Cuenta una antigua leyenda entre los marllajtay, tan antigua que su origen se ha perdido del tiempo, que en una pequeña isla en Hissuë habita Tämyawára.
Nadie recuerda desde cuándo habita entre ellos. Simplemente, un día llegó, vestida de blanco, con los rubios cabellos al viento. Una estrella blanca, dijeron algunos, que había descendido para habitar entre ellos. Fue después de la Gran Inundación. Y todos lo tomaron como un buen augurio.
La estrella vivió entre ellos, en una pequeña isla al principio del Estuario de Hissuë. Desde entonces, las mareas han cambiado. Ningún barco ha conseguido arribar a la pequeña isla. Tar'Añayák la llaman ahora, la Isla del Agua de Luna. Pero nadie ha pisado la isla en más de mil años.
Se dice que Tämyawára vive en una pequeña casa que se erige en la cima de un acantilado. Muchos son los que afirman que la casa está hecha entera de blancas conchas de mar vivas, que ella misma convoca, y que obedecen sus designios.
Lo único que todos saben con certeza es que Tämyawára vive entre ellos, y que una vez al mes acude al mercado de Hissuë a vender las conchas con las que comercia. Los marllajtay lo saben, pues afirman que siempre llega precedida de una lluvia cálida. Una lluvia de agua de luna.
