Fue en el ocaso de la Primera Edad del Sol cuando los Cilalië llegaron a Rómenor huyendo del Señor Oscuro, Morgoth.
Sus embarcaciones arribaron muy cerca del lugar conocido hoy en día como Eglamar y levantaron las sospechas de todas las tribus cercanas debido a su extraño comportamiento, nunca antes se había podido contemplar a elfos, humanos y enanos conviviendo en armonía.
Cuentan las viejas historias que un anciano, llamado Envinya, se reunió con Vespur, líder del pueblo Cilalië, y le instó a partir de la costa e instalarse en un lugar más protegido. Fue así como los Cilalië atravesaron la mitad del continente hasta llegar a las Umbar Meno, en el corazón de la exuberante Mistetaure.
En los últimos años de la Primera Edad terminó la construcción de Nilme Istyalvao y los Cilalië comenzaron a denominarse Yárai. Durante casi cuatro siglos, esta ciudad fue la capital del poderoso Imperio Yárai y su población aumentó mucho, por lo que tuvo que modificarse el trazado original de la ciudad, pero siempre manteniendo la estructura creada en los tiempos de Vespur.
La ciudad se dividía en cinco barrios y estaba en parte edificada sobre las laderas de Umbar Meno. Los Cilalië rendían tributo a los cuatro elementos de la naturaleza, los Yárai por consejo de Envinya añadieron el culto a la naturaleza misma, de ahí que existieran cinco barrios en Nilme Istyalvao.
Cada barrio contaba con sus propios templos y sacerdotes, y también tenían su propio ejército liderado por el Cuestor correspondiente.
El barrio dedicado al aire era el construído a más altitud, se encontraba cercano a las cimas orientales de Umbar Meno. Las construcciones eran estilizadas y alcanzaban gran altura, entre las calles a menudo discurrían pequeños arroyos que nacían bajo los cimientos de la ciudad y que al salir de ella, formaban pequeñas cataratas donde era frecuente ver varios arco iris. El ambiente en aquel barrio era siempre fresco y con bastante viento, muy a menudo se encontraba escondido por una persistente bruma.
Del barrio del aire descendían dos caminos principales, uno de ellos seguía a los múltiples arroyos que descendían la ladera hasta formar un cristalino lago a los pies de las montañas, éste era el lugar en el que se construyó el barrio que rendía homenaje al agua. En el centro del hermoso lago se encontraba el templo principal, sus ventanales estaban cubiertos por cristales azulados y verdes, por lo que la sensación en su interior era que uno se encontraba bajo las aguas.
El otro camino que descendía por las Umbar Meno era el que conducía al barrio que veneraba a la tierra, pues en esa región las montañas estaban repletas de pequeñas cuevas naturales excavadas antaño por arroyos ya secos. A pesar de ser un barrio en su mayoría subterráneo, en este lugar era donde se encontraban las edificaciones más grandes e imponentes, enormes moles de piedra y roca moldeadas por grandes artesanos, no sólo de la raza de los enanos.
Ya asentado fuera de las Umbar Meno estaba el barrio del fuego, se había construído en lo que había sido un claro de Mistetaure creado por un incendio provocado por la caída de un rayo, sólo un par de días antes de la llegada de los Cilalië. Era el barrio de calles más angostas, que podían producir un sentimiento de ahogo a los visitantes de otros barrios. Su templo poseía unas hermosas cristaleras por las que, en las noches, se vertían al exterior luces anaranjadas que podían hacer creer que el barrio entero estaba en llamas. Sus estrechas calles poseían unos canales por los que, en las celebraciones, se vertían aceites y grasa inflamables que permitían que el fuego recorriera todo el lugar.
El último barrio era el que veneraba a la naturaleza, era el que originalmente ocupaba una mayor extensión y en el único en el que no existían viviendas. Sus grandes edificaciones sólo eran superadas por las del barrio de la tierra y entre ellas destacaba el Templo Principal de los Yárai, completamente rodeado por la vegetación de Mistetaure, un enorme edificio asomaba por encima de los más altos árboles, cinco majestuosas torres en las que siempre entraba la luz por alguna de sus cristaleras.
Todo el barrio estaba construído entre los árboles y plantas originarias del lugar, y con el tiempo éstas comenzaron a crecer apoyadas en las paredes y columnas de las construcciones.
Muy cerca del templo estaba el Mausoleo, donde eran enterrados los Yárai más importantes, era un edificio de anchos pasillos donde crecían multitud de plantas aromáticas traídas de todos los rincones del Rómenor.
También en este barrio estaba la residencia del Censor y la del Pontifex Suprem, líderes del ejército y de los Prytani (sacerdotes) respectivamente.
En la entrada del barrio destacan dos edificios, uno es el Senado y el otro es la Torre del Consilium. Muy cerca de estos edificios está la Gran Biblioteca donde trabajan los Magisti de las tres razas de Yárai.
Rodeando todos los barrios hay una gran muralla construída con una roca negra muy resistente, encontrada en una cantera en las laderas septentrionales de Umbar Meno.
El pueblo Yárai estaba gobernado por el Consilium, el cual estaba formado por nueve miembros que eran elegidos por el Senado cada 15 años. Las normas para elegir al Consilium eran complejas para evitar que una de las razas se impusiera a las otras dos.
Primero se elegía al que sería Primus Ecclesi, líder del Consilium. Una vez elegido, el Primus Ecclesi debía abandonar las costumbres de su barrio y vestir la túnica verde distintiva del barrio de la Naturaleza, para así indicar que él englobaba las necesidades de los otros cuatro barrios.
Tras ésto, el Senado elegía a los otros ocho Ecclesi, debían de ser dos de cada barrio y en total en el Consilium debían existir tres elfos, tres humanos y tres enanos.
Durante muchos años no hubo problema en el pueblo Yárai y su poder se extendió por casi todo Rómenor, pues la colaboración de las tres razas hizo posible un importante avance tecnológico y militar que fue lo que motivo en la Primera Edad el ataque de Morgoth.
En el año 328 de la Segunda Edad, el elfo Conditor abandonó el Consilium antes de que su mandato terminase y, no se sabe muy bien porqué, ésto desembocó en una carrera por el poder entre las tres razas y finalmente se produjo la disolución del Consilium en el año 342 iniciándose una sangrienta guerra civil.
Como consecuencia de esta guerra que duró alrededor de siete años, Nilme Istyalvao quedó en ruinas y sus habitantes se separaron. Unos pocos que aún mantenían el espíritu de concordia entre las tres razas partieron hacia Vanwielie donde gobernaba un nuevo Consilium creado por Conditor.
Los demás fundaron tres nuevas ciudades: Anwanauco los enanos, Anwaúmanya los elfos y Anwafirya los humanos.
Nunca nadie regresó a Nilme Istyalvao cuyas ruinas han sido engullidas por Mistetaure y ahora, casi 1300 años después, nadie recuerda el lugar en el que se encontraba, ni siquiera los elfos supervivientes a la guerra Yárai.
El viejo Envinya protege sus tesoros y sus secretos.
