La Guerra de los Clanes

Historia Por Monedas De Narwä Hilyâtari. La Luz

Terminada
Escrito el 11-03-2008 10:10 #1

La Luz

Año 1367 de la segunda edad. Día 26 de Aqua Muin.

La tormenta había llegado hasta la ciudad de Osto Ohtalôsse, las gotas golpeaban con fuerza en los tejados de las casas de los Edlâr. Los gritos de dolor se perdían entre las desiertas calles, los angustiosos gritos provenían de una casa Edlâr con bastantes motivos de adoración a los espíritus, aunque repudiados por su sociología por los demás peldaños sociales, estos controlaban una gran parte del monopolio del comercio.

-Vamos, respira tranquila ya queda poco…-Consolaba la comadrona a Nendë, acomodada entre blandos cojines de fina seda.

Henenar cogía fuertemente de la mano a su esposa, intentando sofocar así su dolor. Tras horas de dolor y el continuo goteo de las gotas de lluvia, la comadrona alzó al niño en sus brazos y les dijo a sus padres:

-Enhorabuena, es un niño, mis felicitaciones.-

Ambos padres se miraron, las sonrisas en sus rostros eran diferentes. La de Henenar era una sonrisa abierta, mientras que la de Nendë era una sonrisa debil y con los ojos casi cerrados por el cansancio que le había causado el parto. Aún así ambas demostraban la alegría del recién llegado.

-Un niño- Decía Henenar entre jadeos-. Nuestra descendencia esta asegurada- Dijo el hombre feliz.

-Toma, cógelo-. Le dijo la comadrona entregándole el niño a su madre. Nendë tomó a su hijo en brazos y exhausta se durmió placidamente ante la atónita mirada de su padre. Mientras el niño observaba atónito el mundo al que acababa de llegar, todo era nuevo para él. Al rato, cansado de mover la cabeza de un lado para otro, se puso a jugar con la mano de su madre, todavía dormida, cogiendo, doblando y estirando los dedos se pasaba el tiempo.

(… …)

Los rayos del sol ya entraban por la ventana, las últimas gotas caían del cielo, Henenar salió de casa para avisar del nacimiento a los Faironnar. Las calles adoquinadas llenas de agua entre cada baldosa estaban vacías, todavía nadie había salido de sus casa. Subió a lo alto de una empinada cuesta, donde un edificio se alzaba imponente, allí estaban los Faironnar, los que decidirán el futuro de mi hijo, pensó el padre.

-Aret, bondadosos Faironnar, vengo a veros con la presente de que ha nacido un nuevo miembro en mi familia. Os pido que vengáis a hacerle los oportunos rituales de inicio a la vida.

Los sabios acianos se limitaron a asentir.

-Vivo en esta misma calle, al final de la misma-. Informó Henenar.

A la noche, un grupo de varios Faironnar, llamaron a la puerta de la casa del recién nacido.

-¿Quién es?- Respondió a los golpes una voz ronca y desconfiada, pues en la noche cualquiera puede llamar a tú puerta.

-Abrid, venimos a ver al bebé- Respondió el más adelantado de los Faironnar.

Los Faironnar entraron sin mirar a ninguno de los dos adultos y se dirigieron directamente hacia el niño querían terminar cuanto antes. Lo observaron durante horas, sus gestos, la comida que ingería y el tiempo que permanecía en cama, dormido. A la tarde del día siguiente, los Faironnar abandonaron la casa, advirtiendo que vendrían a la noche con el caldero y con la sabana de lino para saber el onnar del nacido.

-Ya se ha puesto el sol, estarán apunto de llegar- Dijo Nendê, mientras daba el pecho a su hijo.

-Si…- Contestó Henenar.

Al cabo de unos minutos llamaron de nuevo a la puerta, tras ella entraron tres miembros de los Faironnar, el primero llevaba una botella con sangre Narwä, el segundo, un caldero y el tercero una sabana de lino blanco. Apoyándose en la mesa, uno de los Faironnar vertió la sangre Narwä en el caldero, brillante y pulido repetidas veces, el segundo miembro cogió al niño y lo vertió en el caldero. El tercero se limitó a observar el procedimiento, parecía nuevo en ello.

-¿Qué nombre recibirá el niño?-Preguntó el Faironnar de más edad.

-Herkeblam- Contestó Contundente la madre.

-Pues que así sea…-Dijo alzando las manos sobre la nuca del niño. –Por la sangre que corre por tus venas, el fuego eterno y los espíritus circundantes, yo te concibo como Herkeblam. Rociando con un cuenco lleno de sangre la nuca del bebé. Herkeblam frágil entre las manos de los ancianos, lloraba ante tal incomodidad. Estos zarandeaban al niño para que se rociara bien de la sangre Narwä, dando la vuelta también, dejándolo boca abajo en el líquido, pronunciando aún más su llanto. El primer Faironnar sacó al niño del caldero y el tercer Faironnar por fin entró en juego tapando al niño con la sabana de lino, lo mantuvo así durante varios minutos, después lo posó sobre la mesa con la sabana por debajo. El segundo anciano retiró al niño de ésta.

-¿Y bien?-. Preguntó Henenar impaciente, con una media sonrisa dibujada.

-Todavía no lo sabemos. No queremos demorarnos mucho tiempo, así que lo veremos aquí. Esperen unos minutos-. Contestó uno de los Faironnar.

Los cuerpos de los sabios se interponían entre los padres y su hijo, y un muro de susurros les impedían oír lo que decian.

Al tiempo, se dieron la vuelta e informaron de la nueva buena.

-El onnar del niño es el Guepardo, o Hortrak en Lambê Narmafirion. El niño deberá dejar constancia de lo que se le ha otorgado cuando realice el adiestramiento. Felicidades.- Se despidieron los Faironnar.

[Editado por fredo el 11-03-2008 12:32]

Escrito el 05-04-2008 12:50 #2

Los Valar otorgan 210 monedas por su historia a Narwa Hilyatari.

Saludos desde Valinor!!

[Editado por Indil el 05-04-2008 12:54]

Historia finalizada.