La Guerra de los Clanes

Batalla 12. Revuelta En Ninkwitil

Terminada
Escrito el 06-04-2008 13:23 #1

En la ciudad de Ninkwitil hay un movimiento que se resiste a la ocupación por parte de vuestro clan a los que considera extranjeros.

Este movimiento independentista ha organizado reuniones secretas con las fuerzas vivas de la ciudad (sacerdotes, antiguos dirigentes, personas influyentes en general...).

En las reuniones clandestinas, celebradas al amparo de la noche, se ha acentuado la sensación de que se está robando la riqueza de la ciudad y se están desviando los fondos de la misma para reforzar vuestros ejércitos.

La población se ha enervado hasta el punto de levantarse en armas contra las que ellos consideran "fuerzas de ocupación".

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Fin Guerra: Nórë rá Rilmalotsë se retira del Combate

Armadas perdidas por "Maianor" = 4

Armadas perdidas por "Nórë rá Rilmalotsë" = 20

Victoria para las tropas rebeldes de Ninkwitil.

Nórë rá Rilmalotsë ha perdido la ocupación de la ciudad y ha sido saqueado.

[Editado por Balkis el 06-04-2008 13:26]

Escrito el 07-04-2008 15:03 #2

"El sol se eleva ahora sobre nuestros verdes campos. Hace ya largo tiempo que tomamos esta ciudad para nuestro poder y la paz es larga y esperamos que próspera. Mi nombre es Cormag y soy el dirigente de la segunda compañía de Nórë rá Rilmalotsë. Heme aquí que permanezco en esta ciudad para salvaguardar su orden y su tranquilidad."

-¿Señor?- llamó una voz masculina desde el otro lado de la puerta.

-Pasa Naodor.- le contestó Cormag.

Este se encontraba en su escritorio ante el diario de Ninkwitil, libro creado para guardar los hechos sobre la conquista de la ciudad. Con cautela dejó la pluma manchada de tinta negra en el tintero, y luego se giró hacia el joven Naodor.

-¿Que noticias me traes, amigo?

-Vengo del oeste de la ciudad... hay rumores que nos conciernen, mi señor.

-¿Rumores? ¿Sobre nuestra grandeza?- dejó salir unas carcajadas. Naodor tragó saliva ante la falta de información de su superior.

-Entre la gente se comenta que los tributos pedidos a los aldeanos están siendo dirigidos al ejército... y no al pueblo.

-¡Bueno!- Cormag se levantó haciendo un gesto de indiferencia con los brazos.- ¿Y que quieren entonces? Tienen comida, tienen agua y protección. No veo la razón de su descontento.

-Prometísteis mejorar las cosechas con el dinero recaudado en el tributo del mes.

-¡No soy un Dios! Aunque lo parezca...- dijo orgulloso.- Ese dinero era necesario para reforzar el ejército. Si prefieren estar débiles y desamparados entonces aumentaremos las cosechas... pero que no pidan defensa cuando la necesiten.- Dijo seriamente.- Vete.

Naodor se levantó confuso. Antes de irse se dirigió de nuevo a Cormag.

-Esto es serio Maestre. Si el pueblo se levanta... tendremos problemas.

Cormag fijó su mirada en el joven.

-He dirigido ejércitos y hombres desde que tengo edad para levantar la espada... nadie me dice lo que tengo que hacer.

[Editado por Galath_Undome el 07-04-2008 15:04]

Escrito el 07-04-2008 16:12 #3

Nandra galopaba sin tregua hacia Ninkwitil. La yegua echaba sus patas sobre la hierba con fuerza y gana. Si algo le había gustado siempre era el campo y su fresco olor. Evendim, orgullosa sobre su lomo, esperaba ansiosa la llegada a la ciudad. Su pelo oscuro se zarandeaba con el viento mientras sus ojos grises se empapaban de lágrimas con la fría brisa de la mañana. Tiempo hacía que habían llegado noticias a Nimost sobre el saqueo de Ninkwitil. Había sido enviada para sustituír a Cormag durante una semana.

-¿Quien sois? No podemos dejar pasar a desconocidos. La ciudad ha hablado. - preguntó un soldado vestido de negro desde lo alto del muro.

Evendim enarcó una ceja.

"Esto no es propio de nuestro pueblo... los extranjeros son bienvenidos siempre..."- pensó extrañada.

-Vengo desde Nimost.- le contestó ella amablemente.- Soy Evendim, un dirigente de la primera compañía.

-¿Tenéis el documento?

La joven sacó de entre sus enseres un pergamino enrollado. Se bajó del caballo con cuidado y el hombre descendió y la atendió ante el gran portón de entrada.

-Todo en orden. Podéis pasar. Sois bienvenida, dama Evendim de Nimost.

El cambio que el soldado había hecho al confirmar su identidad era fascinante. Pasó de mostrar una completa frialdad a tratarla con un gran respeto.

La joven no preguntó, y se dispuso a entrar en la ciudad. La gente la miraba de reojo. Los aldeanos iban de aquí para allá entre susurros. Los soldados estaban armados de pies a cabeza. Algo estaba ocurriendo, y algo le decía en su interior que no había elegido el mejor momento para ir a Ninkwitil.

Cerca de una hora más tarde, divisó una entrada a una torre guardada por varios soldados.

Evendim entornó una ceja.

"Oh, vaya, muy propio de Cormag." dijo para sí.

Avanzó hacia la entrada y antes de decir nada mostró el documento.

-Llevadme ante vuestro señor, por favor.

Dos soldados la guiaron hasta un salón donde el Maestre de los Templarios ojeaba un mapa. Iba vestido con la armadura de los Templarios de Morr. Parecía estar preparado para partir.

-Saludos, Cormag, Maestre de los Templarios.

-Bienvenida a la ciudad Evendim. Llegas en el momento exacto.- Dijo girándose cara a ella intentando mostrar amabilidad.- ¿Traes la orden?

-Aquí la tengo.- se la extendió y él la leyó.

-Está correcta. ¿Sabes todo lo que hay que saber sobre la ciudad para quedarte al cargo de ella estos días?

Evendim entornó los ojos.

-He visto que las cosas están difíciles aquí. ¿Ha ocurrido algo de lo que no se haya informado todavía?- preguntó ella extrañada.

Cormag suspiró y se sentó invitándola a ella al mismo tiempo. Esta agradeció el gesto y le escuchó.

-Últimamente me han llegado a mis oídos rumores sobre reuniones clandestinas de los sectores más importantes del pueblo... sacerdotes y generales desertados entre otros.

-¿Reuniones por qué motivo?- le preguntó ella intrigada.

-Parece que el pueblo no está contento con nuestra forma de gobernar. El dinero destinado al ejército salió del tributo de los aldeanos. Parece que no entienden que es para su propia protección.

-Y hay rebeldes...- dijo ella afirmando pensativa.

-Así es. No estamos seguros, pero creemos que se puede estar preparando una rebelión en el propio corazón de la ciudad. Ha habido incidentes con algunos independistas... por ello nos hemos visto obligados a doblar el número de soldados en la ciudad.

-Eso alertará aún más a los aldeanos haciéndolos sentir prisioneros en una cárcel donde no podrán expresarse. - dijo ella alarmada.

-Quiero la libertad para el pueblo, pero él mismo se niega a tomarla.

-Por lo visto no es la clase de libertad que les ofreces la que quieren...

-Evendim, quedas al cargo de la ciudad durante la semana venidera. Ten cuidado, pues no es trabajo para débiles el de llevar una ciudad. Puede que la rebelión vaya a más y entonces las cosas se pondrán difíciles. Parece que esté a punto de estallar una guerra.

-No es fuerza lo que se necesita para llevar una ciudad por el buen camino, pero si estalla una guerra, defenderemos la ciudad con lo que podamos.- le dijo tratando de paliar su orgullo. - Yo no tomé la decisión de sustituíros...

-Si los asuntos relacionados con los templarios no me llevasen a Nimost, no dejaría la seguridad de mi ejército en manos ajenas.- Dijo seriamente.

-Será un honor quedar al cargo estos días.

Cormag hizo una reverencia y se encaminó hacia Nimost.

Escrito el 07-04-2008 22:36 #4

"Primer día en Ninkwitil."

Desde mi llegada a la ciudad, he podido observar toda clase de acciónes por parte de los rebeldes. Ha habido discursos públicos enervando a la gente, han quemado casas pertenecientes a los soldados y han herido incluso a sus propios hombres para dejarnos claro que no quieren que sigamos aquí. El pueblo se ha levantado, y nosotros no nos vamos a quedar sentados.

Comprendo su causa, pero yo tengo que defender la mía.

Unos gritos en la calle interrumpieron las palabras que Evendim dibujaba sobre el papel. Esta miró hacia la ventana con el ceño fruncido. Dejó caer la pluma sobre el libro y unas gotas de tinta se esparcieron lentamente por el papel amarillento. A través del cristal, la joven contempló con tremendo horror cómo unos aldeanos vestidos con armaduras y armados con fuertes espadas cargaban contra los soldados que protegían la torre. Estos se defendían con coraje, pero algunos iban cayendo ante la multitud de atacantes. Evendim corrió a la parte de atrás de su habitación y se atavió con su armadura de cuero negra. A su espalda colgó el arco, sus dagas en la cadera y su espada larga en la mano derecha. Bajó corriendo las escaleras y salió al patio gritándo y blandiendo su espada contra todo enemigo.

-¡Dama Evendim! ¡Regresad al interior de la torre! ¡Aquí no estáis segura!- le gritó uno de los templarios de Morr.

-¡No he venido a la ciudad para estar encerrada en una torre!

Los templarios blandieron sus espadas contra aquellos que osaban desafiarles y la multitud que antes atacaba la torre había quedado dispersada por el suelo.

-¿Quienes eran?-preguntó la joven respirando entrecortado mientras limpiaba su espada.

-Solo milicia de la rebelión mi señora.

-¿Solo milicia?- preguntó ella sorprendida.

Un joven llegó corriendo al lugar de los hechos y cogió aire.

-Mi señora, los rebeldes han juntado un ejército al sur de la ciudad. Están avanzando hacia aquí. Son numerosos y tienen armas fuertes.

-¿Tu quien eres, joven, y cual es tu oficio?- le preguntó ella mirándole extrañada.

-Mi nombre es Shaomald, hijo de Staored. Cultivo la tierra.

-¿Eres aldeano? Eso indica que no todo el pueblo está a favor de la rebelión.

-Desde luego que no mi señora. Solo queremos la paz, nos la ofrezca quien nos la ofrezca.

-Shaomal, hijo de Staored, tendréis la paz... gane quien gane hoy aquí. Vete.- Evendim miró a su alrededor y gritó fuertemente.-¡Replegaos Templarios! ¡Todos a las puertas! ¡Reunid al ejército! ¡La guerra ha sido declarada!- gritó Evendim señalando con la espada hacia el este.

Los enanos acudieron rápidamente a las filas. Los elfos se situaron en la retaguardia con los arcos preparados. Una fila de Templarios se situaron al frente con largos escudos que ocultaban a los enanos. Estos esperaban con picas tras los escudos para sorprender al enemigo.

La caballería se situaba a los flancos.

En poco tiempo, un ejército que igualaba en número al de los templarios hizo su aparición en las colinas que llevaban al portón. Allí esperaban valerosos hombres, enanos y elfos.

Evendim avanzó al frente de las filas.

-¡Todos preparados! ¡Formación uno cuando estén a veinte pies! ¡Formación dos cuando sus soldados hayan caído! ¡Formación tres a mi orden! ¡Adelante soldados, luchaz por la paz que habéis establecido!

La infantería enemiga avanzó hacia ellos corriendo todo lo que sus pies podían. Llevaban las armas en alto en señal de ataque. El ejército que los Templarios encabezaban no movía ni una pestaña. Parecían estatuas en el campo de juego.

Cuando los soldados estuvieron a veinte pies, los hombres con escudos dieron dos pasos hacia atrás y los enanos tres hacia delante. Las picas quedaron al descubierto y ensartaron a aquellos que no pudieron frenar. Los elfos dispararon entonces aunque su efecto fue muy pequeño.

-¡Formación tres, adelante!- gritó ella desgarrando su garganta.

La caballería avanzó bordeando a la infantería enemiga y se cerró en un círculo que cada vez se cerró más y más acabando con el enemigo.

Los enanos sonrieron orgullosos. Evendim les miró de reojo y conservó la seriedad... había algo más. Aquello no podía ser todo.

No se equivocaba.

Antes de que los templarios pudiesen regresar a las filas una lluvia de flechas cayó sobre ellos. Salían de todos lados: Azoteas, muros y patios. Muchos cayeron entonces, asediados por el dolor y la oscuridad. Una poderosa caballería apareció entonces barriendo las filas de enanos. Ni elfos ni hombres pudieron luchar con victoria entonces, aunque si lo hicieran con honor.

Evendim dejó de blandir su espada cuando vio que sus compañeros caían por doquier. Sus ojos se llenaron entonces de lágrimas al ver el sufrimiento que la rodeaba. Compañeros tirados en el suelo, llenos de cortes y flechas... que ya nunca se levantarían mas. Limpió sus lágrimas y usó su últimas gotas de fuerza para etonar las siguientes palabras:

-¡Replegáos soldados! ¡Salid de la ciudad!

Las tropas de Nóre Rá Rilmalotsë salieron al arrastre hacia el bosque buscando la salvación. La rebelión había vencido.

Evendim se tiró en la hierba dolorida. Tenía cortes y sangraba como sus compañeros, pero en su mente solo residía el dolor de la pérdida de aquellos que la habían rodeado.

-Lo siento... lo siento.- decía en un susurro.

Un enano cercano la escuchó y le habló.

-Así debía ser mi señora... ellos querían otra clase de libertad... y lucharon por ella como nosotros hubiésemos hecho.

"Fin"

[Editado por Galath_Undome el 07-04-2008 22:38]

Escrito el 12-04-2008 08:06 #5

Resumen de la batalla.

Nore ha perdido 20 armadas x35= 700 puntos.

Recuperables: 315 puntos.

Valoraciones: 8,8+7,4+6,8+7,1= 7,525

Recupera: 237 puntos.

Pierde: 463 puntos.

Nore paga 300 monedas por el saqueo de la ciudad.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.