La Guerra de los Clanes

Batalla 27. Intento De Saqueo De Hyosto Por La C3 Narwa.

Terminada
Escrito el 07-05-2008 15:55 #1

Fin Guerra: Maianor se retira del Combate

Armadas perdidas por "Narwä Hilyatâri" = 20

Armadas perdidas por "Maianor" = 30

Victoria para Narwa

Se produce saqueo

Escrito el 09-05-2008 01:28 #2

Hace tiempo que éste ejemplar llegó a mis manos, cada vez que lo leo me parece más real aunque hace tanto tiempo ya que lo leí por primera vez que ahora me parece un sueño....

-Por favor abuelo, cuéntamelo otra vez-. Gritaba el niño al anciano entusiasmado.

-Está bien pequeño-. Contestó el abuelo dejando caer el pelo por encima de sus orejas.

Contaba yo con la edad de 16 años cuando mis padres me enviaron una larga semana de vacaciones a casa de mi abuelo, un castigo por mis malas calificaciones...no podía imaginar nada más tedioso que pasar sólo unas horas al lado de aquel longevo hombre; siempre con sus historias, vagos recuerdos de su edad dorada...

Una calurosa tarde decidí husmear por la casa topándome con la puerta de la biblioteca. No había cosa que disgustara más a mi abuelo que el hecho de que alguien entrara en aquella habitación, pues contenía innumerables libros de extremado valor de allá por la época de...jah! quién sabe de qué tiempos serían...

Entré sigilosamente deslizándome entre las sombras. Me quedé maravillado ante la imagen que tenía delante de mí, miles de volúmenes se apilaban en aquellas estanterías cuidadosamente ordenados por época, color y tamaño. Ojeé varios hasta aburrirme, pensando que no encontraría nada interesante entre tantos manuscritos apilados. Y justo cuando empezaba a convencerme de que no había sido tan divertido entrar a escondidas en aquella habitación algo llamó mi atención. Iluminado levemente por la luz de un candil, un pequeño libro desentonaba por entre los demás de mayor envergadura. Lo extraje y lo observé detenidamente. Sobre la negra y raída tapa de cuero había escritas en plata unas extrañas y bellas palabras. No era muy dado a los idiomas por aquel entonces, pero estaba seguro de no haber visto esos caracteres jamás. Nunca hasta entonces había tenido fortuna en todas las acciones descabelladas en las que me involucraba. Resoplé, siendo consciente de la alocada aventura que estaba apunto de encaminarme, quizá esta vez tendría más fortuna.

Al instante me sentí atraído por aquel librillo, absorto en aquel exótico trazado de la cubierta.

Abrí el pequeño libro por la primera página donde aparecía también aquel extraño lenguaje aunque a pie de página había una anotación más reciente que parecía ser la traducción:

"Crónicas de la Tierra del Sol. Tiempos de Oscuridad"

Por Hisiê Menelion.

"-¿Hisiê Menelion? ¿Qué clase de nombre era aquel?"

Pasé varias páginas más, por suerte descubrí que en los márgenes de todas las páginas había anotaciones al castellano traduciendo aquel insólito idioma. Me detuve en una concreto que así decía:

"12 Aqua Saille. Llegada a Hyosto"

Las blancas almenaras de la ciudad de Hyosto se divisan en la lejanía como resplandecientes agujas de cristal. Pocos kilómetros nos separan ahora de la tierra que antaño fuera poblada por nuestro pueblo. En pocas horas dejará de ser un mero recuerdo que una vez nuestra sangre corriera por las venas de sus habitantes para ser una realidad.

"-Tierra de músicos-le comento a Elinmîr que cabalga a mi lado- pronto la única música que escucharán será la del entrechocar de nuestras espadas..."

[Editado por mithril_ el 10-05-2008 19:35]

Escrito el 11-05-2008 21:36 #3

Llevamos acampados en las fronteras de Hyosto a lo largo de todo el mes de Aqua Fearn, esperando el momento oportuno para atacar la ciudad. Apenas tengo tiempo para escribir los acontecimientos que se van sucediendo. Acaban de llegar las órdenes desde Osto Ohtalossê. El ejército está preparado y las luces apagadas. He de salir al campo de batalla a comandar la Compañía del Dragón.. Más de dos mil hombres a mi cargo marchan hacia la ciudad elegida.

Encajo la coraza perfectamente en mi torso, coloco el yelmo en mi cabeza, bañado en sangre, y saco la espada de su cinto. Comenzó la batalla.

“- No entiendo muchas cosas, pero esto se pone interesante - Dije para mí.”

Centenares de guerreros se apostan ante la ciudad, expectantes, con las armas en ristre, sin atreverse a mover ni un solo músculo. Los dirigentes de las compañías permanecemos quietos al frente del ejército. Miro con malicia hacia el grueso enemigo, donde ya se oyen los ensordecedores tambores. Los soldados de las primeras filas no se mueven de su sitio, no por miedo, si no por rabia. Elinmîr, junto a mí, levanta el brazo y da la orden a los arqueros de que se dividan en dos grupos, colocándose en los flancos del grueso del ejército con las cuerdas tensadas. Hay un instante de silencio en las filas nurulântar, sólo se oye el entrechocar de las armaduras de los soldados de Hyôsto. A los arqueros les sudan las manos, deseando que llegue ya la orden para disparar.

Los soldados cada vez sienten el rostro de la muerte más cerca de ellos, pero no les importa. Han nacido para morir. No hay mayor gloria en Narwä que morir en batalla.

El enemigo ya está lo bastante cerca. Elinmîr baja el brazo dando la orden a los arqueros de disparar, y decenas de saetas cubren el cielo cayendo como lluvia, empapando de sangre el suelo, abriendo huecos en las filas enemigas. Dejando tras su paso acelerado entre los soldados enemigos un montón de cuerpos inertes.

Los soldados de Hyosto ya están muy cerca del grueso del ejército nurulântar. Sus miradas se enfrentan por fin, haciendo latir sus corazones muy rápidamente. El enemigo por fin se abalanza sobre nosotros con fiereza. Soldados de ambos bandos van cayendo uno tras otro en el campo de batalla, haciéndose notar sobre todo la superioridad técnica de Narwä.

Nuestros cuernos suenan, dando a la caballería ligera la señal para embestir. Los jinetes salen veloces al encuentro de la que podría ser su muerte, arremetiendo contra todo enemigo, arrastrándolos con ellos a la muerte.

Pocos guerreros quedan en las guarniciones de la ciudad, todos estan fuera, en el campo. Es el turno de la infantería. Elinmîr y yo luchamos codo con codo por la supervivencia tanto de uno como de otro, los dos estamos apostados muy cerca del grueso del ejército de Hyosto ya diezmado por los continuos ataques. Varios soldados se acercan hacia mí arduamente, con Ankâ y Kwâra en cada mano, danzando con ellas, clavándolas en las extremidades de los enemigos que se abalanzan sobre mí. Pero finalmente son demasiados y dos puñales solos no pueden contra decenas de espadas. Siento el frío del acero penetrar en mi carne. Con heridas profundas en ambas piernas, y en la espalda, más abajo del omoplato, la sangre brota de mi cuerpo por doquier, y mis ojos se cierran, mecidos por el desgaste de la batalla. Puede que el libro quede inconcluso, que jamás vuelva a escribir una sola palabra más, solo espero que mis predecesores guarden mis recuerdos como si fuesen suyos.

“¿Cómo que predecesores? ¿Por qué guardará el abuelo estos libros de hadas? ¿Tendrán algo que ver los que escribieron estos libros con él?”

Escrito por Fredo.

[Editado por Indil el 11-05-2008 21:39]

Escrito el 11-05-2008 21:37 #4

La ciudad de Hyosto es una bella ciudad que se alza en un claro en el norte del bosque de Aldalaurê. Una ciudad de músicos, no de guerreros. Aún así, no puedo dejar de reconocer la gran resistencia que ha presentado el enemigo.

A través de las vidrieras de colores el sol entra en la habitación, formando un hermoso arco iris sobre la cama en la que me veo postrada. Apenas hoy, tres días después de la batalla, he podido reunir las fuerzas necesarias para escribir.

Elinmîr ha negociado la rendición de la ciudad. Durante toda la tarde la música de cientos de arpas y violines ha inundado las calles de la ciudad. Según ésta gente, la música es capaz de sanar las heridas del cuerpo y del alma. No seré yo quien lo ponga en duda, pues cada nota regocija mi ser, y me llena de esperanza.

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Ya era tarde para seguir leyendo aquél libro de extrañas palabras. La noche había caído y mis abuelos ya debían estar preocupados por mí. Sorprendido, alce los ojos hacia la ventana de la biblioteca. Nunca me había fijado en aquella vidriera de colores, donde se veía una ciudad blanca, con innumerables torres y almenas, a la sombra de una gran montaña extrañamente blanca también. Enmarcando la imagen central había otros dibujos, algunos ya descoloridos. Entre ellos la imagen de una mujer. El dibujo no conseguía transmitir si era una mujer bella o no. Tenía largos cabellos negros, y unos ojos grises que permanecían fijos en la ciudad blanca, mientras sostenía en ambas manos dos dagas.

Oí pasos cerca de la biblioteca, me embargó el nerviosismo e intenté esconderme, pero no había ningún rincón. Oí una serie de estruendos metálicos, mi abuelo estaba echando el cerrojo de la biblioteca.

- ¡Abuelo no! ¡Ábreme!- sollocé aporreando la puerta.

Volví a oír la serie de cerrojos abrirse y vi el rostro de mi abuelo asomar por entre las sombras de la estancia.

- ¿Qué haces aquí llorando pequeño? Sabes que tienes prohibido entrar en la biblioteca, hay libros muy delicados.

- Sólo quería leer un poco, saber algo más … Abuelo, ¿quién escribió este libro? – respondí al tiempo que le tendía el pesado libro.

- Déjame ver… Este lo escribió la elfa Nurulânte Hisiê Menelion. Es un gran ejemplar, de los más valiosos que encontrarás en esta biblioteca.

- Pero si es sólo un cuento de hadas – respondí confuso, pues no entendía que un simple cuento pudiera tener tanto valor.

- Todo es un mundo, pequeño – respondió el abuelo con una sonrisa enigmática.

- ¿Qué quieres decir abuelo?

- Tu mundo lo creas tú. Quédate con el libro. Yo ya lo he leído muchas veces, ahora te toca a ti.

- Gracias abuelo… Pero, ¿qué extraño idioma es este? ¿Lo tradujiste tú?

- Se llama Lambê Narmafirion, y no, lo tradujo mi abuelo.

- ¿Y cómo le llegó el libro a sus manos? – pregunté mirando el libro con el ceño fruncido.

- Se lo regalaron.

- ¿Quién?

- No quieras saber tanto pequeño – respondió mi abuelo finalmente atajando de una vez mi sucesión interminable de preguntas - Vamos, tu abuela estará preocupada.

Escrito por Fredo.

Escrito el 15-05-2008 08:15 #5

Resumen de la batalla:

Narwa ha perdido 20 armadas x35= 700 puntos.

Recuperables: 560 puntos.

Valoraciones: 7.8 +7.8 +7.6 +7.2= 7.6

Recupera: 426 puntos.

Pierde: 274 puntos.

Por el saqueo de la ciudad reciben 300 monedas.

Por la victoria en la batalla reciben 600 monedas.

Por la batalla los dirigentes obtienen 300 Nóti.

Por las historias, se entregan 84 Nóti.

Compañías actualizadas y listas.

Saludos!

Historia finalizada.