La Guerra de los Clanes

Batalla 29. Revuelta En Tugore.

Terminada
Escrito el 10-05-2008 12:14 #1

Los habitantes de Tugore han sido tradicionalmente un pueblo de comerciantes; su mayor virtud no ha sido la guerra.

La brutal ocupación que están sufriendo les está haciendo cambiar su percepción del mundo.

Un pueblo dedicado al comercio conoce lo importante que es la inversión y el ahorro; y en la situación que se ven ahora todos los beneficios que la provechosa ciudad genera se están derivando hacia el clan ocupante.

Los tres barrios más comerciales de la ciudad se han rebelado. Los comercios se encuentran cerrados y sus propietarios han tomado las armas. Su destino está claro, acabar con la ocupación de Marllajtay y recuperar el control del Sûtagûn.

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Fin Guerra: Maianor deja de Atacar

Armadas perdidas por "Maianor" = 18

Armadas perdidas por "Marllajtay" = 32

Victoria para Maianor.

Marllajtay conserva el dominio de la ciudad.

Escrito el 27-05-2008 22:47 #2

Reorganizar de la nada un Reino era una tarea que Allpa'huátl jamás había experimentado, y que pronto esperaría nunca jamás volvería a experimentar.

Los Marllajtay habían conquistado Tûgore el 8 de Aqua Fearn, masacrando a las defensas, liquidando al tirano Lôr Tûran, y quemando el Sûtagûn hasta los cimientos. Pero el Khútic, gravemente herido, permaneció inconsciente -y convalesciente- durante la siguiente semana, dejando -contra su voluntad- la dirección de la política de la Ciudad en manos de los aliados Ýzkur, que habían sido enemigos de los Tûgorianos desde hacía incontables generaciones.

En efecto, el ejército de Tlay'iltic había desaparecido, concluida la batalla, tan de pronto como se había presentado, y las tropas Marllajtay apenas se comunicaron con los locales cuanto fuera necesario para su alimentación y los espacios para establecerse. Durante siete días, Yamacha el Ýzkur hizo y deshizo en Tûgore como mejor le pareció.

Al principio, los Ýzkur se contentaron con proscribir el culto del Cuervo y re-consagrar la Ciudad al Ave, ceremonia ésta a la que asistió toda la población de Tûgore -más por curiosidad que por otros motivos-. Sin embargo, pronto Yamacha consideró que esto no era suficiente, y mandó echar a las llamas aún ardientes del Sûtagûn a los sacerdotes y reconocidos adoradores del Cuervo, advirtiendo a la población que no sería tolerada ninguna actividad propia de infieles.

¿De que se trataban estas actividades? Nadie lo sabía con exactitud en un principio. Sin embargo, el día 13 de Aqua Fearn, el primer día en que se reorganizó la feria comercial de Tûgore, los Ýzkur irrumpieron en el mercado confiscando cuantiosas mercancías "impropias" y encarcelando a los tenderos responsables. Esa misma noche, ante la población aterrorizada, los mercaderes fueron sometidos a un juicio sagrado en la nueva Apakt'shïta de Tûgore y sus cabezas fueron rebanadas.

Los Tûgorianos rogaron y lloraron, y muchos se enardecieron de odio y de dolor, pero para los Ýzkur nada de eso era importante: sólo estaban interesados en purificar la Ciudad de los Cuervos de todo mal.

Sólo entonces los Marllajtay comprendieron que la situación podía descontrolarse en cualquier instante, y acudieron prestos a poner al tanto al Khútic de lo que estaba ocurriendo, incluso contra el aviso de los Yatiri'ampï, que exigían darle mayor tiempo de reposo para que sanase mejor.

Esa madrugada, veloces chasq'asqa salieron a la búsqueda de Laymi Arië y la Caballería de Teihlmac, que aún acampaban en algún rincón del Nendataurë, y el Khútic se incorporó de su camastro y mandó llamar a Yamacha a sus habitaciones para sostener una conversación privada... conversación que se prolongó por toda la noche.

El día 14 de Aqua Fearn, el Khútic apareció -aún extremadamente debilitado- ante la población de Tûgore, y llamó a la paz y la reconciliación, amonestando públicamente al líder Ýzkur por su extremado celo en la Verdadera Religión, y prometiendo que no se sucederían ya persecuciones como las que se habían vivido esos días.

Muy teatralmente, mandó trasladar su propio campamento a la elevación del Sûtagûn, y convocó a una reunión allí con los más importantes ciudadanos de Tûgore, celebrando la ocasión con un festín de grandes proporciones, y dedicándolo todo a Zôr-Khôndor y Allpamanta... esperando de este modo comenzar el camino de la reconciliación entre Ýzkur y Tûgorianos.

-Todos somos hermanos bajo el Ave -dijo en esa ocasión-. Y somos todos Hijos de Borhala, Nuestro Padre en las Orocarni, y Herederos del Valor y la Nobleza de Ñaál, Nombre Inmortal entre los Nuestros.

-¡Hemos de unirnos! ¡Borhalas! -continuó su intervención, vitoriado y aplaudido como jamás lo imaginó- ¡Malkñý se levantará de las Profundidades y entonces habremos de presentar nuestros anchos pechos a la desgracia ! ¡Zôr-Khôndor no nos abandonará si vamos en la dirección correcta!

-¡Por la Unión de los Fieles del Mundo! ¡Borhalas! ¡Venceremos una vez más! -concluyó a voz en cuello, dando más de lo que acaso podía dar su maltrecho cuerpo, pero consiguiendo una noche de unión y confraternidad entre viejos enemigos.

Por la mañana del 17, cuando hicieron su entrada en Tûgore Laymi Arië -al frente de la Caballería de Teihlmac-, y los fieles Ýzkur exiliados de Tumbu, la Ciudad los vitoreó como si fueran las propias tropas y la sorpresa fue mayúscula inclusive para el propio Khútic... estaba empezando a convencerse de que tenía un poder especial para influir en el espíritu de su gente...

Ese Medio día, con Maïth en su cénit, Allpa'huátl fue investido como Zôr de Tûgore por los propios Tûgorianos y con el pleno reconocimiento de los Marllajtay, los Ýzkur del Nendataurë, y los Exiliados de Tumbu.

Cuando se dirigió al Pueblo, tras dejar una ofrenda en la Apákt'shïta, Allpa'huátl volvió a llamar a la Unión de Todos los Borhala y prometió la pronta liberación de Tumbu de sus opresores. Sólo entonces algunos murmullos se oyeron por lo bajo entre los Tûgorianos.

[Editado por seregruin el 27-05-2008 22:49]

Escrito el 27-05-2008 23:29 #3

Desde los tiempos del abuelo de Lôr Tûran, la Ciudad de Tûgore ejercía la completa hegemonía en el Nendataurë y sus múltiples ríos, controlando el comercio de Tumbu y Núranan hasta Geigäsa y Hjôlâgarda, y Ertasíre abajo hasta Ehtininke, cobrando también los peajes de los caminos Naugrim que cruzaban el Bosque de los Ocho Ríos desde Túlla'nay Iltica hasta las Mansiones de los Enanos de Nimost, o a veces hacia las ruinas de Casararanie... y los mercaderes Tûgorianos llegaban incluso a veces hasta las Andië, Yánnazôr, y Mar-nu-Menel de los Rillië.

El ambicioso Lôr Tûran había planeado consolidar sus dominios bajo su sólo mando, con la ayuda del Culto del Cuervo, y manteniendo a prudente distancia a sus más poderosos vecinos: Híssuë y Nimost.

Pero todo se había echado a perder: desde hacía una década, Tumbu se había proclamado la Ciudad del Ave, y se oponía tenazmente al control de Tûgore y el Sûtagûn... y los Ýzkur que hace tiempo su abuelo había vencido en todos los campos de batalla, ahora le asediaban desde todos los flancos... permanentemente... como si de espectros se tratase.

Con el tiempo, Lôr Tûran había acabado por desesperar y ocupó sus días en montar una gran biblioteca secreta en el Palacio, donde dedicó noche y día al asiduo estudio de las artes de los nigromantes, a las mágicas alquimias de la transmutación, y a la generación de pócimas nunca vistas... siempre buscando cómo deshacerse de sus múltiples enemigos, que tanto molestaban a sus sueños de grandeza y poder infinito.

Pero el remedio acabó siendo peor que la enfermedad, porque entonces fue que cayó presa de Osrûn Sâr, el Cuervo que Es, que se convirtió en el único allegado a la conciencia cada vez más trastocada del Zôr de Tûgore... y que lo embarcó en una campaña demente contra los Fieles del Águila, y eventualmente contra todos los Reinos vecinos.

Durante los años de Lôr Tûran quien realmente llevaba las riendas de Tûgore era su Ministro Rastaran, un Elfo acaso emparentado con el pueblo de Nimost, pero del que nadie sabía exactamente su procedencia. Sólo era seguro que ya había sido Consejero en los tiempos del Consquistador, el abuelo de Lôr Tûran.

Rastaran toleraba la demencia del Zôr, pero llevaba la vida cotidiana de la Ciudad de un modo muy realista y eficiente. La expansión militar de Tûgore había permitido un efectivo control sobre el Nendataurë y un notable poder de presión sobre las ciudades vecinas. Y durante esos años los Comerciantes de Tûgore se habían convertido en un grupo próspero y poderoso, con intereses muy amplios... y con grandes aspiraciones.

Sólo la situación empezó a resentirse en los últimos años, con el resurgimiento de los ataques emboscados de los Ýzkur del Bosque y con la reciente enemistad de Tumbu, pero incluso entonces los Tûgorianos permanecían optimistas: creían a Lôr Tûran cuando -poseído por la inspiración- profetizaba una Nueva Era de Expansión y Riquezas, de Gloria y Poder, para la Ciudad y su Gente... y creían ver cómo se materializaba ese sueño al observar las cada vez mayores y mejor preparadas y equipadas tropas de Tûgore, y especialmente la nueva Escuadra de Caballería.

En efecto, y no era para menos, el Caballo les parecía a los Tûgorianos un milagro incomprensible pero manifiestamente real: un Poder que se había materializado allí tan sólo para garantizar la futura prosperidad de ellos y sus descendientes, todos los Comerciantes de la Gran Tûgore.

Sin embargo, los Tûgorianos sólo comprendieron que estaban ante algo más grande que ellos mismos cuando vieron por primera vez a los Cuervos... a los Cuervos que Son... los Cuervos... El Cuervo... Osrûn Sâr... Entonces supieron que ellos eran los instrumentos de algo mayor. Entonces supieron que ellos eran privilegiados. Entonces supieron que seguirían a Lôr Tûran a donde les guiase, por más demente que estuviese.

Y entonces comenzó una nueva y gran persecución y masacre de los Ýzkur del Bosque, y Núranan fue sometida a sangre y fuego por temor a que se rebelase, y el 15 de Ignis Luuis Tûgore y los Cuervos se hicieron del poder en Tumbu... y todo parecía marchar conforme el Deseo de Lôr Tûran.

Pero luego los Cuervos se habían marchado. Y una mañana sorpresivamente se anunció que Rastaran había sido emboscado y muerto en el Bosque por los Ýzkur. Y luego esa tarde llegaron los extranjeros de Híssuë que, en seis días, con un terrible ejército, liquidaron al Zôr y masacraron las Gran Armada de Tûgore, e incendiaron el Sûtagûn y mandaron quemar a los sacerdotes del Cuervo, y finalmente reestablecieron el Dominio del Ave y decapitaron a los Mercaderes de Tûgore.

Y, aunque luego hablaron de Alianza y Unión, no perdieron la oportunidad de volver a consagrar la Ciudad a la Tierra y al Ave, hablando de tiempos remotos y olvidados, y celebrando con fiestas extranjeras y desconocidas para los Tûgorianos...

Para colmo de males, finalmente había llegado a la Ciudad ¡una Caballería Marllajtay!... ¡junto a los rebeldes del Sur!... ¡y el Khútic de Híssuë fue llamado Zôr de Tûgore!... ¡y prometió reconquistar la Ciudad de Tumbu, para devolver el Nendataurë al amparo del Ave!...

¡Oh Desgracia! ¡¿Es que nunca cesarán los insultos?! ¡¿Es que el Cuervo no haría nada por Tûgore?!

[Editado por seregruin el 27-05-2008 23:42]

Escrito el 28-05-2008 00:28 #4

Reorganizar de la nada un Reino era una tarea que Allpa'huátl jamás había experimentado, y que de ningún modo se demostraba fácil.

Un Añasqa después de asumido el control de Tûgore, Allpa'huátl aún no comprendía el funcionamiento de esa ambiciosa Ciudad comercial. No podía comprender que el interés de sus ciudadanos estuviera puesto en la ganancia y no en la virtud y el patriotismo. No podía concebir las oscuras maquinaciones de sus mezquinas voluntades y hasta prefería ignorar que esa gente hablaba en serio cuando reclamaba por los derechos comerciales que pretendían adquirir con la reconquista de Tumbu o cuando exigían un impuesto para la reconstrucción del Puente sobre el Ertesíre, y menos aún cuando proponían intercambiar derechos mercantiles en Núranan por la mano de obra para la reconstrucción del Sûtagûn...

-¡¿Pero es que esta gente no puede pensar en la cooperación de las voluntades, en el esfuerzo de todos para el bien común?! -exclamaba el Khútic de Híssuë a cada momento.

Y Yamacha el Ýzkûr le respondía: "Eso es porque son falsos Borhalas: en sus corazones siguen adorando al cruel Cuervo. Es por eso que hay que purificar la Ciudad."

Pero Allpa'huátl no compartía la conclusión de Yamacha. El nuevo Zôr de Tûgore estaba seguro de poder convencer a los Mercaderes por el ejemplo, y él mismo encabezó una ambiciosa empresa de reconstrucción, junto a sus tropas, para levantar una nueva Residencia Principal en el Sûtagûn... los Tûgorianos pasaron de la sorpresa y la vergüenza a la risa llana y franca al ver al "Gran Khútic de Híssuë" arrastrando bloques de piedra junto a sus hombres...

Acaso tuviera razón Yamacha. Acaso los Tûgorianos nunca pudieran comprender...

Pero la duda no permaneció demasiado entre los Fieles... un día se desató el huracán...

Primero lo advirtieron los Ýzkur: ¡La sombra del Cuervo vuelve a Tûgore!

Luego los exiliados de Tumbu buscaron excusas para huir de la Ciudad, diciendo que no estaban dispuestos a vivir otra vez lo que habían pasado.

La tercera señal fueron los caballos encabritados, que pronto se perdieron en los bosques... y tras ellos fueron Laymi Arië y muchos de la Compañía de Teihlmac.

El Khútic convocó entonces a una celebración en el Apákt'chüta para celebrar el primer ciclo Añasqa de la liberación de Tûgore... pero los Tûgorianos se ausentaron sin presentar excusas.

Dos días más tarde, los Ýzkur del Nendataurë y los de Tumbu habían desaparecido en el Bosque. Allpa'huátl comenzó a preocuparse entonces de qué iría a ocurrir ahora... pero nada pasó por cinco días: no hubo noticias entonces de la Caballería de Teihlmac, ni de los Exiliados de Tumbu, ni de los Ýzkur de Yamacha.

La Ciudad de Tûgore parecía envuelta por el manto impenetrable de un Bosque hostil, de donde nada salía ni entraba. Y los Tûgorianos se mostraban secos e impenetrables... nadie podía saber qué pasaba por sus mentes.

La tropa Marllajtay estaba inquieta, y Allpa'huátl hizo lo posible por reconfortarlos, pero sin descuidar mantenerlos en forma y atentos a todo lo que pudiera pasar...

Finalmente, la madrugada del 15 de Aqua Saille los tres barrios comerciales de la Ciudad ardieron ferozmente con la luz de las antorchas... ¡los Mercaderes se dirigían hacia el precario establecimiento montado en la Colina del Sûtagûn con el propósito de acabar con los Marllajtay!

-Es ridículo -comentaban los Yaotli mientras observaban a los fofos mercaderes pobremente armados-. Jamás podrán hacernos frente con esos cuchillos de cocina ¡Ni siquiera podrán traspasar el radio de nuestros Grandes Arcos!

Sin embargo, los Tûgorianos contaban con un arma secreta. Con el alba, una nube negra se aproximó rápidamente desde el Sur. En apenas una hora los Cuervos habían cubierto la Ciudad con sus graznidos y los Marllajtay se refugiaban donde podían de su ataque mortal... ¡Ésos no eran simples cuervos! ¡Eran Poderosas Bestias de Malkñý!

No hubo ningún Marllajtay que estuviera a cielo abierto que quedara librado de la muerte. Para el mediodía, los cuervos cubrían todos los techos de la Ciudad, y los Tûgorianos honraban a Osrûn Sâr, que se había montado en la cúspide de la Apákt'shïta... ¡Nunca una batalla había sido más breve y más mortífera!

- ¡Osrûn Sâr! ¡Osrûn Sâr! -se escuchaba desde el interior del pequeño Sûtagûn. Y los Tûgorianos volvían a avanzar por la tarde, dispuestos a acabar con aquél que había osado apropiarse del título de Zôr de Tûgore, y con todos aquellos que le acompañaban.

El cielo se ennegreció nuevamente en plena hora de Katarië, y el retumbar de los metales se hacía ensordecedor cuando los Mercaderes enardecidos rodeaban el sencillo refugio de los Marllajtay.

Pero entonces salió el Khútic de su profundo ensimismamiento, y dijo:

- ¡Alegráos Marllajtay! ¡Estamos ante la Batalla Final contra el Cuervo y los Perversos! ¡Zôr-Khôndor no nos abandonará en esta hora aciaga! ¡Marllajtay! ¡A los Arcos! ¡Por Híssuë y por Borhala! ¡Por Ñaál y por Vuestras sagradas Ýnnas! ¡Por la nieve de las Andië y las Brumas del Estuario! ¡Por el Ocate en la Mañana y el Khôt para el Descanso! ¡Adelante Marllajtay! ¡Zôr-Khôndor nos traerá a Maïth de regreso! ¡Os lo prometo!

Y seguía invocando todo aquello por lo cual los Marllajtay estaban dispuestos a vivir y a morir, por todo lo que hacía del Mundo un lugar digno de ser habitado... por todo lo que hacía Hombre al Hombre y Hermosa esta Vida.

Y mientras Allpa'huátl cantaba las loas de EsteMundo, los Marllajtay apuntaban sus arcos y disparaban a ciegas contra los Cuervos Perversos, en una carga infinita y desesperada por la supervivencia del Mundo Justo y Luminoso...

El tiempo pasó incalculable... sólo el ritmo de la canción del Khútic mantenía a los Marllajtay disparando, y respirando.... pero la oscuridad total en un momento de ese negro infinito alumbró una luz aquí... y luego otra luz allá...

Y los gritos enardecidos de los Mercaderes se convirtieron en alaridos de pánico, y los metales se entrechocaron en la huída...

Los Marllajtay abrieron sus ojos y vieron el cielo despejado... en el Occidente, los Cuervos abandonaban la bóveda celeste a gran velocidad... en el Oriente, los Khôndor batían -trinufales- las alas algo desplumadas y moteadas de sangre...

Pero los gritos de júbilo se ahogaron cuando miraron en la dirección del Khútic: Allpa'huátl desfallecía en un rincón, su garganta abierta por el pico de Osrûn Sâr, el maldito.

-¡Venganza! -gritaron los Marllajtay

-¡Venganza! -respondió un eco desde los Cielos.

Escrito el 31-05-2008 08:45 #5

Resumen de la batalla.

Marllajtay ha perdido 32 armadas x35= 1120 puntos.

Recuperables: 560 puntos, al usar un poder especial defensivo.

Valoraciones: 7,5+8,6+8+8,2= 8,075

Recupera: 452 puntos. Por los daños sufridos por un dirigente de la compañía se recuperan 88 puntos. Total recuperación: 540 puntos.

Pierde: 580 puntos.

Por la demora en la publicación de las historias se aplica una sanción de 15 armadas, lo cual se traduce en 525 puntos.

Total pérdida: 1105 puntos.

Por la participación en la batalla, se entregan 600 monedas.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.