La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Lugares de Galador

Tema fijado

Cita:</TD
Plano de Attayânarû, los Dos Templos

(dibujo y descripción por Eldin_de_lorien)

Attayanaru está situado en un pequeño valle entre dos colinas en el bosque del Norte, a dos horas de Neitillot. Este complejo esta subdivididos en dos edificios –semicirculares- que encierran en su interior la Sacra Arboleda donde se realiza la Lindornë.

Inicialmente se trataba de un templo, pero al especializarse los sacerdotes entre los adoradores de los arboles y los de las cataratas, las diferencias que surgieron entre ellos dio como resultado la necesidad de crear dos edificios distintos y para evitar que ninguno de los sacerdocios se viera obligado a instalarse lejos de la Sacra Arboleda, se realizaron sendos templos unicamente unidos por este bosque sagrado.

Así pues, Attayanaru se subdivide en: Ornayânar, templo de los baradar, y Nenayânar, templo de los Khalnar. Estructuralmente los dos edificios son iguales: un subconjunto de edificios independientes unidos mediante corredores y pasadizos construidos sobre la colina –y también dentro de ella- creando un acusado desnivel entre el suelo y la entrada del edificio principal, que es salvado gracias a un corredor semicircular que asciende en dos tramos de escalera, y que permite acceder desde sus dos extremos. No obstante la ornamentación y decoración de los espacios interiores es ligeramente distinta en cada uno de ellos.

Ornayanar

El corredor semicircular está formado por veinticinco columnas en las que están representados cada uno de los Veinticinco Árboles Sagrados. Las tejas que cubren esta- y el resto del edificio-galería juegan los las diversas tonalidades del verde, recordando a la cubierta de un gran bosque. El edificio principal está adornado con tallas en madera que imitan ramas y hojas entrecruzándose, este edificio alberga en su interior un viejo árbol que fue plantado cuando los Alda llegaron a su nueva tierra. Los colores que adornan las habitaciones van desde los amarillos, pasando por los marrones y finalizando con los verdes.

Nenayanar

En el templo de los Khalnar, las veinticinco columnas del corredor imitan pequeñas cascadas de agua, rememorando la Gran Cascada de Nensir. Las cubiertas de este edificio – a diferencia del otro- combinan armoniosamente las tonalidades del azul. En el patio central de su edificio principal poseen una hermosa fuente natural, que surgió con las obras de construcción, y que demostró que Nensir quería consagrar a su nombre ese templo. Para este conjunto de edificios los colores elegidos van desde el blanco, grises para terminar en los clasicos azules que representan a las cataratas.

[Editado por aratir el 14-01-2010 19:49]

Á hauta ilyë nírilya, aima tulë,

Ar mettassë Anar ortuva vinya aurenna.

Cita:</TD
Plano de Neitillot

Este plano, diseñado por Montag_451, está basado en la descripción de Aratir:

En la orilla del lago Naltâ, con las vistas de las cataratas Nensir al frente, se halla emplazada la hermosa y hechizante Neititollî’Nensirinen, cuyo nombre significa “las islas rociadas por Nensir”, más conocida como Neitillot.

Esta ciudad es, en realidad, un laberinto de callejuelas y escalinatas. Está bien acondicionada para la habitabilidad con alcantarillado, con fuentes, puentes, termas, baños, calles pavimentadas, mercados, etc. Hay muchas columnas y numerosos frescos con motivos diversos que decoraban especialmente la ciudad.

Neitillot es un complejo formado por un gran islote y varias isletas unidas con puentes y diques conformando una gran ciudadela construida sobre el agua y comunicada a su vez mediante un gran puente y, al mismo tiempo, avenida, con tierra firme. Todo un conjunto de viviendas de piedra, empalizadas, graneros, almacenes, tabernas y, sobre la isla mayor, un hermoso palacio residencia del Balta. Debido al modo de construir de los aldalântar, añadiendo edificaciones progresivamente, las calles no guardan una disposición lineal, sino que están dispuestos de modo aleatorio, siguiendo un recorrido tortuoso, lo que le da un aspecto de laberinto. Sólo dos vías rectilineas conectadas una con la otra rompen este entramado laberíntico. La ciudad está franqueada por una gran muralla, de torres altas y puntiagudas, decoradas con motivos arbóreos y cascadas de piedra y transitable por el aldarve. En esta gran muralla se enmarcan dos accesos, las dos Grandes Puertas.

En las calles de Neitillot se extienden los nôrî, grupo de elfos de la misma familia que poseen un conjunto de tierras cuyo beneficio va para sufragar los gastos ceremoniales, sacerdotales, de la guerra y la política en general. El espacio de tierra de cada nôrê ha evolucionado conforme lo ha hecho la ciudad hasta formar barrios, con casas de piedra con ventanas y puertas trapezoidales organizadas entorno a un patio con pozo o piscina para procurarse agua, y de ese patio, salen diferentes estancias con diferentes funciones, desde dormitorio, hasta recibidor, cocina, caballerizas, etc.; dependiendo de la renta de la familia.

La ciudad está organizada en torno a una plaza central, Phalagarda o Plaza de la Purificación, y alrededor de ella se ubican las principales dependencias dividiendo la ciudad en dos grandes conjuntos, uno oriental y otro occidental, con sendos accesos al sureste y al oeste.

El conjunto oriental está constituido por la ciudadela o Minnetollê, primera ciudadela, que se emplazó originalmente en una isla cercana a la orilla oeste del lago Naltâ y de allí partían grandes canoas para alcanzar tierra firme hasta que se acabó formando un gran puente para comunicar la joven ciudad con tierra firme, puente que acabaría convirtiéndose en una gran avenida, Tôrâsbroth, la principal arteria de Neitillot y que une Minnetollê con la parte occidental de la ciudad. En el islote más cercano a tierra firme se construyó la Phalagarda, emplazada actualmente a mitad de trayecto de la Tôrâsbroth.

El principal acceso a la ciudad es la Puerta del Oeste al que se llega a través de un camino que se acerca hasta las murallas en el oeste. Aunque justo cerca de la Puerta del Oeste hay un desvío del camino que nos lleva hacia el norte, hacia las afueras de la ciudad, llegando a Dâkosto, el templo-cuartel de los Ainadâkar, a través del karnitiê, el camino rojo. Una vez traspasamos la Puerta del Oeste parte una larga calle, un largo camino rectilíneo de piedra, Ondobroth, que cruza una zona de extrarradio con edificaciones como caballerizas, cuarteles pequeños, armerías y herrerías. La ondobroth continúa hacia el centro pasando por una zona comercial, lindotanô y una zona donde se hallan los nôrî (barrios) más recientes.

La calle principal continúa hasta llegar a convertirse en un alto corredor cubierto, el Kilurthu, donde existe un fresco en relieve con temas que plasman la migración de los aldalântar hasta Galador y que se conoce como Etsanyarê. El camino prosigue por un largo y alto pasillo en ángulo, el Airîurthu, el Corredor de la Ofrendas, así llamado por estar decorado con un fresco en el que varios aldalântar, a tamaño natural, portan valiosas ofrendas y que se conoce como Airînyarê. Se sale de esta manera a Tôrâsbroth, la Avenida del Puente, en cuyo centro se halla la Phalagarda, que sirve de división entre la parte occidental y la ciudadela. En el centro de esta plaza se alza una bella fuente, en verdad un manantial artificial que surge del mismo lago donde está ubicada la plaza. En general la plaza es un gran círculo de piedra adosada y espacios con hierba verde donde se dibujan varios caminos que llevan a las esquinas de la plaza donde se hallan los Keltetiraldar, “Cuatro Árboles Guardianes", plantados a partir de las semillas de varios de los árboles milenarios del antiguo hogar de los aldalântar en el sur de Aldalaure y que recogieron antes de que cayeran en la guerra. En los límites de esta plaza se hallan varios edificios administrativos como la Casa de Monedas, la Gardêmar, o la Casa del Comercio, la Tanômar.

Después de Phalagarda avanzamos por la avenida hasta llegar a la primera ciudadela, Minnetollê, franqueada por vistosos pórticos. En estos pórticos, los frescos de estuco en relieve representan diversas escenas de la migración aldalântar y la llegada a las cataratas. Minnetollê es en verdad una especie de palacio abierto delimitado por un muro exterior, con numerosos patios internos y columnas de piedra, y puentes y diques que comunican con los distintos barrios de la primera ciudadela, el camino hacia los dos templos al norte junto al borde del lago y las calles comerciales al sur.

La parte oeste es la zona que primero se encuentra el viajero al terminar la avenida del puente. En ella se hallan los almacenes, antiguas estancias de depósito de productos, un bello edificio que constituye la Parmamar, la biblioteca más importante de la ciudad y la Rimbamar, el primer y antiguo cuartel de Neitillot, donde se abastecen la Guardia de la Ciudadela, encargada exclusivamente del control y defensa de la ciudad, y parte de la cual actúa como guardia personal de la balta.

En la parte norte de Minnetollê se halla una zona de pequeños santuarios y templos menores, distribuidos en torno a una sala central de altas columnas. Desde la parte norte, unas escaleras suben hasta conectar con un bello pórtico después del cual encontramos un nuevo camino, el Ainatiê, que conduce, hacia el norte, a Attayânarû, los templos sagrados del clan en la arboleda sagrada de Taurnensirô.

En el centro, y comunicada con el resto de zonas mediantes puentes y diques, se halla la Torre del Árbol, una imponente torre diseñada para imitar la resistencia y fortaleza de un árbol milenario. En su hechura adquiere una fascinante forma de árbol, con grueso y robusto tronco que recuerda al de un roble y la parte alta, que hace las veces de almenara, representa un enramado enrollado sobre sí mismo. El entorno de la torre simula el claro de un bosque, ya que hay un espacio físico rodeado de árboles y allí es donde, desde hace unas décadas, tiene lugar la asamblea de gobierno o lindornê, recordando el modo antiguo de toma de decisiones del consejo y el pueblo en contacto con la naturaleza. La lindornê que tiene lugar en la Arboleda Sagrada, en las Attayânarû, desde el traslado de la asamblea de gobierno a la ciudad, sólo concierne a los sacerdotes.

En la parte este hay una gran escalera protegida por parapetos e iluminada ingeniosamente que lleva hacia las Altas Estancias o Aratamari, uno de los lugares más antiguos y más emblemáticos de la ciudad, donde se halla Baltârmar, el palacio del balta.

En la parte sur se halla el área teatral y el mercado antiguo, algunos de los nôrî (barrios) más antiguos y también algunas calles comerciales donde se hallaban las tabernas más afanadas como la del Bastón de Abedul.

Enfrascada en las murallas de esta zona se halla la Puerta del Sur, que conduce hacia el puerto Laikwâlonde, el cual posee varias funciones.

Desde la parte antigua del puerto salen barcas que conducen a través del lago a otras isletas ubicadas en la otra orilla del lago, donde se hallan bellas y amplias villas que muchos aldalâlantar, principalmente los de la nobleza y de gran poder adquisitivo, poseen en la otra orilla del lago Naltâ. Debido a estar edificadas encima de isletas o islas pequeñas, estas villas se denominan genéricamente las tollî (o tollê en singular) compuestas en su mayoría por grandes mansiones de piedra blanca con el patio central característico de las viviendas aldalântar. De la parte nueva del puerto parten barcos para transitar el río Kelornî hacia el mar o para cruzar el río hacia el Taurselyô o las Nudasar.

[Editado por aratir el 14-01-2010 19:53]

Á hauta ilyë nírilya, aima tulë,

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Plano de las Aratamari, las Altas Entancias

(Descripción por Vardarion)

La edificación más emblemática y una de las más antiguas de Neitillot, en Galador, es el Palacio llamado Aratamari. Todo el complejo se aglutina en torno a un patio central o claustro conocido como el Taur. Debido al modo de construir original de los aldalântar, añadiendo habitaciones progresivamente, las salas y corredores que componen las Aratamari o Altas Estancias no guardan una disposición líneal sino que están dispuestos de modo aleatorio. Se hallan ubicadas en el ala este de la plaza Minnegarda en la ciudadela antigua de Neitillot, la Minnetollê.

Las Aratamari están rodeadas por una gran muralla maciza de color verdoso y grisáceo con almenas para resguardar a los defensores; no presenta apenas elementos decorativos. Presenta una imponente puerta hecha de un metal negro irreconocible de gran resistencia, encajada en unas jambas rectangulares y cuadradas en donde se encuentran suspendidas los emblemas de los aldalântar y cuyas hojas siempre están abiertas pero custodiadas por bastantes soldados; no existe otra puerta de acceso pero bajo las Altas Estancias hay un complejo de túneles que permitirían evacuarlas rápidamente, aunque su entrada está totalmente oculta y solo el Balta sabe donde está. Detrás de las murallas se alzan las Aratamari, con una composición anárquica, viéndola desde el exterior, pero proporcionada que se integra en el medio gracias al color, semejante al de las murallas, y que se encuentran sencillamente adornadas por estandartes, ventanales y balcones, impidiendo adivinar lo que hay en su interior. Todo está rodeado por unos jardines salpicados por pequeñas acequias que llevan agua y permiten relajarse. La entrada principal es una imponente puerta de madera con una gran profusión decorativa vegetal y acuática y de extrema resistencia, delante de ella montan guardia soldados que controlan a todo aquel que entra en las Altas Estancias.

Detrás de la Puerta hay un corredor ascendente decorado con motivos geométricos muy elaborados y complejos, coloreados con azules y verdes, lleva, en primer lugar, a la Sala de las Hojas Dobles (del símbolo grabado en las paredes), la Lassûmar, donde se encuentran algunas columnas con motivos arbóreos de culto, de forma que el fuste quedaba casi tapado por ramas de las cuales nacían hojas salpicadas con rocío, y que da entrada a una amplia sala iluminada, la Sala de Audiencias o Khotsêmar por unos agujeros de forma estrellada por donde el sol entraba a raudales, salpicando todo el techo pintado de azul cielo. Aquí el Balta recibe a los embajadores extranjeros sentado en un delicado trono de piedra de bajo respaldo en el que se había tallado el emblema de los aldalântar, habiendo detrás un impresionante fresco en el que se pintaban las cataratas con gran realismo y en donde, y con gran disimulo, se había dibujado de forma difusa la figura de un hombre, una alegoría de Nensir; una sala de gran importancia en donde se han firmado numerosos tratados, se han forjado alianzas y se han declarado guerras.

Una puerta de madera tallada al sur de la sala lleva a un corredor, decorada con una cenefa a media altura quedando la parte inferior de verde oscuro y la parte superior blanca, que conduce a una nueva sala, la Sala de las Frescos, o Nyarîmar, donde se hallan los frescos más conocidos, los Kemennyarî o frescos de la tierra, aquí se representa un bosque con gran vistosidad, por su iluminación parecía mediodía de un día de primavera, y su precisión le daba una sensación de profundidad, pero sin duda lo que más llamaba su atención era la presencia, de nuevo ocultada, de una mujer oculta en las ramas de los árboles, y, al otro lado, está el Liltawennyarî o fresco de la danzarina, en el que siguiendo con la decoración vegetal de la sala se había representado un claro en el que se veía danzando una mujer elfa, de un pelo asombrosamente negro, con los ojos cerrados y llevando una delicada túnica de color añil vaporoso, su realismo es tal que más de uno pensaba que lo que veía era real. En esta sala tenían lugar las celebraciones a las que asistían representantes extranjeros, quedándose asombrado por la sutileza de los artesanos al realizar huecos hábilmente disimulados para colocar lámparas aromáticas.

En el centro de Aratamari se encuentra el Taur, un claustro en cuyo centro se encuentra un exuberante jardín donde hay plantados una inmensa variedad de árboles y arbustos, dejados crecer de forma salvaje y surcados por pequeños riachuelos de pequeño recorrido; un pequeño bosque situado en el corazón de las Altas Estancias con pequeños claros y cúpulas de hojas que dan una agradable sensación para quienes quieren perderse por sus caminos.

De aquí sale una puerta que permite el acceso a un pequeño patio llamado Ellenkî (“las estrellas”), por los grabados en el muro, representando exactamente como se encontraba el cielo en la primera noche en la que los aldalântar contemplaron las cataratas Nensir por primera vez, y en cuyo centro se halla la famosa estatua de marfil conocida como “El Acróbata”; además de aquí destacan cuatro fuentes muy ingeniosas pues tienen el aspecto de cuatro personas que sostienen cada uno un cántaro de donde sale agua, que va a parar de nuevo al lago.

Alrededor de este patio se hallaba el Tûrândrakwê (“edificio de poder”) un espacio compartimentado en forma de despachos para uso exclusivo de los miembros del consejo, los Assanar. Más al este y con las cataratas viéndose a través de grandes ventanales, decorado el marco con apariencia de rocas tapadas por helechos, se halla un pasillo que lleva hasta otras escaleras, hasta el Palacio del Balta.

El Palacio del Balta, o Baltârmar (contracción de Baltatârômar) es un edificio muy singular al cual muy pocos pueden acceder, considerada por los que la visitan como un palacio que par no tiene. La entrada es un arco oculto por motivos florales que caían pareciendo que llueve flores. Inmediatamente se da acceso a un patio porticado de forma rectangular por uno de los lados menores. El patio, conocido como Ehtepadê, cuenta con una fuente central compuesta por dos tazas, una encima de otra, la de arriba era de un tamaño pequeño y de media naranja de la que brota agua que cae formando una cascada sobre otra taza mayor con forma octogonal sustentada por raíces, exactamente doce, como si fuera el tocón de un árbol cortado, por donde brota el agua de nuevo; hay frondosos naranjos, dando al patio un especial olor en primavera, y arbustos olorosos situados de forma simétrica.

El pórtico que rodea el patio está compuesto por una arcada de arcos de medio punto cubiertos por adornos de forma cónica, pareciendo estalactitas que rezuman agua todavía, y sustentados por columnas de formas arbóreas, siendo el capitel la copa de un árbol con sus hojas talladas; de esa forma el pasillo formado parece un bosque regado por una fina lluvia que no deja de caer pero que es agradable, por lo que se le conocía como Taurbatâ, el Camino del Bosque.

Enfrente de la entrada, en el otro lado menor del patio, se encuentra el Baltômar, la Sala de los Baltar, una espaciosa Sala de forma ortogonal donde se encuentra el verdadero centro de poder. La entrada la franquea un arco cuyas columnas son dos árboles y sus ramas tapan el arco con sus hojas. Enfrente de la entrada, pegando casi al fondo, está el Trono, bellamente labrado a partir de un árbol y mostrando los anillos de forma simétrica, en el respaldo se había tallado el emblema del clan con gran realismo. Rodeándolo un prodigio de la arquitectura y la ingeniería, pues detrás del Trono se habían recreado las Cataratas de Nensir. Los escultores habían tallado las paredes con la forma de los acantilados y por secretos agujeros manaba el agua de forma abundante, precipitándose hacia un pequeño estanque que hay debajo tapado por un delicado y pequeño muro que lo contiene, evitando que salpique y, a la vez, provocando una ligera niebla y un sonido agradable; luego el agua que cae sa llevada por cañerías a la fuente del patio y de allí una parte se dedica a regar los jardines y la mayor parte vuelve al lago. Las paredes de la sala están decoradas con árboles, imitando al primigenio bosque que rodeaba el lago Naltâ y el suelo está compuesto por losas azuladas y grisáceas, recordando las aguas del lago. De esa forma la Sala de los Balta hace presente como era la zona cuando la contemplaron por primera vez los aldalântar siento el Trono la alegoría del poder de los aldalântar sobre la zona y el mobiliario las islas de la capital.

En el lado derecho estaba la Sala del Festival o Merênmar; con una entrada cubierta por árboles da acceso a una espaciosa sala muy luminosa donde se celebran las fiestas y los festivales convocados por el Balta de forma privada al que no pueden acceder extranjeros. El suelo cuenta con una suave alfombra de color verde cuya textura recuerda a la hierba fresca. En el fondo hay una fuente empotrada de tamaño mediano y de forma escalonada, así el agua que brota se desplaza formando una escalera con pequeñas caídas; después esa agua es devuelta al lago. Las paredes están decoradas con motivos vegetales y pequeños hueco donde colocar linternas para cuando sea de noche, utilizándose velas perfumadas para transmitir la sensación de contacto con la naturaleza. Luego el techo se cubre con finas telas grises y azules, recordando un cielo nublado.

En el lado izquierdo se sitúan las dependencias privadas del Balta, las Baltamari, ocultas por unos velos cuyos bordados recuerdan a las hojas de los árboles cubiertas por el rocío. Dentro hay varias estancias articuladas alrededor de un pasillo austero. A un lado están los baños, una sala mediana recubierta con un alicatado azul oscuro y elementos marinos, como si se estuviera dentro del lago, de aquí destaca una gran bañera de color blanco por dentro que cuenta con un invento muy original, pues para no desperdiciar agua se han diseñado unas válvulas para permitir el acceso regulado del agua según se necesite. Al otro lado están las habitaciones del Balta, en la que destaca el dormitorio de éste, una cómoda estancia pero pequeña cuya decoración era básicamente geométrica destacando la figura de las estrellas.

[Editado por aratir el 14-01-2010 19:56]

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Boceto de Eglamar

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Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo

Bueno, sobre el plano "oficial" de Aratamari... Increiblemente, aun estoy trabajando en él (que viaja más que el baúl de la Piquer, porque me lo llevo a todos lados) pero la verdad es que me cuesta encontrar tiempo (o sitio, porque es un A3) para terminarlo, y a día de hoy lo tengo a medio entintar ( quedaría digitalizarlo y retocarlo) así que hay para rato. Por ello, voy a colgar el boceto que hice una noche del pasado verano XDD, y que es la base que estoy siguiendo para el "oficial". Creo que, aunque sea un poco cutrecillo , puede servir de ayuda para las historias si hay que desplazar algún personaje por el palacio

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[Editado por Eldin_de_Lorien el 03-04-2008 01:54]

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