Historia:
Cuando Arien llegó en su primer viaje al Este, en el confín del Mundo, el Sol no estaba del todo consistente y suturó varias gotas de su brillo.
Ahora bien, había sido en el Este más alejado de la Tierra Media donde las gotas de su brillo habían caído antes de que el sol se estableciera definitivamente en el cielo. Y allí había un continente que fue llamado Rómenor, y fue en ésta tierra donde cayeron las gotas de Anar y, en contacto con las rocas y la grava, la arena y el polvo, solidificaron surgiendo espontáneamente los Taltarili, una especie de gemas en forma de lágrima con un destello tenue de color que brillaban intensamente con la luz de Anar pero que se oscurecían terriblemente en la ausencia del influjo solar. El tiempo las olvidó en el más lejano Este y estuvieron ocultas en el interior de las tierras quemadas por el Sol, y durante muchos años nada se supieron de ellas.
