Fin Guerra: Marllajtay deja de Atacar
Armadas perdidas por "Marllajtay" = 17
Armadas perdidas por "Maianor" = 7
No se produce saqueo.

Fin Guerra: Marllajtay deja de Atacar
Armadas perdidas por "Marllajtay" = 17
Armadas perdidas por "Maianor" = 7
No se produce saqueo.
Los rayos de luna caían sobre el campamento en una ladera de los picos de las Ered Andie. Iluminaba suavemente las improvisadas tiendas donde reposaban los soldados Marjtallay por poco tiempo, pues cuando los primeros rayos de sol aparecieran en el horizonte tendrían que retomar la travesía iniciada el día anterior.
Una tienda se erguía escoltada por dos humanos, legítimos descendientes de la casa Borhala, cuyos cabellos oscuros, coronaban una mirada oscura y profunda como la noche, útil para largas travesías marítimas. Aunque aquella no era la ocasión, habían sido designados para proteger a los capitanes: Laymi Airë, quien provenía de una familia enteramente Marjtallay, se había abierto paso hasta llegar a ser útil para el Kuthic y su gente principalmente en cuanto a la tracción a sangre se refería. Junto a ella estaba Tolyto, un humano cuyo padre era Marjtallay y madre numenoreana. Hacia poco tiempo que compartían el mando, pero se complementaban muy bien, pues el hombre poseía una gran inteligencia, que compensaba su deficiencia física, pues su pierna izquierda era débil y a menudo experimentaba problemas para permanecer parado por mucho tiempo.
Decorando el interior, había una bandera que mostraba un ave a la que los Marjtallay llaman Khôndor y que se parece a un águila calva con un collar nuboso y unas graciosas protuberancias coloradas en la cabeza. Sus plumas eran muy apreciadas y veneradas x esa gente, tal se podía apreciar, pues decoraban numerosas partes del uniforme de los dirigentes. Tolyto estaba sentado en una silla al lado de una pequeña mesa que contenía unos mapas, su semblante era callado, pero su expresión era divertida, no había hablado mucho desde el amanecer, pero su compañera apreciaba sus aportes pues solían resultar muy valiosos. Laymi permanecía de pie a unos metros de él, reía libremente, como si en lugar de estar en víspera de batalla, estuvieran en una taberna hablando luego de un arduo día de trabajo. Su risa fue interrumpida por un emisario que entro trayendo el frío aire del exterior a la tienda –Mi señor, mi señora- Indicó haciendo sendas reverencias hacia los cabecillas –He inspeccionado el camino a lo largo de dos millas y este se encuentra despejado, las nevadas de la semana anterior se han transformado en hielo por lo que a esa altura habremos de disminuir el paso, pero es de menor gravedad a lo esperado.- Hizo una pausa y tomo aire –No hay indicios de enemigos en la cercanía-Tolyto respondió –Bien, ve a descansar ahora Asiri Ssuä, necesitaremos de ti mañana- El enviado hizo una reverencia y salió de la tienda. Tolyto se dirigió a Laymi –Nada que no nos esperaremos- se levanto y dijo –Me voy a dormir, y yo que tu haría lo mismo- Él se empeñaba en llamarla niña, a pesar de que hacia rato no lo era. La muchacha sonrió –Iré a dormir un rato, veremos que pasa al amanecer-
Los primeros rayos de sol se colaron por la tienda, pero Laymi había despertado hace rato. La noche anterior había estado discutiendo con Tolyto que harían una vez que llegaran a los lindes del Nendataurê. Estaba claro que debían llegar a Tumbu tratando de pasar inadvertidos, lo cual resultaba difícil pues pocos se atrevían a llegar cerca de los precipicios de las Andie, pues el camino que conectaba Hissue con Tugore, Tumbu y Nimost entre otras, era pedregoso y difícil, sin mencionar el riesgo de patinadas debido a la nieve y sus habitantes solían evitarlo si podían hacerlo. El problema era que al ser una compañía montada, el hecho de que gran cantidad de soldados a caballo provenientes de Hissue se internaran en el Nendataurê, no pasaría inadvertido por los centinelas de aquel reino.
Laymi Airë salio de la tienda a paso firme, y tras dar la orden de levantar el campamentos a sus guardias emprendio camino hacia donde descansaba Lani Wari, su fiel compañero. El sol ya estaba en lo alto del cielo cuando finalmente se encontró con Tolyto, montado en su yegua, regalo de un viejo amigo de Numenor según le había contado hacia un tiempo, llevaba atada en un costado su espada. Se saludaron con un movimiento de cabeza, a sus espaldas, la caballería marjtallay se encontraba lista para partir. Aflojaron las riendas y sus animales se pusieron en marcha haciendo lo mismo sus dirigidos. A lo primero el terreno tosco, comenzó a descender, hasta que bruscamente se torno llano mientras que la altura de los precipicios comenzaba a disminuir al tiempo que la vegetación se tornaba mas verde y tierna, pues a menudo había que instar a los animales a moverse pues querían comer de aquella tierna hierba que hacia un par de días no veían. El viaje sucedió sin mas contratiempo que alguna patinada hasta que entrada la tarde llegaron a los lindes del Nendataurê. Un grito se hoyo detrás de ellos, en uno de los altos picos de las Ered Andie. Un gran ave volaba en redondo hasta que se perdió en la espesura de la nieve que coronaba aquellos picos. - Zôr –Khôndor no nos abandona Marjtallay. Procuremos no fallarle a nuestro pueblo- Grito Laymi a sus dirigidos, los arcos se levantaron en señal de respuesta.
La nieve había dado pasos a pequeños arroyos que se perdían en el bosque, el agua era cristalina y refrescante, permitiéndole a la mente pensar claramente. Tras saltar de su caballo y beber un sorbo Tolyto dijo –Esta es agua de deshielo. El clima esta cambiando, esta haciendo mas calor aquí. Esta ya no es nuestra tierra, debemos escondernos antes de que se percaten de cuales son nuestras intenciones- Su semblante nuevamente denotaba gravedad. Laymi asintió –Mira allá- Y señalo nuevamente hacia las Ered Andie, sus grandes picos estaban escoltados por unos pequeños cerros entre los cuales se formaban unos amplios valles –Podemos escondernos ahí, no entraremos en el bosque hasta no planear como atacaremos Tumbu. No nos arriesgare a nosotros ni a nuestra gente- Tolyto asintió y emprendieron camino hacia la hondonada.-
Lani Wari tomaba agua de un arroyo mientras su dueña debatía con Tolyto la mejor forma atacar la ciudad -...insisto, no nos esperan, al menos no esperan que vengamos con la caballería a tomar la ciudad, no nos creen capaces- pateo el suelo, hacia tiempo se sentía frustrada cuando pensaba como las habían engañado a ella y a Rawa hacia unos meses -¡Lôr Tûran no es ingenuo, sabe que nuestra gente no apoya su decisión, y menos luego de lo que les sucedió a Rawa y a ti en Tugore, la propia esposa del Khutic!...- pero su conversación quedo en suspenso pues un guardia los interrumpió, traía inmovilizado a un hombre de estatura media.
Por su aspecto el extraño no parecía provenir de la montaña sino del bosque. Estaba desarmado y al ver a los dirigentes Marjatallay intento en vano soltarse. -Deja que hable- indico Tolyto. El hombre gimió y sollozando dijo– Poderosa gente que venera a Zor-Khondor no nos lastimen, solo hemos escapado de lo que hubiera significado nuestra dolorosa muerte...- Laymi lo interrumpió- ¿Quiénes son ‘nosotros’ y de quien están escapando?- El extraño reparo en la muchacha – Mis compañeros y yo somos Asgarûn, sus amigos, veneradores del Gran Águila. Estamos escapando de Lor Tûran, venimos de Tumbu, el caos reina en la ciudad, el maligno esta tratando de someter a los nuestros a su voluntad- Con su mirada calmada Tolyto pregunto –¿Y cual es su voluntad?- Pero fue Laymi quien respondió –Esta claro, retomar el viejo culto Isgur a través de los sacrificios, cualquier cosa con tal de mantener el poder- hizo una seña –Ven niño- Un pequeño se asomo detrás de ella-¡Padre!- grito y se tiro a los brazos del recién llegado. –Veo que a tu hijo no le falta valentía, pues hace ya un día nos ha encontrado en el cruce de las Andie. Veo que su historia es cierta, y la tuya también. Atacaremos Tumbu, de todos modos aun hay cuentas pendientes que aclarar. Esta de mas preguntar si nos ayudaran ¿verdad?- Se dirigió al mayor –Así es mi señora. Mi gente esta a su disposición-
La tarde moría con un horizonte tenido de rojo, sin duda se acercaba la hora de mover el campamento y entrar en acción, pero las noticias que acaba de traer Uldur eran alarmantes, pues advertía que Lôr Tûran esperaba un visita poco amistosa por parte de sus primos Marjtallay y había mandado a reforzar las ciudad del Nendataurê. A pesar de toda noticia los lideres se mantenían optimistas en cuanto a la magnitud de la defensa de Tumbu, pues esta era solo una de las ciudades de aquel bosque y confiaban que al distribuir la defensa entre aquellas, se vieran aminorado su poder. Avanzarían a través del bosque divididos en tres grupos, dos formados por hombres a caballo comandados por Tolyto y Laimy y otra comandado por Uldur que estaria a cargo de sus hombres. Esta ultima, al llegar a Tumbu se repartiría entre las otras dos y atacarían la ciudad desde dos puntos diferentes.
Mientras Tolyto explicaba la estrategia a sus hombres, el sol se oscureció por un momento y al elevar la vista hacia el cielo vieron que una forma negra volaba en circulo, aquello era obra del viejo culto Isgur. Laymi grito -¡Saben que vamos por ellos! En marcha Marjtallay!- Y así fue que los tres grupos partieron introduciéndose en el bosque, a escasa distancia uno de otro y mandando mensajeros a menudo para garantizar que no se desviaban del camino. Llegaron cerca de Tumbu sin percances ,entonces fue cuando Laymi, Tolyto y sin nombre se reunieron a ultimar detalles.–No cederán, tienen deseo de venganza tanto como nosotros. De todas maneras no caeremos de improvisto, que vean que no tenemos miedo- dijo Laymi. Notaba el nerviosismo en los ojos de Uldur y la inseguridad en los de Tolyto –Por favor, necesitamos de toda la cordura posible en este momento. No podemos echarnos atrás- suplico la muchacha -Pides cordura, mas no se porque creo que lo mas cuerdo seria retirarnos en este momento...- pero antes de que Tolyto pudiera terminar la frase Uldur replico –Pero dijeron que salvarían a mi gente, o al menos que lo intentarían ¿Así será verdad?- Los severos ojos de Tolyto respondieron por el –Así será, lo intentaremos-. Con esas ultimas palabras fue que Laymi partió camino a la entrada principal de Tumbu acompañada con los primeros rayos del sol –Respetable gente de Tumbu, he venido desde Hissue para brindar nuestra ayuda a Lor Turân para reestablecer el orden si esa es su voluntad, sino lo haremos de todos modos- la puerta se abrió en respuesta y un joven desaliñado salió a su encuentro –Señorita marjtallay, vuelva por donde ha venido, pues nuestra ciudad se encuentra en perfecta armonía, otros necesitan más de su ayuda- Sin agregados, volvió sobre sus pasos cerrándose la puerta tras él. La marjtallay no tuvo que escuchar mas, mando a Lani Wari a volver sobre sus pasos y encontrarse con su compañía.
En menos de una hora, la compañía Marjtallay divida en dos se encontraba al asecho de Tumbu,
Una flecha cayo en el centro del claro que quedaba entre el bosque y la ciudad, en respuesta a ella las hordas provenientes de Hissue sin perder el tiempo, avanzaron rápidamente camino a la ciudad, pero inmensa fue la sorpresa cuando cientos de flechas cayeron sobre los combatientes, hiriendo de gravedad a caballos y jinetes por igual. La técnica de caer de sorpresa había fallado y solo quedaba luchar. Cuando tan solo faltaban media milla para llegar a la puerta de la ciudad, las puertas de la misma se abrieron dejando a la vista gran cantidad de guerreros a pie portando escudos sobre los cuales rebotaban las flechas y los puñales Marjtallay. En aquel caso solo resultaban útiles las espadas de los Asgarûn, pero por desgracia gran parte de ellos al ver que no había forma de derrotar al ejercito de Lor Turân se habían unido al mismo.
La tristeza se reflejaba en el rostro de Laymi, había perdido una vez mas la batalla dejándose guiar por su deseo de venganza había embarcado a su compañía en una misión sin posibilidad de éxito. Pero no cargaba con toda la culpa, los guerreros Asgargûn estaban lejos de ser buenos, y su experiencia no ayudada, pero ya no tenia sentido pensar en aquello, había que seguir adelante, debía reunirse con los suyos. Una nube de polvo rodeaba todo, no podía ver alrededor, tan solo escuchaba el relincho de algún caballo en la distancia, pero sintió con claridad aquella conocida voz –Te dije que partieras Marjtallay. Si me haces caso ahora quizás parte de tu gente se salve- Laymi se sintió frustrada pero no bajo la mirada
–Ciertamente partiremos ahora mismo, pero no pienses que será la ultima vez que nos encontremos- La figura humana desapareció entre la tierra dejando a la muchacha completamente sola con su tristeza.
Una suave brisa se levanto proveniente del Nendataurê trayendo el sonido de los numeroso arroyos y el cantar de algunos pájaros, lo cual alentó a Laymi. La corriente se llevo aquel espeso polvo que se pegaba a la ropa de la Marjtallay, mezclándose con la sangre de sus numerosos cortes. Uno particularmente profundo en la pierna evitaba que se aferrara de manera apropiada a Lani Wari, quien debido a la relación especial que mantenía con su dueña evitaba que se cayera. Ya habría tiempo para arreglar sus cortes, en aquel momento lo mas importante era encontrar a los sobrevivientes de aquella masacre, caballos y jinetes que la habían sacado barata, se escondían en los lindes del bosque y acudían a la líder Marjatllay al verla pasar montada en su corcel. Dio la orden de recoger los cadáveres, solo de su gente, los Asgarûn, se encargarían de ellos mismos. Se sentía desilusionada, pues había confiado en ellos pensando que se mantendrían en sus filas, pero tan solo era un condimento de aquella derrota. Pensó en que le diría Tolyto cuando se encontraran y sintió una punzada de tristeza, pues aun no lo habían hallado.
Grande fue su alegría cuando a mitad de la tarde un par de soldados llegaron a pie sosteniendo por las axilas al capitán Marjtallay. Laymi sonrió y corrió a su encuentro frenándose al llegar a él, pues el hombre mantenía su semblante, calmado pero serio. Tenia un corte profundo en el pecho, aunque la hemorragia ya había frenado -Esa no fue una gran bienvenida- dijo con su voz serena. Laymi se arrodillo junto a él y le dijo –Pagaran caro cara gota de sangre Marjtallay derramada esta tarde. Pero ahora descansa, recupera fuerza, no nos molestaran por ahora, llegada la noche emprenderemos el camino de regreso y dejaremos atrás este amargo episodio- Dicho eso dio un par de ordenes a sus soldados sobre como apilar los cadáveres de los combatientes cubriéndolos con hojas de manera que con el tiempo formarían parte del bosque evitando que la gente de Tumbu olvidara a sus primos Marjtallay que lucharon para su liberación. El viaje de regreso se sucedió en silencio, ya habría tiempo de sobra para hablar.
Resumen de la batalla:
Marllajtay ha perdido 17 armadas x35= 595 puntos.
Recuperables: 268 puntos.
Valoraciones: 7,6+6,4+7,3+7,4+6,8= 7,1
Recupera: 190 puntos. Por los daños sufridos por los dirigentes de la cia recupera 175 puntos. Total recuperación: 268 puntos.
Pierde: 327 puntos.
Por el abandono de la batalla se le descuentan 100 monedas.
Compañías actualizadas y listas.
Historia finalizada.
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