La Guerra de los Clanes

Batalla 36. Revuelta En Thertan.

Terminada
Escrito el 27-05-2008 22:03 #1

Los orgullosos habitantes de Thertan están eufóricos tras el desarrollo del último alzamiento contra los invasores de Narwa.

A pesar de no haber conseguido la expulsión de las fuerzas de ocupación, el resultado de la batalla fue bueno y, conscientes de que las tropas defensoras han quedado debilitadas tras la revuelta, vuelven al ataque.

¡Libertad!, ¡Libertad!

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Fin Guerra: Maianor deja de Atacar

Armadas perdidas por "Maianor" = 19

Armadas perdidas por "Narwä Hilyatâri" = 31

Victoria para Maianor.

Narwa mantiene el dominio sobre la ciudad.

Escrito el 29-05-2008 22:14 #2

3 Aqua Vath, noroeste de Thertan.

-Odio los desiertos -dijo Myodul. Erjândako torció la mirada, y se oyeron murmullos procedentes de los soldados que trataban de seguirles el ritmo.

-¿Cuantas veces planeas repetírmelo? Empiezo a estar cansado de oírte decir eso una y otra vez.

-¡Pero es verdad! Mis ropas están llenas de arena y me pica todo. Además, con tanto peso extra me cuesta trabajo desplazarme y no veo... ¡Maldita tormenta!

La tormenta de arena era la principal causante de aquel caos. Myodul se había trasladado desde la compañía de Osto Ohtalôse hasta aquélla portando la urgente orden de partir hacia Thertan, de donde había llegado un aviso de auxilio. Durante el viaje a través del desierto, todos los miembros de la compañía habían escuchado sorprendidos las interminables quejas del joven.

-En serio, habría preferido viajar con un enemigo antes que contigo -dijo Erjândako sin ninguna señal de afabilidad en el rostro-. ¿Quién te ha destinado aquí? No necesito a un niño mimado.

Mimado no era la palabra, pero lo cierto es que Myodul también se preguntaba las razones de su repentino traslado. Perfectamente podría haber sido cosa de su madre, cuya reputación sin duda estaría más a salvo con él lejos de la capital. Sin embargo, no estaba muy seguro de que aquello encajase con el estilo de la fría y distante mujer. ¿Quién más podría quererle lejos de la capital?

-De todos modos, mira esto -reclamó Erjândako pasándole unos manuscritos.

-¿Qué son? -preguntó Myodul.

-Planos de Thertan y sus alrededores. Algunos de nuestros soldados han pasado bastante tiempo en esta ciudad, así que tenemos mucha información y va siendo hora de aprovecharla.

-Buen movimiento -asintió Myodul-. Pero díme, ¿qué son todas esas manchas señaladas en tinta roja, alrededor de la ciudad?

-Cuevas -dijo sombríamente su acompañante-. Suponemos que desde algunas de ellas se está dirigiendo la sublevación de esta ciudad.

-Pero hay más de una treintena -señaló apesadumbrado el joven elfo-. Es imposible registrar este desierto... Debería haberse hecho mucho antes, disgregando algunas pequeñas patrullas por la zona para investigar cada una de las localizaciones.

-Veo que no eres inútil del todo -Erjândako pareció animarse-. Sin embargo, teóricamente nuestra ocupación era pacífica; no nos convenía tener patrullas examinando sus tierras, existía la posibilidad de que nos tomasen por una amenaza y se sublevaran.

-Pero es lo que han hecho igualmente... Y en varias ocasiones, según los informes que yo he leído.

-Cierto. Nadie pensaba que los habitantes de este lugar tendrían una propensión a la violencia tan elevada. Su Jeque era pacífico, y sin embargo... Ya ves; parece que en este caso las ovejas no se parecen al pastor.

-Pues entonces -dijo Myodul acelerando el paso-, va siendo hora de sacrificarlas.

Hubo un momento de silencio; los soldados de la compañía se detuvieron... Entre las cortinas de arena que flotaban sobre la región otorgando un aire sombrío al entorno, vislumbraron en la lejanía la silueta de la ciudad.

-¿Sabes qué? -dijo Myodul; Erjândako le miró con curiosidad-. Sigo odiando los desiertos.

Escrito el 29-05-2008 23:03 #3

4 Aqua Vath, Sala de Reuniones del Consejo de Thertan.

Alyon permanecía de pie en el centro de la habitación, mientras los gritos que resonaban al otro lado de las puertas trataban inútilmente de romper la silenciosa calma de sus guerreros, quienes estaban ocupados en sumirse en un estado de conciencia alterada apropiado para la batalla. Los amplios ventanales habían sido tapiados, y las mesas volcadas para ofrecer una última barricada a los escasos miembros supervivientes de la Compañía del León.

-Mi señor, deberíamos retirarnos al pasillo inferior -dijo Talien, uno de los soldados de bajo rango-.

Probablemente su objetivo es alcanzar las mazmorras y liberar al Jeque y los demás prisioneros. Si nos retiramos a una habitación más estrecha...

-Aguantaremos más tiempo, sí -dijo Alyon-. Pero caeremos de todos modos, y morirán menos de los suyos.

-¡Pero, mi señor, nuestro objetivo ahora mismo debería ser mantener cautivos a...!

-Talien, ya basta -dijo Alyon-. En otras circunstancias habría obrado tal como dices, pero ahora... Ya que al fin voy a morir en batalla, y seguiré a mis compañeros, debo llevarme conmigo a todos los enemigos posibles.

-Entiendo, mi señor...

Las puertas se agrietaban tan lentamente que el guerrero sentía la tentación de acercarse y desatrancarlas, dejando vía libre al enemigo. ¿Acaso cambiaría algo si lo hacía? Los refuerzos no habían llegado a tiempo, y Alyon era lo suficientemente realista para suponer que los habían abandonado allí. Aquella ciudad estaba costando más sangre de la que era necesaria derramar. No había esperanza para los que se habían quedado en aquel lugar.

Al fin, tras unos angustiosos minutos, los goznes del portón se deshicieron y la pesada lámina de madera cayó sobre el suelo. Una multitud de furiosos habitantes de Thertan se introdujo en la sala. Alyon ya había desenvainado su espada y se entregó a la batalla, sintiendo como la sangre humana salpicaba sobre su rostro y el hedor de los cuerpos partidos le embriagaba.

Transcurrieron varios minutos más, en los que las baldosas se inundaron del fluido carmesí, haciendo difícil moverse de un lado a otro del campo de batalla. Y lo peor era que aunque los elfos resistían con valentía, estaban cayendo a un ritmo mucho mayor del que había previsto. ¿No eran acaso sus combatientes dignos de su estimación? No, no podía ser eso, puesto que estaban luchando su último combate con el honor que era debido. Pero sencillamente había demasiados enemigos. Sí al menos hubiesen llegado los refuerzos...

Repentinamente una nueva fuente de luz inundó la sombría habitación. Parpadeando, Alyon se volvió y contempló asombrado como una nueva multitud penetraba a través de una de las ventanas cegadas. Al parecer, parte de las fuerzas enemigas había decidido penetrar por la retaguardia. Eran suficientes para acabar con ellos atacando desde un solo frente, pero en aquellas condiciones...

No había más tiempo para cavilar. Alyon hizo un brusco movimiento con el brazo y la sangre que cubría su espada fue repelida, yendo a parar a los ojos de sus enemigos más cercanos. Después, se lanzó hacia la nueva marea de atacantes, combatiendo ya de forma únicamente ofensiva, descuidando el hecho de ser herido. Ni siquiera se inmutó cuando su brazo izquierdo salió volando.

No era el brazo que utilizaba para atacar.

[Editado por Mafÿ13 el 29-05-2008 23:06]

Escrito el 29-05-2008 23:50 #4

4 Aqua Vath, Barrio Exterior de Thertan.

-¡Es aquel edificio! -señaló Erjândako-. Si quedan supervivientes, deben estar ofreciendo resistencia allí.

-Pues hay un ejercito alrededor... -Myodul examinó los alrededores de forma analítica-. Y no veo ninguna otra forma de acercarnos; no hay manera de llegar a tiempo.

Las blancas paredes de la ciudad estaban cubiertas de manchas de suciedad y sangre. Había restos evidentes de las anteriores batallas, no muy lejanas en el tiempo. Y estaba claro que la mayor parte de la población de la zona había decidido levantarse en armas.

-Podríamos rodear a su ejercito, hacer un sitio doble... Pero entonces seguramente los de la Compañía del León no resistirían. Es de vital importancia conseguir al menos algún superviviente que nos pueda poner al tanto de los últimos acontecimientos... Además, tomando a los prisioneros podríamos llegar a negociar. En estas condiciones, aunque les sitiemos, tal vez ganásemos pero no serviría de mucho.

-Si nos reunimos con los supuestos supervivientes, tal vez no sirva de mucho igualmente.

-¡Miau! -un sonido interrumpió la conversación entre los dos hombres. Myodul sonrió al ver a la gata pasearse sobre el tejado de un edificio cercano.

-Es Sophistra -explicó Myodul-. Podríamos ir por los tejados... Parece bastante sencillo pasar de uno a otro, y llegaríamos rápidamente al edificio.

-Nos convertiríamos en un blanco ideal para sus arqueros -Erjândako afinó el oído; unas pisadas humanas se acercaban hacia ellos-. Ya saben dónde estamos... Bien, lo principal es reunirnos con los supervivientes, por arriesgado que sea. Dividámonos en dos grupos, tal vez así uno sirva de distracción. ¡Por los tejados!

Sala de Reuniones del Consejo de Thertan.

Un golpe anormalmente potente hizo que el brazo de Alyon retrocediese. Enseguida, su instinto de batalla le hizo retroceder un paso y evitar que su cráneo fuese destrozado por una... ¿Azada?

Lo era, y su contrincante no parecía más que una niña, trabajadora, tal vez encargada en otro tiempo de desenterrar raíces con aquella misma herramienta.

Sin embargo, su destreza sorprendió al elfo. A pesar de su cansancio y amputación, era meritorio detener las estocadas de Alyon con aquella rustica herramienta.

-¿Cómo te llamas? -preguntó Alyon.

-¡Soy Jhade, y he venido a vengar a mi prima, Maara! -exclamó la muchacha-. ¡Ya habéis causado suficiente destrucción en esta ciudad, ahora pagareis!

-Esto os lo habéis hecho vosotros -dijo Alyon. Acto seguido tropezó con un cadáver y cayó de espaldas. Pero rodó y logró hacer un corte en la mejilla de Jhade.

-Tal vez -dijo Jhade-. Pero si no hubieseis venido, nada habría sucedido jamás. ¡Jamás!

Remarcó su última palabra con un golpe brutal, que puso fin a la vida del elfo.

***

Nunca supo que los refuerzos realmente habían llegado. Saltando de un tejado a otro, las fuerzas de Narwa habían penetrado hasta el mismo corazón de la ciudad. Había sido muy caro, ya que para los enemigos dispararles y derribarles era tarea sencilla. Pero aquello les había permitido premura. Justo cuando el cráneo de Alyon era atravesado por la azada, una figura sombría penetraba por la ventana y atacaba por la espalda a la muchacha.

Myodul únicamente supo de ella que acababa de matar a un compañero, y que había una herida en su mejilla. Se entregaron a una lucha encarnizada, mientras los miembros supervivientes de su compañía iban penetrando en la habitación alfombrada por cadáveres.

Desde la puerta principal se oyó un clamor y Erjândako derribó a los humanos que impedían el acceso, con ayuda de su espada Gâjâ. En el proceso de llegar hasta la puerta había le habían atravesado la espalda con un puñal, que aún ahora le sobresalía... Con una mano sesgada aún aferrada a él.

Myodul esbozó una sonrisa feroz cuando la azada de la enemiga atravesó su cadera y se quedó atascada en su cuerpo. La falcata se movió con un relámpago y la muchacha perdió una pierna en el acto. El elfo se giró y pateó la cara de la enemiga, haciendola rodar sobre los cuerpos sin vida.

-¡Ya está bien! -gritó Jhade, siendo ayudada por un compañero-. ¡Nos retiramos! Sus fuerzas están menguadas, pero su resistencia será tenaz. ¡No desperdiciemos aún nuestras vidas! ¡Es nuestra victoria!

***

-Y lo peor es que esa chica tenía razón -dijo Erjândako-. Seguimos conservando la ciudad, pero a menudo precio...

-¿Algún superviviente? -preguntó Myodul.

-Alguien llamado Talien, un simple soldado -explicó Erjândako-. Pero le han dado un martillazo en el cráneo y si está vivo es de milagro. Es el único superviviente... Maldita sea, no importa cómo lo mire, es una derrota. Aunque... ¿Seguro que no te alegra haber perdido, Myodul?

-¿Alegrarme? -preguntó perplejo el joven elfo-. ¿Por qué lo preguntas?

-Desde que te conozco, has sonreído una sola vez -dijo Erjândako-. Justo cuando aquella humana te destrozó el riñón. ¿Disfrutas acaso tus heridas?

-Cállate -musitó Myodul, apartando la mirada.

Escrito el 02-06-2008 17:01 #5

Resumen de la batalla.

Narwa ha perdido 31 armadas x35= 1085 puntos.

Recuperables: 488 puntos.

Valoraciones: 7,5+7,8+8,6 = 7,96

Recupera: 388 puntos. Por los daños sufridos por los dirigentes de la compañía, recupera 105 puntos. Total recuperación: 488 puntos.

Pierde: 597 puntos.

Por la participación en la batalla se entregan 600 monedas.

Compañías actualizadas y listas.

Historia finalizada.