La Guerra de los Clanes

Batalla 16. Revuelta En Annwyn.

Terminada
Escrito el 11-04-2008 19:36 #1

Fin Guerra: Maianor deja de Atacar

Armadas perdidas por "Maianor" = 22

Armadas perdidas por "Marllajtay" = 28

Victoria para Maianor. Marllajtay conserva el control de la ciudad.

Escrito el 19-04-2008 19:26 #2

Annwyn, séptimo día de Aqua Fearn

A la atención de Mar’ek Ýthuel,

Desde la partida de las tropas de regreso a Híssuë el pueblo de Annwyn se ha mostrado inquieto con respecto a los Marllajtay. Los hombres conspiran en la noche y muestran su descontento abiertamente en las calles de la ciudad. Hace dos días recibimos la visita de una embajada popular. Al parecer la opinión general de los ciudadanos coincide en la sensación de que se está utilizando el dinero de los contribuyentes en beneficio de los ejércitos de Híssuë y que las inversiones que estamos haciendo en mejorar la productividad de las granjas de Annwyn y de sus talleres de artesanía tan sólo tienen por objetivo aumentar la riqueza de Híssuë.

Como sabéis, bien poca parte de las contribuciones llegan a Híssuë y la mayor parte de las recaudaciones se encuentra o bien en las arcas de Annwyn o se invierte en la mejora de la ciudad. Pero el diálogo no fue fructífero y cada día que pasa crece entre mis hombres el temor a una revuelta en la ciudad. Revuelta que no podrá ser aplacada con los efectivos militares que tenemos hoy día. Además, nos han llegado rumores de revueltas en ciudades en otras ciudades de Rómenor ocupadas por lo que ellos llaman “fuerzas opresoras”. Nuestros espías hablan de un extraño personaje que ha traído estas noticias y habla de revolución.

Es por este motivo que solicitamos el regreso de la compañía al completo con tal de estar preparados para lo peor si nuestros intentos de apaciguar el malestar de la población no son fructíferos finalmente.

Atentamente,

Miyotl

Mar’ek se mostró preocupado al leer las palabras de Miyotl pero las desagradables noticias no le cogieron por sorpresa, pues él mismo había advertido del peligro de retirar las tropas de Annwyn. Pues existía el riesgo de que la aparente calma que reinaba en la isla podía cambiar drásticamente cuando los Chak’ay se vieran liberados de la presencia militar Marllajtay. Y al parecer así fue. Y la situación se volvía aún más preocupante si era cierto que los habitantes de Annwyn estaban siendo animados a la revolución por gentes de fuera. Híssuë no podía permitirse la pérdida de la ciudad, no sólo por su importante valor estratégico, sino también porque ello haría inútiles todas las bajas humanas que había sufrido su pueblo en la conquista de la isla. Y para colmo, el Khútic aún no había regresado de su misión a Tûgore, es más, Mar’ek calculó que quizás ni siquiera habrían llegado aún a la capital del Nendataurë.

Así fue que Mar’ek se apresuró a llevar a consejo de guerra el asunto, más por puro protocolo que por otra cosa, ya que en ausencia del Khútic él era el responsable de la defensa Marllajtay, en especial en aquello que concerniese a Annwyn, y estaba convencido de lograr la aprobación del consejo para partir de inmediato con la totalidad de su compañía en auxilio de las fuerzas Marllajtay de Annwyn, aún después del poco tiempo que hacía del ataque desde la niebla al puerto del Apákt’chüta. El consejo se celebró esa misma tarde, paralizando toda la actividad política en Híssuë, siendo únicamente interrumpido a la hora de la cena para proseguir inmediatamente después, finalizando al poco de pasar la medianoche. Mar’ek logró su propósito y no sólo se llevaría a sus hombres a Annwyn, sino que podría permanecer en allí hasta que considerara necesario con tal de garantizar en orden. Los preparativos tendrían lugar al día siguiente y la compañía partiría antes del amanecer del onceavo día de Aqua Fearn.

[Editado por Earendil84 el 19-04-2008 19:28]

Escrito el 19-04-2008 19:26 #3

La situación es crítica, mi señora. La rebelión es inminente. Los Chák’ay se saben tan superiores a nosotros que ya no ocultan las conspiraciones y dicen maldades de Híssuë y de los Marllajtay en voz alta.

Olemeth no escondía su temor a lo que pudiera acontecer muy pronto y tampoco podía ocultar las dudas que tenía acerca de las medidas que se habían tomado durante los días anteriores. La entrega del jovencísimo capitán Marllajtay en los preparativos de aquello que consideraba una causa perdida se debía únicamente a que aún albergaba la esperanza de que los refuerzos llegaran a tiempo desde Híssuë. Igual que Miyotl.

- Sí, es inminente. Y por eso mismo debemos conservar la calma y esperar, siempre alerta. Nos hemos preparado de la mejor manera posible, no te quepa duda. Hemos aprovisionado las torres de la ciudad y nuestra presencia allí es superior a la guardia de los Chák’ay. Y toda la ciudad está vigilada día y noche.

Las puertas del salón se abrieron bruscamente. Un soldado irrumpió en la estancia.

- ¡Ya ha empezado!

Instintivamente, Olemeth se abalanzó a la ventana. Aquí y allá veía algunas chimeneas escupiendo fuego y humo hacia el cielo. Era la señal de alarma. No vio gente en la calle, pero escuchaba alrededor el murmullo de vítores y cánticos de batalla. Miyotl lo sacó de su perplejidad.

- Vamos, Olemeth. Debemos ser raudos con la operación.

Sin más demora, todos los residentes del palacete que se había rehabilitado como sede del gobierno Marllajtay en Annwyn se reunieron en el salón principal. Algunos de ellos eran fieles Chák’ay que no se habían unido a la rebelión. Todos salieron del edificio por una puerta trasera, la más cercana a los muros de la ciudad, a donde se dirigían. Durante el corto trayecto se les unieron dos pequeños grupos de soldados Marllajtay. Al llegar a las murallas, se interpuso en su camino un numeroso grupo de rebeldes armados con martillos, hachas y todo tipo de herramientas. Miyotl y sus hombres se vieron obligados a la luchar para abrirse camino hacia una de las torres, las puertas de la cual estaban custodiadas por soldados Marllajtay, hasta que por fin lograron entrar y sellar las puertas. Varios Marllajtay y rebeldes perdieron la vida en la escaramuza, una situación que se producía en todo el perímetro de la ciudad. Finalmente, los Marllajtay lograron el control de las murallas impidiendo la entrada de los rebeldes, después de una cruenta batalla en lo alto de los muros y en el interior de las torres. La totalidad de la guardia de Annwyn fue eliminada o tomada prisionera, aunque algunos cambiaron también de bando. Pero esa victoria parcial fue más complicada de lo esperado, y los Marllajtay tuvieron importantes bajas, tanto en la lucha en las murallas como aquellos que no lograron llegar antes de que las puertas fueran selladas.

Así fue que la rebelión recuperó el control de la ciudad, mientras que los Marllajtay se refugiaban en las torres e impedían la entrada a los rebeldes. Desde ese mismo momento, los rebeldes, sabiéndose victoriosos, cesaron en la lucha y pusieron sitio a los muros, esperando pacientemente la rendición de los Marllajtay. Éstos aguantaron la situación durante dos días, pero no tenían provisiones para resistir el sitio mucho tiempo más y su moral caía inexorablemente mientras imploraban ayuda a Zôr-Khôndor.

- Debemos rendirnos y pedir el perdón. Esto ya no tiene remedio y si llegaran refuerzos de Híssuë, ya no nos encontrarán con vida. – Sugirió Olemeth en la mañana del tercer día de sitio, ya totalmente desesperanzado.

- ¡Nunca! – respondió tajantemente Miyotl. – Los Marllajtay no se rinden. Llegado el momento, saldremos y lucharemos hasta el final. – Miyotl encontraba totalmente injusta la rebelión y su orgullo le impedía presentar la rendición.

[Editado por Earendil84 el 19-04-2008 19:29]

Escrito el 19-04-2008 19:27 #4

Las tropas de Híssuë han venido en nuestra ayuda! – Exclamó alguien desde la torre de la puerta norte de Annwyn.

Estaba en lo cierto. A lo lejos se distinguía la silueta de un ejército que remontaba la colina. Debían ser más de trescientos. A medida que se acercaban los soldados Marllajtay postrados en las murallas, a los que se habían unido Olemeth y Miyotl, pudieron identificar los estandartes del Apákt’chüta y del Kôndor. La esperanza renació en los corazones Marllajtay, que hicieron señales a los recién llegados.

- Observad, allí en la torre derecha, ¿no esa Miyotl, señor? – Inquirió Erelas sorprendida.

- Tenéis razón. Me pregunto cómo han sabido que llegábamos y por qué se han encaramado a las murallas con tanta efusividad. – respondió Mar’ek Ýthuel, que iba a su lado. Eran los dos únicos Marllajtay que cabalgaban.

- ¿Creéis que acaso hemos llegado tarde?

- Eso me temo. Mi corazón no ha dejado de sentirse oprimido durante todo el viaje. Respondió la anciana.

Una flecha rasgó el cielo saliendo desde las murallas y clavándose en el suelo, a pocos metros frente a ellos.

- Tráeme eso, Kátl’pich – ordenó Mar’ek. El soldado que le escoltaba se adelantó y recogió la flecha para entregársela a su señor. Llevaba una cuerda con nudos atada.

- Es código Khípäy.

Ma’rek fue endureciendo su mirada a medida que descifraba el mensaje. Una vez hubo terminado hizo dar media vuelta a su negro caballo y empezó a dar órdenes a la compañía.

- ¡Arqueros, a la retaguardia! ¡Hünnepetl, tus hombres protegerán a la embajada! ¡El resto os avanzaréis y formaréis dos pelotones!

Mar’ek siguió dando órdenes y finalmente se detuvo, escrutando a la compañía.

- ¡Vamos a entrar! ¡Los hombres de Miyotl llevan dos jornadas refugiados en las murallas! ¡Los Chák’ay se han rebelado y ahora vamos a entrar a enseñarles que con la benevolencia de nuestro pueblo no se juega! ¡Entrad y arrasad con todo!

Mar’ek alzó su espada.

- ¡Ahora! –Rugió.

Una descarga voló por encima de las murallas entrando en la ciudad cogiendo desprevenidos a los rebeldes, que aunque habían advertido la llegada de las tropas Marllajtay, no alcanzaban a conocer qué estaba pasando fuera y esperaban detrás de las puertas dispuestos a contener una embestida. Pues estaban seguros que Miyotl ordenaría abrir las puertas desde el balcón interior de la muralla para permitir su entrada. Y así lo hizo a continuación, cuando los soldados Marllajtay empezaron a correr hacia la ciudad empuñando las espadas. Las flechas no cesaron de sobrevolar los muros segando la vida de muchos rebeldes y se detuvieron cuando la avanzadilla Marllajtay empezó a entrar en la ciudad. Pero las puertas volvieron a cerrarse. Los rebeldes habían logrado derribar las puertas de las torres y habían obligado a los Marllajtay a retroceder hasta quedar atrapados en los tejados de las torres. La tropa Marllajtay quedó dividida en dos, la parte menor quedó encerrada en la ciudad y fue derrotada en su totalidad. Muchos murieron y el resto fueron apresados. Los Marllajtay que quedaron fuera se retiraron, temiendo ahora un ataque desde las torres.

Pero por una pequeña puerta en la base de una de las torres salieron varios hombres que caminaron hacia las tropas Marllajtay deteniéndose a medio camino. Mar’ek y Erelas se dirigieron a ellos junto con seis soldados de su escolta. Erelas fue la que habló. Mar’ek detestaba tener que admitir la derrota y por eso mismo sabía que si se encargaba de la negociación las cosas podían salir mal. Los rebeldes, a pesar de todo, manifestaron su voluntad de unión con sus parientes Marllajtay, pero mostraron su enfado por cómo había sido gobernada la ciudad desde la llegada de los Marllajtay. Y expresaron sus exigencias y finalmente se llegó a un acuerdo. El pueblo de Annwyn seguiría pagando su tributo a Híssuë pero formaría un gobierno propio para la ciudad. Un Consejo de Annwyn Permanente representaría al gobierno del Apát’chüta, que sería, en última instancia, quien aprobaría las decisiones que se tomaran.

A pesar del acuerdo alcanzado, ese día no fue de celebración por la causa de toda la sangre vertida aquellos días. Pero a medida que fueron pasando los días la moral de todos volvió a subir y se regocijaron de la nueva alianza entre los Borhalaidas de las costas de las Andië.

[Editado por Earendil84 el 19-04-2008 19:29]

Escrito el 23-04-2008 01:11 #5

Resumen de la batalla:

Marllajtay ha perdido 28 armadas x 35= 980 puntos.

Recuperables: 441 puntos.

Valoraciones: 7 + 7 +7,9 +9.2 +7.5 = 7,72

Recupera: 340 puntos. Se han solicitado daños que no aparecen reflejados en la historia, por lo que no se da la recuperación por daños.

Total recuperación: 340 puntos.

Pierde: 275 punto, más 365 puntos en concepto de las armadas jugadas no disponibles. Por el retraso en la publicación de las historias este clan recibe una penalización de 5 armadas, es decir de 175 puntos.

Total pérdida: 815 puntos.

Compañías actualizadas y listas.

Por la batalla, los dirigentes obtienen 220 Nóti.

Por las historias, se entregan 84 Nóti.

Historia finalizada.