Objeto utilizado para fumar. En realidad es una pipa de fumar pero recta y alargada. Se emplea para fumar principalmente una planta particular la uskêlassê que crece en los acantilados de las cataratas sagradas y que a su vez sirve para una de las pruebas del iniciado. Es muy usado en rituales de conexión con la naturaleza.
Su origen fue por parte de los Baradar, los cuales una vez instalados en Nensir y para reivindicar que no se perdiera los ritos ancestrales del arbol sagrado empezaron a fumar en la Karuskwê haciendo ver que de ese modo se estaban conectando con la naturaleza, surgió asi el movimiento Karusqueano, a partir del cual los sacerdotes se escindieron en dos, los Baradar y los Khalnar. Con el paso del tiempo, el Karuskwê se fue extendiendo hasta que actualmente hay de dos tipos, el ceremonial y el normal, muy consumido entre el pueblo llano.
Las de uso normal se fabrican con madera de las raíces de un árbol llamado Coronilla y, para su consumo, se usa un tabaco mixto a base de distintas hierbas a gusto del consumidor y con un poco de hierba uskêlassê de media calidad. En general, son tabacos muy aromáticos, fáciles de fumar y amigables con el entorno. La karuskwê ceremonial se fabrica con un mineral existente en el fondo del lago Nalta, un mineral que se conoce como “Espuma de Nensir”. Con esta pipa sólo se fuma uskêlassê de alta calidad. De una manera u otra se decoran con el grabado del árbol de grandes raíces, el árbol de la vida, el símbolo del pueblo aldalânta.
EL CALDERO
Es una vasija que antiguamente se usaba para cocinar y preparar bebidas, pero ha ido evolucionando hasta convertirse en una herramienta esencia de los rituales en los que intervienen bebidas especiales o pócimas. Simboliza sobre todo el elemento agua, la energía que viene de Nensir y se cultiva en el caldero. Normalmente es de hierro y está apoyado en tres patas, que simbolizan los tres poderes de Nensir: la purificación, la guía y la protección al pueblo de los aldalântar.
El MAKILÂME
El makilame o cuchillo mágico no es usado para cortar o herir sino para dirigir la energía y activarla en los rituales. Suele ser un cuchillo con la punta redondeada para evitar daños menores con un mango de color negro, que puede absorber parte de la energía que activa para poder ser usada después. Poco se sabe del origen de su empleo en los rituales.
EL CALIZ
Es una copa que deriva de un caldero con un solo pie que fue adquiriendo un tamaño cada vez más pequeño. Suele ser de diversos metales con incrustaciones de piedras preciosas.
EL INCENSARIO
Se usa para portar los inciensos muy usados en los ritos alda.
BASTONES Y VARAS
Se usan sobre todo para invocación de energías, en especial las energías de los árboles sagrados. Suelen ser de madera bellamente talladas. Al igual que para los dâkar los Torques son los símbolos de su individualidad y poder, para los goldar un bastón representa su esencia y su energía.
Es un rito colectivo, donde los aldalântar rememoran la primera vez que se bañaron en las aguas de Nensir y se purificaron sus almas, al mismo tiempo que los nuevos miembros que han venido a la vida reciben su primera purificación. Se celebra al inicio de la primavera, que es cuando se está produciendo el deshielo, el invierno abandona las tierras, y la naturaleza vuelve a la vida igual que ellos lo hicieron el día que hallaron las cataratas.
Corresponde igualmente al despertar de la naturaleza señalando el inicio del año. Se inicia con una gran peregrinación hacia el centro histórico de Neitillot, donde esperan multitudes de botes que les conducen hacia la zona central del lago, cerca de la caída de las cataratas. Esta purificación colectiva está oficiada por los sacerdotes Khalnar, cuyos botes son los más destacados en la peregrinación hacia la zona central, y los cuales llevan el caldero ceremonial y un tallo de muérdago de agua (el que crece en los acantilados de las cataratas).
Los sacerdotes baradar, por su parte, portan consigo un tallo de muérdago de bosque y una rama de un árbol sagrado. Una vez han llegado los botes a la caída de las cataratas el Balta, como sumo sacerdote, pronuncia las palabras rituales:
“Sauces, robles, fresnos y manzanos.
Muérdago de agua y uskwêlassê.
Rejuvenecidos tallos agujereados, antiguo hogar de gusanos y animales.
Fuerzas de las compañías benditas, agua sagrada, ritos ancestrales, corriente del Kelornî.
Rugido de león, ímpetu de la vida; tronco del árbol y raíz oculta.
Con estas palabras nos bendecirán las aguas de Nensir y huirán los malos recuerdos a través de su oscura sombra, yéndose a ocultar en las madrigueras de la piedra blanca.
¡Oíd, oíd! ¡Nensir Airitari! Oíd los rugidos del señor de las aguas y los aldar, y bañad vuestras almas en su fría esencia quedando así purificadas.
Y cuando estas aguas cubran nuestros cuerpos, quedaremos libres de los males de nuestro espíritu y de todo embrujo.
Fuerza del agua y del bosque, a ti hago esta llamada: si es verdad que tienes más poder que la élfica gente, aquí y ahora, haz que los espíritus de los aldalântar que están fuera, participen con nosotros del Phalawermê.”
Acto y seguido cada uno de los aldalântar se sumergen en las aguas, realizando el baño purificador. Los recién nacidos son bañados también por sus padres. Además los khalnar llenan el caldero ceremonial y allí se sumergen los tallos de muérdago de agua, los tallos de muérdago de bosque y las ramas de los árboles sagrados, y todo será llevado hasta los templos.
Una vez se ha terminado el baño purificador regresan con los botes a la ciudad donde podrán secarse y cambiarse de ropa para, ya por la noche, en la gran plaza de Neitillot, realizar el gran banquete en honor a Nensir y su don purificador a la luz de numerosas y grandes antorchas.
El kalanarô o ritual del verano
Este ritual se celebra la vida en todo su esplendor y se las gracias por la fertilidad de la tierra, del bosque y de la gente. Se honra sobre todo a Yenna, la diosa-madre como conocen los aldalântar a Yavanna, pero también a Nensir, el Purificador y el Espíritu de la naturaleza, y a Kelve, el Domador de animales, como conocen a Orome. En la víspera del verano, se apagan todos los fuegos, antorchas, luces, etc que hay en todo el territorio de Galador. Al amanecer cuando el alba empieza a despuntar sobre la primera mañana del verano, tiene lugar el ritual de Kalanarô (“el sol brillante”) y cada aldalântar enciende una antorcha y salen de su casa, ataviados completamente de verde, hacia el Taurnensirô, la Arboleda Sagrada, donde están los templos de los sacerdotes, portando las antorchas al tiempo que cantan anunciando su propia vitalidad espiritual. En el lugar donde normalmente se lleva a cabo de la lindornê se han dispuesto todo para la Gran Hoguera, formada por nueve maderas sagradas de ramas caídas de nueve árboles diferentes que serán portadas por nueve Baradar, previo ritual de perdón por quemar esas ramas.
“Oh, sagrados aldar, tener hoy a bien perdonad esta quema, que será honrada a Yenna, la madre-naturaleza, para que dispense su gracia fértil sobre todos los seres vivos del bosque, sean árboles, sean plantas o sean animales”
Conforme van llegando cada aldalântar van depositando su antorcha en el fuego ceremonial. que representa la ascensión del astro solar y la energía que Yenna necesita para que los cultivos, los árboles y toda la naturaleza sea exuberante en verano mientras el Balta pronuncia las palabras rituales:
“Diosa-madre, este es el fuego que te ofrecemos.
Nuestro es el amor a todos los seres pero tuyo es el secreto del crecimiento, de la puerta que abre la vida.
Hoy traemos el caldero Kemenen, que la esencia para tu obra, que es el secreto de la vida.
Y con el fuego estimulador y el agua vital, que es agua de Nensir, hagas vivir a esta nuestra tierra. Que Kelve ruja, que los aldar brillen y que todo sea color y refulgir en la obra del Primero”
El Balta se gira ante todos los congregados y dice:
“¡Oíd las palabras de Yenna!
Soy la madre de los bosques y de las manos del Purificador.
Soy la verde tierra y la blanca luna entre las estrellas de Tintale y los misterios de las aguas de Nensir.
Llamo a vuestras almas que se levanten y vengan a mí, pues soy la madre de la naturaleza que da sentido a la obra del primero.
Permitidme que hoy entre en el corazón de todo corazón que se regocija porque todo acto de amor y placer son mis rituales.
Bebed entonces del Kemenen, pues es la esencia de la naturaleza, de mi esencia, de la esencia del purificador y de la esencia del creador de todas las cosas”
Acto y seguido, los Khalnar traen el Kemenen, caldero ceremonial, donde hay preparada una bebida a partir del agua potabilizada que recogieron de las cataratas en Phalawermê, aderezada con aroma de rosas. Cada aldalântar bebe un trago de esa bebida y fuma de la Sacra Pipa Karuskwê, que se fuma a partir de hojas de una planta llamada uskwêlassê.
Después, tiene lugar la elección de la Reina de las Flores, una doncella cuya forma de ser y reconocimiento de su buen hacer representaría a la Diosa-Madre o Yenna, la cual se le obsequia con una guirnalda de flores. Este ritual es el inicio de las Fiestas de la Diosa Madre. Cada aldalântar aprovecha para honrar a su árbol tótem y se celebran fiestas locales de cada nôri que suelen durar tres días. El tercer día era el cierre de las fiestas, y ahí los aldalântar suelen pasar la noche en el bosque, uniendo su espíritu con la misma naturaleza en un estado kármico.
El estêlwermê o ritual del otoño
Cuando el otoño ya se aproxima y se recogen las últimas cosechas, tiene lugar esta celebración ritual. La noche va cediendo al día, y la oscuridad se aproxima sobre la luminosidad. Es el fin de las cosechas y ya se han recogido los frutos de Yenna. Las estrellas adquieren gran importancia y, junto a Yenna, Varda, conocida por los aldalântar como Tintale, adquiere protagonismo. El ritual del Estelwermê tiene lugar durante la noche, escogiendo una noche de luna llena.
La promesa hecha al inicio del verano por Yenna se ve ahora convertida en realidad. La diosa madre, Yenna, y el espíritu de la naturaleza, Nensir, han dado a sus hijos los nutrientes y la abundancia, los elementos necesarios para sobrevivir el invierno por venir. Pero al mismo tiempo, simboliza la concepción de la muerte de las plantas convirtiéndose en renacimiento a través del misterio de las semillas.
La noche previa a esta celebración (recordar que se realizar por de noche, así que es la noche anterior), los khalnar se asoman al exterior del los templos y le cantan a las estrellas anunciando la llegada de la celebración. Y a medianoche es cuando los Khalnar adivinatorios usan la posición de la estrellas esa noche para obtener información de lo que ha de deparar el futuro.
Por segunda vez en el año, los aldalântar se congregan en el lago, donde toman los botes que le llevan cerca de la caída de las cataratas. Pero esta vez es por la noche, y cada bote lleva encendido una antorcha iluminadora, que representan la ofrenda de las estrellas de Tintale a Nensir, el espíritu de la naturaleza y a Yenna, la diosa-madre. Existe un recoveco sagrado al otro lado de la caída del agua de las cataratas y, donde los Baradar depositaban una muestra de las últimas cosechas que se ofrecían a Nensir al tiempo que los Khalnar quemaban un incienso a partir de mirra y salvia y cuyo olor embriagan a los presentes.
El balta, nuevamente, era el encargado de pronunciar las palabras del ritual:
“La calidez perdida de Anor
Las hojas que empiezan a caer y la luz que empieza a marcharse
La luna que nos acompaña. Búhos que vigilan
Los árboles sagrados. Los seres de Yenna.
Las últimas cosechas, las cañadas que se quedan vacías.
Las frutas maduradas, las semillas que caen.
El viento que aúlla, la brisa que acaricia
Los días se enfrían y Yenna prepara su manto blanco para proteger a la tierra.
Mientras tú, oh Nensir, sigues la corriente de tu hechura
Alegrémonos pues Tintale parpadeará para nuestro consuelo en la fría noche.
En este momento, nuestras últimas cosechas te damos, protégenos, Nensir, en los largos meses del frío.
Yenna. Tintale. Nensir. Espíritus que todo lo podéis, aquí y ahora, haced que los espíritus de los aldalântar que ya se fueron, participen con nosotros del Estêlwermê.”
El nuramori o ritual del invierno
Se celebra el día más corto del año con la esperanza de que el invierno pronto dará paso a la llegada de la primavera y la purificación. Todas las hojas han caído, la naturaleza duerme, es el momento de gran oscuridad antes de que la luz vuelva de nuevo. Es un tiempo de espera y aun se recuerda que hay un ciclo en la naturaleza que hay que pasar. En el día más corto del año es cuando se recuerda a los seres queridos “que ya se fueron” de forma voluntaria o involuntaria (nunca que murieron) al igual que a los árboles que han muerto. Tanto espíritu del elfo como espíritu de su onnar (y por extensión cualquier ser de la naturaleza) se han marchado a las estancias de Mandos que ellos conocen como el Bosque Eterno, donde les guía Marphaj, el Guardián de la Otra Vida, (nombre que le dan a Mandos).
Por todo ello, durante el día más corto del año, se realizaba una reunión en la Gran Plaza de la ciudad, donde se establecían un espacio circular con una gran cuerda que se ha ido trenzando a lo largo del año, en el centro del cual se disponía una mesa, con varias ramas de los árboles que habían caído durante el año. Ese círculo representaba el Bosque Eterno y en él, el Balta se encarga del oficio.
“Días oscuros, vientos fríos. El influjo de la vida en el día más corto del año.
En este día señalamos tu paso, Nensir, y recordamos que nos guías durante todo el año, en esta vida y en la otra.
También señalamos el paso de los que se han ido y se irán después,
pues es en el hogar de Marphaj, en el Bosque Eterno, donde hemos de vivir la Otra Vida.
Todo es vida, ésta y la otra y hoy pedimos nos guíes en las dos y confiamos en que hayas guiado a los que se fueron.
Igualmente te hablamos a ti, Yenna, madre naturaleza, bendita y amada,
tu que das nacimiento a los caídos, guía también nuestros pasos. “
Un muchacho "cuyos padres vivían todavía" entraba en la plaza con un séquito de portadores de antorchas. Mientras el niño rociaba con un líquido realizado a partir de madreselva y mandrágora (llamada el líquido de la Otra vida) las ramas situadas encima de la mesa, el Balta, vuelve a pronunciar:
“Árboles que se fueron también hoy cae sobre sus ramas el líquido de la Otra Vida. No sentimos pesares, aunque el mundo esté envuelto en tinieblas
No sentimos dolores, aunque los vientos helados soplen
No sentimos congoja, el invierno pasará pronto.”
Una vez el muchacho ha terminado, un sacerdote se encarga de arrojar agua sagrada de Nensir sobre las ramas al tiempo que el Balta continúa salmodiando:
“Agua sagrada para las ramas
Agua sagrada para los aldar
Agua sagrada para el bosque,
para el pueblo
Agua sagrada para la fortaleza
Agua sagrada para la vida
Salve seáis, Nensir y Yenna”
El ritual acababa con el recogimiento de las ramas rociadas y la colocación de muchas más mesas para celebrar un banquete por los que se han ido al Bosque Eterno.
El Bâta-Fai (Senda del Espíritu), ritual funerario
Al igual que muchos de los ritos de los aldalântar, éste también implica una participación de toda la comunidad. Es un rito en el cual se despide a miembro de la comunidad y se le ayuda en el tránsito de su espíritu al Más Allá.
El rito empieza, obviamente, con la muerte de un miembro de la comunidad. En ese momento los sacerdotes encargados de este ritual embalsaman al fallecido con una mezcla de savia, raíces, semillas y frutos procedentes del onnar del fenecido, para potenciar aún más la conexión entre ambos.
Una vez embalsamado, el cadáver debe de ser velado en su hogar, y en su lecho, por su familia y sus amigos más cercanos durante al menos un día entero, para ahuyentar a los malos espíritus y evitar que penetren en el cuerpo del fallecido, para poseerlo y alimentarse de él. En el caso de que el fallecido sea el/la cabeza de familia, en su aposento existirá una ventana que permanecerá cerrada durante toda su vida, y que sólo se abrirá durante la vela del cadáver de ese/a cabeza de familia, para facilitarle más su tránsito al Más Allá.
Una vez transcurrido el día de vela del fallecido, se procederá a su despedida ante toda la comunidad. El cadáver será trasladado a la plaza circular que hay entre las Attayânarû, los dos templos sagrados que hay en el núcleo del Taurnensirô, donde se rinden culto a las aguas de Nensir y a los árboles sagrados o aldar. El cuerpo del fallecido irá ataviado con la vestimenta más elegante y los utensilios propios de su ocupación en vida, y a sus pies se depositará una rama de su onnar.
Cuando la luna alcance su cenit, los sacerdotes, y todos los miembros de la comunidad congregados entonarán los cánticos y oraciones para propiciar la salida del espíritu del cuerpo del fallecido y su acogida en el seno de los espíritus de la naturaleza y de Marphaj (Mandos), el Guardián de la Otra Vida, Espíritu de la Eterna Morada o el Eterno Bosque, para que lo guíen en su camino hacia el bosque de bellos e inimaginables árboles que existe más allá de la existencia mortal. Una de las oraciones reza así:
Oh Divino Nensir,
oh Marphaj, Guardián de la Otra Vida,
oh Espíritus de la Naturaleza,
oh Yenna, Madre Primera, Dadora de Frutos;
escuchadnos y acoged a este hermano que nos ha dejado,
protegedle y guiadle en su camino hacia el Eterno Bosque,
que no sufra mal su espíritu, así os lo rogamos;
¡Oh Divino Nensir,
oh Marphaj, Guardián de la Otra Vida,
oh Espíritus de la Naturaleza,
oh Yenna, Madre Primera, Dadora de Frutos!
A vuestro seno encomendamos el alma de este hermano,
que así sea.
Una vez pronunciadas las oraciones y los rezos, el cadáver del alda es depositado en un lecho realizado con troncos y hojas procedentes de su onnar, entonces los miembros de la comunidad reunidos, portando una antorcha cada uno, abren un pasillo. Los familiares y amigos más allegados del fallecido suben a sus hombros el lecho de troncos con el fenecido y, con los sacerdotes delante, empiezan el camino en procesión, a través del pasillo abierto por el resto de la comunidad, hasta el camposanto, donde se encuentran los túmulos donde se entierran a los alda muertos.Los túmulos pueden ser construidos en piedra o bien excavados en la roca de una colina, y en su parte trasera se construye una pequeña torre circular, hueca por dentro y comunicada con el túmulo por una pequeña obertura, para facilitar la salida del espíritu del alda fallecido. Asimismo, tanto dentro como fuera del túmulo, se graban en las piedras símbolos protectores, así como el símbolo del onnar del difunto.
Cuando el cortejo fúnebre llega al túmulo donde se enterrará al fallecido, los portadores del mismo, junto con el lecho de troncos, lo depositan en el interior del túmulo, junto con todas las pertenencias que el difunto no haya legado a nadie. Una vez hecho esto, los sacerdotes repiten las oraciones, y sueltan una lechuza, símbolo de Marphaj, para que durante toda esa noche se coloque encima del túmulo, o vuele a su alrededor, y ahuyente así a los malos espíritus y a las fuerzas de la oscuridad que quieran arrastrar el alma del fallecido hacia las sombras. Después, los sacerdotes siembran semillas del onnar del fallecido alredor del túmulo, para asegurar su protección eterna. El ritual finaliza con el sello de la entrada del túmulo mediante una gran roca ensamblada en la misma.
Sobre todas las divinidades que los aldalântar veneran destacan:
Nensir
El señor de las aguas y los árboles, el Purificador, el Guía y el Protector. Es el Gran Dios entre el pueblo aldalânta. Es una figura paterna, un protector de la tribu, el que les guió en su viaje a Galador, el lugar que ellos consideraron el paraíso prometido, mediante la voluntad del sacerdote Emmârdin. No es, no obstante, una deidad moderna, sino que es ancestral entre los aldar, ya que él también es el Sembrador aquél que por orden de Yenna puso las semillas de vida en los elfos elegidos y de está manera los espíritus de los seres vivos se vincularon a ellos mediante los tótems u onnar.
Ya era por tanto, protector de los aldalântar y señor de los bosques y los árboles. Su antiguo nombre era Earaláva. Tras el primer baño purificador en las cataratas de las nuevas tierras fue considerado también como el Guía y el Purificador y señor de toda el agua y sus formas.
Está simbolizado con un árbol de grandes raíces, el árbol de la vida.
Yenna
Se trata de Yavanna, la dadora de frutos también conocida como la diosa-madre, señora de los olvar y los kelvar. No hay una simbolización estándar porque Yenna representa la naturaleza en general, los arboles y los animales, pero también las montañas, los ríos, etc.
Los Aldar
Son los espíritus de los árboles sagrados, servidores de Nensir
Los Nenar
Son los espiritus de las aguas, servidores de Nensir.
Dâkeru
El señor de la guerra. Venerado sobre todo por los Ainadâkar y los dâkar. Tiene un templo propio, la Dâkosto, que en verdad se trata de un cuartel de entrenamiento y especialización, donde la guerra se mezcla con los ritos. Dâkeru se simboliza con un guerrero laureado con ramas de distintos árboles.
Dâkeru se corresponde en verdad con Tulkas.
Kelve
El Cazador y el Domador y señor de animales, llamado Kelve. Venerado por los Ainakelvari, que creen que les da la habilidad para adiestrar a los animales. Se simboliza con la figura de un león.
Kelve se corresponde en verdad con Orome.
Marphaj
Es el Señor de la Otra Vida, Espíritu de la Eterna Morada o el Eterno Bosque. Un aldalântar jamás va a pronunciar la palabra muerte, de tal forma que para ellos existe otra vida, simbolizada en un gran bosque de bellos e inimaginables árboles, asi que no va a sentir miedo de morir. Marphaj se simboliza con la figura de una lechuza.
Se corresponde con Mandos.
Ainshar
Señor del cielo, del aire y del viento. Se representa con forma de águila. Venerado por algunos sacerdotes que aman la meteorología y creen adivinar el tiempo gracias a su poder.
Se corresponde con Manwe.
Inanna
Protectora del firmamento y Señora de las estrellas y la luna, Inanna, la iluminadora. Venerada por algunos sacerdotes que aman la astronomía y creen adivinar el futuro mirando las estrellas, se simboliza con la imagen de una dama envuelta en los fulgores de luna y las estrellas. Se corresponde con Varda.
Belnîs
Señor de la forja, el Forjador, creador de metales y piedras preciosas.
Eru Minnain
Conocido como el Creador de Todas las Cosas o el Primero, Minnere o Minnain, también Eru Minnain.
[Editado por aratir el 02-04-2008 01:06]
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