detrás de mi encuentro con Ulmo, pues sigo creyendo que allí apareció, en esa terrible tormenta que me asaltó en el sur hace siete años. Siento que se me ha encomendado una misión, y que soy yo quién ha de averiguar los detalles.

– Entonces viajarás con nosotros. Una vez allí podrás permanecer en Anwafyria o tomar tu propio camino, según decidas.

Escrito el 05-04-2008 12:51 #2

Los Valar otorgan 230 monedas por su historia a Marllajtay.

Saludos desde Valinor!!

[Editado por Indil el 05-04-2008 12:54]

Historia finalizada.