Hoy, 21 de Noviembre, Christopher Tolkien, un hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida a difundir, preservar y proteger el legado literario de de su padre, cumple 90 años. ¡Muchísimas felicidades y que sean muchos más!
Un 21 de Noviembre, y siempre bajo la sombra omnipresente de su padre, tendría que nacer el tercer hijo de Edith y Ronald, Christopher, que incluso su nombre debe a la amistad, aquella que nació en la King Edwards School y que habría que atar a su padre a la TCBS hasta su tumba con Christopher Wiseman.
Deslumbrados por Ëarendil Ancalima, quizá nunca habremos valorado lo suficiente a aquel niño que por su meticulosidad fue culpable de que relatos orales quedaran escritos, que capítulos por entregas de El Señor de los Anillos fueran opinados desde Sudafrica por un piloto de la aviación aliada en la Segunda Guerra Mundial, que siguiera los pasos académicos de su progenitor, que compartiera sociedad con los Inklings en la rabbit room del Eagle&Child, y que diera a conocer a la Humanidad el inmenso sustrato mítico y épico que subyace como extensas e intrincadas raíces de las poco numerosas obras que J.R.R. Tolkien publicó en vida.
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A Christopher le debemos mucho. Por eso cuando tanto hablamos de Tolkien, a él también nos referimos un poco, pues bien dignamente lleva ese apellido. Sin él, sin su trabajo, sin su dedicación, sin su veneración hacia la obra de su padre, El Silmarillion nunca habría visto la luz, ni los Cuentos Inconclusos., ni Los Hijos de Húrin, ni La Caída de Arturo. Nunca habríamos conocido la grandiosidad de Gondolin o Nargothrond, ni la belleza de los Silmarils.
Sin la pasión de Christopher Tolkien por la obra de su padre no conoceríamos el orgullo de Féanor y de sus hijos, ni la maldad de Melkor, ni la historia de Beren y Lúthien más allá de lo poco que se vislumbra de ella en El Señor de los Anillos, ni la trágica historia de los hijos de Húrin. Tampoco habríamos conocido las Lágrimas Innumerables ni la gloria de Eärendil el Marinero, y muchos detalles de Númenor y la creación de los Anillos de Poder se habrían perdido en la Akallabêth y en la destrucción de Eregion.
¡Que Eru lo guarde muchos años!


Muchas felicidades para este gran señor, sin el cual no conoceríamos tan bellas historias. No estoy de acuerdo con esos comentarios maliciosos sobre los derechos de El Silmarillion. Hay historias tan grandiosas, mágicas y maravillosas que es mejor que queden en los libros y en nuestra imaginación, porque su adaptación puede defraudarnos. Que Eru le guarde muchos años más.
Como dice David, debemos mucho a Christopher Tolkien. Nadie es perfecto, todos tenemos nuestros defectos, todos cometemos errores y obviamente Christopher Tolkien no es una excepción, pero me duele leer algunos de los comentarios de Facebook. Personas que lo tachan de pesetero, que lo acusan de enriquecerse a costa de su padre, e incluso de haber usurpado su obra, y otras que insinúan que les gustaría que muriese para que así se liberaran los derechos de El Silmarillion.
Christopher ha dedicado casi toda su vida adulta a preservar y difundir la obra de su padre. Sin su labor muy probablemente nunca habríamos leído El Silmarillion o los Cuentos Inconclusos.
¡Muchas felicidades Christopher, y de todo corazón, que Eru te guarde muchos, muchos, muchos años!
Muchas felicidades y gracias porque a ti también te debemos mucho! Ya se que muchos de nosotros querríamos que los derechos no estuvieran como están y pudiéramos ver más historias en la gran pantalla. Pero es de de agradecer todo lo que este señor ha hecho para que nosotros hoy en día podamos disfrutar de estas historias. Tendrá mi eterna gratitud. Y si algún día llega el que podamos ver estas historias en el cine,bienvenido sea, pero de momento es lo que hay así que disfrutemos al máximo con lo que hay. De nuevo muchas felicidades y Eru quiera que sean muchísimos años más los que cumplas!