¿Queréis saber qué ocurrió el 18 de octubre en la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien? ¡Lo podéis leer a continuación!
Proseguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que una compañía trasladó por tercera vez su campamento, y en la que unos viajeros se encontraron con los vestigios de una antigua aventura familiar antes de conocer a un poderoso señor de los Eldar. Nos gustaría insistir en que todas estas fechas se corresponden con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ y los Manuscritos Marquette de J.R.R. Tolkien, y de otros libros de estudiosos tolkiendili como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos: Guía de lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.
Como es habitual acompañamos estos acontecimientos con citas de los libros de Tolkien y con ilustraciones de distintos artistas, aunque no siempre encontramos imágenes que representen los momentos a los que hacemos mención o que reflejen con precisión lo descrito por el Profesor.
Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 18 de octubre, o el 18 de Winterfilth según el Calendario de la Comarca.
Año 2941 de la Tercera Edad del Sol:
* Bilbo y los enanos trasladan el campamento a la nave oculta.
(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)
(Bilbo y los enanos se trasladan a la nave oculta, según el artista inglés Alan Lee)
“Por la mañana se prepararon a marchar otra vez. Sólo Bofur y Bombur quedaron atrás para que guardaran los poneys y las provisiones que habían traído desde el río. Los otros bajaron al valle y subieron por el sendero descubierto el día anterior, y llegaron así hasta el estrecho borde. Allí no llevaron bultos ni paquetes, pues la saliente era angosta y peligrosa, con una caída al lado de ciento cincuenta pies sobre las rocas afiladas del fondo; pero todos llevaban un buen rollo de cuerda bien atado a la cintura y así, sin ningún accidente, llegaron a la pequeña nave de hierbas.
Allí acamparon por tercera vez, subiendo con las cuerdas lo que necesitaban. Algunos de los enanos más vigorosos, como Kili, descendieron a veces del mismo modo, para intercambiar noticias o para relevar a la guardia de abajo, mientras Bofur era izado al campamento. Bombur no subiría ni por la cuerda ni por el sendero.
—Soy demasiado gordo para esos paseos de mosca —dijo—. Me marearía, me pisaría la barba, y seríais trece otra vez. Y las cuerdas son demasiado delgadas y no aguantarían mi peso. —Por fortuna para él, esto no era cierto, como veréis.”
(‘El Hobbit‘, capítulo 11: En el umbral).
(En el umbral, según una artista alemana conocida como riana-art)
“El hobbit no estaba mucho más contento que los enanos. No hacía nada, y sentado de espaldas a la pared de piedra, miraba fijamente por la abertura hacia el poniente, por encima del risco y las amplias llanuras, hacia la pared del Bosque Negro y las tierras de más allá, en las que a veces creía ver reflejos de las Montañas Nubladas, lejanas y pequeñas. Si los enanos le preguntaban qué estaba haciendo, contestaba:
—Dijisteis que sentarme en el umbral y pensar seria mi trabajo, aparte de entrar; así que estoy sentado y pensando. —Pero me temo que no pensaba mucho en su tarea, sino en lo que había más allá de la lejanía azul, la tranquila Tierra del Poniente, y el agujero-hobbit bajo la Colina.
Una piedra gris yacía en medio de la hierba y él la observaba melancólico o miraba los grandes caracoles. Parecía que les gustaba la nave cerrada con muros de piedra fría, y había muchos de gran tamaño que se arrastraban lenta y obstinadamente por los lados.”
(‘El Hobbit‘, capítulo 11: En el umbral).
Año 3018 de la Tercera Edad del Sol:
* Aragorn y los hobbits descubren los Trolls de piedra en el Bosque de los Trolls.
* Se encuentran con Glorfindel en el Camino, y éste les obliga a seguir avanzando durante la noche.
* Gandalf llega a Rivendel y envía a Sombragrís a Rohan.
(Aragorn y los hobbits con los Trolls, según el artista estadounidense Raoul Vitale)
“—No sólo olvidáis la historia de la familia, sino también todo lo que sabemos de los trolls —dijo Trancos—. Es pleno día, brilla el sol, y volvéis tratando de asustarme con el cuento de unos trolls vivos que nos esperan en el claro. De todos modos, hubieseis podido notar que uno de ellos tiene un viejo nido de pájaros detrás de la oreja. ¡Un adorno de veras insólito en un troll vivo!
Todos rieron. Frodo se sintió reanimado: el recuerdo de la primera aventura afortunada de Bilbo era alentador. El sol, también, calentaba y confortaba, y la niebla que tenía ante los ojos parecía estar levantándose. Descansaron un tiempo en el claro, y almorzaron a la sombra de las grandes piernas de los trolls.”
(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 12: Huida hacia el vado).
(Glorfindel encuentra a Aragorn y los hobbits, según el artista canadiense Abe Papakhian)
“De pronto apareció allá abajo un caballo blanco, resplandeciente en las sombras, que se movía con rapidez. El cabestro centelleaba y fulguraba a la luz del crepúsculo, como tachonado de piedras preciosas que parecían estrellas vivientes. El manto flotaba detrás, y el caballero llevaba quitado el capuchón; los cabellos dorados volaban al viento. Frodo tuvo la impresión de que una luz blanca brillaba a través de la forma y las vestiduras del jinete, como a través de un velo tenue.
Trancos dejó de pronto el escondite y se precipitó hacia el Camino, gritando y saltando entre los brezos, pero aun antes que se moviera o llamara, el jinete ya había tirado de las riendas y se había detenido levantando los ojos a los matorrales donde ellos estaban. Cuando vio a Trancos, saltó a tierra y corrió hacia él gritando: ‘Ai na vedui Dúnadan! Mae govannen!’ La lengua y la voz clara y timbrada no dejaban ninguna duda: el jinete era de la raza de los Elfos. Ningún otro de los que vivían en el ancho mundo tenía una voz tan hermosa. Pero había como una nota de prisa o temor en la llamada, y los hobbits vieron que hablaba rápida y urgentemente con Trancos.
Pronto Trancos les hizo señas, y los hobbits dejaron los matorrales y bajaron corriendo al Camino.
—Éste es Glorfindel, que habita en la casa de Elrond —dijo Trancos.
—¡Hola, y feliz encuentro al fin! —le dijo Glorfindel a Frodo—. Me enviaron de Rivendel en tu busca. Temíamos que corrieras peligro en el camino.”
(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 12: Huida hacia el vado).
(Glorfindel y Asfaloth, según la artista letona Līga Kļaviņa)
“Frodo no encontró respuesta, y tuvo que montar el caballo blanco de Glorfindel. El poney en cambio fue cargado con una gran parte de los fardos de los otros, de modo que ahora pudieron marchar más aliviados, y durante un tiempo con notable rapidez; pero los hobbits pronto descubrieron que les era difícil seguir el paso rápido e infatigable del Elfo. Allá iba, adelante, adentrándose en la boca de la oscuridad, y todavía más adelante hacia la noche profunda y nublada. No había luna ni estrellas.”
(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 12: Huida hacia el vado).
(Sombragrís, según una artista estadounidense conocida como SolinaBright)
“Llegué aquí al fin siguiendo un camino largo y difícil, remontando el Fontegrís y cruzando los Páramos de Etten, y descendiendo desde el norte. Tardé casi quince días desde la Cima de los Vientos, pues no es posible cabalgar entre las rocas en las colinas de los trolls, y despedí a Sombragrís. Lo envié de vuelta a su amo, pero una gran amistad ha nacido entre nosotros, y si lo necesito vendrá a mi llamada. Y así sucedió que llegué a Rivendel sólo dos días antes que el Anillo, y las noticias del peligro que corría ya se conocían aquí, lo que era buena señal.”
(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 2: El Concilio de Elrond).
(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).






